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¿Bocinazos, embotellamientos? Acá no

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Vos me dirás: un  lugar así es una fantasía,  decile a tu nieto que tome menos ginebra de esa dorada, añeja y corpórea que hacen en Holanda.

Pero Giethoorn está ahí para quienes quieran comprobarlo… que felizmente no son tantos como para alterar la bien ganada paz del pueblito sin calles, sin semáforos, sin gases de motores de combustión… salvo algunos pocos de embarcaciones que soltaron la pértiga, pero no pusieron todavía motor eléctrico.

Mi nieto Agustín aclaraba que en el idioma fris (lo estudió hasta que supo hablarlo, no sale a mí, definitivamente), el pueblito se llama Geythorn. Y aunque es muy admirado por los neerlandeses, en el resto del mundo se desconoce su existencia. Cuando alguien llega por casualidad y pregunta dónde están los oulets y las pichinchas, descubre prematuramente el otro uso de las pértigas, esa larga vara con la que los locales impulsan la barquita sin motor ni remos… pues estamos hablando de canales y lagos de poca profundidad.

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Ahí lo tenés: a su edad, mis compañeros del Liceo 9, no nos animábamos ni a soñar con un viaje a Europa. Y nos quedaba claro que la plata la teníamos que ganar nosotros. No me quejo, más bien me alegro que ahora se pueda hasta el punto de que la mayoría de mis nietos ya le han bailado un malambo a más de un continente.

Entonces, no hay autobuses, ni autos, ni esas odiosas cuatro por cuatro, ni nada que meta bulla… todo se desliza como sobre el agua, literalmente. O deambula por las vereditas que suelen acompañar los mejores paisajes. A vos que no creés en nada y nunca hiciste un retiro espiritual, capaz que te viene bien recluirte una semanita en este lugar cuya virtud no se acaba en el paisaje, la gastronomía y la ausencia de motores, sino que se engrandece por la calidad de su gente. Abajo te proporciono urls como para conseguir hoteles, restaurantes y todo lo que se te ocurra. Con mi nieto no cuentes, seguro que ya está nuevamente en esa Bélgica flamenca que contra todas nuestras opiniones escogió para su intercambio estudiantil.

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La profundidad suele ser de un metro, dice Agustín, razón por la cual en invierno los canales menos transitados y los lagos se congelan, de manera que la gente no tiene otro remedio que deslizarse en patines o trineos livianos. Eso es lo que hacen para llegar a una isla en medio de un lago, que no ofrece otra cosa que la posibilidad de reunirse en fiestas espectaculares, donde nadie se pelea, ni se pasa de bebida… ni de otras cosas. Son muy medidos no porque se los amenace o se los tenga a rienda corta, sino porque desde chiquitos aprendieron el disfrutable arte de respetar a los demás. ¿Y después te preguntás por qué ellos tienen lo que tienen y nosotros no tenemos lo que no tenemos? ¡Lástima que nadie tenga interés en comprarnos la envidia, el ninguneo, la frustración, el resentimiento y todas esas cosas de las cuales tenemos inagotables yacimientos! Y no te juegues a la xenofilia porque también tenemos cosas exquisitas que ellos envidiarían si descubrieran en qué continente estamos.

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La gente naturalmente llega en auto o en autobuses de excursión; en Geithoorn no hay transporte de pasajeros… pero hay buena onda con cualquier visitante. Los vehículos quedan en un enorme estacionamiento en el centro del pueblo, y de ahí, salís en botes, patines, bicicletas o caminando, porque tampoco es un pueblo tan grande.

En cuanto a los vecinos (poco más de 2.600 personas), viven apaciblemente en esas hermosas casas con techo de quincho como los nuestros y cada familia tiene dos o más embarcaciones. El pueblo tiene un asombroso tramado de unos 10 kilómetros de canales y 170 puentes y puentecitos. ¿De dónde salieron tantos canales y lagos? Ocurre que el subsuelo está compuesto por turba… y eso explica el surgimiento del pueblito hace unos 800 años, cuando ese combustible era imprescindible para luchar contra el frío del invierno. Tanto excavaron, que fueron formando esos cursos y espejos de agua, cuidadosamente entramados para que se pudiera transportar esa riqueza y para que los habitantes pudieran desplazarse.

Pero no previeron que en el futuro, la gente ya no usaría carros livianos sino pesados automóviles, camiones y autobuses para trasladarse. Los vehículos modernos se hundirían con mucha frecuencia y el subsuelo de turba no permite la construcción de calles y carreteras. Esta es una de las desventajas providenciales del idílico lugar. “Si te enamorás no es mi culpa”, advierte mi nieto, aclarando que por acá es muy fácil enamorarse de los lugares y de las lugareñas/os.

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Con turba como base y agua siempre disponible, las plantas crecen como los frijoles mágicos del cuento… pero la mano verde la ponen los holandeses, a quienes las flores les salen tan buenas como los quesos, los diamantes y las cerámicas. A propósito, la mayoría de las fotos son de las webs oficiales, pero hay otras tomadas por mi nieto. Ejem…

Lo extraño es que tan poca gente esté enterada de la existencia de Giethoorn, a pesar de la famosa comedia Fanfare realizada en 1958 por el cineasta holandés Bert Haanstra. Los que sí se dieron por enterados fueron los chinos ¡Dios nos libre!, y eso hace que los sorprendidos vecinos vean sus canales invadidos cada año por entre 150.000 y 200.000 encantados, sonrientes y fotografiantes viajeros, muchos de ellos de esa procedencia. Puede que ahora se sumen algunos orientales más de por acá.

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Esos niños que van a la escuela impulsando su barca, meten menos bullicio que los gansos enamorados cuando llega su época de celo, y andar cerca de ahí con un auto de alta gama, más que admiración produce compasión a los locales. Hubo sin embargo momentos de zozobra, no por guerras, sino más bien por inundaciones en un lugar que está por debajo del nivel del mar. Cuando el agua desbordaba los antecesores de los actuales vecinos, sacaban sus bocinas hechas con cuernos de cabra y las hacían sonar para advertir a todos que era necesario evacuar. Otra versión dice que los habitantes encontraron un montón de cuernos de cabras ahogadas en una inundación. Esos cuernos de cabra se denominaban gietehorens, y de ahí viene el nombre del pueblito.

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El silencio es tan respetado que casi no quedan motores a explosión para mover las pocas embarcaciones que no son a remo o a pértiga. En las tiendas de alquiler, te ofrecen “barcos susurrantes”, denominando así a los motorizados electrónicamente. Así, aunque todo tiene su necesario equilibrio, Giethoorn ya no explota la turba, evita las turbas de turistas y vive de los visitantes que realmente valoran el silencio, la calidad de vida y la gastronomía del lugar.

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Hay varios restaurantes maravillosos y la mayoría se encuentra a orillas del agua, asegura la web oficial del pueblo. El más destacado es el restaurante De Lindenhof (Beulakerweg 77) con 2 estrellas Michelin, pero también te recomendamos el Hollands Venetië (Beulakerweg 167) y el ’t Achterhuus (Dominee T O Hylkemaweg 43). Giethoorn cuenta con algunos monumentos históricos de interés nacional, entre los que destacan iglesias, antiguas granjas convertidas en viviendas o un molino de viento que data de 1837. Si viajas en verano a conocer la villa, podrás disfrutar de las fiestas, navegación en góndola, mercadillos populares y los museos que incluyen una Granja típica, astilleros, un museo histórico y el parque nacional de Weerribben-Wieden, que ocupa cerca de 6.000 hectáreas de lagunas, cañaverales, pantanos y prados húmedos.

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No muy lejos de Giethoorn encontrarás pueblos del Zuiderzee como Vollenhove y Blokzijl. Pasearás por edificios históricos, iglesias y castillos centenarios, en tanto que no muy lejos están las ciudades hanseáticas de Zwolle y Kampen. O lleva a los niños al parque de atracciones de Slagharen.

Giethoorn, en la provincia de Overijssel, está a una hora y media en coche desde Ámsterdam o desde el aeropuerto Amsterdam Schiphol Airport. Desde la hermosa ciudad, podés viajar en autobús o ferrocarril hasta el famoso estacionamiento y luego seguir por tu cuenta… o contratar una excursión de un día entero, que suelen ser para solo ocho personas porque si hay algo que odian en este pueblito, son las muchedumbres.

Guillermo Pérez Rossel

https://www.elespanol.com/viajes/20160509/123487755_0.html

https://www.holland.com/es/turista/rutas-tematicas/tierra-de-agua/giethoorn-es.htm

http://www.world66.com/europe/netherlands/giethoorn