ir arriba
Uruguay

America del Sur

America del Norte y Central

Europa

Africa

Asia

Oceania

Destacado

Home » Europa, Portada El Pais

¿Xátiva, Játiva?

44a963b6fff86e898cbaf04852afe7c9--spring--books

Yo me anoto con Xátiva, por la misma razón que siempre escribo México y no Méjico. Me importa más apoyar el orgullo de los oriundos que obedecer a la Real Academia… por más que ahora está mucho más contemporizadora.

Xátiva la llaman los valencianos y para mí basta eso, aunque hay algo más: mejor no irrites a estos valencianos que son capaces de colgar al revés el cuadro de un rey que los ninguneó y de soportar sin una queja el incendio en reiteración a que los sometieron durante un año, razón por la cual les aplicaron el gentilicio de “los chamuscados”. Pero tampoco te aconsejo que le digas eso a ningún xativí, como se nombran ellos. Para que veas hasta dónde llega el ninguneo oficial, el gentilicio autorizado es “setabense”. No es que sean de mal carácter ni mucho menos bravucones, es que si les caés mal, llegados los postres te pueden negar una almoixàven, que es un pastel de origen árabe relleno de puré de calabaza y almendras. Debe ser parecido al “rutafiá” de inspiración suiza que preparaba mi abuela, con puré de boniatos asados, pasas de uva y merengue. Si es la mitad de rico que aquél, no te lo podés perder.

dsc_0008-1024x678

En fin, las imágenes dicen más que las palabras. Xátiva es una encumbrada fortaleza y también es una ciudad de la Comunidad Valenciana, “la ciudad de las mil fuentes”. Rigurosamente  tiene unos 30.000 habitantes, pero juntando municipios próximos, resulta un conglomerado urbano de poco más de 50.000 xativíes, que podrían conocerse todos entre ellos, como en aquél adorable Montevideo de mediados del siglo pasado. Históricamente fue una ciudad tan importante como Valencia, hasta el punto que fue cuna (discutible mérito) de los papas Borgia. A mí lo que me cautiva, es que en Xátiva se elaboraba el papel que consumía casi toda Europa cuando se comenzó a retroceder el analfabetismo que siempre ampara a lo peor.  Su desgracia comenzó con la expulsión de los moros, que los despojó de la mitad de sus pobladores: de la mitad más rica y más industrial, nada menos. Con los judíos fueron más permisivos y su judería quedó casi indemne.

al-castillo-de-xativa-con-tu-coc

Con todo, su castillo continuaba considerado como la mejor fortaleza del Reino de Valencia ¿Les faltaba algo más? Sí señor, les faltaba la peste que vino en forma de epidemias sucesivas y le impidió a la ciudad consolidarse como núcleo económico y comercial. Definitivamente no fue un castigo divino, pues los xativíes no habían cometido pecado alguno, eran víctimas de las circunstancias. Con estoicismo lo soportaron todo, incluyendo lo peor… porque durante la Guerra de Sucesión Española, tuvieron la mala idea de tomar partido por el archiduque Carlos, lo que la condenó a padecer duros asedios por parte de las tropas borbónicas comandadas por Asfeld. Sufrió grandes destrozos, relatan en la Wikipedia,  “gran parte de la ciudad fue saqueada y buena parte de su población masacrada el resto de población fue desterrada. Tradicionalmente se ha dicho que la ciudad fue incendiada durante un año entero (de ahí el apelativo de socarrats, «chamuscados», que se da popularmente a los setabenses). Sin embargo, actualmente se considera que los daños, si bien importantes, no pudieron ser tan grandes, ya que se conservan muchos de los edificios de anteriores épocas. Sí hubo, no obstante, un proyecto para derribar gran parte del casco urbano y construir nuevas calles, pero la remodelación no se llevó a cabo por problemas técnicos y de propiedad. Con todo, la mayor afrenta para la ciudad fue la desmembración de la antigua gobernación, la merma de funciones civiles y la negación de su condición de ciudad histórica, que se reflejó en el cambio de su nombre por el de Colonia Nueva de San Phelipe, o simplemente San Felipe”.

Imagen de previsualización de YouTube

La ruta de las fuentes

En fin, es una ciudad que ligó mal, la historia le hizo jugarretas… pero sus habitantes se las ingeniaron para hacerla hermosa y deseable. Ya volveremos a la historia… pero antes déjame explicar por qué la llaman la ciudad de las mil fuentes. La ciudad cuenta con canales y manantiales de agua potable desde su época islámica, cuando esos maestros de la hidráulica, la arquitectura, la huerta y la jardinería aprovecharon el empinado bastión para instalar una de sus urbes. Sus fuentes se dividían en tres categorías: las reales (monumentales y públicas), las vecinales (en los barrios) y las particulares (en las casas de las familias más pudientes).

fuente-25-chorrosxativa------------ 049mn

La más espectacular es la Fuente Real de los 25 caños, construida para sustituir el abrevadero previo, que era una Pila islámica del siglo XI. La más antigua es la Fuente Real de la Trinidad, una de las pocas con estilo gótico, ubicada en el Camino Real, donde confluyen el Palacio de Alarcón, los Juzgados, el Convento de la Trinidad y el Archivo Municipal. Muy recomendable es el paseo que recorre las principales fuentes de la ciudad.

Encaramado sobre la sierra Vernissa, surgió como un bastión militar… que solo era posible si contaba con abasto propio de agua. Eso explica la cantidad de fuentes que deberás abandonar si querés ascender hasta el Castell, recorriendo unos dos kilómetros o tomando la excursión guiada que te lleva hasta allí. Si podés, hacelo a pie. El paisaje es espectacular durante todo el recorrido y más aún al llegar a la cumbre. La carretera, por la que se corren maratones de 5 y 10 kilómetros como las que se hacen en el Cerro San Antonio de Piriápolis, se llama Subida al Castillo ¿para qué ingeniarse si lo descriptivo es apabullante?

castell-9-1024x580

La primera parada, dicen en la web turística de El Mundo,  “debería ser el Mirador del Bellveret, lugar donde se cierra el antiguo perímetro amurallado, con unas vistas fantásticas de la ciudad y alrededores. Siguiendo el camino se alcanzan las ermitas de Sant Josep (de finales del siglo XVIII) y de Sant Feliú, una de las iglesias más antiguas de la región, de 1265. Rodeada de algarrobos y nopales, fue erigida entre las ruinas de la desaparecida Saetabis romana y visigótica. Entre ambas ermitas se encuentra el parque arqueológico con los restos de un palacio islámico del siglo XII, ahora visibles.

Castell-de-Xàtiva

“Más arriba aparecen las torres que forman parte de complejo amurallado. La Torre Ametlla, de origen gótico, es la única que se conserva de la parte oeste del muro, mientras que la Torre del Sol (de estilo almohade, se cree que empezó a construirse en 1201) es la más oriental, situada en el vértice de la montaña y el mejor punto para ver el amanecer. Finalmente, se llega al Castell, una doble fortaleza formada por el Castell Menor (la parte más antigua del castillo, de origen ibérico y romano, asentado sobre la escarpada pared de la Penya Roja) y el Castell Major, junto a la Plaza de Armas. Fue construido en el período medieval y es la parte más amplia y mejor conservada. En él están los espacios y estancias que permiten recrear la vida cotidiana en la fortaleza: puertas de entrada, torres de vigía, almacenamiento de agua, la capilla, las celdas, los jardines… (entrada:2,40 euros).

Para los que no quieran caminar, hay un tren turístico que propone dos recorridos al día por el casco antiguo de Játiva y con subida al Castell (salidas a las 12.30 y 16.30 h. desde la Fuente del León. Precio:4,20 euros).

4607458484_4dc61e2588_b

La misma maravillosa gente de El Mundo, ese diario en furiosa competencia con El País de Madrid y el modernizado ABC, aconseja alojarse en  el Hotel Mont Sant, convenientemente ubicado en ese camino de Subida al Castell. Era un antiguo monasterio cistersense convertido en hotel boutique de cuatro estrellas. Se consiguen habitaciones desde 90 euros la noche. El conjunto de apartamentos Las Coles es otra recomendación de El Mundo. Es una antigua casa señorial del siglo XVII ubicada en el centro histórico, junto a la Basílikca Colegiata.

15084117052582

 

¿Y por qué deberías quedarte una o varias noches en Xátiva? Por el arroz. Acá son maestros del arroz: al horno, caldoso, con alubias, como sea, pero muy especialmente en paella que los xátivos cocinan con carne, legumbres y verduras, sin mariscos o con muy pocos de ellos… pero de rechupete. En pleno casco antiguo está Gourmet del Socarrat, un acogedor restaurante que combina platos creativos de vanguardia con los tradicionales (menú del día: 17 euros). El tataki de atún, el pulpo y otros productos del mar, además del arroz al horno, son algunas de las especialidades de La Borda de Lola. Pero si estás dispuesto a apostar 22 euros, podrás disfrutar de deliciosa carta local servida en una preciosa terraza dentro de la fortaleza medieval, con vistas que te abrirán el apetito.

Imagen de previsualización de YouTube

Un tour por Xátiva

Ahora volvamos a la historia. Con esas fuentes creerás que su inicio se relaciona con los moros, pero no es así. Se supone que la edificaron los primitivos íberos, quienes la denominaban Saiti. Durante la conquista romana derivó a Saetabis y cuando llegaron los árabes pasó a llamarse Madinat Satibat, con lo cual te estoy mostrando el milagro de una ciudad que mantuvo masomeno su nombre y su enclave a lo largo de al menos 2.300 años.

Imagen de previsualización de YouTube

 

La riegan dos ríos, el Albaida y el Cáñoles, dejando entre ellos al corredor Montesa, alrededor del cual se instalaron al menos 60 poblados aprovechando no solo la fertilidad de esas tierras enterrianas sino también la conveniencia del atalaya y fortaleza del Castell. Ahora imagínate cualquiera de esos sesenta pueblitos donde a diferencia de lo que hacemos por acá, se respetan las construcciones históricas. Decime si eso no es una invitación a quedarse por acá, darse una panzada de paellas y recorrer por día una decena de esos pueblitos.

No es bella de ahora, el geógrafo árabe al Idrisi destacó en el siglo XII la solidez y hermosura de los castillos de “Medina Xáteba” como él la denominaba… pero no tenía autonomía, dependía del reino de Toledo y pasó más adelante al reino de Córdoba. Allí se refugiaron las tropas almorávides luego de ser derrotadas por las fuerzas del Cid, lo que te está diciendo que forma parte del Camino del Cid y esa es otra de las razones para viajar hasta allí.

XÁTIVA-Colegiata-desde-Castell-4 (1)

A la ciudad la recuperaron los cristianos en 1240 gracias a la intervención de Jaime I, quien no fue tan salvaje como para destruirles la mezquita… aunque los expulsó del recinto amurallado. Los judíos en cambio, conservaron su judería en intramuros, cerca de la puerta de Santa Tecla. Desoyendo el contemporizador consejo de Jaime, la mezquita fue derribada piedra por piedra en el siglo XVI. ¿Qué le faltaba a Xátiva en los tiempos modernos para agregar a su mala suerte? Le faltaban terremotos y tuvo varios que acabaron con iglesias cristianas como si fuera un castigo del diablo. Y le faltaban bombardeos, que también los tuvo durante la Guerra Civil, cuando a causa de estar afiliada a la Segunda República, la atacó una escuadrilla de la Aviación Legionaria española, la cual se ensañó con la Estación ferroviaria que estaba repleta de gente, principalmente mujeres y niños. Hubo 129 muertos y más de 200 heridos.

Xàtiva._Almodí._Felip_V_i_cadira-2

Ni los reyes se salvan de la represalia por ofensas, los cuelgan al revés en los museos

No quiero extenderme más, de manera que cierro con el consejo de que no te permitas una sonrisa al pronunciar el segundo apellido del alcalde, que lo es desde 2015 y se llama Roger Cerdà i Boluda, acordate que no son belicosos, pero tampoco se caracterizan por lo pacientes. Me remito a la extensa lista de lugares para conocer que publica la Wikipedia y prefiero ofrecerte la receta para preparte el gran postre local, la Almoixávena de Xátiva, en el temor de que no puedas ir a esta ciudad hasta pasado algún tiempo. La saqué de http://blog.xativaturismo.com/category/patrimonio-natural/, un blog donde podés saciar la curiosidad que te puede haber quedado.

Guillermo Pérez Rossel

 

Ingredientes:

  • 100 gramos de harina.
  • 1 taza de café de aceite de oliva
  • 2 tazas de café de agua
  • 4 huevos
  • (opcional) 40 gr. de manteca de cerdo
  • Bastante azúcar y canela para espolvorear

Una vez tengamos todos los ingredientes nos ponemos con el proceso de cocinado:

  1. Ponemos en un cuenco metálico 100 gramos de harina y a continuación calentamos en un cazo, una taza de café de aceite de oliva, dos tazas de café de agua. Cuando este hirviendo, se mezcla con la harina y se deja enfriar hasta que se quede tibia. Entonces añadiremos los huevos, uno a uno, removiendo sin parar. Hasta que no esté totalmente integrado uno no añadiremos el siguiente. Si tenemos batidora, podemos , nos costará mucho menos trabajo y será más rápido.
  2. A continuación ponemos una bandeja de porcelana untada con manteca de cerdo, para que no se pegue la mezcla, la cual esparciremos de manera que quede una capa fina de medio centímetro de espesor mas o menos.
  3. A continuación pondremos por encima de la mezcla bolas de manteca. Luego mezclaremos azúcar con 100 gramos de canela, para espolvorearlo por encima seguidamente.
  4. Por último, se introduce la bandeja en el horno precalentado a 200 grados, aproximadamente 15 minutos. Veremos que se hincha y toma formas irregulares, cuando la veamos dorada es el momento de sacarla.

 

 

www.xativa.es

http://www.xativaturismo.com/

http://www.elmundo.es/metropoli/otros-planes/2017/10/20/59e87a23ca4741116a8b4598.html