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La casa de la Virgen María

Aquí vivió alejada del mundo, despues de la crucifixión y hasta su muerte.

¿Qué pruebas hay de que fue en esta casa y no en otra? Solo una y muy curiosa. La soñó y describió con lujo de detalles, una monja alemana que jamás salió de su país. Pero luego encontraron el lugar  que ella señalaba y era tan absolutamente idéntico que la Iglesia Católica reconoció al sitio como  santo.

Raisa Rivas Español, la periodista de El Nuevo Día de Puerto Rico, nuestro socio GDA, estuvo por allí luego de embarcarse en un crucero, y nos relata su experiencia.

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En el puerto de Kusadasi, en Turquía, donde ancló el crucero Nieuw Amsterdam, de Holland America, había cientos de razones (entiéndase tienditas) para permanecer allí. A unos pasos estaba el colorido bazar turco con las tiendas que venden prácticamente de todo, incluyendo las famosas alfombras y abrigos de piel que te hacen probarte casi sin darte cuenta.

Pero la mayoría de los viajeros dejamos ese paseo para después y enfilamos hacia los numerosos autobuses contratados por Holland America como parte de la excursión ‘Efeso y la Casa de la Virgen María’.

Ese tour, uno de los más solicitados y que se debe reservar con tiempo, nos llevaría a las ruinas de la Ciudad de Efeso, de la que te contaré en otra edición, pero además a una experiencia religiosa:

La Casa de la Virgen María tenía emocionada a una turista mexicana que conocí en el barco.  Ella, al igual que miles de los que llegan allí, lo hacen como una peregrinación, una  promesa, y un crucero es la  manera más fácil de llegar al exótico destino. No todos llegan a Kusadasi, ubicada a unos 40 minutos de allí; otros barcos los hacen a Izmir, uno de los grandes centros turísticos del Mar Egeo situado a unos 80 kilómetros.

Una casa con historia

En la historia de esta casa posee un rol fundamental la monja alemana Anne Catherine Emmerich, que nunca viajó fuera de su país y estaba confinada a su cama, cuando tuvo una visión a principios del siglo XIX en la que vio a María llegando al lugar. Ella, describiendo perfectamente el sitio en el que nunca estuvo, dijo que María vivió allí hasta los 64 años y que fue enterrada en una cueva en los alrededores.

Años más tarde, Gouyet, un clérigo francés, encontró la casa que había descrito exactamente la monja y una tumba, pero vacía, aunque sí encontró la del apóstol Juan, intacta. La historia católica dice que luego de la crucifixión de Jesús, María fue llevada hasta la diminuta casa por el apóstol San Juan, y que ella vivió allí sus últimos años. Se dice que prefería vivir  en ese lugar para entonces remoto (a nueve kilómetros de Efeso y en el tope de la montaña Bulbul), que en áreas más pobladas.

Desde el 1892 la casa recibe visitantes, algunos atraídos por la fe, otros por el encanto de la historia. En 1896 la Iglesia Católica lo declaró monumento de los cristianos y el lugar alcanzó más notoriedad gracias a las visitas del Papa Pablo VI, Juan Pablo II y la más reciente el 26 de julio de Pablo VI, quien se trasladó allí el 26 de julio de 1967   para confirmar su autenticidad.

La diminuta casa, que parece más una capilla que una vivienda, es un ejemplo típico de arquitectura romana, y está construida enteramente de piedras. Tiene una pequeña habitación,  un área de rezar y la zona donde se colocan las velas. Se divisa entre los árboles y a pesar de la devoción de los visitantes, y al buen rato de fila, hay que verla en unos segundos, casi de pasada, sin detenerse ni a empezar una oración ni a tomar fotos.

Hay quienes dicen que el edificio es una pequeña iglesia bizantina, aparentemente del siglo XIII pero no existe prueba de que haya sido un lugar de tiempos apostólicos. Existen  muchas versiones contradictorias, pues la misma iglesia no se ha pronunciado oficialmente sobre ella, aunque como indiqué la consideran un monumento cristiano.

A la salida de la casa se encuentra una fuente de agua bendita que se dice tiene propiedades curativas y de las que los visitantes se llevan en pequeñas botellas que venden allí mismo. Antes de irte, no olvides dejar tu petición a la Virgen en el muro que hay para ello y hacer tu oración. No solo los católicos la visitan, sino también los musulmanes que reconocen a María como la madre de uno de sus profetas.

 

Opciones para llegar

Además de las excursiones del barco, desde el puerto puedes contratar taxis que te llevan hasta allí solamente o en un tour combinado incluyendo también a Efeso, por unos 20 a 25 euros, por persona, y tienes que pagar la entrada separada a estos lugares.

Si vas prepárate para visitar un lugar sencillo, pequeño y donde no vas a ver mucho, sino a unirte a otros que veneran a la Virgen o que les interesa la historia detrás de esta casa, donde a las afueras celebran misas diarias. Es una visita que te tomará un par de horas.