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El hotel que Chaplin perdió jugando póker

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Chaplin perdió en una partida de póker un hotel que ahora es próspero e icónico. ¿Y quién se lo ganó? Nada menos que John Wayne, que había apostado un dólar.

¿Será cierto? Solo puedo asegurar que numerosas fuentes recogen esta anécdota como verídica. En estos tiempos de internet donde cualquiera puede presumir de Licenciado o sostener la existencia de oscuros propósitos en la difusión de algunas noticias, este episodio tiene al menos el mérito de que no agravia a nadie, es divertido y también es absolutamente posible en aquellos locos tiempos de Hollywood.

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El hotel se llama Culver, está en el número 9400 de Culver Bulevar, en la ciudad de Culver. ¿Te cansaste de ese nombre? Lo mandó construir Harry Culver, fundador de la ciudad y abrió el 4 de setiembre de 1924 con el nombre de Hotel Hunt. Son seis pisos de ladrillo que ni en ese entonces alcanzaban para la categoría de rascacielos como fue exageradamente anunciado. Su forma recuerda al famoso edificio Flatiron (plancha de hierro) de Nueva York. Sus arquitectos, Curlett y Beelman, lograron renombre como autores de buena parte de los edificios Art Deco de Los Angeles.

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Culver era un negociante de bienes raíces que si hubiera nacido en Montevideo capaz que creaba Piriápolis o el Barrio Reus, pero allá le dio por mandarse una ciudad que atrajera a la industria cinematográfica. Y así fue, pues en la década de 1920 numerosas películas se filmaron allí o allí se alojaron los artistas. Te menciono solo dos que no podés desconocer: Lo que el viento se llevó y el Mago de Oz cuyos diminutos 124 “Munchkins” se alojaron y retozaron en las lujosísimas instalaciones. Por cierto, el camino amarillo por el que pasaban cantando y bailando Judy Garland y sus compañeros de aventura, todavía pueden verse en el estudio que Sony mantiene en esa ciudad. Y no te creas que el cinematográfico destino de la ciudad terminó en aquellos años, pues otros éxitos como ET, el extraterrestre y Air Force One también se filmaron por allí. Harry Culver era un visionario.

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El hotel está al lado de los históricos estudios Culver y a pocas cuadras de la legendaria Metro Goldwyn Mayer. Es bastante frecuente ver en los alrededores cuadrillas de técnicos y actores que aprovechan el buen tiempo para filmar exteriores con el fondo del hotel, tanto para películas, como para producciones televisivas. También los interiores han servido como marco y las paredes de ladrillo rojo del Culver Hotel se han prestado para ambientar en Londres o Barcelona algunas escenas.

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Estados Unidos no está vacunado contra el olvido y así fue que en la década de los 80 el edificio cayó en tal estado de abandono que fue tapiado. Pero a mediados de los años 90 lo compró Lou Catlett y lo restauró con bastante entusiasmo, con la idea de convertirlo en un hotel de cuatro estrellas. No es de él el mérito de que se vea tan bien como luce en las fotos, pues lo vendió a Abraham Hu que lo dirigió hasta 2007 y acometió importantes obras. En ese año pasó a propiedad de la familia Mallick. La magia final la puso Maya Mallick, que será una “especuladora inmobiliaria” como ahora llaman peyorativamente a quienes invierten en la industria de la construcción, pero también es una amante de los edificios históricos. Su esfuerzo lo convirtió en parte del Registro Nacional de Lugares Históricos. El Culver Hotel tiene ahora 46 elegantes habitaciones, un bar y restaurante con buena fama donde se ofrecen espectáculos en vivo todas las noches. Los amantes del jazz lo buscan por la calidad de los músicos que allí tocan.

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Charles Chaplin jugando póker… para mí que se dejó ganar.

Pero volvamos  al momento en que Carlos Chaplin se había transformado en dueño. Y aquí es donde la historia deviene en guion cinematográfico y ya no sabemos que tan sólida es la base argumental que disponemos. Nadie explica en qué circunstancias ni cuántas copas había bebido el formidable actor para tomar la inexplicable decisión de jugárselo en una partida de póquer y nada menos que con John Wayne, cuando cualquier espectador de películas de cowboy sabe que nadie le puede ganar al muchachito a sacar el revólver más rápido ni a jugar al póquer. En todo caso se ve que Wayne no tenía mucho interés en la hotelería, o que el hotel ya estaba venido a menos, o que el pobre patizambo ya estaba atacado del cáncer que le costó la vida. La cuestión es que se lo regaló a la Asociación Cristiana de Jóvenes. Y no me pidas más detalles, porque no los encontré.

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Te podría poner  fotos de los actores que con mayor frecuencia se alojaban en el Culver, comenzando en los tiempos del cine mudo con Laurel y Hardy y Buster Keaton, quienes junto con Chaplin formaban parte de ese grupo de gente que inventó el humor del porrazo y lo elevó al nivel de genialidad. También estaban Douglas Fairbanks, Frank Sinatra, Greta Garbo, Mickey Rooney, Joan Craford, Lana Turner y un Ronald Reagan que todavía no tenía ínfulas presidenciales. Dwight Eisenhower llegó a tener una oficina de campaña en el hotel durante su campaña hacia la presidencia en 1952.

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Pero en lugar de una reiteración de caras conocidas, te pongo esta descarada imagen de una última cena donde el rol de Jesucristo se lo asignan nada menos que a Humprey Bogart y a Marylin la ponen como la discutida figura del apóstol Juan. Clark Gable viene a ser San Pedro ¡nada menos! y nuestros protagonistas John Wayne y Carlitos Chaplin observan risueños una escena que, si hubiera tratado temas del Islam, ya había condenado a muerte a algún artista que se pasa de comedido.

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El hotel tiene un ‘salón de terciopelo’, que recuerda un bar clandestino de los tiempos de la ley seca. Allí los huéspedes pueden pedir un cóctel “bruja buena” que no lo habrá degustado Judy Garland porque cuando filmó el Mago de Oz era casi una niña. Dicen que al cuarto cóctel empezás a caminar como el desarticulado espantapájaros de la misma película. A Clark Gable, en cambio, apenas si se le sacudía un poco el bigotito.

No lo señalan las fuentes, pero es posible que el hotel atraiga a Hollywood como una cábala por el éxito increíble que tuvieron muchas de las películas con las que está relacionado, algunas tan disparatadas como El hombre araña, la cual sin embargo produjo millonarios dividendos.

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Sucedió en Manhattan, el Hombre araña, manejo de la ira, Big Fish, te lo esperas, Underworld, The Grudge, enganche, Memorias de una Geisha, Casino Royale, el Código Da Vinci. Varias escenas del Código da Vinci lo tuvieron como marco. Eso recientemente, pero allí también alojaron o filmaron los actores de King Kong, las primeras series de Tarzán, Lassie… o clásicos inolvidables como Cantando bajo la Lluvia o el Halcón Negro.

De manera que cuando vayas a Los Angeles no descartes una estadía en este hotel, o al menos una cena en su restaurante. Y si de lejos ves a alguien parecido a John Wayne, no vayas a jugar al póker con él.

 

Guillermo Pérez Rossel

 

http://www.culverhotel.com/

http://www.dailymail.co.uk/travel

https://es.wikipedia.org/wiki/Culver_City