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Nos discriminan hasta por los flamencos

Flamenco austral [Phoenicopterus chilensis] 3

De rosado a carmesí como la aurora, elegante y parsimonioso, llega a Uruguay poco después que las ballenas y alterna en nuestras lagunas todo el verano con otras 200 especies de aves. Ahora es buen momento para admirar al flamenco austral.

No le creas a la Wikipedia cuando dice que los más grandes solo se encuentran en el hemisferio norte ¡siempre el norte! Tampoco cuando dice que nuestros flamencos son chilenos como pretende el nombre científico (Phoenicopterus chilensis). No señor, a nuestros flamencos los compartimos con Argentina; andan como bobeando hasta por las islas Malvinas, se solazan en la Patagonia y llegan hasta el sur de Brasil por el lado del Atlántico y hasta Perú por el lado del Pacífico… aunque no son migratorias, simplemente eligen donde comer y dónde hacer el amor.  Claro que también andan por Chile y allí son abundantes, pero de ahí a suponerlos oriundos y patrióticos, hay unos cuantos miles de kilómetros.

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En cuanto al tamaño, la Wikipedia destaca que los boreales (Phoenicopterus roseus) son los más grandes porque miden 1,20 promedio. Pues que aprendan que los nuestros llegan a 1,30 y digamos que andamos empardados, pero no nos achicamos ni con los flamencos y por acá preferimos llamarlos pelícanos australes, que es más justo que andar atribuyéndoles ciudadanías. Ahora prestá atención: ya sean australes, boreales o andinos que también los hay, si ves a alguien fastidiándolos primero gritales una advertencia… y si no te dan pelota chumbale a nuestros chajás, que esos sí saben defender la naturaleza.

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Bandada en  de flamencos australes en pleno vuelo

¡Pero si el flamenco no joroba a nadie! Se alimentan filtrando el agua y ningún otro bicho que anda en la vuelta logra cazar lo que ellos comen mientras están entretenidos, poniéndole un color rosado al paisaje, como iluminándolo en un permanente crepúsculo. Comparten las lagunas y humedales de agua salada con los cangrejos granulados multicolores y con los llamados violinistas porque una de sus pinzas parece ese instrumento. En nuestras lagunas esteñas tenemos una de las mayores poblaciones mundiales de estos cangrejos, y como consecuencia, también tenemos gaviotas cangrejeras que vienen a darse un banquete.

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Concierto de cangrejos violinistas en Maldonado

Cuando te aburras de las tetas de los programas argentinos (las tetas son lindas, pero llega un momento que paspan) ensillá el mate, comprate unos bizcochos y descubrí los obsequios que nos hace la naturaleza: date una panzada con estos bichos que te mencionamos y andá sabiendo que en ese mismo hábitat hay cientos de aves, mamíferos, cangrejos y toda una rebosante exposición de vida marina esperando tu curiosidad. Más vale que te apures, porque estamos terminando con todos.

Flamenco austral [Phoenicopterus chilensis] 2

Cuando desecaban un bañado todos aplaudían porque “ganaban” para la agricultura tierra improductiva. ¿Improductiva? Pues andá enterándote que estos espacios de poca profundidad capturan doce veces más CO2 que las selvas más frondosas, por poner un ejemplo de utilidad. Me dirás que está el problema de los mosquitos… pero no contás con el hecho de que toda esa hirviente vida de los humedales se alimenta de larvas de mosquito, entre otras cosas. Además, en el caso de nuestros flamentos, estamos hablando de agua salada, donde no se cría fácilmente el principal depredador que tiene el ser humano.

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¿Por qué tienen ese color rosado en el plumaje y rojo en las patas? No encontré explicación en internet, pero mi memoria me trajo el cuento infantil de Horacio Quiroga sobre las medias que los flamencos habían encargado a Buenos Aires y resultaron los cueros de víboras Coral sacrificadas para un turbio negocio neoliberal, como dirían ahora. Un poco triste para cuento de niños, pero al menos descubrimos por qué tienen las patas ese color… aunque ahora nos queda la intriga de a qué se debe el restallante colorido de nuestra pequeña, vistosa y mortífera víbora de coral. No te asustes, no la encontrarás en los humedales sino en las sierras, bajo las piedras.

http://www.literatura.us/quiroga/medias.html

Quedan pocos; me cuesta creer la información de la Wikipedia, pero no encontré nada que contradiga estas cifras. Argentina es el país con más flamencos australes (100.000), seguido de Chile (30.000), Bolivia, Perú y Paraguay registra puñaditos, en tanto que en Uruguay no suman más de 600 los que podemos encontrar en nuestro sistema de lagunas y humedales atlánticos, aunque ocasionalmente se los puede encontrar en otros lugares. De hecho, los vi alguna vez en la Isla de las Gaviotas, en Malvín. Fue un año tan especial como inexplicable, en el cual recalaban en las rocas al sur de nuestra islita junto a unos cuantos cisnes de cuello negro.

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La buena noticia es que la reciente preocupación por los humedales y la expansión del turismo que escoge afincarse justamente en prudente proximidad con estos espejos de agua, están ayudando a incrementar a estos patilargos compañeros de biósfera. Estiman que la población pudo aumentar a 300.000 ejemplares en los últimos años. Y acá de nuevo, la paranoia de la persecuta sureña, porque una porqueriíta de 300.000 pajaritos a los conservacionistas corporativizados les parece que no justifica considerar a los flamencos como una especie que merezca ser protegida. Apenas si nos la califican como NT, es decir, que no llega al rango de especie amenazada. Total… siempre están las del hemisferio norte, para qué necesitan estas latinoamericanas.

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El pico de los flamencos (de todos ellos), tiene un sistema de pequeñas láminas en los bordes, con los cuales filtra el agua y separa los bichitos más pequeños, algo así como el plancton de los humedales, a los cuales se suman algunos crustáceos y cualquier otra nutritiva cosa pequeña. Forma pequeñas bandadas, pero es monogámico.  Padre y madre eligen territorio y construyen el nido de barro que parece un pequeño volcán. Allí es donde la hembra deposita un único huevo, a lo sumo dos.

Cuando la cría nace, no tiene los colores llamativos de sus padres, lo cual la condenaría a muerte por los abundantes depredadores. No señor, el pichón es de  color gris pálido y ni siquiera tiene el pico curvo, que a esa edad no le serviría para nada. Más bien tiene un pico adaptado para poder recibir de sus padres la sustancia lechosa que regurgitan luego del primer proceso digestivo. Con el tiempo, los pequeños abandonan el nido y se integran a guarderías, donde la bandada los protege y los alimenta sin distinguir entre propios y ajenos, todos son objeto de su amoroso cuidado.

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Más arriba dijimos que no era un bicho migratorio, lo cual es más que relativo. Lo que no hace son migraciones sistemáticas, sino ocasionales supuestamente inspiradas por apremios alimenticios. Alguno de sus líderes comienza a evolucionar en círculos y los demás, ya con los pichones crecidos, los siguen en bandadas que son impresionantes más por lo vistosas que por lo numerosas. No te creas que arrancan y se van, más bien lo que ocurre es una estampida de torpes zancadas sobre el agua  hasta que alcanzan la velocidad necesaria para elevar sus entre dos y cuatro quilos de peso. Sus alas son anchas y coloridas, pero no lo suficientemente largas como para despegar con comodidad y volar largas distancias sin aletear, confiando en las corrientes de aire.

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Los humedales del arroyo Maldonado

Es posible que muy especialmente en Uruguay haya aumentado la población de flamencos y otras especies, debido a que varios de nuestros humedales han sido identificados y clasificados como zona AICA (Área de Importancia Internacional para la Conservación de Aves). La Intendencia de Maldonado conformó un equipo técnico liderado por el especialista belga Thierry Rabau y decidió transformar en un Eco Parque de 750 hectáreas de la desembocadura del arroyo Maldonado, para asegurarse de que estas y muchas otras aves, puedan llegar todos los años a descansar, alimentarse y reproducirse. Allí no se podrá edificar ni podrán llegar los vehículos todo terreno… ojalá tampoco vengan a trepidar las escandalosas motos de agua.

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¿Sabés cuánta superficie de humedales perdió el planeta en los últimos cien años? Nada menos que un 64%. Y la desecación muchas veces produjo consecuencias tan calamitosas como las del canal Andreoni, en La Coronilla, donde estropeó una playa y está terminando con la Laguna Negra. ¡Pensar que las orillas de esa laguna fueron el asentamiento de poblaciones indígenas anteriores a nuestros charrúas, pese a lo cual, dominaban el arte de la agricultura!

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En el vecindario se encuentran, también cada año en menor cantidad, las gaviotas cangrejeras con pico a la moda de las lagunas, es decir, de color rojo y negro, los colores del anarquismo y de estas aves en pacífica libertad. Aseguran que la población mundial de estas gaviotas no supera las 10.000. Llegan acá atraídas por nuestros cangrejos granulados, autores de esas cuevitas en el borde de la laguna. Verlos salir de ellas y pulular en pacífica proximidad con los cangrejos violinistas, más escasos todavía, es todo un espectáculo. A la pasada, te amenazan con sus pinzas, porque serán chiquitos y caminarán de costado… pero a corajudos no les gana nadie.

Guillermo Pérez Rossel

http://uruguay1.blogspot.com.uy/2008/02/chilean-flamingo-flamenco-austral.html

https://www.goway.com/travel-information/central-and-south-america/uruguay/nature-and-wildlife/

http://scpgeant.blogspot.com.uy/2013/10/flamenco-austral-phoenicopterus.html

http://contenidos.ceibal.edu.uy/fichas_educativas/_pdf/ciencias-naturales/reino-animal/aves/017-flamenco-austral.pdf

https://es.wikipedia.org/wiki/Phoenicopterus_chilensis

https://es.wikipedia.org/wiki/Phoenicoparrus_jamesi