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Gourmet al paso en París

¿Vos te creés que en París hay que gastar fortunas para comer bien?

Depende mucho de lo que entiendas por comer bien. Si te fijás más en la mantelería que en el romanticismo de lo que estás comiendo, entonces esto no es cierto en absoluto. Pero si te dejás llevar por lo que leíste y por lo que ves en la calle, entonces, detenerte en una boulangerie o hacer una paradita en un puesto al que te condujo el aroma de las crepes, es una opción que en otras ciudades quizás puedas pasarlas de largo… pero no en París.

Hubo un tiempo en que mi amigo Damián Argul nos regaló algo de su enorme cultura viajera y cultura general, esta es una nota que atrapamos al vuelo y reiteramos como quien saborea dos veces las mismas cosas. Damián es uno de esos tipos que tanto disfruta en  La Tour d`Argent (sobre todo si es otro el que paga la asombrosa factura), como internándose en la Rue de Rosiers para disfrutar un falafel comme il faut. Porque los parisinos se aferran a lo bueno, no a lo patriótico. Comer ¿es o no es una aventura? Mirá los consejos de Damián para disfrutar sin gastar dinero ni precioso tiempo de viaje.


Los precios de  comer en Paris siempre se han mirado con  respeto. Más allá de de las variaciones en los tipos de cambio, que por algo se llaman así, antes con los francos, ahora con los euros, una comida puede desbaratar el presupuesto de muchos viajeros. La mítica “baguette con paté” es una buena solución siempre y cuando en la vitrina de la rostisería  no señales con el dedo ese paté tan especial y pidas la cantidad de gramos adecuada.

Pero nada menos que en Paris, donde todo es rico, no podés ceñirte exclusivamente a la “dieta baguette”, porque, además, variar es uno de los encantos de todo viaje. Para un picnic, con baguette u otras vituallas, la ciudad te tiene reservados encantadores rincones, no importa lo que comas.

Para aprovisionarte son muy recomendables, los mercados callejeros como el Marché Saint-Honoré (Place du Marché Saint Honoré) o el Marché “Saint-Eustache-Les Halles” (Rue Montmartre, entre Rue Rambuteau y Rue du Jour) Los hay por todos lados y abren una o dos veces por semana.

En la calle se encuentran numerosos puestos de crepes y los  sandwiches “croc monsieur” (pan de molde, jamón, queso gruyere y salsa béchamel, gratinados) pueden ser deliciosos, aunque mucho depende del aspecto del puesto y la sensación que este te produzca, apartarse unos metros de los lugares más congestionados es aconsejable,  sobre todo cuando si podés observar como  los están preparando.

También hay rotiserías como Les Délices de Verneuil (42 rue de Verneuil) que por ejemplo vende  exquisitas quiches de zucchini que podés disfrutar en el cercano Pont des Arts.

Otra fuente de aprovisionamiento son las panaderías (boulangeries),  hay casi una por cuadra y venden exquisiteces. Las llamadas casas de las tres eses (sándwiches, soup, salad) son también muy populares y la cadena Paul, tiene varias direcciones e incluso quioscos en algunas plazas y parques.

Otra variación de comidas al paso y accesible es la originaria de Medio Oriental, no es francesa pero si muy popular. El falafel se encuentra en todo Paris pero  en rue des Rosiers (Le Marais) es sabroso  y muy popular entre turistas y parisinos.

Lo mismo podemos decir de la comida libanesa que se sirve por ejemplo en el restaurante Man’Ouche, cerca del Pompidou, a precios muy razonables. Todo esto sin olvidarnos que hay muchos lugares de comida rápida como Cojean, que en sus seis ubicaciones ofrece comida saludable y fresca. No faltan Mc Donald’s, KFC, Flunch, France Quick y Paninis.

Pero lo que te recomendamos fervorosamente es cerrar tus comidas con marrons glacés, chocolates, frutas abrillantadas o los célebres “macarons.”  Se encuentran en muchos lugares, pero algunos de ellos son inevitables:

–Pierre Hermé  (185 rue Vaugirard)

–Laduréees (75, avenue des Champs Elysées)  o esa “·referencia del lujo alimentario” como se autodefine Fauchon, frente a la Iglesia de la Madeleine..

Entrar a cualquiera  de ellos es un placer,  una lección de calidad y estilo (“el estilo es la esencia”) y probar algunos de sus productos, aunque sea en porciones homeopáticas.  es el cierre perfecto de una comida parisina.