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Canela fina y armar la tremolina, cuando llegues a Madrid

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¿Qué introducción le podríamos hacer a un artículo de Damián sin desmerecerlo? Ninguna, solo la necesaria para que funcione el acápite que programó el diseñador.

Por Damián Argul

Las palabras del célebre chotis “Madrid” de Agustín Lara, una de las más brillantes piezas de promoción turística que he escuchado, que fue estrenada en 1948 a poco de terminada la Guerra Civil, época difícil si la hubo.

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La letra de la canción dice así:

Cuando llegues a Madrid, chulona mía
voy a hacerte emperatriz de Lavapies;
y alfombrarte con claveles la Gran Vía,
y a bañarte con vinillo de Jerez.
En Chicote, un agasajo postinero
con la crema de la intelectualidad
y la gracia de un piropo retrechero
más castizo que la calle de Alcalá.

Madrid, Madrid, Madrid,
pedazo de la España en que nací
por algo te hizo Dios
la cuna del requiebro y del chotis.
Madrid, Madrid, Madrid,
en Méjico se piensa mucho en tí
por el sabor que tienen tus verbenas
por tantas cosas buenas
que soñamos desde aquí;
y vas a ver lo que es canela fina
y armar la tremolina
cuando llegues a Madrid

Todavía hoy la ciudad de Madrid mantiene firme los atributos y lugares que señala la canción.

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Barrio de Lavapiés
70 años después del estreno de la canción, la guía turística digital TIME OUT lo ha calificado como el barrio más “cool” del mundo por su “vida cultural popular y frenética”; por su multiculturalidad ; por sus paredes pintadas; por la efervescencia de sus plazas como Tirso de Molina; o por dos grandes centros culturales, “como La Tabacalera (antigua fábrica) la ciudad”

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La Gran Vía
La centenaria arteria de la vida madrileña también sigue muy vigente. A lo largo de su recorrido ofrece un interesante muestrario de estilos arquitectónicos manteniendo igualmente una armonía que la hace muy acogedora. Zona de cines y teatros los madrileños la están empezando a llamar “la Broadway española”. En sus pocos más de mil metros y alrededores está el suntuoso Casino de Madrid, los tablaos flamencos Torres Bermejas y Café de Chinitas, el Bar Berlín, un clásico, con variados espectáculos musicales y Chicote, por supuesto.

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La oferta gastronómica es tan variada como debe ser en animadas cafeterías, hay lugares de comida rápida, los tradicionales y algunos que todavía no llegaron por aquí:
Como restaurantes, uno el que se pasa y come muy bien es Arallo Taberna, sentado en la barra frente a la cocina que preparan mariscos, como buenos gallegos e inolvidables orujos. Hay centros comerciales con marcas de lujo y tiendas muy atractivas como la del Real de Madrid ( Merchandising) y FNAC (Libros, Tecnología y todo eso).
El Ático 11 ( Hotel Las Letras) es una terraza muy animada, llena de gente que sigue las últimas tendencias.
A partir de la Plaza España, la Gran Vía pasa a ser la calle Princesa. En ella se encuentra el Palacio de Liria, propiedad de muy mediática Casa de Alba, que puede y debe visitarse, gestionando el ingreso con la mayor anticipación posible.  Su colección de arte incluye un Tiziano y un retrato de la Duquesa de Alba ( vestida) pintado por el mismísimo Goya.

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Chicote
El bar de Perico Chicote que se hizo famoso como barman del Ritz, se llama Museo Chicote por la gigantesca colección de botellas que albergaba. Ahí frecuentaban todos los famosos  (y “la crema de la intelectualidad”) que pasaban o vivían en Madrid e incluso Hemingway, que no dejó de ir aún en plena Guerra Civil, pese a no estar muy apartado del frente de batalla.
Hoy conserva testimonios de esa ´celebre clientela, un impecable estilo cincuentista y una coctelería de gran nivel que lo mantiene vigente.

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Calle de Alcalá
Trazada en el siglo XV y la más larga de Madrid, es una calle de mucha solera.
Frente a ese gran espacio de grandes palacios y edificios que flanquean las muy fotografiadas Fuentes de Cibeles, donde destejan los madridistas. Los del Atlético festejan en otro monumento, cercano, también neoclásico y de mármol, Las fuentes de Neptuno.
A pocas cuadras la monumental Puerta de Alcalá, la de la canción, que separa el elegante barrio de Salamanca y el Parque de Retiro. Uno de mis lugares preferidos es el Círculo de Bellas que además de sus actividades culturales tiene un animado café a la calle que permanece abierto a muy tarde y La Pecera un clásico e imperdible restaurante.
Acaba de cerrar el Geographic Club bar y restaurante de estilo victoriano con recuerdos de viajes por todo el mundo. Si reabre no te lo pierdas.
Para los nostálgicos de nuestras carnes Carrito El Charrúa,en la misma Calle de Alcalá, no lo defraudará. Más actualizado: https://www.salir.com/las-discotecas-de-moda-para-mayores-de-30-anos-en-madr

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Sobre piropos y requiebres escuché una vez a aquella espléndida actriz que fue Dahd Sfeir una anécdota que trataré de reproducir lo más fielmente posible:

“Contaba ella que tras vivir largos años en Suecia pasó a vivir en Madrid, ciudad que de entrada le pareció gris y deprimente. Caminando luego por una calle de Malasaña, completó ese cuadro un decrépito anciano, en pijama, que salía a darle la leche a su gato, pero al pasar ella frente a el señor, este le dijo con todo su gracejo madrileño: “Guapa,
rechulona” y en ese momento de que había vuelto al mundo latino y empezó a amar a Madrid y España. Polémico e incluso prohibido en la época del falangista Primo de Rivera el piropo es parte del ser de muchos madrileños, como lo son los toros asunto que preferimos dejar para otra oportunidad.

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Estas y otras características de los madrileños – y las madrileñas – amantes de la vida, de una vida sin horas, que parecen fuera de estos tiempos, las encontrarás cuando llegues a Madrid. Y si sales de noche y encuentras todo vacío, medio muerto, solo espera un rato después a que termine el partido del Real o del Atlético y vas a ver lo que es “canela fina y armar la tremolina” como se cantaba hace setenta años.