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Marcela, el yuyo de Semana Santa

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En Semana Santa miles o decenas de miles de uruguayos salen a juntar marcela, la planta medicinal más consumida por nosotros. Estamos convencidos que si la que cosechamos nosotros, particularmente en Viernes Santo tiene poderes curativos extraordinarios.

Es una mezcla de tradición, superstición y realidad tangible, pues los expertos del Instituto Clemente Estable comprobaron científicamente que la infusión de la planta ayuda a recuperar neuronas, además de bajar el colesterol. Así lo afirmó en reciente reportaje en El País, la experta Marión Aguilera. En este país que revienta de laicismo hasta el punto que a esta semana, además de Santa como la conmemora el cristianismo, también la denominamos Semana de Turismo, Semana de la Tradición, de La Cerveza… y podríamos llamarla también Semana de la Recolección de yuyos, de butiás (maduran en este tiempo) y hongos, pues es buen momento para encontrar los llamados “deliciosos”.

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Antes de salir en estampida a las sierras de Minas con las ultimas bolsitas gratis de supermercado para atesorar lo recolectado, vaya una recomendación. Las  víboras todavía no comenzaron su brumación (un estado de sopor que no llega a hibernación), de manera que si andás metiendo tus manos entre rocas y yuyales, te podés llevar el susto de tu vida. Nuestras serpientes venenosas (yarará, crucera, cascabel y coral) no atacan, prefieren huir… pero a veces están quisquillosas. En invierno también puede haber accidentes con víboras… pero son mucho más raros, cuando realmente las molestan en su madriguera. Las víboras son necesarias para mantener el equilibrio con roedores y otros animalitos. Si no hubieran cazado y acorralado a los ñandúes, los problemas con serpientes serían mucho menos frecuentes, pues el ave come crías y mantiene a raya la población.

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La marcela no califica ni como arbusto, pues difícilmente supere los 70 centímetros. Se la encuentra en praderas, sierras y hasta en los médanos de alguna playa, en el área protegida del viento del Este húmedo y salino. No es común encontrarla lejos del mar. La flor tiene coloración amarillenta (hay una versión blanquecina y en este tiempo emana un aroma dulzón tan intenso que se puede sentir sin aproximarse a la flor.

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En el sur de Brasil y en el norte de Uruguay era frecuente que rellenaran una almohada con marcela sin otro objetivo que el de tener mejores sueños y disfrutar del aroma. Los ramos de marcela juntados por uno mismo o comprados en ferias y yuyerías, suelen colgarse en cocinas y ambientes donde uno pasa el día. ¿Es realmente tan agradable el aroma o estamos ante una costumbre que exhuma uruguayez? Para que sepas, mientras en Uruguay es prácticamente imposible encontrar a alguien que ignore la existencia del querido yuyo, en Europa es prácticamente desconocido: casi un 85% nunca lo sintió nombrar. Acá solo encontraron un 15% de fantasmas que no saben lo que es la marcela.

 

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Propiedades comprobadas por el Instituto Clemente Estable

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Cómo cosecharla y disfrutarla

No es que le neguemos las propiedades medicinales que le asignan, pues varias de ellas están probadas científicamente, es que esta flor tiene algo mágico para nosotros. Se asegura que  posee propiedades hipoglucemiantes, que calma trastornos digestivos,  es un buen antiséptico, antiinflamatorio y antioxidante. Una de las fuentes consigna que los indígenas la utilizaban macerada para reducir el peso corporal. Lo común es ingerirla en forma de infusiones o agregada en el termo al agua del mate, pero también existen preparados en crema, que son usados por sus propiedades antioxidantes.

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En la Universidad de Buenos Aires hicieron pruebas con ratas inducidas a tener problemas hepáticos (pobres bichos) y lograron aliviar sus síntomas con extracto acuoso de marcela. No es una novedad para la medicina popular, donde se la usa masivamene como digestivo y estimulante biliar. Lo del Instituto Clemente Estable se realizó con ratones. Se concentraron en enfermedades neurovegetativas, logrando reducir los daños ocasionados por los infartos cerebrales, tras 21 días de tratamiento con una decocción de marcela.

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Muchas fuentes aseguran que la marcela es antioxidante, debido a la presencia de “una cantidad importante de flavonoides que actúan combatiendo el efecto de los radicales libres” y también se la considera un eficaz antiinflamatorio, capaz de mitigar espasmos y cólicos.

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La marcela es algo que nos asocia con el gauchaje de Rio Grande do Sul, pues ellos la juntan los mismos días y la beben para las mismas cosas. Que yo sepa, los argentinos no la ponen en la “pava”, pero los “gaúchos” la ponen en el termo, como nosotros.

El paisanaje experto, pone un puñadito de flores (no más de una cuchara rebosante) en cada taza de agua hirviendo, la dejan reposar y se la mandan, con o sin azúcar. En una tetera, colocás tantos puñaditos como tazas quieras producir y en el termo basta con meter un buen puñado antes de volcar el agua hirviendo. Si te quedó algo de agua luego de la cebada, tendrás un concentrado de marcela… y te aclaro que no se conocen casos de sobredosis… más allá de que abusar no es bueno en ningún caso.

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Cuando la Dra. Aslan estaba en la cúspide de su fama en Bulgaria y la gente se internaba con ella para derrotar la vejez, se decía que la marcela no era ajena a la longevidad que disfrutamos los uruguayos. Sin embargo, es una planta que puede provocarte la muerte por una pedrada. ¿Cómo es esto? La marcela es una plantita chica… pero perenne y muy aguantadora a casi todo menos a un idiota que en lugar de quebrar las ramitas en la proximidad de las flores, se afirma y arranca la planta entera. Imaginen decenas de miles de personas arrancando de raíz a una plantita que crece mucho mejor en estado salvaje y no jode a nadie. Eso solo explica que si una comadreja lo ve (tienen 5 dedos y pulgar opuesto como nosotros), junte una piedra y se la reviente en la cabeza. Se dirá que nadie vio semejante actitud en una comadreja… pero por eso mismo me parece auténtico.

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Cuando termines la cosecha, felicitá a los nenes por el gran ramo que juntaron y acercá las manos a tu nariz. Las encontrarás fragantes, prueba de que la marcela no se enojó por tu accionar, sino que hasta agradeció que la hubieras liberado de tanto follaje.

En Uruguay encontramos fácilmente dos marcelas: la marcela blanca (Achyrocline satureioides) y la marcela amarilla (Achyrocline flaccida), dicen en Entre Jardines, una admirable web que no deben omitir los amantes del yuyerío. “No tienen grandes diferencias y resulta difícil saber cuál es cuál salvo por el lugar donde las encontramos. La marcela amarilla se ve al costado de caminos, en los bordes de montes o entre chircas; no se la ve en campos que han sido cultivados o donde pastorea ganado. La blanca es común verla en los suelos pedregosos de serranías o en los arenosos de la costa del Río de la Plata. Ambas tienen un interesante valor ornamental, por su follaje verde grisáceo, casi plateado, la mata bastante compacta que forma, y luce muy bien a pleno sol. Cuando florece, en las horas del día llena el aire de su característico y agradable perfume”.

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“Si queremos marcela en el jardín –continúa esa fuente– tendremos que ubicar las plantas a pleno sol, en cualquier tipo de suelo pero con excelente drenaje, como lo tienen ambas variedades en su hábitat natural. El exceso de agua provoca que la planta se ponga negra y favorece la aparición de hongos. Podemos conseguir nuestras plantas haciendo germinar semillas, que deberemos juntar nosotros mismos —no se consiguen en el mercado— y sembrar en otoño. Pero también podemos transplantar plantines silvestres recogidos entre fines de setiembre y mediados de noviembre. Las plantitas no deberán ser muy grandes: ejemplares de unos 15 cm de altura y con no más de tres ramificaciones son los mejores para tener mayor posibilidad de éxito en el transplante. Una vez elegidas, sacamos las plantas con cuidado, rompemos el terrón pero dejando un poco de tierra alrededor de las raíces, las envolvemos en papel húmedo y tratamos de plantarlas inmediatamente”. O dicho de otra manera: no la arranques ahora, porque habrás asesinado una plantita.

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“Al principio necesitarán un poco de riego, pero cuando ya estén arraigadas, a la marcela blanca le bastará con el agua de la lluvia; si las lluvias son demasiado espaciadas, la marcela amarilla agradecerá un poco de riego. Aunque no es imprescindible, si agregamos algún abono con nitrógeno (urea, triple 15) las matas serán mas compactas.
En febrero y marzo ya tendremos nuestras florcitas de marcela. Ese invierno las plantas dejarán de crecer y puede parecer que desaparecen, pero volverán a crecer la próxima primavera. Su comportamiento es bianual: luego de florecer el segundo año, morirán, y para tener más plantitas tendremos que dejar que semillen naturalmente o ir a buscar nuevas silvestre”. ¿No te digo que es una web admirable?

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Para finalizar, una advertencia a la que me siento obligado, como nieto de curandera, sobrino, padre y abuelo de médicos. Las plantas medicinales pueden ser muy buenas… pero no sustituyen a la medicina tradicional ni deberían ser administradas a lo loco, pues así como curan también interactúan con otros medicamentos y pueden ser peligrosa. ¿Te llamó la atención lo de la abuela curandera? Te explico. Paulina Germano, mi abuela materna de bellísimo nombre e inteligencia fuera de lo normal, era patricia por los cuatro costados, nacida en la pulpería de su padre, en el barrio De los Pocitos, a una cuadra de la escuela de la calle Pereira, la del enorme gomero, una de las primeras varelianas. Así que cuando con mi abuelo suizo emigraron a Santa Eloísa, en Santa Fe, mi abuela se encontró en el medio de la nada, como la única persona con cultura en decenas de leguas a la redonda. 0269-Te-de-Marcela-1

Me contaba que le traían niños enfermos y le pedían que con sus conocimientos, les diera vuelta la pisada, les hiciera un santiguado o los liberara del mal de ojo. Y mi abuela los trataba con una farmacia de hierbas, que enriquecía con medicamentos de verdad cuando iba a Buenos Aires. Si no los atendía ella con los pobres conocimientos que tenía (y que no los cobraba) se morían como perros en el campo. Con el tiempo corrigió eso: su hijo mayor, fue médico rural en Colonia Valdense y Colonia Piamontesa… una calle lleva su nombre.

 

Guillermo Pérez Rossel

 

 

https://www.entrejardines.uy/2017/06/15/marzo-marcela/

http://te.innatia.com/c-otros-tes-infusiones/a-propiedades-medicinales-de-la-infusion-de-marcela-4682.htm

http://www.tusplantasmedicinales.com

http://www.claudiastrauss.com.ar/te-de-marcela-sus-beneficios-y-propiedades

https://es.wikipedia.org/wiki/Achyrocline_satureioides

https://dial.news/emater-rs-divulga-a-campanha-plante-marcela