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Un lugar con todo patas para arriba

 

Como en Austria no los hay, contrataron a dos polacos para que pusieran una casa patas para arriba.

La casa es obra de los arquitectos Irek Glowacki y Marek Ronzanski y debe reconocerse que pusieron mucho cuidado en los detalles. Emplearon ocho meses en asegurarse que todo quedaba como se deseaba: completamente al revés. Creeme que no es fácil derrotar la ley de la gravedad, una de las pocas leyes que no necesita ni policía ni magistrados para asegurar su cumplimiento.

No hay mucha literatura en internet sobre esta extraña construcción, encargada por las autolridades municipales de Terfens, una pequeña ciudad a 24 kilómetros de Innsbruck, en el occidente de Austria. Tal parece que los vecinos querían atraer turismo y no estaban convencidos de lograrlo por los medios convencionales, aunque difícilmente haya en Austria algún lugar que no tenga su belleza. Y menos aún en el Tirol.

Andá mirando este video, pues con movimiento se aprecia mejor la curiosidad:

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No estoy tan convencido de que fuera necesario acudir a lo estrambótico para que la gente fuera a Terfens, pero hay que reconocer que el trabajo de los arquitectos polacos es bien interesante y justifica los pocos kilómetros desde Innsbruck. Mirá una foto del pequeño poblado y sus montañas próximas y verás que lo único que justificaría esta obra es la competencia con otros pueblitos iguales o más bellos.  No es la primera vez que se ponen las cosas patas para arriba (en tu propia casa debe haber ocurrido) pero es la primera en que todo, absolutamente todo, está en el lugar contrario al que lo hubiera ubicado la gravedad.

Como verás, desde el cuarto de los niños con los juguetes desparramados por el techo en lugar de por el piso, hasta el garage donde el auto parece amenazar con aplastar al niño que lo contempla, accidente imposible dadas las precauciones que se adoptaron, todo está al revés, como si un tornado hubiera cometido la más estrafalaria travesura. Más inquietante todavía es el baño, donde los artefactos amenazan con verter su contenido sobre los espectadores.

Guillermo Pérez Rossel