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Lima, Cuzco

En tren de turismo, uno suele ir a Perú con el exclusivo propósito de conocer Machu Pichu, pero el país entero es un regalo del cielo (literalmente) para un viajero con buenos ojos. Se puede llegar a Machu Pichu desde Bolivia, partiendo desde el Lago Titicaca y recorriendo el meollo de la civilización andina … pero ese es otro maravilloso cuento, ahora estamos en la opción desde Lima.

Decididamente Lima no es ni fue representativa del Tawantinsuyu, nombre quechua de la más grande de las civilizaciones andinas destruidas tras la llegada de los europeos. Lo de «incaico», es tan relativo como lo de los «aztecas». Pero por allí hay que llegar y si aprecias con atención, descubrirás que Lima es también un formidable destino turístico.

Lo que pasa es que Perú está montado sobre un eje imaginario que divide las características culturales latinoamericanas del norte con las del sur y por esa razón, sumada a la de su virreinato, comparte todo con todos, un caso único. Por otra parte, se extiende desde la salvaje zona amazónica, trepa las cumbres cordilleranas y se derrama hacia el océano Pacífico justo donde hace de las suyas la Corriente del Niño. Nuestro Río de la Plata se llama así porque lo único que buscaban los conquistadores era llegar allí para rapiñar las riquezas del Tawantinsuyu, ¡pavada de imperio tenía el Inca! 

Lima. Perdonen si ilustro Lima con un suculento «anticucho», pues aunque sea injusto con muchos otros valores peruanos, su cocina es algo único y poco difundido entre los uruguayos. Elaborar esas recetas les llevó 5.000 años y eso es algo digno de respeto. ¡No dejen de experimentar ese placer! A esta cultura le debemos la papa, como a los mayas les debemos el maíz, entre muchos otros manjares que justifican la globalización cultural.

El Centro Histórico de Lima fue declarado Patrimonio de la Humanidad y esos galardones no se regalan. Son imperdibles el Convento de San Francisco, la Plaza Mayor conjuntamente con la Catedral del Siglo XVI, la Basílica y Convento de Santo Domingo, el Palacio de Torre Tagle y muchos otros. Igual o más importante es dedicarle varias horas al Museo Nacional de Antropología, antes o después de recorrer varios artesanatos, pues eso es lo que harás aunque nadie te lo recomiende.

Pedile a un taxista que te lleve a un artesanato y alrededor de cualquiera de ellos encontrarás decenas de pequeñas, medianos y grandes tienditas donde comprar la estupenda platería peruana, tallas y, muy especialmente, prendas en lana de alpaca. Las prendas que te compres te resultarán interminables y luego te arrepentirás de no haber comprado más.

Y antes de partir hacia Cuzco, no dejes de ir a algún lugar con música peruana en vivo. La pluralidad cultural peruana produjo arte popular impresionante que deberías consultar en http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%BAsica_del_Per%C3%BA .

 

Cuzco. Bien, llegaste a Cuzco, te tomaste el mate de coca que te recomendaron para el apunamiento y ya comenzaste a jadear. Si no te ponés a correr, seguramente aguantarás la falta de oxígeno, pero si tenés problemas respiratorios antes de ir te aconsejarás con un médico. No logro convencerme de que Pizarro llegara hasta acá con la armadura puesta.

Una vueltita por la plaza te permitirá ver la bandera del Tawantinsuyu colgada al mismo nivel que la peruana, porque para los cuzqueños la cosa del imperio va muy en serio. Entrá a las iglesias y calentate con el dispendio de plata y oro. Luego recorré callecitas apreciando la inclinación y el corte de las piedras que componen las paredes. Tocalas, son milenarias y no se gastan.

Esas paredes son la venganza del inca. Cuando llegaron los españoles eliminaron esa inclinación que tienen y rellenaron con estucado para lograr su verticalidad y disimular ese ángulo tan indígena. Le erraron de medio a medio; la inclinación sirve para que las paredes vuelvan a su lugar luego de los frecuentes temblores. Así que el estucado se cayó tantas veces que se cansaron de reponerlo.

Lo mismo pasó con los canales de circulación y desague de las calles; todo estaba construído de la misma manera y con idéntica finalidad. ¿Acueductos en una ciudad donde nada es horizontal? Los incas dominaban el arte del sifón, pavada de ingeniería sanitaria.

Si ya te sumaste a los que tenemos enorme respeto por la tecnología incaica, no sabés lo que te espera cuando visites los alrededores. Hay muchas zonas arqueológicas, pero sería imperdonable que no vayas a Sacsayhuamán, quizá una fortaleza aunque nada puede darse por seguro cuando todos los vestigios culturales fueron prolijamente destruídos. Igualmente necesario es ir a Tambomachay, donde se dice que se adoraba al agua.

En Cuzco encontrarás todo tipo de excursiones y aventuras; cada vez que salgas te darás cuentas que hay vestigios de varias culturas en todos lados, pero no quiero excitarte más por el problema del apunamiento. Cuzco es más alto que Machu Pichu y cada vez que salgas de la ciudad, treparás más arriba por la cordillera. Dicho sea de paso, también aquí hay muchas, buenas y baratas prendas de alpaca.

Machu Pichu. Hay tres maneras de llegar: en ferrocarril hasta Aguas Calientes y desde allí un inquietante autobús que te lleva hasta la cima. Esa es una, las otras dos son el Camino del Inca en un trayecto largo y otro más corto, pero en ambos casos hablamos de días y de riesgos aunque te acompañen guías y porteadores. Esto es para gente joven y con fuertes pulmones, pues treparás por donde hasta el cóndor se apuna y verás los precipicios como él los ve.

Hay una teoría de que los poderosos se alojaban en las cumbres para escapar de los mosquitos y sus enfermedades transmisibles: sería una manera comprensible de entender a esta singular gente de las alturas que vaya a saberse por qué después de construir semejante ciudad, la abandonaron. Lo mismo habría que preguntarle a los mayas. ¡Mirá que hay todavía  misterios en este mundo!

No abundaré mucho sobre esta ciudad perdida y las coloridas teorías sobre su existencia y su finalidad. A Machu Pichu hay que vivirla, para apreciar la ciudad, su arquitectura, sus misterios y también su entorno. Mirás a lo lejos y ves cumbres y más cumbres del gigante andino que sobrepasa las nubes; mirás hacia abajo y casi sentís el tronar de los ríos Apurímac y Urubamba. Mirás del otro lado y adivinás la selva amazónica. A la contemplación se agrega el recogimiento o el sobrecogimiento.

Acá como en todos los monumentos arqueológicos latinoamericanos, te explicarán con lujo de detalles dónde le arrancaban el corazón o degollaban a la gente pues eso es lo que esperan los turistas cruentos; pero no les creas. Vos bien sabés que las cosas de esta magnitud no se logran con la crueldad, sino con la paz y la prosperidad continuadas. La civilización andina, igual que la europea, habrá tenido sus períodos de crucificción y empalamiento, pero vamos, eso no estaba en la agenda de todos los días.

Elaborado con fuentes propias y de las siguientes fuentes externas: www.wikipedia.org, www.flickr.com, www.youtube.com , www.viajeros.com , www.ciao.com

 

Mapa de Peru – maps.google.com

 

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Buen lugar para anidar encontró el cóndor.

 

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Prestá atención a las paredes inclinadas

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Machu Pichu, la peregrinación