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¿Quién anda por ahí robando islas?

Atornillame bien a Timoteo Domínguez, no sea que se la lleven los que dicen que van a dragar, si alguna vez llegan. En pocos años desaparecieron al menos dos islas. ¿No es algo absolutamente increíble?

Empecemos por la más recientemente desaparecida, la Isla Sandy que estaba ubicada en aguas territoriales francesas, entre Australia y Nueva Caledonia. La isla figuraba en el Times Atlas of the World y en varias cartas marineras, pero lo más grueso es que también aparecía  en la cartografía de Google Earth que no admite discusión, pues no se basa en registros de algún marino que se pudo haber agarrado una borrachera soberana, sino que surge de fotos tomadas desde los satélites. Y a una cámara fotográfica no le hagas una espirometría porque quedarías en ridículo.

Lo que permite sospechar que algo andaba mal en la cartografía, es que no se nombra a la isla Sandy en los más recientes documentos oficiales de Francia, que se supone soberana de una isla que es y no es. Recientemente resolvieron oficialmente que la isla siempre fue una fantasía, un invento. Y asunto concluido. ¿Así nomás? ¿Durante siglos dale que la isla existe y que hasta tiene 30 kilómetros de largo según surge de Google Earth y ahora, así nomás, me la hacés desaparecer sin explicarme nada?

Bueno, no tan así nomás. Una expedición científica de la Universidad de Sidney recorrió la zona buscando esa isla y ¡nada!, allí donde se decía, había una profundidad de 1.400 metros y nadie registró un imponente maremoto, ni hubo pruebas nucleares, ni nada.

Siempre hubo un poco de confusión, porque también hay una Isla Sandy en el condado de Georgetown, en el estado de Carolina del Sur, Estados Unidos y esa sí aparece en los mapas, hay fotos y todo lo demás. No está en absoluto desaparecida aunque figura en una curiosa situación de “área no incorporada”.

La cosa es todavía peor, porque a la isla ¿auténticamente? desaparecida los franceses la denominaron  Île de Sable, que significa “isla arenosa” en francés aunque se presta a la confusión con el arma. También Sand significa arena, lo que emparenta a la isla fantasma con algunas de nuestras islas sedimentarias. Así que si ponés Sandy Island en Google Earth, el motorcito se ruboriza un poco y dice que no hay nada con esa denominación… ahora. En cambio, si pones Île de Sable, te lleva hasta una isla de ese nombre, también arenosa, que aflora en el Atlántico Norte en las costas de Canadá, casi frente al puerto de Halifax. Pero, ojo, porque en este caso la nomenclatura también puede deberse a su forma de sable, esa arma curva.

Para confundir todavía más las cosas, si te ponés a buscar con Google, resulta que hay unas cuantas islas más con ese nombre, particularmente en el Caribe. Es más, te podés comprar un lote en una de esas islas paradisíacas, en Grenada, como queda bien documentado en el cartel. Eso sí y dados los antecedentes, no hay garantía que un día te desaparezca la isla con todo y nadie te sepa explicar dónde fue a parar tu soñada casita de playa.

¡Qué lío! Así que revisá tus enciclopedias y vení con la goma de borrar, pero no te equivoques y borres una que todavía existe, aunque nunca se sabe.

¿Como puede desaparecer una isla? ¡Y cómo pueden desaparecer dos islas… o más, porque Alberto Moroy había descubierto otra isla desaparecida así como así! De paso revisá si tenés como existentes a la isla de Sannikov en el Ártico y a la de San Borondón en la zona de las Islas Canarias. Sumá todo a los misterios: o las inventaron, o estuvieron y desaparecieron o alguien anda robando islas por ahí.

La otra isla desaparecida es un caso de escopeta, aunque no reciente. La Isla Bermeja está señalada en  numerosos mapas, localizándola a más de 100 kilómetros al noroeste de la Península de Yucatán, en jurisdicción mexicana. Se la ubica a 22 grados, 22 minutos de latitud norte y a 91 grados, 22 minutos de longitud oeste. Entrá en Google Maps y poné esos datos a ver qué pasa. Claro, como es zona donde los mayas anduvieron con sus misterios, puede pasar cualquier cosa. También está en el Triángulo de las Bermudas, así que toda teoría es válida.

Si fueran los norteamericanos quienes desmienten la existencia de la Isla Bermeja, pues está en zona de seguros yacimientos petroleros y el chisme podría ser interesado, pero es nada menos que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México el que asegura que todo fue una fantasía y que lo que durante siglos se dio por absolutamente cierto, es incierto. Mmmmm…

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Si la isla Bermeja existiera, entonces el Tratado Clinton-Zedillo, en el cual Estados Unidos y México pactaron sus límites en el Golfo de México, sería una gigantesca farsa y los mexicanos tendrían mucho más petróleo del que les corresponde ahora. Las autoridades así lo aceptan, veamos qué opina el nuevo gobierno mexicano, pero en lo que respecta a los charros de sombrerón que te tanto te meten una bala como te cantan una balada, esos ya están culpando a la CIA y a gobiernos demasiado obsecuentes con los gringos.

¿Qué hay para opinar? La hipotética isla no está en el fin del mundo y si alguien llegó a ella o la sobrevoló no es imaginable que no haya sacado fotos y puesto el grito en el cielo. De hecho hay algunas en internet como las que publicamos abajo, pero nadie secunda la afirmación de que son fotos de la isla desaparecida.  La Isla Bermeja aparece en los mapas desde el siglo XVI, en la cartografía de Gaspar Viegas de 1535 que puede consultarse en el Archivo di Stato, en Florencia. Nuestro conocido Sebastián Gaboto la registra en 1544, junto con las islas Triángulo, Arenas, Negrillos y el arrecife Alacranes, casi todos los cuales continúan donde Gaboto dijo que estaban.

Así que antiguos son los testimonios de su existencia, aunque quienes dicen que siempre fue una fantasía también son abundantes y antiguos. En los mapas de Alzate y Ramirez de 1772 no aparece ninguna isla al norte de Arenas. Y el español Ciriaco de Cevallos dejó registrado por esos tiempos, que la Isla Bermeja que aparece en todas las cartas anteriores, es de muy dudosa existencia, lo mismo que la denominada Cerrillos. Todo lo que quieras, pero en los mapas mexicanos del siglo XIX y principios del siglo XX se muestra la isla en todos los casos.

Según la Wikipedia, el senador Luis Cóppola Joffroy se indigna de que la isla no figure en la cartografía mexicana desde 1920 y dice que “en la actualidad no se la encuentra o se oculta información por diferentes autoridades y entidades gubernamentales”. En todo caso, parece que hay cartografía estadounidense y aún antigua documentación de la CIA que certifican su existencia.

El hecho de que en fecha reciente nadie haya podido encontrarla, ¿demuestra que no existe o que su ubicación no era la correcta o que a veces está y otras veces no está, como podría ocurrir con bancos de arena apenas aflorados? ¡Andá a convencer a un patriota mexicano! Porque acá no se conforman rapidito como en Australia, cuando hay petróleo de por medio, hay que ser desconfiado.

A partir de 1946 la cartografía mexicana comenzó a ignorar a la Isla Bermeja y su vecino arrecife Negrillos, pero recién en 1997 el gobierno decidió acallar las sospechas enviando un buque oceanográfico a corroborar la existencia o inexistencia. Rastrillaron 322.5 millas náuticas cuadradas con barrido hidroacústico y ¡nada de nada! En el 2009 la Universidad Nacional Autónoma de México realizó otra investigación con el mismo resultado, aunque concede que la isla podría encontrarse en coordenadas distintas y que si existió y desapareció, eso pudo ocurrir por un deslizamiento geológico ocurrido “en otros tiempos”.

También en el 2009, la Armada de México destacó su nave Tuxpan y recorrió un área de 1.500 kilómetros, lo cual excede generosamente el lugar  señalado en los mapas. Tampoco encontró nada. Tanto revuelo conmocionó a la Televisión Azteca que por su cuenta hizo un relevamiento con resultados parecidos, con la diferencia de que en este caso tuvieron sobrada divulgación pública.

Como parte del anecdotario, la Wikipedia registra  otras hipótesis que tratan de resolver el enigma de la existencia de la isla, destacando entre ellas las siguientes:

  • Según versiones algunos políticos mexicanos, fue hundida por un maremoto ya que se trataba de un banco de arena u arrecife coralino.
  • El secretario de Reforma Agraria de México, Abelardo Escobar Prieto, durante un gira de trabajo manifestó que debido al calentamiento global en los casquetes polares se ha derretido el hielo dando como resultado un aumento en el nivel del mar haciendo que esté sumergida medio metro bajo el mar.
  • Según el diputado al Congreso de México, Elías Cárdenas, la isla fue dinamitada por la CIA para que EEUU tuviera ventaja en los Hoyos de Dona petrolera como parte de una conspiración. De ahí el interés del gobierno estadunidense por firmar sus tratados de límites marinos ante los mexicanos.
  • En un mapa estadounidense editado en 1857 llamado “Maps of Nicaragua, North and Central America: Population and Square Miles of Nicaragua, United States, Mexico, British and Central America, with Routes and Distances; Portraits of General Walker, Colonel Kinney, Parker H. French, and Views of the Battle of New-Orleans and Bunker Hill” aparece claramente la Isla Bermeja ubicándola algunas millas náuticas al oeste del Arrecife Alacranes frente a las costas de Yucatán.
  • Algunas personas pretenden que el sitio todavía se encuentra considerado por agencias de viajes de EEUU como destino turístico. Pero se trata de una confusión con otros lugares con nombre “Bermeja”.
  • Finalmente la explicación que resultaría más verosímil: Es muy posible que la Isla Bermeja haya sido una isla fantasma. Una isla fantasma es una isla que aparece en la cartografía histórica por un período de tiempo más o menos largo hasta que finalmente se asume o confirma su inexistencia. Se distingue de las islas míticas porque éstas surgieron como parte de mitosleyendas, obras literarias o cinematográficas. Algunas islas fantasma aparecieron en los mapas como consecuencia de la ubicación errónea de islas reales. Algunas pocas islas fantasmas pudieron haber existido en la forma de bancos de arena, conos volcánicos, deposiciones de lava u otras estructuras inestables que han aparecido y desaparecido.

No empieces todavía a extraer tus conclusiones sobre este asunto de las islas que desaparecen. ¿Podrás creer en los lugares donde debían estar las desaparecidas islas de Australia y del Caribe se encontraron profundidades de 1.400 metros? No de cien o de mil o de dos mil, sino casi exactamente 1.400 metros. ¿Vos creés en esas coincidencias?