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Próximo Destino: Planeta MOMA de Nueva York.

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En esta pandémica época en que todos soñamos con próximos viajes se me ocurrió que si dispusiera de un solo día para viajar, mi destino preferido sería el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el popular MOMA.

Por Damian Argul

No creo estar loco y tampoco me estoy haciendo “el nunca visto”. Es un lugar que ofrece la mayoría de las experiencias   que  un viajero busca: conocer, buena mesa, espectáculos, compras, sorprenderse y sobre todo, ver.

Al respecto recuerdo siempre el letrero desplegado en la librería de la Casa de Víctor Hugo en la Place des Vosges de París:

  • ¿Viajero que es lo que quieres?
  • Yo quiero ver.

Y esto de ver lo tiene en el MOMA de sobra, además de todo lo demás.

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En primer lugar un espléndido edificio y una formidable colección de  obras entre las cuales hay varias de las más icónicas del arte moderno:  Los Nenúfares de Monet, el Falso Espejo de Magritte, la Danza de Matisse, La Persistencia de la Memoria de Dalí, Marilyn Monroe de Warhol y por supuesto “Las Señoritas de Avignon” de Picasso.
En realidad es más que un museo: algo vivo, activo, con algo de shopping, de laboratorio, de fábrica y universidad. Es parte y motor de la ciudad y a veces parecen latir al mismo pulso.

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El primero que me habló del MOMA fue nuestro gran pintor José Cúneo, amigo de mi familia. Recién regresado de Nueva York, Cúneo estaba impresionado por haber visto allí una exposición de heladeras de colores, que en aquel tiempo comenzaban a ponerse de moda. Para un colorista como él, era lógico que le gustara que dejaran de ser blancas, pero lo que más le había impresionado era que unos artefactos cotidianos fueran expuestos en un museo de arte.

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Primeros encuentros

En mis primeros viajes a Nueva York lo habré visitado solo  dos o tres veces y no más ya que a muchos de los viajeros a los que acompañé, no les gustaba demasiado el arte moderno: “esto lo hace mi nieta” decían algunos ante un, por ejemplo. Debo reconocer que el alto valor de su entrada tampoco lo hacía muy simpático.

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Una relación formal

Fue en 1981, cuando la exposición de despedida del Guernica de Picasso en 1981- que muerto Franco, volvía a Europa- cuando formalicé mi relación con el MOMA. Para poder entrar a verla tuve que hacerme socio ya que de lo contrario había que hacer colas enormes. La exposición, que ocupaba todo el museo, fue el espectáculo unipersonal más impresionante de mi vida.

Además, ser socio me permitió, aprovechando su céntrica ubicación, entrar gratis cuantas veces quisiera, tener descuentos en sus restaurantes, café, librería, tienda de diseño y muchas otras ventajas.

El edificio.

Ubicado en la calle 53, pocos metros al Oeste de la Quinta Avenida, funciona en un edificio inaugurado en 1934.

Su arquitectura está en coincidencia con la filosofía que orientan las distintas direcciones y nos atrevemos a decir que forma parte de su colección.

A lo largo de estos años el edificio se ha ido ampliando y actualizando, siempre respetando la idea original.

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El 31 de octubre de 2019 se inauguró la remodelación a cargo del estudio Didier, Escofidio + Renfro que amplió en cuatro mil metros cuadrados su superficie, introduciendo nuevos elementos tecnológicos y arquitectónicos que facilitan y estimulan la contemplación y la reflexión.

A la entrada sorprende un gran atrio de diez metros de altura y  se accede a dos salas de exposición, gratuitas, por lo que ya no hay excusas para visitar esta maravilla.

En estos años también diseñaron modificaciones grandes arquitectos como el neoyorquino Sidney Johnson y el tucumano César Pelli.

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Una taza de té japonesa

La ante última modificación estuvo a cargo del japonés Yoshio Taniguchi en el 2004, quien llenó eñ museo de luz.

El arquitecto anticipó que no pensaba rivalizar con la espectacularidad de sus colegas Frank Gehry o Santiago  Calatrava.

“Los museos – dijo- son como una taza de té japonesa. No significa mucho por sí misma. Pero cuando se vierte el té, el contraste es magnífico”.

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Sorpresas Uruguayas

Desde hace mucho tiempo el  MOMA ha venido investigando y mostrando, cada vez más, lo que pasa en el mundo del arte fuera de Europa y EEUU.

En el 2015, por ejemplo,   organizó la gran exposición “Arcadian Modern” dedicada a Joaquín Torres García.

Fue visitando el MOMA, hace muchos años, que encontré una exposición de arquitectura en la que se destacaba el uruguayo Rafael Viñoly, de quien nunca había oído hablar hasta ese momento. Aproveché para traer folletos para mis periodistas amigos que tampoco sabían de él.

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También aquí descubrí que en Uruguay hubo un movimiento llamado Madí formado por los uruguayos María Freire, Carmelo Arden Quinn y Rohd  Rothfuss y el naturalizado argentino Gyula Kosice, que intentaba transformar algunos elementos del arte abstracto. Muchos años después los vi en eo Reina Sofía de Madrid y en el MALBA de Buenos Aires.

Recuerdo también de la Exposición “Comprometidos   a imprimir” (Commited to Print) con denuncias, reclamos, propuestas.

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A través de varias salas se veía un impactante grabado de un hombre encapuchado, inequívocamente uruguayo. Era de Antonio Frasconi y ningún relato sobre nuestros “años difíciles” logró conmoverme tanto como esa imagen. Junto a él se exponían dos obras de Luis  Camnitzer  y su arte conceptual.

Otra gran exposición  que recuerdo fue la de “Artistas Latinoamericanos del Siglo XX” con las tapas del catálogo eran de Wilfredo Lam y Joaquín Torres García y el poster reproducía  el soberbio “Pericón en la Estancia” de Pedro Figari perteneciente a la Colección Fortabat.

Es de suponer que Uruguay se preocupa para que el MOMA se entere de sus muchos valores para aprovechar esa gran vidriera del arte de nuestro tiempo.

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Dos restaurantes y un café

Sentarse en uno de sus tres restaurantes y cafés puede ser para el viajero desprevenido un placer inesperado. Es la oportunidad de alternar con otros visitantes – locales o extranjeros – lo que puede dar lugar a intercambios muy interesantes en el que no pocas veces intervienen los mozos y las mozas que se hacen tiempo para aportar algún dato valioso sobre el museo o la ciudad.

Mi preferido es el CAFÉ 2 elegante salón de ambiente informal donde se comen exquisitos y frescos sándwiches, pizzas  o una selección de salames y quesos memorable. Los precios están de acuerdo al lugar y al servicio, por lo que son más altos de otros lugares cercanos de comida rápida. De todos modos uno puede solamente tomar un café y hacer una pausa por demás gratificante.

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The Terrace está en el quinto piso, es un salón con terraza sobre el Jardin de Esculturas, inmortalizado por Woody Allen en “ Manhattan”. Sirve comidas con fuerte acento mediterráneo que se pueden acompañar con una copa de vino. Fue almorzando contra la ventana que vi caer una suave nevada sobre el jardín: una escena  que haría palidecer de envidia al propio Allen.

Por último pero no finalmente, The Modern – es un multipremiado dos estrellas Michelin a  cargo del afamado  chef Abram Bissell y su no menos famoso pastelero Jilho Kim. Un restaurant en el que nuca estuve – por economía de tiempo y dinero – que se encuentra entre los mejores de la ciudad y ahora se puede acceder fuera del horario del museo, por una entrada en la calle 53.

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SUMMERNIGHTS

Es en las noches de verano, la estación en que más viajé a Nueva York, que el MOMA organiza espectáculos de música y danza en su fabuloso Jardín de Esculturas.

Un verdadero oasis en el medio de Manhattan, en el que arquitectura, vegetación, fuentes y estanques, alternan, en total armonía, con obras maestras de la escultura: El  Balzac de Rodin, “El Río”  de Miallol, ”Obelisco Quebrado” deBarnett Neuman y muchas más incluyendo una esperpéntica “Niña Saltando  a la cuerda” de Picasso   (la niña está, en el aire apoyada en la cuerda) y un arco del Metropolitain de París como ejemplo del Estilo Art Decó.

Prestigiosos  conjuntos interpretan jazz o música clásica que se disfrutan tomando una cerveza en el bar del jardín.  La entrada – por la calle 54 – es gratuita y se pasa un muy buen rato.

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La Tienda de Diseño.

Tiene de todo: lápices y libretitas , juguetes,  accesorios    para el baño , la cocina y   costosos muebles. Es un buen lugar para comprar recuerdos y regalos de una calidad de diseño certificada.

En la librería se encuentran por supuesto libros – ediciones propias y de las importantes editoriales así como unos posters que te hacen lamentar no tener más paredes disponibles en tu casa.

La Colección

Es por supuesto el centro de todo y visitarla es un placer. Compuesta por más de ciento cincuenta mil obras una de sus últimas y más controvertidas adquisiciones fue un “Pac Man” por considerarlo representativo de la cultura moderna, lo que seguramente hubiese encantado al maestro Cúneo.

La colección incluye, según Ecured-  más de 150,000 pinturas, esculturas, dibujos, letras, fotografías, modelos arquitectónicos y objetos de diseño. Además,  300,000 escritos entre libros, revistas y archivos individuales extensos. Su cine   proyecta diariamente en obras de su colección de más de 22 mil películas.

Una de sus características es estar magníficamente colocada , lo  que ayuda a comprender las búsquedas y encuentros  de los artistas como en el caso de   Paul Cézanne, Jackson Pollock, Henri Matisse, Piet Mondrian, Jeff Koons y muchos otros.

Acá “descubrí” a   Gutav Klimt, con un vibrante  bosque de Viena, entendí a a Francis Picabia, me encantó “La escalera” de Oskar Schlemmer, admiré una extraña “Bañista” de Picasso (en colores pastel) y el desgarrador “Eco de un Grito” de David Alfaro Siqueiros. En realidad siempre hay oportunidad de ver algo nuevo o encontrarte con viejos conocidos: Edward Hopper, Paul Cézanne,  Jasper Jones, Giacometti, Sevesirini, Louise Burgeois o un Paul Signac diferente.

Resumiendo

Es un lugar donde a uno, fácilmente, puede empezar a gustar del arte de nuestra época. Solo es cuestión de elegir dos o tres obras y “dedicarles el mismo tiempo que se le dedica a una canción.”

El MOMA es, por cierto, producto de las millonarias donaciones de la alta burguesía neoyorquina, pero de poco valdría si no fuera por el aporte de innovación, estudio, búsqueda y audacia que hacen sus directores. Posiblemente esto es lo que lo hace más atractivo.

 NdR. El presente artículo reúne experiencias de muchos años en el mundo del turismo. Las informaciones incluidas, aunque  han sido previamente reconfirmados,   se deben tomar como orientación, aconsejando   sean confirmadas a través de guías especializadas, Trip Advisor  o las páginas Web de los lugares sugeridos.