ir arriba
Uruguay

America del Sur

America del Norte y Central

Europa

Africa

Asia

Oceania

Destacado

Home » Uruguay

Fracasada huelga revolucionaria en un convulsionado 1932

p (54)

Era un tiempo en que los duelos de honor eran tan frecuentes como los levantamientos en armas. El comunismo trataba de instalarse en América y el “neoliberalismo” todavía no existía como concepto.

Los despotismos superaban largamente a las democracias plenas, tanto en América como en una Europa que iniciaba su tránsito hacia una nueva Guerra Mundial y comenzaba a insinuarse lo que sería el escenario de la Guerra Fría. Uruguay no terminaba de sacudirse al caudillismo, el sindicalismo se afirmaba como arma política y el intervencionismo se practicaba de manera bastante desembozada. Había poco espacio para la protesta popular en un país donde era más fácil “ganarse para la cuchilla” al amparo de alguna divisa.

Con todo, unos ojos verdes podían determinar una pausa romántica y la celebrada literatura de Henri Barbusse, entremezclada con este episodio montevideano, podía estar signada con un propósito político. En el parlamento se escuchaba la voz de Don Alberto Moroy, senador y diputado en representación de Tacuarembó, blanco como güeso de  bagual, abuelo de nuestro colaborador, quien  escribe las líneas que siguen con la objetividad de un investigador… pero también nutridas por las tradiciones orales de una familia militante.

Por Alberto Moroy

En la portada el presidente de la Republica, doctor Gabriel Terra; el ministro del interior doctor Gigliani y el jefe de policía Cnel Baldomir, en febrero de 1932. Los resultados de la elección de 1930, a nivel nacional, favorables al Partido Colorado, elevaron a la Presidencia de la República al Dr.Gabriel Terra, que superó al Partido nacional por más de 15.000 votos. El 1 de marzo de 1931 asumió la Presidencia de la República para el período 1931-1938. Se opuso desde un principio a la Constitución de 1918. El 31 de marzo de 1933, con el apoyo de la Policía (dirigida por su cuñado, Alfredo Baldomir), el Ejército y el sector mayoritario del Partido Nacional conducido por Luis Alberto de Herrera, dio un golpe de Estado, disolvió el Parlamento y censuró la prensa. El período inaugurado por dicho golpe se conoce como Dictadura de Terra. Hoy mostraremos, algunos hechos históricos de una huelga abortada en ese entonces, con ingredientes poco conocidos en cuanto a la intervención de movimientos extra-zona, que la historia menciona como “supuestos apoyos”.

Antecedentes

A diferencia de las gremiales patronales nucleadas en el Comité de Vigilancia Económica, el movimiento sindical a comienzos de la década del 30  se encontraba dividido y enfrentado ideológicamente. Convivían en ese entonces tres pequeñas centrales obreras que en conjunto no superaban los diez mil afiliados. La Federación Obrera regional Uruguaya (FORU) de tendencia anarquista, la Unión Sindical Uruguaya (USU) de mayoría anarco sindicalista y la Confederación General del Trabajo del Uruguay (CGTU) de orientación comunista. La esfera de actuación de estas centrales se circunscribía fundamentalmente a Montevideo y a unos pocos centros urbanos en el resto del país.

En 1932 el movimiento sindical había sufrido los embates de la política represiva desatada como consecuencia de un supuesto “complot comunista”. En febrero de ese año, frente a la hipótesis de que existía un intento de levantamiento comunista, se llevó a cabo una represión muy fuerte que determinó el cierre de locales sindicales, detenciones de militantes, clausura del diario “Justicia”, la detención del Diputado José Lazarraga del Partido Comunista y del líder blanco Nepomuceno Saravia.

f01 (1)

Diario Justicia Montevideo

 

Como consecuencia de esos hechos y las medidas represivas dispuestas por el Gobierno, a mediados de febrero convocaron a un paro general de 24 horas las tres centrales sindicales, los sindicatos autónomos y la Federación de Estudiantes Universitarios (FEUU). La manifestación realizada en el marco del paro general, fue reprimida por las fuerzas de seguridad, generándose enfrentamientos entre manifestantes y policías.

f1 (48)

Informes diplomáticos de los representantes del Reino Unido en Uruguay.

R.C. Mitchell, Ministro de Gran Bretaña en Uruguay informa sobre presunto movimiento subversivo comunista y simultáneo arresto de Nepomuceno Saravia.

¿Existía la injerencia comunista?

La narradora de la vida “secreta” de Carlos Dujovne (*) era su mujer, la escritora Alicia Ortiz Oderigo. Se habían conocido en 1935 durante una reunión del Partido Comunista argentino. Él se presentó con su nombre de guerra: Carlos Fuentes, pero ella no le creyó porque el misterioso camarada de ojos verdes, enviado de la Internacional Sindical Roja, “tenía demasiada cara de judío para llamarse así”.

f2 (49)

El camarada Carlos diario La Nación / Eugenio Gómez en el nº1,1931

(*) (Tío abuelo del actual ministro de economía Argentino)

Carlos había nacido en las colonias judías creadas por el barón de Hirsch en la provincia de Entre Ríos, que a los quince años, en 1918, había formado parte del grupo fundador del PC argentino, que en 1923 se fue a Rusia para participar activamente de la revolución, que hizo el servicio militar a las órdenes de Budioni, (Comandante militar soviético, mariscal de la Unión Soviética) ; que en 1927 fue designado acompañante de Henri Barbusse  (Escritor, periodista y militante comunista francés) y ofició de intérprete durante la entrevista que Stalin le concedió al escritor francés, que un año después fue enviado a Montevideo para ocuparse clandestinamente del Buró.

Semión Budionni

https://es.wikipedia.org/wiki/Semi%C3%B3n_Budionni

Henri Barbusse

https://es.wikipedia.org/wiki/Henri_Barbusse

“Mi padre, Carlos Dujovne  fue agitador sindical en Montevideo, Perú, Bolivia y Chile. Su trabajo era sindical, pero no aparecía como miembro del partido. Alguien que trabajó al lado de mi padre en Moscú y luego en Montevideo fue Eugenio Gómez, máximo dirigente del comunismo uruguayo. Gómez aparecía en el diario Justicia de Montevideo, órgano oficial del Partido Comunista, pero mi padre no. Donde sí figuraba era en la revista interna de la Internacional Sindical Roja de Montevideo “El trabajador latinoamericano”.

Entrevista a la escritora Alicia Dujovne Ortiz Continúa…

http://www.lanacion.com.ar/911552-mi-padre-el-camarada-carlos

f4 (43)

Frente al diario Justicia / El diputado comunista Lazarraga frente al diario

José Lazarraga y empleados

f5 (42)

Clausurando el local

¡Qué hacía Nepomuceno, el hijo de Aparicio Saravia!!

Han pasado muchos años desde la calda de Aparicio Saravia en Masoller, pero su siembra ha dejado semillas prontas para rebrotar, algo ya se percibió en 1910. En el año 1929, el Saravlsmo comienza a sentir que las medidas tomadas por el gobierno de coparticipación, entran en contradicción con postulados largamente sostenidos. Esto se va acentuando, y al mismo tiempo generando desconformidad con el sistema político y especialmente con los conductores de la política partidaria. El resultado es la reunión de “Blanquillos” .

f6 (37)

Texto doc. Blanquillos

Analizando el contenido del Manifiesto leído en la reunión de Blanquíllos, tomando de la publicación del “El Idear’, de fecha 12 de enero de 1930, se destaca una fuerte crítica a las autoridades del Partido Nacional, diciendo: “nuestros políticos sacrificaron, en el altar de la Patria y en aras de un acuerdo con el Batllismo, los fueros y la dignidad de una causa, haciendo escarnio de sus principios y humillando ante todos su orgullosa bandera… Finaliza con estas palabras: “¡Viva la Patria!  ¡Viva la memoria de Aparicio Saravia! I ¡Viva la Revolución! ¡Abajo el Colegiado!

“El Idear’ publica el manifiesto, analizado anteriormente, acompañando de una fotografía da Francisco Artuccio. Si cotejamos esta información con la que proporciona el “Diario del Plata”, observamos que se refiere al volante que circuló en dicha reunión que reproducía un discurso pronunciado en Caraguata por Francisco Artucio (*), y que incitaba a la revolución.

(*)  Francisco Eduardo Artucio Ferreira, nacido en 1883, fue la “oveja negra” de la familia ya que era militante del Partido Blanco, cuando en la familia todos eran del Partido Colorado. Publicación de su autoría “Campaña anticolegialista”.

 

Continúa

El Saravismo en la década del 30 ¡Interesante!

https://www.colibri.udelar.edu.uy/bitstream/123456789/6350/1/TCP_OribeVirginia.pdf