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Otro gigante en los mares

 

Su diferencial es que los pasajeros gozan de más independencia para escoger.

Lo cual tiene su parte buena y su parte no tan buena, como que si bien hay 20 restaurantes, sólo 11 de ellos están incluidos en el pasaje. Pero a no asustarse, el placer de comer lo que se te antoje cuesta entre 10 y 25 dólares… cada vez, claro está. También hay un bar donde uno puede disfrutar temperaturas bajo cero… sobre gustos no hay nada escrito. La Nación, nuestro socio GDA, embarcó a Martin Wain, quien hizo el siguiente reporte del nuevo crucero de la  Norwegian Cruise Line.

A BORDO DEL NCL EPIC.- Además está el mar. Uno viaja en un barco de 18 pisos, 20 restaurantes y 3 toboganes gigantes en cubierta que hasta se olvida del entorno. En este caso, el Caribe: siempre a la vista, queda en segundo plano. Porque el turista sube al Epic en busca de diversión. Entonces mira hacia adentro de la nave, donde el entretenimiento nunca termina.

Con el boom mundial de los cruceros, que atrae a más de cien mil argentinos por año, el desafío de la mayoría de las empresas es ofrecer algo distinto, sin dejar de lado a los cruceristas tradicionales. La apuesta de Norwegian Cruise Line es dejar atrás los formalismos -no hay noches de gala, comidas con el capitán ni horarios muy fijos para comer- y dar mayor flexibilidad a los viajeros ( freestyle cruising es su eslogan) para una vida a bordo con fuerte hincapié en los shows.

“Las dos grandes variables que definen la elección de los cruceristas son la gastronomía y el entretenimiento”, afirmó Kevin Sheehan, CEO de la compañía, en una conferencia de prensa brindada durante la inauguración del barco, el 9 de este mes. El punto de partida fue Miami (ver aparte), como los próximos recorridos de este barco: hasta abril de 2011 alternará entre Caribe Este (Miami, St. Marteen, St. Thomas, Nassau, Miami) y Oeste (Miami, Costa Maya, Roatan, Cozumel, Miami).

El Epic es la nueva estrella del NCL. Con 153.000 toneladas y capacidad para 4200 pasajeros combina lo masivo con lo exclusivo, ofreciendo opciones como las villas . Se trata de cabinas amplias, casi departamentos, instaladas en dos puentes privados. Los pasajeros alojados allí cuentan con piscina, terraza y restaurante, independientes del resto. “Hay familias con casas de lujo en Manhattan que disfrutan de los cruceros, pero no están dispuestas a meterse en un camarote pequeño”, explicó Sheehan.

Tal vez la incorporación más curiosa de esta nave sean las cabinas individuales, en los decks 11° y 12°. Los cruceros suelen cobrar un recargo importante cuando se viaja en single ; aquí, en cambio, se convoca con énfasis a solos y solas. Un pequeño bar moderno llamado Studio Lounge conecta ambos pisos, que al igual que las villas se mantienen casi al margen del resto del barco. Por la ambientación de estos pasillos, con luces de neón y música funcional, no se plantean grandes sutilezas a la hora de invitar un trago en el camarote.

Panza llena, corazón contento
De los veinte restaurantes, once están incluidos en la tarifa. La diversidad culinaria -una verdadera vuelta al mundo, con gastronomía típica de una docena de países- permite que uno pueda comer a la hora que quiera, porque siempre encontrará algo abierto. Los otros nueve restaurantes cobran entre 10 y 25 dólares por persona.

En general, los cruceristas pueden calcular antes de embarcarse cuánto van a gastar. Es más fácil armar el presupuesto en un crucero que en un viaje tradicional, ya que el servicio es all inclusive y no hay grandes tentaciones a bordo. Las bebidas se pagan aparte, pero la mayoría hace una compra anticipada de vinos y gaseosas; después, depende de lo que consuma en tierra cada vez que sale de excursión.

El gasto en los restaurantes no incluidos también se puede prever, ya que es posible reservar mesas por Internet -en los 25 días previos a la partida, al igual que los shows- y los menús son mayormente fijos. Algunas opciones resultan ineludibles, como el Cirque Dreams & Dinner, que ofrece show y cena por 15 o 20 dólares, según la ubicación.

Hasta los mozos participan de este espectáculo circense de alto vuelo, donde los protagonistas se desplazan por los aires de un salón diseñado especialmente para ellos. Una pareja de falsos gemelos se distingue haciendo equilibrio sobre tablas y cilindros, mientras una joven confunde a los comensales moviendo aros coloridos alrededor de su cintura. La habilidad de los equilibristas es tan llamativa como el vestuario, que reluce por su originalidad. Además, la comida es buena, sobre todo el filete mignon.

Si de espectáculos se trata, el más importante es el de Blue Man Group. El trío de percusionistas con rostros azules, que surgió en Nueva York y tiene sucursales por todo el mundo, se presenta en un teatro con 600 butacas. “El movimiento del barco -explicó Scott, uno de los integrantes- es parte del desafío. Hay mucha improvisación en el espectáculo y el vaivén, incluso leve, nos obliga a reaccionar más rápido.”

El show de Blue Man Group, que combina rock, pintura en vivo y humor en inglés, se presenta ocho veces por semana y está incluido en la tarifa del viaje. “Es una experiencia nueva para la compañía. Con shows en Nueva York, Tokio o Buenos Aires, el Epic es ahora una ciudad más para nosotros”, afirmó Scott en conferencia de prensa.

Según él, la posibilidad de viajar junto con los espectadores les permite mezclarse con ellos. “Somos cuatro Blue Man a bordo, pero vamos rotando, ya que el show es en trío. Como estamos pintados durante el show podemos andar entre la gente y conocer su opinión sincera, porque nadie nos reconoce.”

Entre los espectáculos se destaca también el stand-up del grupo The Second City y el duelo de pianos Aullándole a la luna , con músicos enfrentados que tocan aún mejor de lo que cantan.A última hora, muchos se juntan en una única disco -el Bliss Ultra Lounge-, aunque hay también fiestas en la cubierta, en una pista con forma de anfiteatro.

Entre los pisos 5° y 7° está la mayoría de los espacios comunes, como las dos cantinas con bowling, el extenso casino y el Ice Bar, un espacio curioso dentro de un barco. Cuesta 20 dólares la entrada e incluye dos tragos con vodka, pero no es más que para sacarse unas fotos. No es posible quedarse demasiado: nada se disfruta a -17° Celsius.

Los trasnochados pueden disfrutar de películas que rotan sobre una pantalla inmensa del 5° al 6° deck (sí, tiene dos pisos de alto). La misma, en algunos horarios del día, se convierte en escenario virtual de unas partidas de Wii. No hay biblioteca entre los pasatiempos, aunque a la mayoría no parece importarle, porque cargan con sus e-books . En Estados Unidos se venden más libros electrónicos que los tradicionales, de manera que no sorprenden en un crucero, donde la mayoría suele ser de ese país. Los directivos de NCL estiman que el 3% de los norteamericanos ha subido alguna vez a un barco de este tipo, a diferencia de los europeos, que no llega al 1%. Justamente, este último mercado es al que apuntan las empresas, ya que, en tiempos de crisis, la vacaciones en cruceros son una alternativa más económica.

Por eso de mayo a septiembre de 2011, el Epic navegará por el Mediterráneo, de Barcelona a Mallorca, visitando puertos italianos.

Por Martín Wain
Enviado especial

Toboganes de agua y desayunos con Bob Esponja
El punto de reunión por excelencia durante el día es la cubierta superior, con piscinas y jacuzzi para disfrutar del sol en el agua. Cientos de reposeras, una gran barra de tragos y música festiva durante toda la jornada forman parte de un lugar inmenso, donde los tres toboganes del Aqua Park dan la nota de color. El primero es un tubo casi recto, violeta, para deslizarse sin mayores niveles de adrenalina. El segundo es verde oscuro y no permite ver nada hasta el final del recorrido, de unos 30 segundos, a pura curva. El tercero es el más extravagante y buscado: el descenso se realiza sobre un pequeño bote inflable, que llega hasta un espacio gigante donde gira hasta que la fuerza centrífuga disminuye; recién entonces ingresa a un túnel y aterriza en medio de la zona de piscinas.

En la cubierta hay también una pared para escalar de 33 metros, otra para hacer rappel, y canchas de básquet, tenis y ¡squash!

Son tres los espacios dedicados exclusivamente a los niños y adolescentes. El salón de juegos es muy completo, con actividades grupales (campamentos por edades, por ejemplo) y equipos electrónicos.

Entre las atracciones, la más llamativa es la posibilidad de desayunar y encontrarse con Bob Esponja y sus amigos, entre ellos Dora la Exploradora, como parte de un acuerdo de NCL con Nickelodeon. La esponja amarilla es, en el mundo de los cruceros, estrella exclusiva de esta empresa.

Los jóvenes de entre 13 y 17 años tienen su propio night club, con gaseosas, claro, pooles, metegol, tejo y PlayStation3. El lugar, con pista propia, está ambientado con nueve televisores gigantes de plasma.

Ante tantas opciones de comidas, el gimnasio suele ser indispensable para bajar las culpas. En este caso, el fitness center tiene una interminable fila de máquinas aeróbicas frente a grandes ventanales, mientras que el spa ofrece desde masajes orientales hasta sesiones de botox.

 DATOS UTILES

General: las salidas del Epic son semanales, alternando Caribe Este y Oeste. De septiembre a diciembre, la compañía promociona las cabinas internas a US$ 895 por persona, y las externas, todas con balcón, a 1195, con impuestos incluidos. Los studios, para personas que viajen solas, cuestan 1175.
De lujo: los precios orientativos de las suites & villas, con spa privado y acceso libre al spa general, son de US$ 2200 por persona en base doble, y una Courtyard Villa con acceso al sector exclusivo (gym, piscina, restaurante y bar), 3700.
Más información: al 4322-5100. info@ncl.com.ar; www.ncl.com.ar . Web del Epic: www.lat-epic.ncl.com
Aéreo: LAN opera un vuelo diario a Miami. Desde US$ 1683 (final). 0810-9999-526. www.lan.com

Salir al mar
El Norwegian Epic dio una vuelta inaugural por el Caribe, con Miami como puerto de partida y llegada. No se visitaron otros destinos: la propuesta fue mostrar el barco navegando.

Cada espacio público y al menos un camarote por categoría pudo ser visitado por los invitados, mayormente agentes de viaje y periodistas. Relucen los shows, el Aqua Park y restaurantes como el Cagney´s, mientras que el tamaño de los camarotes generales (con diseño moderno, pero apretados) es una cuenta pendiente. La terraza-lounge del 17° es el mejor lugar para ver el atardecer. Y el mar, claro.