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El arma adecuada para matar gigantes

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Leyendo historia, uno se queda con la idea de que en aquellos tiempos la guerra se hacía con arco y flecha, espada y lanza… nada más. Pero resulta que los generales ponían honderos al frente de sus ejércitos por el mayor alcance y precisión de sus proyectiles.

En este viaje a los tiempos de la honda, los gigantes y los guerreros desnudos, Alberto deja en evidencia cuánta ignorancia tenemos acerca de esta arma y de estos guerreros.

Por Alberto Moroy

Los Honderos de las islas Baleares fueron famosos en su época, el  300 a.C. Diversos vestigios hallados, así como descubrimientos recientes en Menorca, hacen suponer que la llegada de los primeros pobladores a las islas se produjo alrededor del IV milenio a. C.

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Ubicación Islas Baleares

La honda es una de las armas más antiguas de la Humanidad. Consiste básicamente en dos cuerdas o correas en cuyos extremos se sujeta un receptáculo flexible desde el que se dispara un proyectil. Agarrado el cuero por los otras dos cuerdas, se voltea de manera que el proyectil adquiera velocidad y después se suelta una de las cuerdas para liberarlo, alcanzando gran distancia e impacto.

David y Goliat 1040 y 966 a.C

David corre hacia Goliat. Saca de su bolso una piedra, la pone en su honda, y la lanza contra Goliat con toda su fuerza. ¡La piedra pega en la cabeza de Goliat, quien cae muerto! Al ver a su ídolo caído, los filisteos huyen. Los israelitas los siguen y ganan la batalla. Aparentemente vivió entre los años 1040 y 966 a. C., reinó sobre Judá entre el 1010 y 1006 a. C. y sobre el reino unido de Israel entre el año 1006 y el 966 a. C. (Samuel 17:1-54.) La Biblia dice que la batalla tuvo lugar en el valle de Elah y además especifica que el campamento filisteo estaba en una ladera situada en algún lugar entre las ciudades de Socoh y Azeqá. Los israelitas estaban en la ladera opuesta, justo al otro lado del valle.

LA HONDA DEL REY DAVID_THE HISTORY CHANEL

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Relieve con honderos asirios atacando una ciudad amurallada judía / Hondero balear

911-605 a. C

 

La infantería asiria 911-605 a. C

Se componía de dos tipos, los asirios nativos y los extranjeros empleados como auxiliares, lanceros, honderos, portadores de escudos o arqueros. Este último tipo era el más dominante en los ejércitos asirios. Desde la época de Asurnasirpal, los arqueros iban acompañados de un escudero, mientras que los honderos tendrían por objetivo distraer al enemigo a bajar su escudo para protegerse de las piedras, lo que permita a los arqueros disparar por encima de los escudos y matar a sus enemigos.

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Proyectiles  de honda romanos y de Grecia (Algunos con iniciales)

 

Los proyectiles griegos y romanos

Se encontraron proyectiles de plomo fundido en el escenario de la famosa batalla de Marathon, que tuvo lugar en el 490 a. C. cerca de Grecia. La utilización de hondas es conocida en muchas regiones del mundo desde tiempos muy lejanos. Los antiguos griegos y romanos producían cantidades masivas de proyectiles de plomo para hondas, en ocasiones utilizando moldes y otras veces simplemente hundiendo un dedo en la arena y vertiendo plomo fundido en el agujero. Los mensajes que los antiguos romanos escribían en los proyectiles de sus hondas iban desde el nombre del comandante de la unidad de honderos, o del conjunto de sus tropas, a mensajes invocando a un dios, deseando algún mal a sus enemigos o insultándoles.

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Columna de Trajano  98 – 117 d.C. (Honda)

Una digresión

Resulta inevitable que recuerde viejos tiempos. Use esta honda una sola vez y muy bien no me fue. Más éxito tuve con la honda común, la de horqueta que era nuestra compañera durante algunos años. Fabricada con goma de honda Funsa que la vendían en casi todos los almacenes. Por horqueta, la del laurel de jardín era la mejor y para el cuero porta-piedra, uno de zapato viejo o de rodilleras de vaqueros Far-west. Éramos el terror de barrio, ya sea porque consumíamos cantidades siderales de pedregullo de las veredas, como por la posibilidad de que “se rompiera” algún vidro de ventana o lamparita de la calle. Imbatibles en los 25 mts, capaces de volarle el cuello a una botella de vidrio.

Alguna vez intente tirar con estilo la de Goliat, similar a la de la portada. Tenía por hilos dos chauras y por cuero uno de cocodrilo de una billetera vieja. El dia era lluvioso, a mi lado un vecino de mi edad (11 años) que me miraba sorprendido. Por piedra un pedazo de ladrillo, de regular tamaño. Revoleo va, revoleo viene. Parecía un helicóptero. pero de canto, y de golpe… siento un ruido seco detrás que paro el envión antes de haber soltado una de las chauras. Me doy vuelta y mi amigo se agarraba la cabeza, se había puesto justo en la zona del revoleo como para ver a donde tiraba. La historia termino en la farmacia, donde quien atendía, era un excelente costurero, a él le pusieron dos puntos y a mí en casa “flor de penitencia”.

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¡¡Palestina, 2200 años y nada cambio!

 

El hondero de las Islas Baleares

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El hondero balear combatía semidesnudo e iban generalmente con hasta tres hondas; una para proyectiles de gran tamaño, otra para proyectiles que necesitaban de mayor precisión y otra para las distancias menos largas. Las hondas se elaboraban con lino, esparto u otras fibras vegetales duras. Pero también se podían hacer de crin de caballo o tripas de cabra. Los proyectiles eran rocas de diferentes tamaños o bolas pesadas de plomo. El alcance de la honda podía llegar hasta los 100 metros de distancia. Todo aquel que osase amenazar las tierras baleares era recibido con una lluvia de piedras que a menudo se traducía en “un raje sin escalas”.

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Los honderos baleares, mencionados por las fuentes como “funditores”, por extensión del arma que manejaban, la honda, llamada funda en latín, combatían «semidesnudos», es decir, con escaso armamento defensivo.​ Al respecto dice Tito Livio «levium armorum baliares» armados a la ligera, y «levis armatura».​ También refiere que como armamento defensivo solo usaban un escudo recubierto de piel de cabra, y como armamento ofensivo un venablo de madera afilada y las célebres hondas.

En la mitología griega, Némesis, la diosa de la venganza, es representada con una honda, queriendo simbolizar que no era posible esquivar sus proyectiles, ni tan siquiera alejándose de ella. Estrabón afirma que la honda fue llevada a la península helénica por los Etolios en el siglo VII a.C. Es aproximadamente en este periodo que los Fenicios llegan a las Islas Baleares; el mismo Estrabón dice que fueron éstos los que introdujeron el uso de la honda en las Islas.

Diferentes tamaños de honda

Estas hondas fenicias eran elaboradas con una fibra vegetal negra trenzada con crines o con nervios de animales. Empleaban tres tipos de hondas de distintas longitudes, según la distancia del objetivo a alcanzar. Las que no estaban usando en un momento dado, las colocaban en torno a la cabeza y la cintura.​ Por el contrario, según Estrabón y otros autores, llevaban las tres hondas atadas alrededor de la cabeza.

Así lanzaban

Los proyectiles, que lanzaban tras voltear tres veces sus hondas, podían ser de piedra, terracota o plomo. Podían llegar a pesar hasta 500 g. Su maestría con la honda la intentaba explicar ya Licofrón en su poema épico Alexandra, donde hablaba así de los fugitivos de Troya que llegan a las Islas Baleares: ”Después de navegar como cangrejos en las rocas rodeados de mar, arrastraron su existencia cubiertos de pieles peludas, sin vestidos, descalzos, armados de tres hondas de doble cordada”.

Así aprendían

Y las madres señalaron a sus hijos más pequeños, en ayuno, el arte de tirar; ya que ninguno de ellos probará el pan con la boca si antes, con piedra precisa, no le acierta a un pedazo puesto sobre un palo como blanco. Licofrón de Calcis (280 a. C.), Alexandra (versos 633-641

El origen

Si bien la procedencia exacta de estos colonizadores es una incógnita aún sin resolver, diversos vestigios hallados en distintos yacimientos mallorquines, así como descubrimientos recientes (2005) en Menorca, hacen suponer que la llegada de los primeros pobladores a las islas se produjo alrededor del IV milenio a. C. Basándonos en la estructura social y en las tendencias religiosas y votivas de estas primitivas culturas, se puede presuponer una ascendencia originaria del extremo oriental del Mediterráneo. Esta teoría la refuerza el hecho de que las sucesivas migraciones posteriores procedieron de lugares como Fenicia (el actual Líbano) o Focea (actual Turquía).

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Campañas en las que combatieron los Honderos de las Baleares

 

Hondas y proyectiles

Se cree que se inventó durante el Paleolítico, cuando el hombre aprendió a entrelazar y tejer; quizás sirviese como arma defensiva, hasta que el hombre se dio cuenta de que también era una excelente herramienta de caza. O al revés.

El proyectil consistía en una piedra o una pieza de plomo. Las piedras eran seleccionadas rigurosamente por su dureza y aerodinámica y tenían un peso de unos 100 gramos. Un hondero podía lanzarlas a distancias que rondaban los 100 metros. Los plomos se fabricaban con un molde e incrementaban la capacidad de impacto y penetración en las protecciones metálicas y de cuero de los enemigos. El peso de éstos oscilaba entre 45 y 90 gramos y permitía obtener más velocidad y más alcance.

En el principal yacimiento arqueológico romano de Menorca (Sanitja), se han hallado proyectiles que llevan la inscripción del líder al que pertenecía el hondero. En uno de estos proyectiles aparece la sigla CAE que podría atribuirse al cónsul romano que sometió las islas al imperio en el 123 a. C., Quintus Cecilius Metellus.

El equipo bélico

Su equipo de combate consta de tres hondas, una de las cuales llevan en la cabeza, otra en la cintura y una tercera en la mano; utilizando esta arma son capaces de arrojar proyectiles mayores que los lanzados por otros honderos y con una fuerza tan grande que parece que el proyectil ha sido lanzado por una catapulta. Por ello en los ataques a las ciudades son capaces de desarmar y derribar a los defensores que se encuentran en las murallas y, si se trata de combates en campo abierto, consiguen romper un número enorme de escudos, yelmos y toda clase de corazas.

Hondero Balear

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Hazañas

Su espectacular pericia y valor en combate los convirtió en famosos soldados a lo largo del mediterráneo. Participaron en la primera guerra púnica como mercenarios a favor de los fenicios, con decisiva actuación en Sicilia contra los griegos. Al finalizar el contencioso greco-púnico en Sicilia —las llamadas guerras sicilianas— comenzó la rivalidad entre Cartago y Roma. Las relaciones entre ambos imperios fueron cordiales hasta que Roma se convirtió en una potencia naval y comercial que extendió su influencia más allá de la península itálica, por lo que las disputas políticas y económicas entre ambos pueblos surgieron desembocando en la primera guerra púnica. Los honderos de Baleares combatieron como mercenarios en dos de las primeras de las tres diferentes guerras púnicas que tuvieron lugar (abarcando el período comprendido entre el 264 a. C. y el 146 a. C.), junto a Amílcar Barca, bajo las órdenes de su yerno Asdrúbal y posteriormente en la hazaña de su hijo Aníbal en Cannas (en agosto del 216 a. C.).

Cuando Roma quiso apoderarse de las islas, en el 123 a. C., Quinto Cecilio Metelo, para recalar en éstas, tuvo que acorazar sus embarcaciones forrándolas de cuero, porque los honderos disparando a la línea de flotación de las naves las hacían retroceder a alta mar.12​ Las legiones romanas tardaron dos largos años en someter a las islas. Tras el sometimiento, convirtiéndose en territorio romano, los honderos pasaron a formar parte de las tropas auxiliares romanas, llegando a combatir junto a Julio César en la conquista de la Galia y de Britania.

Según los cronistas, ¡mayor precisión que el arco!

Aníbal contó con aproximadamente 2000 honderos,  a quienes en los inicios de la campaña en la península itálica  dispuso en primera fila de su ejército​ y eran los encargados de comenzar la lucha hostigando a los romanos. Esta disposición de las tropas, que tenía un cierto paralelismo con la de los vélites en el ejército romano, la repitió en Cannas (216 a. C.). Es significativo el hecho de que los contingentes de honderos fueran citados expresamente en la distribución de tropas que Aníbal hizo antes de dejar el mando del territorio cartaginés en la península ibérica a su hermano Asdrúbal, al que confió 500 baleares.​ Aníbal confería gran importancia a estas tropas y las protegió a lo largo de la campaña como soldados irreemplazables. El motivo no era otro que el mayor alcance y precisión que la honda tenía sobre el arco.