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Punta Brava de las Carretas

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Brava sin duda es  desde siempre… lo de las Carretas es una tradición invisible a los ojos. Quizá haga falta pasarse un poco de licor para encontrar rocas con esa forma. Pero a esta altura, ¿para qué enmendarle la plana a  Louis Feuilliée?.

Ojalá se construya ese puerto deportivo tantas veces anunciado y que esa funcionalidad no implique algún edificio desmesurado que estropee el paisaje que tan amado por  las familias Zorrilla de San Martín y Montero, para siempre atornilladas a un lugar cuyo pasado carcelario ya pasó a la memoria remota. Los que siempre estuvieron allí fueron los ombúes, por lo que rescata el corresponsal.

Por Alberto Moroy

Por estos dias salió en la prensa, la adjudicación para la construcción de un puerto deportivo en Punta Brava (Punta Carretas). Sin duda una buena noticia para una bella zona poco apreciada por los montevideanos. Tal vez la construcción de puerto para pequeñas embarcaciones, le dé el marco necesario para que se les acoplen otras complementarias y permitan su uso en forma incondicional, no en cuanto a las vistas, sino en cuanto a la práctica de las actividades en forma gratuita para aquellos que no pueden pagarlas.  Los montevideanos mas jóvenes merecen que no le demos más la espalda al rio, desarrollando la actividad náutica como forma de inculcarles principios y valores de este deporte, en cualquiera de sus modalidades.

Sugerencia

Tal vez el nombre “Punta Brava de las Carretas” sea bueno para denominar el nuevo puerto, ademas de hacer justicia con la historia,  como veremos en esta nota.

Para los que no lo conocen

Punta Carretas es un barrio montevideano cuyo nombre se refiere a la importante y peligrosa punta rocosa, orientada al Sur de la costa de Montevideo. Hasta acá la versión local. Más abajo veremos como su nombre era otro. Está comprendido por las calles Bulevar Artigas, Avenida Julio María Sosa, Avenida Sarmiento, Juan María Pérez, Rambla Mahatma Gandhi y Avenida Gonzalo Ramírez. Limita con los barrios de Pocitos y Parque Rodó al norte.

La versión de los historiadores

Según Aníbal Barrios Pintos (historiador uruguayo), debe su nombre (Carretas)  a un sacerdote francés, Louis Feuilliée, que estuvo por esas tierras  en agosto de 1708, acercándose hasta Buenos Aires. Era investigador y biólogo y le llamó la atención “un cabo que avanzaba en el río,  dejando ver las varias rocas que asoman. En alguna de ellas reconoció el diseño de una carreta, interpretación que podría ser el origen del nombre del barrio. Como veremos más abajo, para 1856 en la jerga náutica le llamaban. Punta Brava de las Carretas  y Punta Brava cien años antes (1750)

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/ Periplo sudamericano

¿Que vio Louis Feuilliée?

Para el viaje de Louis Feuilliée  , Montevideo (1724) era “un proyecto”  Si nos imaginamos un navío en esa época con destino a Buenos Aires, habiendo dejado la Isla de Flores por estribor y acercándose a la costa como para ver “de que se trata”· con un rumbo de 291º (NO) , una hora después estaría a 10 km. de (Punta Brava o Carretas) en la posición (supuesta) 34°55’51.72″S 56° 2’52.65″W (Google Earth) donde el calado es de 6/7 mts. y la distancia al punto donde hoy está el Hotel Casino Carrasco es de 5 mil metros.

Para imaginarse cómo se vería, les cuento que Punta Ballena, sobre la ruta no supera los 53 mts. de  altura sobre el mar,  en su punto más alto (20 mts. menos que el Cerrito de la Victoria) y 8 mts ya llegando a la punta, casi sobre el mar. Esto último es la mitad que la ubicación de la rambla y Luis Zorrilla de San Martin (16 mts.) que tiene Punta Brava (Punta Carretas) a la altura de la Rambla y Luis Zorrilla de San Martin.

Podemos inferir que viéndose claramente su silueta  de esta sucesión  de cerrillos de mayor a menor altura. su punto más alto es el Cerrito de la Victoria (75 mts.) donde está la iglesia homónima. El monumento a Larrañaga 58 mts., Disco Nº 11 56 mts. El Hospital Pasteur a 65 mts., la Asociación Española a 55 mts.,  37 mts  donde se une la  Av. Jose M. Sosa y Bulevar Artigas y 16 mts, llegando a la rambla Pto. Wilson o Mahatma Gandhi y Luis Zorrilla de San Martin.  Aunque como podrán ver abajo, Feuilliée o le pegaba al trago o vio un centauro con “cara  mutante” en Buenos Aires… de carretas, ni una sombra.

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Louis Feuilliée y su posible visión interpretativa de lo que vio con forma de Carretas

Quien era Louis Feuilliée

El Padre Louis Éconches Feuillée (a veces escrito Feuillet, conocido como Louis Feuillée) un sacerdote francés de la Orden de los Mínimos, explorador, botánico, geógrafo y astrónomo Feuillée describió científicamente numerosas especies sudamericanas por primera vez, incluyendo un ejemplar monstruoso nacido de una oveja que pudo ver en Buenos Aires. El monstruo visto y reproducido en la figura, fue parido en Buenos Aires el 26 del mes de agosto de 1708. Tiene el contraste de tres semejanzas con un niño, un caballo, y una oveja, sorprendiendo al más cauto. Le pregunté a la persona que me lo mostró, si podía examinarlo con atención en todas sus partes, para una descripción fiel; mas no me lo permitió.

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Louis Feuilliée y “el monstruo” que vio en Buenos Aires

Feuilliée

http://www.estudiosminimos.eu/minimospedia/FEUILLEE,%20Louis.html

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Acuarela de la bahía de Montevideo 1844

Isidoro de Maria

Más de 100 años después, Isidoro de María (Escritor e historiador uruguayo 1815-1906)) ofrecía una versión similar: “Viene este nombre de la configuración atribuida a los peñascos o al perfil de los cerrillos, parecidos a carretas”. Otros dicen que los marinos, que observaban desde el río, la llamaban Punta Brava, porque es una zona peligrosa para los navegantes.

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“Carte de la Riviere de la Plate! 1756” Mapa N. Bellin / Carta náutica actual

Así  tambien se llamaba 1856 “Punta brava de carretas”

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Desde el año 1875, una farola advierte de las rocas que se esconden bajo el agua. Hasta la década de 1880 la región era un desierto. En 1881 se fundó el Hipódromo del Este, pista de carreras de caballos donde funcionó el primer club hípico del país.

El Hipódromo del Este

Una disidencia de los dueños del stud Luchadores, señores Borda¬behere, con las autoridades del Hipódromo de Ituzaingo, los llevó a trasladar sus caballos a Punta Carretas y bien pronto se creó allí un centro hípico. Bajo el impulso de Don José Antonino Costa (militar uruguayo) y con la colaboración de Don Antolín de León, Don Pedro Risso y Don Silvestre Ayala, surge a la vida en Punta Carretas, el Hipódromo Uruguayo del Este Su inauguración tuvo lugar bajo los auspicios de una Comisión Honoraria, presidida por el Doctor Don José Pedro Ramírez, el día 14 de marzo de 1881. Esta pintoresca pista de carreras de caballos estaba situado frente al predio que hoy ocupa el Punta Carretas Shopping Center (ex Cárcel Penitenciaria) siendo el primer Club Hípico que se registra en nuestro país.

¿Se equivoco la historia?

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Carta náutica con referencia costera 1888

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Shoping Pta. Carretas a 300 mts de la pista

 

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Historias Hípicas

http://museodelturf.com.uy/temas/historias-hipicas/

El periódico “El Ferro-Carril”

Lunes 14 de marzo de 1881 describía así la “Inauguración del nuevo circo de carreras en Punta Carretas: “A la verdad que para haber sido ayer el día de la inauguración del hermoso circo de carreras recientemente arreglado en Punta Carretas, la concurrencia no fue ni con mucho tan numerosa como hubiera sido de esperar, y esto es muy de sentirse, porque el local de la referencia es magnífico, y se encuentra situado en un punto no sólo extraordinariamente pintoresco sino a la puerta de la ciudad, a la cual hasta se puede llegar a pie en media hora. El gran palco, así como todos los demás accesorios que forman dicho circo, están arreglados en un todo idénticos al de las inmediaciones de París, que es en Europa, como se sabe, uno de los centros de ese género y que más llama la atención de los aficionados a las fiestas hípicas, de visión de muy buen tono y tan entretenida como inocente.

Capacidad para 1.500 personas tiene el palco mencionado, donde todos pueden estar con la mayor comodidad. Se buscó el punto más elevado y dominante. La altura sobre el nivel del suelo, podrá ser de unos cinco metros a lo sumo, y a la parte principal de esa repartición conducen dos grandes escaleras centrales. En la planta baja, que la forman un vasto salón, se encuentra establecido el café-restaurant.

Las oficinas para jueces de carrera, peso de los corredores, reclamos, etc., reúnen también las comodidades necesarias. La cancha a juicio de personas competentes, es lo que puede llamarse de buena ley, inmejorable en su clase. Desde cualquier sitio del palco, se queda frente al mar; en fin como punto de bellísima perspectiva a la par de comodidades para el objeto que se le ha destinado, aquello no tiene rival.

Se ha supuesto que lo poco numeroso de la concurrencia habida ayer se debe a lo subido de los precios estipulados para los concurrentes. Es cierto. Si por ser fiesta de inauguración se hubiese hecho rebaja considerable en todo, el resultado pecuniario para los empresarios habría sido más satisfactorio y al mismo tiempo, habrían hecho conocer el local, para que en lo sucesivo sirviese de rendez-vous al público montevideano. Entre los concurrentes se notaba S.E. el presidente de la República y sus secretarios de Estado. La primera carrera debió correrse a la una y media de la tarde como estaba anunciado en el programa; pero ignoramos porque circunstancia se efectuó una hora después.

¡Notable se cayó del ombú por aplaudir!

Terminadas las  carreras se sirvió en una gran carpa de las inmediaciones una abundante comida a los miembros de lo relativo al acto. De lo más elevado de un copudo  ombú que existe frente al palco cayó al suelo un curioso llamado Luis Ríos, en momentos que batía palmas a uno de los caballos vencedores. Fue, pues, una víctima del entusiasmo hípico. El golpe fue tremendo. El pobre caído quedó con varios huesos descalabrados. Se le prestaron los auxilios del caso, para  cuyo efecto el comandante Clark, ·”gefe”  de los policías de aquel punto, ofreció los auxilios respectivos.

Cabe señalar que no hubo más carreras en el Hipódromo Uruguayo del Este hasta el siguiente 30 de junio de aquel año 1881; pero el citado periódico  nos vuelve a dar noticia de otra reunión cumplida el 11 de diciembre de ese mismo año. Este circo funcionó ininterrumpidamente hasta algunos años después de la fundación del Jockey Club de Montevideo, ya que luego la mayoría de sus dirigentes desvinculándose del mismo, se incorporaron a esta Institución. Esto trajo como consecuencia que sus reuniones languidecieran y sólo de vez en cuando se corriera allí alguna que otra carrera particular hasta su clausura definitiva en enero de 1893 cuando se verificó la última reunión con cinco competencias.

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Así se veía en 1920 / 1930

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Así se ve

Del compilador

De toda la vida sabia el nombre de esta saliente rocosa era Punta Carretas. Cuando empecé a navegar en viaje desde Buenos Aires, y no estaba el emisor, se pasaba más cerca  de la costa en una enfilación hacia la Isla de Flores, aunque dejando el prudente respeto. Las carta náutica correspondiente se refería a ella como punta Brava y así le llamaban casi todos los navegantes de la otra orilla, aun sabiendo que era Punta Carreta para los Montevideanos. Después de esta nota las dudas se despejarán en nombre de punta Brava que es de vieja data. Tal vez Louis Feuilliée vio un perfil de pequeños cerros, que a la distancia parecían dos o tres carretas. Para 1856 de llamaba Punta Brava de las Carretas

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Escollera y marinas flotantes, nuevo puerto Punta Brava .Carretas