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Nuestro mítico Camino del Indio

 Caminos del Indio hay muchos en el mundo, todos fascinantes. Al nuestro no te lo cambio por nada.

Es un paseo espectacular para esta Semana de Turismo. Según de donde vengas, nace en la ciudad de Castillos o en las inmediaciones de La Coronilla. Te lleva alrededor de la Laguna Negra o de los Difuntos, uno de nuestros más misteriosos lugares, recinto de congéneres muy anteriores a los charrúas. Eran tipos que comían butiá, disfrutaban de pescados y mariscos, le daban de punta a la lujuriosa fauna y flora local y andaban por ahí seguidos por esos perros que en la escuela nos enseñaban que no existían en América.  Leerás mucho sobre esta gente, pero hay poquísimas referencias a que eran sedentarios y practicaban una incipiente agricultura. Porque un pueblo nómade no construye túmulos, maquetas de pirámides. Recorrer el Camino del Indio casi casi que representa un respetuoso recuerdo a quienes fueron copropietariois de este lugar junto con el chajá, el ñandú, la mulita y tantos otros que, esos sí, todavía deambulan.

Tendremos que continuar con el camino, pero si te interesa profundizar sobre estos ancestros, mirá por acá:

http://www.fhuce.edu.uy/antrop/cursos/abiol/links/Artics/bertonietal.pdf

http://mas-historia.blogspot.com/2011/04/prehistoria-en-el-uruguay.html

Podrían resultarte más interesantes los “bosques” (¿porqué no llamarlos así?) de palmeras butiá, porque las más grandes de Rocha las tendrás visibles en este camino a poco de salir de Castillos. O quizás te quedes con el recuerdo imborrable de alguno o algunos ñandúes corriendo junto a tu auto, como si estuvieran vigilando si te portás bien o te portás mal. Por ejemplo, si se te ocurriera andar escarbando en los cerritos de indios, túmulos, enterramientos de difuntos, como los bautizaron nuestros paisanos, es probable que esos ñandúes alerten a las yararás de tus tropelías y ya se sabe qué hace una yara con un depredador de la historia. La maldición de Thutankamon era un poroto.

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O resulta que sos un lingüista o un peninsular que cree que habla buen castellano y en esta zona se encuentra con el idioma en absoluta pureza, sin leísmos hispanos ni yeísmos rioplatenses. Es decir, el castellano que les gustaría oir (…y hablar) a los miembros de la Real Academia, no a todos sino a los que de verdad aman nuestro idioma. Todos los paisanos de la zona, además de piolas y bien informados, hablan como un libro, ¡una maravilla digna de escuchar! que en este caso se transforma en justificación plena de este viaje.

En realidad, lo que llamamos Camino del Indio es un recorrido que abarca la ruta 16 casi en su totalidad y el tramo final de la ruta 14, ambas de balastro bien afirmado en su mayor parte. La característica es que le dan la vuelta completa a la Laguna Negra por el norte, conectando nuevamente con la ruta que te deposita en La Coronilla, a un paso de la Fortaleza de Santa Teresa, del Chuy y del camino hasta la otra Fortaleza, la de San Miguel.

Tan extraordinario es el atractivo de esta zona, que consideramos que la Intendencia de Rocha haría bien en editar un libro, o un manual, o ambas cosas. Le convendría apelar al auxilio del periodista Néstor Rocha (mirá que coincidencia) en cuya pasión y capacidad nos inspiramos para sugerir este viaje que puede durar tanto como te lo propongas. ¡O vas a recorrer este camino a 120 kilómetros por hora sin darle tiempo a que la naturaleza te entre no solo por los ojos, sino también por los pulmones! Te daremos varias url donde encontrarás impresionantes trabajos de Nestor Rocha y fotos recopiladas por otros admiradores de este lugar del país.

Cuando abandones Castillos andá mirando con atención los corrales de palma que por razones que no es necesario explicar, acá sustituían a los clásicos corrales de piedras. ¿Porqué no hay guías que en Castillos ofrezcan sus servicios a los expedicionarios? Quizás solo porque nadie los requiere porque no sabe lo que le conviene. Te ponemos el mapa grande porque en algún momento podrás querer recorrer toda esta región hasta el último kilómetro.

Antes de la construcción de las rutas 14 y 16, se entraba en estos parajes por el Camino de las Sierras o de las Estancias, que salía del Matadero de Castillos, pasando por la Cueva del Tigre, hasta Punta de las Sierras, La Blanqueada, Peñón del Sauce, Paraje Los Indios. Estos senderos eran complicados de transitar, debía atravesarse bañados, tranqueras, arroyos, sierras y otros escollos naturales, dice un segmento atribuible a Néstor Rocha.

Los corrales de piedra también pueden verse por acá. Hay uno a dos kilómetros de Castillos, casi en el inicio del Camino. Serviría para contener al ganado, pero antes fue usado por los indios y luego por los esclavos, para sus ceremonias religiosas.

Por ahí anda la Cueva del Tigre, que recuerda la hazaña de un esclavo de nombre Joaquín, quien mató al felino con su facón, defendiéndose únicamente con su poncho. Y muy cerca se te paralizará la respiración cuando veas al mayor palmar del mundo, una manifestación multitudinaria de la palmera Butiá Capitata, protestando por su lenta extinción. El Palmar de Tiburcio, en el final de la subida del Cerro de los Rocha, es quizás la primera acción conservacionista, pues ese señor se tomó el trabajo a comienzos del siglo pasado, de tomar coquitos y hacer un plantío de palmeras cuando vio que el ganado impedía la reposición del árbol.

En el Paso del Bañado o Paso de la Lechiguana todavía se fabrica crin vegetal a partir de las hojas y cortezas de palma; lo cual es aparentemente el origen de nuestra popular alpargata, la cosa más confortable en verano y más repudiable en la humedad invernal. La fibra rochense era durable, pero había que mezclarla con la procedente de la India para que fuera más suave.

En el kilómetro 21 de esta ruta 16 verás una portera que invita a vadearla. Tendrás 13 kilómetros de camino casi a campo traviesa acompañado por ñandúes, para poder llegar a la Colonia Don Bosco que está a orillas de la Laguna Negra. Tiene palmares que llegan hasta la playa sobre la laguna y un paisaje que te corta la respiración.

El agua de la laguna es realmente oscura, no negra ni sucia, pero bien oscura como resultado de la cantidad de turba que hay en la zona. Así como la ves tiene 12.000 hectáreas y no es demasiado profunda, aunque los vientos frecuentes en la zona la pueden picar hasta el punto de poner en riesgo cualquier embarcación, como la balsa que conducía a El Potrerillo.

El Potrerillo es una reserva de fauna y flora con costa a la Laguna Negra y administrado por el PROBIDES y la DINAMA, abarcando 715 hectáreas con gran diversidad de ecosistemas. Dentro de este recinto hay varios cerritos de indios, los únicos medianamente protegidos de la depredación. Acá te podés hacer un festín de observación de carpinchos, guazubirás, gatos monteses, mano pelada y más de 120 especies de aves tanto migratorias como residentes. Entre ellas se cuentan varias especies de garzas, incluyendo las estridentes espátulas rosadas, chajás, cuervillos y el dragón, a todas las cuales es posible que tus bisnietos no las puedan contemplar.

Con un poco de suerte y atención, cuando te aproximes a un vado puede que veas a una bandada de chajás levantando vuelo y armando terrible alboroto. Me pasó a mí y te puedo asegurar que un espectáculo como ese no lo podrás olvidar jamás.

Cuenta Néstor Rocha que sobre la ruta 14, próximo al acceso a Potrero Grande existe una zona rocosa, lugar inmejorable para dominar una vasta región dando la sensación de un espacio infinito ante sí. Este sitio no hace mucho tiempo llamó la atención a los lugareños y luego a los investigadores por determinadas formas grabadas en las piedras. Profesionales de la Universidad realizaron investigaciones al respecto dado que existen testimonios claros de identificación de los estudios realizados en lo que se supone que se trata de arte rupestre de alguna comunidad indígena que viviera en el lugar. Y esto no lo dice Rocha, lo digo yo: también verás curiosas formaciones rocosas a la vera del camino, como si fueran centinelas. Aseguran que son formaciones naturales, ¡já, que digan lo que quieran, pero no es lo que parecen.

Recuerda este autor local  que el  Biólogo de Casa Ambiental Giancarlo Geymonat brindó su opinión sobre los roles de la naturaleza en sistemas como el arroyo y bañado Los Indios. “El bañado Los Indios representa hoy uno de los puntos de observación de fauna de mejor acceso para el amante de la naturaleza. El turista, al igual que nosotros, puede hacer un alto en el camino y munido de prismáticos, catalejos, o mejor aún, de un telescopio, podrá identificar unas ochenta y cinco especies de aves y admirar su comportamiento”.

“Desde el pequeño Junquero al gran Chajá, desde la esbelta garza mora al regordete Macacito y desde la nerviosa Golondrina a la estática Becasina, la diversidad de adaptaciones en formas, colores y movimientos parece infinita. Con suerte podremos ver fugazmente a varios mamíferos. Nutrias y carpinchos, comiendo tranquilamente tiernas hojas de camalotes; zorros recorriendo los pajonales en busca de algún pequeño ratón, murciélagos surcando las últimas luces de la tarde. Si permanecemos quietos durante un buen rato, cobrarán movimiento numerosas criaturas a nuestro alrededor: saltamontes, langostas y ranas, tímidas avecillas y hasta alguna culebra inofensiva se nos acercará sin temor. Otro mundo de sensaciones se abrirá ante nosotros si esperamos la puesta de sol. Y si por algunos minutos cerramos nuestros ojos y nos dedicamos sencillamente a escuchar, un halo místico y musical, formado por miles, millones de plantas y animales, crean un concierto de vida…”

“Pero si bien hoy estas exuberancias nos impactan, algunas narraciones de cronistas y naturalistas del siglo pasado nos indican que las condiciones y la dinámica de las aguas en el bañado de Los Indios ha sufrido severos cambios, principalmente a partir de la realización de las obras de canalización para la desecación de los bañados adyacentes.” “Hoy, el antiguo arroyo de Los Indios perdió su cauce y se convirtió en un denso pajonal. Muchos factores han cambiado sensiblemente el espectáculo que hoy nos puede ofrecer el bañado de Los Indios, a pesar de que no hemos sido plenamente conscientes de dicho cambio. Hoy depende de todos nosotros que el bañado de Los Indios perdure… que vuelva a brindarnos su concierto de vida.”

A veces  ocurren cosas inexplicables; Rocha relata que en Paso del Bañado “existió a fines del siglo 19 una fábrica regularmente instalada de aguardiente que se elaboraba a partir de la savia de nuestras palmas, conocido como vino de palma o Arak y  este emprendimiento no duró mucho tiempo. Hoy,  transcurridos más de cien años, no podemos precisar con exactitud la causa por la cual se dejó de producir el referido aguardiente”.

Guillermo Pérez Rossel

http://miuruguaytk.blogspot.com/2009/09/estampas-del-camino-del-indio-1ra-parte.html

http://www.uruguayinforme.com/news/22102004/22102004rocha.htm

http://www.viajeauruguay.com/datos-interesantes/el-camino-del-indio-en-rocha.php