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Solución contra las rapiñas

Si llegás a ir a la Galaxia Espiral, preguntá por Pelado 1961, un yorugua alerta a lo que se ve.

¿Y si para frenar a la delincuencia entrenamos a los montevideanos como hicieron los griegos con los hoplitas para defender sus ciudades? Quizá lo que un bloguero encontró en nuestra sorprendente ciudad, más que una ornamentación arquitectónica sea un mensaje que atravesó dos milenios. Cosas más raras se han visto y el Pelado 1961 registra en su blog todas las que encuentra.

Por más pasta base que se haya mandado, ¿vos creés que un escapado del Iname se bancaría un barrio donde los vecinos le salen así armados?

La prueba de que todavía hoy cada barrio puede tener su falange.

La cuestión es que no somos los únicos que vivimos cercados por la violencia. Los griegos, tan filósofos ellos, tenían que amurallarse para lograr algo de tranquilidad y los ciudadanos se organizaban en falanges para vencer al enemigo. Bueno, amurallados en nuestros hogares ya estamos, sólo nos falta organizarnos como hoplitas, cosa que no se nos había ocurrido aunque el post que comentamos nos sirve de inspiración. Y no me vengas con que eso no es para vos, porque no hubo filósofo ni dramaturgo ateniense que no formara parte de los hoplitas. Entre los espartanos, cuando no, las cosas fueron algo distintas.

El edificio en Estero Bellaco y Ocho de Octubre, los hoplitas encaramados y un misterioso comandante sin rostro.

Volvamos al Pelado 1961, que es nuestro númen en este artículo. Siempre anda con su cámara en el bolsillo y cuando ve algo interesante, ¡zás! le saca una foto. Ahora, ¿qué es algo interesante? ¡Ahhh, para eso es que sirve también la cultura! Porque si no, podés pasar mil veces por Estero Bellaco casi Ocho de Octubre y no darte cuenta de un friso único, una rareza inexplicable salvo que algún lector nos alcance algún dato al respecto.

Pelado 1961 es la suscinta identificación del autor del blog http://el-area-51.blogspot.com/ ; únicamente agrega que vive en algún barrio de la “galaxia espiral” y que “para él todo empezó una noche en un camino solitario, mientras buscaba un atajo que nunca encontró”, esos son todos sus datos personales. Una lástima porque el tipo merece atención, aunque evidentemente no la busca.

El autor describe que están en pleno combate contra arqueros, una caballería ligera y carros de guerra. El típico escudo redondo, casco y coraza son sus defensas.  Sus armas son lanzas y espadas e igual que sus milenarios predecesores, no llevan equipo uniforme. Esto sucedía, explica el bloguero, porque cada soldado se equipaba a si mismo.

El que nos ocupa es su post http://el-area-51.blogspot.com/2008/03/hoplitas-en-montevideo.html, que encontramos tardíamente buscando ni recuerdo qué cosa en internet.

Curiosa ciudad ésta en la cual a un propietario o a un arquitecto le da la loca por ornamentar un edificio con un ejército de hoplitas, como para emocionar a algún amante de la historia y la literatura griegas. Así que el pelado de la galaxia extrajo la camarita de entre sus ropas y produjo las fotos que ilustran este artículo.

Luego explicó quiénes eran los hoplitas, porque bestias nunca faltan aunque los comentarios en su blog dan cuenta de que no es el único culto de Montevideo. “Los hoplitas formaban parte de la infantería pesada, el foco central de la guerra en la Antigua Grecia. La palabra hoplita deriva de hoplon, lo que quiere decir “artículo de armamento o equipamiento”.
Estos soldados aparecieron probablemente a finales del siglo VII a.C. Formaban parte de una milicia ciudadana, armada como lanceros y con una formación de falange”.

Además de reconocer y celebrar su autoría, solo agregaremos que quienes se limitan a mirar horizontalmente, no saben lo que se pierden. Montevideo es una ciudad sorprendente para quienes saben mirar.

Me lo dijo un amigo costarricense, un fenómeno de tipo, a  quien le hice una recorrida por la ciudad y por nuestra costa. Como sabrán, ticos y yoruguas compartimos muchos indicadores de calidad de vida en los cuales sobresalimos entre los países del continente, razón por la cual es habitual que seamos amigos naturales a pesar de las distancias y de las costumbres.

El amigo, viajero insaciable, resaltaba que más allá de los estilos y de las opulencias, nuestra arquitectura está llena de sorpresas y misterios, como las gárgolas que juntos vimos en las proximidades de la Plaza Virgilio, algunos atlas que estuvieron en la calle Convención o la simbología masónica y rosacruz que pulula por la tan laica ciudad sin que casi nadie la advierta.

Si te gustó este aporte del Pelado, no te pierdas este otro: http://el-area-51.blogspot.com/2011/05/adios-las-armas.html. Y para excitarte la curiosidad, te adjunto una de las imágenes del post.