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La Habana, Varadero y Cayo Blanco

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Ahora resulta que la religion ya no es el opio de los pueblos. ¿Y qué vas a hacer? ¿Refunfuñar?. ¡Con todas esas playas y todo lo que hay para ver!

Bari me manda este aporte y no deja de sorprenderme ese Cristo descomunal, esa y otras iglesias. Siempre hay un argentino para revolucionar Cuba; primero fue el Ché y ahora es el Pancho… en cada caso con disímiles entornos dictatoriales. Sea como sea, Cuba y los cubanos, son una experiencia que no debe perderse. Y el momento es ahora.

Por Bari Monzeglio

Cuando llega el frío, siempre nuestro primer impulso es tratar de huir unos días, y para eso nada mejor que tomarse unas vacaciones en el Caribe y ponerle un poco de calor y color a la vida, para luego regresar a Montevideo con las pilas recargadas y hacerle frente a estos inviernos cada vez más imprevisibles.

Esta vez enfilamos nuestros pasos hacia Cuba, un destino paradisíaco para quienes gustan de las playas rodeadas por palmeras, las aguas cristalinas y las arenas blanquísimas. Nuestro itinerario (uno de los más elegidos por los uruguayos que visitan Cuba) fue perfecto, dos días en La Habana para disfrutar de los atractivos icónicos de la capital cubana y seis días para descansar en las deliciosas playas de Varadero, a unos 130 kilómetros de La Habana.

Un vuelo de siete horas a bordo de un avión de Copa Airlines, nos transportó sin escalas hasta el Aeropuerto Internacional de Tocumen en Panamá. Y desde allí tomó dos horas llegar hasta el Aeropuerto Internacional José Martí en La Habana.

Hotel Nacional y los coco taxis a disposición.DSCN3788

Llegamos aproximadamente a las 11:30, en hora justa para hacer check in e instalarnos en el Tryp Habana Libre (el hotel más céntrico de la cadena Meliá con una estupenda piscina) y salir a almorzar. Después nos tomamos el Habana BusTour que por 5 CUC (aproximadamente 5 euros) recorre la capital cubana de este a oeste, con paradas en la Plaza de la Revolución José Martí ( http://www.ecured.cu/index.php/Plaza_de_la_Revoluci%C3%B3n_Jos%C3%A9_Mart%C3%AD ), donde destaca claramente el edificio del Ministerio de Educación con el emblemático mural del Che y la casa donde vivió hasta que partió al Congo.

Lo interesante de este bus turístico es que tiene una frecuencia cada 30 minutos y uno se puede subir donde le plazca. Los boletos tienen validez por un día y te permiten subir y bajar en los distintos lugares turísticos por los que pasan. Estos autobuses eran de dos pisos con techo abierto, pero tienen otros de un solo piso. También recorrimos el barrio residencial Miramar, la Habana Vieja, con el Palacio Presidencial sede del Museo de la Revolución y la Catedral con su plaza.

Tomando un Daiquiri en El Floridita junto a la estatua de Hemingway
Lugares y actividades imperdibles en La Habana

Ernest Hemingway vivió en La Habana entre 1940 y 1950, y allí dejó constancia de sus preferencias, con la célebre frase que todavía puede leerse en la barra de La Bodeguita del Medio: “My mojito en La Bodeguita, My daiquiri en El Floridita”. Y decidimos cumplir con este ritual que ningún turista debería perderse. Y la verdad es que tenía razón, sobre todo por lo exquisito del daiquiri del Floridita, nunca antes había tomado uno tan deliciso.

Frase de Hemingway en La Bodeguita del Medio

Otra visita obligada es el Hotel Nacional de Cuba ( http://www.hotelnacionaldecuba.com/sp/home.asp ), un lugar con mucha historia, donde el presidente Batista organizó un congreso de la mafia en 1946, cerrando el hotel para albergar a los principales jefes mafiosos de los Estados Unidos, mientras se discutían temas como la ley seca, el juego y la distribución de drogas que transportaban desde África del norte hasta Cuba, desde donde se redistribuía hacia Estados Unidos y Canadá.

espectaculo en cabaret parisien

Allí funciona el legendario Cabaret Parisién, donde disfrutamos del show “Cubano Cubano”, el espectáculo musical más famoso junto con el del Tropicana. El Hotel Nacional de Cuba cuenta además con un “Salón de la Fama” (abajo), donde se encuentran fotos y recuerdos de cada uno de los ilustres huéspedes que ha tenido el hotel a lo largo de su historia y por si fuera poco, en los jardínes del hotel aún se pueden visitar los cañones que formaban parte de la antigua batería de Santa Clara declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Salon de la Fama Hotel Nacional

A la hora de comer, “La Roca” fue el restaurante elegido, donde se puede disfrutar de una deliciosa comida criolla por muy buen precio. Otra buena opción es el Guajirito en la Habana Vieja, lugar perfecto para una buena cena show, aunque aquí los precios ya no son tan económicos.

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Recorriendo la ciudad también nos encontramos con la estatua del Sagrado Corazón de Jesús, una estatua de 20 metros de altura construida enteramente en mármol de Carrara y emplazada sobre la colina de La Cabaña. El monumento es obra de la escultora cubana, Jilma Madera y los habaneros bromeando dicen que por su posición parece estar fumando un habano Cohiba y tomando un mojito.

playa del hotel

Nuestra estadía en Varadero

Varadero es el balneario más famoso de Cuba y tiene sus razones, ya que en sus 20 kilómetros de playas alberga algunas que figuran entre las mejores del mundo. La costa de la península está cubierta por lujosos hoteles a pie de playa y nosotros nos alojamos en el Hotel Sol Palmeras ( http://www.melia.com/es/hoteles/cuba/varadero/sol-palmeras/index.html ), también de Meliá, y que según pudimos notar, posee una de las playas más lindas de la ciudad. Sobre la costa mismo, se encuentra uno de los lugares más visitados de Varadero, “La casa de Al”, hoy convertido en restaurant, es la casa de Al Capone, desde donde el famoso criminal estableció su sede para llevar adelante sus actividades de contrabando. Es que la mansión se encuentra en un punto estratégico, sobre el mar a tan sólo 7 millas de los Estados Unidos.

interacción con los delfines en cayo blanco

A pesar de ser temporada media en Cuba, nos topamos con un gran contingente de turistas, principalmente rusos, argentinos y canadienses. Además de aprovisionarnos de nuestra tan ansiada ración de sol y mar en la playa del hotel, decidimos emprender una de las numerosas excursiones que se ofrecían.

Excursión a Cayo Blanco ( http://www.cubatur.cu/node/97 )

La excursión comenzó temprano a la mañana, nos recogieron en el hotel, desde donde nos trasladaron hasta un catamarán con rumbo a Cayo Blanco. Realizamos una primera parada en el delfinario, donde pudimos interactuar por 15 minutos con los delfines y hacernos la obligatoria fotografía.

La parada siguiente fue en mar abierto para que quienes lo desearan pudiesen adentrarse en las aguas y practicar snorkel, con equipos proporcionados por el equipo del catamarán. Una experiencia realmente muy disfrutable, en aguas con perfecta visibilidad y gran variedad de peces. En cuanto a Cayo Blanco, se trata de un islote de vegetación exuberante, con una playa espectacular que pudimos disfrutar después del almuerzo típico que nos aguardaba al descender.

Imagen de previsualización de YouTube

Un bufet con ensaladas, langosta, pollo y otros manjares. Luego de un buen chapuzón y una siesta bajo la sombra de una palmera, debimos emprender el retorno, ya que Cayo Blanco no cuenta con alojamientos, es un pequeño cayo que está deshabitado. Allí tienen refugio algunas especies como la iguana cubana y diversas aves. También es hogar de algunas especies de peces en peligro y de arrecifes de coral.

El viaje de regreso muy ameno, con barra libre, diversos juegos y entretenimientos a bordo del catamarán y por supuesto, la salsa cubana sonando en la cubierta para quien quisiera bailar.

Después de eso, solo restó descansar y contemplar el mar durante los dos días restantes que permanecí en Varadero, como para poder afrontar con una sonrisa mi regreso al encapotado Montevideo que me aguardaba con pronósticos de lluvia.