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Malvinas 1765, la historia que nunca nos contaron

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Una biblioteca poco transitada nos ofrece un ángulo interesante de la saga de las Malvinas, en la cual Montevideo siempre jugó protagonismo.

Es una historia que nos lleva a Filipinas, a nuestra Colonia del Sacramento y hasta a una granjita improvisada como para decir, aquí nos radicamos, plantamos nuestras legumbres y por eso Las Malvinas nos pertenecen. No estaba en juego el petróleo, el krill o la proximidad a la Antártida, sino algo mucho más importante en ese entonces: la vigilancia y dominio de la vía hacia el Pacífico desde el Atlántico. El Canal de Panamá cambió el escenario toda esa efervescencia.

Hubo acciones militares, varias naciones entreveradas y aventureros de todos los colores, a los que en Londres atraían con bandos en las calles donde como retribución a tanto riesgo como el de asaltar nuestra Colonia del Sacramento, prometían absoluta libertad de saqueo. A todo ésto, los verdaderos dueños de todas estas tierras, que eran los nativos, ¿qué rol jugaban? El de reclutados a prepo naturalmente, obligados a defender con flechas ataques con balas de cañón. ¡Qué tiempos, que difícil elegir al bando “bueno”!

Por Alberto Moroy

En enero de 1762, el Reino Unido y España se declaraban la guerra. El gobierno británico ordenaba el ataque a tres de las más importantes ciudades coloniales españolas: La Habana, Granada, en la actual Nicaragua, y Manila (Filipinas). También intentó atacar Buenos Aires a principios del verano de 1763, apoyando  solapadamente un emprendimiento pirata al estilo el de Manila, lo que  hoy llamamos “la batalla de Colonia del Sacramento” (El hundimiento de Lord Clive). Unos meses antes y en las antípodas, en octubre de 1762, el obispo de Manila (gobernador), se comprometió a pagar como rescate para salvaguardar la población y la ciudad, cuatro millones de pesos. En esa ocasión, la flota británica disparó contra la ciudad más de cinco mil bombas, y más de veinte mil bolas de cañón. España se hizo la distraída negándose a pagar el recate, ninguneado las atribuciones del obispo Rojo para firmar la capitulación. Según dicen los historiadores españoles, los ingleses en enero de 1765 se cobraron con el asentamiento de Port Egmont en Malvinas

¿Invasión para que España pague la deuda filipina?

Hoy vamos a descubrir juntos las afirmaciones de historiadores españoles y otros que en lo personal me resulta novedosa, y poco creíble en cuanto a presionar a España para que pague la deuda Filipina. Sobre todo porque hoy sabemos que esta invasión era parte de un plan secreto orquestado con sigilo y mas que seguro para garantizarse una posesión vital en el ultimo confín del Atlántico Sur, antes de cruzar el Estrecho de Magallanes, único paso al Pacifico por aquel entonces.

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HMS Wager en Chile/ derrotero de Byron ¡1800 millas náuticas!

 

Desembarco Playa de los Ingleses (Hoy Varese Arg.) 38° 0’52.18″S 57°31’45.89″W

 

El abuelo de Lord Byron en Montevideo

http://viajes.elpais.com.uy/2014/08/20/el-abuelo-de-lord-byron-en-montevideo/

Uruguay en la singular saga de las Malvinas

http://viajes.elpais.com.uy/2016/03/10/uruguay-en-la-singular-saga-de-las-malvinas/

Malvinas, Port Egmont 1765

http://viajes.elpais.com.uy/2016/04/21/malvinas-port-egmont-1776/

 

Del autor

Lo notable es que  Antoine Bougainville llevo a cabo su emprendimiento con acadianos (franceses del Canadá) en Port Louis (islas Malvinas), con el conocimiento del rey de Francia. Bougainville no podía realizar este proyecto sin que Luis XV lo supiese. Este se hizo el distraído respecto a la soberanía española. Cuando fueron devueltas las islas a España el rey percibió parte de la  compensación que le pagaron los españoles a Bougainville. Inglaterra tampoco desconocía los movimientos de Bougainville y quienes estaban detrás. Así y “como paseando” con una misión de dar la vuelta al mundo, el todo terreno Byron desembarca en lo que se dio a llamar Port Egmont. Ambos intentaban quedarse con todas  las porciones de la torta que le pertenecía de hecho a España, en cualquier parte del mundo, ya bastante debilitada por la guerra de los 7 años.

Los británicos en esa ocasión permanecieron  solo 17 días en Port Egmont dejando una pequeña huerta (Difícil, en ese lapso casi que ni germina que luego sería utilizada como “prueba de posesión”(usurpación “con mala fe”). Al año siguiente  en enero 1766 el capitán John Macbride arribo a Port Egmont para instalar una base permanente, de la que luego fueron expulsados y bajo presión británica devueltos, con la salvaguarda de la soberanía española, que fue aceptada plenamente

Este personaje no tiene desperdicio, les aconsejo leer arriba “El abuelo de Lord Byron en Montevideo”, un todo terreno cuyas andanzas cuando era guardiamarina a los 17 años acompañando al  comodoro George Anson en 1741, le permitieron recorrer no solo de ida la costa del Atlántico Sur, sino de regreso ya en el Pacifico en un barco de fortuna (construido con despojos de otro) punto por punto el territorio argentino hasta llegar a Mar del Plata, después de recorrer 1800 millas náuticas. Apresado por los indios anduvo deambulando por las pampas en carácter de cautivo  por 5 años llegando hasta la actual ciudad de Mendoza.

El motivo del  viaje John Byron a las islas Malvinas

 

El 14 de mayo de 1764

Tenía el propósito de allegarse hasta las Indias Orientales, sin embargo antes debía cumplir una misión secreta.  El 14 de mayo de 1764 “el Delphins” partía acoplándose la Fragata Tamer. El 22 dejaron el fondeadero de Plymouth. El 11 de septiembre estaban en las costas de Brasil (Bahía de rio de Janeiro). A su partida de Rio de Janeiro reciben a bordo al comandante de la fragata Tamer y se les comunica a la tripulación “como el comandante se proponía hacer grandes descubrimientos en el mar de Sur”. El 9 de enero de 1765 llegaron a las Malvinas (Port Egmont) dejándola el 27 del mismo mes. El 5 de febrero están cerca de Puerto deseado.

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Commodore Byron “Avec les Patagons” publicado en Paris en 1774

Llega el apoyo logístico (La vuelta al mundo de Byron)

“A dos leguas de distancia  de la costa patagónica descubrimos con regocijo el navío Florida que nos traía provisiones El almirantazgo había despachado este navío con tanto sigilo como el Delphins. La tripulación no sabía su destino hasta llegar al Sur, conociendo bien tarde las ordenes de incorporase con los del Comandante Byron.

Continúa… Velas francesas

“Navegando en conserva el Tamer y el Delphins vimos velámenes a la distancia. Temerosos de un ataque nos preparamos (20 de febrero de 1765), y en el medio de esta tensa espera, una de nuestras naves encalla. Se nos acerca el navío  y bajan dos botes a prestarle ayuda. Dieron la orden de no dejarlos subir a bordo, no obstante,  hablando en francés nos ofrecen ayuda (sin duda algún navío de Bougainville). “Suponemos que eran comerciantes franceses vivaqueando con los indios” (Después de recibir órdenes secretas, seguro que sabían la ocupación francesa en Port Louis) El 25 de febrero el  HMS Florida regresa a Inglaterra con todos los planos y pliegos que se le entregaron, obteniendo  nosotros licencia para volver a Inglaterra por el Pacifico”

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Ubicación Port Louis (Puerto soledad) y Port Egmont

 

Ubicación  por Egmont 51°21’12.52″S  60° 3’50.52″W

Fuerte Port Louis 51°31’58.39″S 58° 7’51.05″ W

El viaje de John Byron ¡Interesante!

https://books.google.com.ar/books?isbn=8490014086

 

España ¡Flor de agachada!

” Su Majestad Católica, habiendo autorizado al príncipe de Masserano, su Embajador Extraordinario, para ofrecer en nombre de su Majestad al Rey de Gran Bretaña una satisfacción por el daño hecho a Su Majestad Británica por el desposeimiento del puerto y fuerte de Puerto Egmont; y dando dicho Embajador este día la firma a una declaración, rechaza la expedición contra Puerto Egmont, en que ha sido usada la fuerza contra las posesiones del Comandante y los súbditos de Su Majestad Británica; y se compromete también a restablecer la situación precisa en que ellas se encontraban antes del 10 de junio de 1770″.  No obstante se reservó el derecho de la soberanía sobre estas tierras. Sesenta y siete años depues desalojaron a los ocupantes de Port Lotus afincados en esa por décadas.

Dijo Bougainville cuatro años después

“El 1 de abril entregué nuestro establecimiento a los españoles, que tomaron posesión de él enarbolando la bandera de España, que desde tierra y de los navíos saludaron con 21 cañonazos a la salida y a la puesta del sol. Yo había leído a los franceses habitantes de esta colonia naciente, una carta del Rey, por la que S. M. les permitía quedar bajo el dominio del Rey Católico. “Cuando entregué el establecimiento a los españoles, todos los gastos, especialmente algunos que habían sido hechos hasta el 1 de abril de 1767, ascendían a 603.000 libras, comprendiendo el interés del 5% de las sumas gastadas desde el primer armamento. Habiendo reconocido Francia el derecho de S. M. Católica sobre las Islas Malvinas, el Rey de España, por un principio de derecho público, conocido de todo el mundo, no debía ningún reembolso de estos gastos. Sin embargo, como adquiría navíos, bateles, mercancías, armas, municiones de guerra y de boca que componían nuestro establecimiento, este Monarca, tan justo como generoso, ha querido reembolsarnos de nuestros adelantos, y la suma supradicha nos ha sido entregada por sus tesoreros parte en París, y el resto, en Buenos Aires.

¡El rescate de Manila que no cobraron!

Quedaba pendiente del rescate de Manila, dos millones de pesos en letras pagaderas por el tesoro de España, que el arzobispo Rojo había firmado (Capitulación de Manila). A las reclamaciones de Inglaterra, que intentaba cobrar, España se negaba a pagar, diciendo que el arzobispo (gobernador) se había excedido en sus atribuciones, por lo que su firma en este caso no tenía ningún valor legal. En vista de que se había llegado a un callejón sin salida, Inglaterra rechazó en su totalidad la propuesta española, pero para tener una “una carta para jugar” contra España decidió ocupar las Malvinas”. “Como perlita” el jefe de las fuerzas de desembarco españolas que desalojaron a las inglesas que habían ocupado Puerto Egmont en las Malvinas (segunda ocupación), era el teniente coronel don Antonio Gutiérrez, que años más tarde, y ya teniente general, derrotó a Nelson cuando éste, en una operación que recuerda la toma de Manila, intentaba apresar unos barcos de la Real Compañía de Filipinas, que estaban fondeados en Santa Cruz de Tenerife.

Continua, ¡muy bueno!

http://anuariosatlanticos.casadecolon.com/index.php/aea/article/viewFile/907/907

Antecedentes La guerra entre el Reino Unido y España

En enero de 1762, el Reino Unido y España se declaraban la guerra y el gobierno británico ordenaba el ataque a tres de las más importantes ciudades coloniales españolas: La Habana, Granada, en la actual Nicaragua, y Manila, (Filipinas), en  un intento de repetir su “annus mirabilis” (victorias militares británicas de 1759). También hubo un intento de atacar Buenos Aires a principios del verano de 1763, lo que luego se convirtió en la batalla de Colonia del Sacramento  En un bando aparecido en las calles de Londres, se solicitaban tripulantes aventureros para una expedición, asegurando “libertad absoluta para el saqueo”. La expedición tenía un destino, el Río de la Plata. (Lord Clive” y otros)

El Lord Clive y una bala de cañón al rojo

http://viajes.elpais.com.uy/2015/04/18/el-lord-clive-y-una-bala-de-canon-al-rojo/

Su finalidad era quebrar el flujo comercial español con sus colonias en beneficio propio. No en vano, tanto el lucrativo negocio de la trata de esclavos, el asiento de negros, que había sido cedido en régimen de monopolio a la “South Sea Company”, como el navío de permiso, la autorización para que los barcos ingleses de 500 toneladas de carga comerciasen con las colonias españolas, estuvieron prácticamente durante medio siglo en manos inglesas, como consecuencia del Tratado de Utrecht (1713). Manila la capital filipina, era la puerta de acceso de España, y de salida de su plata, a la mayor fábrica y mercado del mundo, China. Gran Bretaña tenía el metal que el mercado chino demandaba como resultado de su situación privilegiada en el comercio americano, sólo les faltaba apoderarse de un lugar donde instalarse

Ataque a Manila enero de 1762

 

El Gobierno británico aprobaba el mismo mes de enero de 1762, el plan de ataque del Coronel William Draper sobre la invasión de Manila. La expedición formada por casi  siete mil hombres zarpó de Madrás (India) el 29 de julio, llegando el 22 de septiembre a Cavite, el puerto de Manila, donde fondeó la flota.  Las autoridades españolas en Manila fueron tomadas por sorpresa por la llegada a la bahía de Manila de una flota británica comandada conjuntamente por el Almirante de Cornualles y el general Draper. Manila era una ciudad sofisticada y el centro del imperio comercial español del Pacífico,  construidas sobre el modelo europeo.

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El ataque a Manila  / William Draper General

f5 (53)Cerco y la captura de Manila / Samuel  Cornish almirante

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Ataque a Manila

Dos oficiales británicos informan oficialmente el gobierno colonial español en Manila que tienen órdenes de su rey para tomar posesión de las Filipinas y exigió la entrega inmediata de las fuerzas españolas. El 24 de septiembre de 1762, se rechazó la demanda británica de la rendición de Manila. Las tropas británicas atacaron y bombardearon la ciudad amurallada. Desde el bastión de San Diego y San Andrés, cañones españoles toman represalias en todo el día, pero sin éxito. En su esfuerzo por combatir a los invasores extranjeros, el gobierno colonial español movilizó arqueros de Pampanga, Bulacan y Laguna contra los invasores británicos, pero fue en vano.

La ocupación británica de Manila se produjo entre 1762 y 1764, cuando la capital de Filipinas Manila, y el principal puerto cercano, Cavite, fueron ocupados durante 20 meses. Durante el asedio los militares españoles perdieron tres oficiales, dos sargentos, cincuenta regulares y treinta civiles de la milicia, y muchos otros resultaron heridos. Entre los nativos hubo trescientos muertos y cuatrocientos heridos. Los sitiadores perdieron ciento cuarenta y siete hombres, de los cuales dieciséis eran oficiales. La flota disparó contra la ciudad más de cinco mil bombas, y más de veinte mil bolas de cañón

Continua “La perdida de Manila”

http://www.armada.mde.es/html/historiaarmada/tomo7/tomo_07_04.pdf

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Baluarte de San Diego (Manila Filipinas)

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Baluarte de San Andrés (Manila Filipinas)

 

7 de octubre 1762 rendición de Manila

 

Como resultado, el Arzobispo  Manuel Antonio Rojo rindió Manila a los invasores británicos con el fin de poner fin a la masacre de soldados y civiles. Dos días más tarde, Manila capituló con los conquistadores británicos exigen el pago de 4 Millones en plata de indemnización, por parte del gobierno español y la rendición de las zonas fortificadas en Manila, Cavite y otros lugares. Los términos de la rendición de Manila a los británicos, el 7 de octubre, incluyen una garantía de que las propiedades de los residentes estarían protegidos; la religión católica sería preservada, a condición de ningún intento de convertir cualquiera de los sujetos protestantes a la fe católica; la libertad de las personas que viven en el campo y la libertad de movimiento; protección de la libertad de comercio para residentes de la ciudad, y otros Antes de la llegada del gobernador británico designado de Manila, general Downsonne Drake, el 10 de octubre, tras 40 horas pillaje y el saqueo de la ciudad amurallada.

Cómo siguió la saga de las Malvinas

El 2 de abril, siendo las Malvinas una posesión española, el nuevo gobernador decidió cambiar dos nombres: “Puerto Louis” fue nombrado Puerto Soledad y las “Islas Maulinas”, desde entonces son las Islas Malvinas aunque los ingleses siguen nombrándolas Falkland.

En ese tiempo, Francia ya había comunicado al gobierno británico esa cesión a la corona española pero los ingleses no reivindicaron la soberanía.  España reclamó por la intrusión de los ingleses y la respuesta fue que abandonarían Port-Egmont si pagaban el rescate del arzobispo de Manila y autorizaban a Inglaterra la libre navegación en esa zona del Atlántico Sur.

El gobernador Bucarelli en mayo de 1770 envió una escuadrilla al mando del capitán Juan Ignacio Madariaga para desalojar a los ingleses de aquel puerto y después de un breve combate el 6 de junio, se rindieron los ingleses quedando los pobladores de esa base a las órdenes de un oficial español.

En Londres el rey Jorge III exigió a España que desautorizara al gobernador Bucarelli y si no le devolvían Port-Egmont “iría a la guerra ‘por la ofensa inferida’.”

El rey Carlos III aconsejado por Luis V -aliado de España- y con el propósito de evitar la guerra, propuso el 22 de enero de 1771 un desagravio si los ingleses se retiraban por sí solos de la base y tal retirada recién se concretó el 20 de mayo de 1774.

Dejaron una placa indicadora de la presencia inglesa y de los derechos británicos que fue destruida o perdida  en 1781.

Darwin se hizo el distraído

El 1 marzo de 1833 arribo a Port Saint Louis en las islas Malvinas,

http://www.elmalvinense.com/smalvi/11/1769.htm

¿Qué bandera les parece que es?

Aquí podrán ver la litografía de viaje de Darwin a Malvinas con la bandera Argentina

http://darwin-online.org.uk/content/frameset?itemID=F1571&viewtype=image&pageseq=100

Algunos argumentos ref., posesión ilegal británica

La ocupación británica de Puerto Egmont (1765-1774) es considerada con características negativas:

–Ilícita, por ser violatoria de los tratados vigentes;

–Clandestina, por permanecer oculta hasta su descubrimiento por parte de los españoles;

–Tardía, porque ocurrió con posterioridad a la ocupación francesa;

–Contestada, porque España opuso resistencia y reservó sus derechos;

–Parcial, porque se redujo a Port Egmont, a la vez que España poseía Puerto Soledad;

–Breve, porque sólo duró ocho años;

–Precaria, al ser abandonada en 1774.14

España al devolver Port Egmont en 1771 lo hizo como un acto de reparación y formuló explícita reserva de sus derechos. En 1777 destruyó los símbolos dejados por los británicos allí, sin que éstos hicieran protesta alguna sobre sus derechos, lo que se interpreta como un abandono físico de la pretensión británica.

Claro que ésta y cualquier otra versión, resulta cuestionable por las demás versiones… como todo en este mundo, según el color del cristal con que se mire.