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¿Quién inventó al turismo en Uruguay?

Dibujo

Es un tema para la polémica, pero jugátela a que Nicolás Mihanovich es un candidato al firme.

Claro que sí, es otra investigación de Alberto Moroy, de cuando el turismo histórico no le movía un pelo a nadie y también, de cuando el gobierno argentino de turno se mandaba posiblemente su primera maldad contra el turismo hacia Uruguay, con el pretexto de que éramos unos timberos y unos asesinos de toros. En alguna cosa no se equivocaban, pero siempre hay pretextos cuando la voluntad es fastidiar. Aún así, las medidas restrictivas no lograban parar la generosa andanada de turistas argentinos, que siempre fueron más pacientes y buenos vecinos que algunos de sus gobernantes.
Los primero turistas llegaron a Colonia de la mano de Nicolás Mihanovich, hijo del homónimo empresario austrohúngaro “coleccionista de empresas navieras y barcos”, ambos residentes en Buenos Aires. Fue “Nicolásisto” quien tuvo la idea innovadora para la época, aunque Francisco Piria en Piriapolis lo había hecho algunos años antes. Consistía en un centro turístico de verdadero abolengo a instalarse en la Colonia del Sacramento (Uruguay), donde tenía mucha tierra. El lugar elegido se llamaba Real San Carlos desde 1761 (Rey Carlos III de Borbón)

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Casino Real San Carlos /Trencito llevando pasajeros en el muelle
¿Por qué tan lejos?
Cinco Km. era mucha distancia para el año 1908, sobre todo para turistas que venían a ver las corridas de toros y/o a pasar el día en la ruleta (la mayoría). Luego de 8 hs. entre el embarque, el viaje de ida y vuelta (5 hs.), despacho, trencito y demás desde el puerto de Buenos Aires. El sito elegido para el muelle era determinante, y seguro que la ubicación del complejo tenía que ver con el calado de sus barcos. Desde la época de Pedro Cevallos (1777) y antes (Antonio de la Vera 1699) el fondeadero era cerca de islas de Hornos, a 1500 ms al Oeste, del viejo muelle Mihanovich, donde la profundidad es superior a los 4 ms.

Por ello podemos deducir que la gran mayoría no conocieron la ciudad de Colonia, la que por aquel entonces estaba en estado edilicio bastante precario. Además costaría trabajo imaginarse a un “Chic porteño” de esa época, viajando casi 3/4 de hora, solo de ida, para ”acodarse” con los locales en el bar del puerto (foto abajo 1921) o en algún otro, sin que fuese mirado “de costado”, aunque ya estaban acostumbrados a excursiones de fin de semana de algunos grupos aislados, incluso el vapor Eolo, a veces recalaba en Conchillas

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Club de bochas visita Colonia (1808)

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Colonia 1923 calle San José y Treinta y Tres / Misiones Nº 33 / San Pedro y Suspiros

 

En 1887 Nicolás Mihanovich implementa con el vaporcito Rápido, su primer servicio de pasajeros. Este servicio es entre Buenos Aires, por un lado, y Colonia y Carmelo, por el lado de la Banda Oriental.
Complejo Real de San Carlos – Mihanovich

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Así dice la historia
Corría el año 1908 ( ????) cuando un capitalista argentino, Don Nicolás Mihanovich (hijo), solicita la concesión del Real de San Carlos con el fin de construir allí un complejo turístico o lugar de recreo para la explotación del turismo. La concesión le fue otorgada el 3 de junio de ese mismo año. Comprendía la construcción de una gran Plaza de Toros, un Frontón de pelota de mano, Hotel, Casino, Usina Eléctrica, a cambio de generar electricidad a Colonia y un Muelle para el atracadero de barcos de 300 ms. con un balneario aprovechando las características del lugar. Se construyó así un muelle con dos brazos paralelos, con rieles por donde circulaban pequeños vagoncitos que transportaban a los pasajeros desde el muelle hasta la Plaza de Toros y el hotel (750 y por el otro brazo, el equipaje.

 

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Concurrencia Enero de 1909 (Foto Caras y Caretas 9 de Enero de 1909 Nº 536)
¡Casi rompen todo!
El día de la inauguración partieron del puerto de Buenos Aires al menos 7 barcos, a partir de las 9 de la mañana. Alguno de ellos, se retrasó en su llegada al muelle, más de una hora. Los viajeros, al llegar a la plaza de toros y comprobar que el festejo había comenzado sin su presencia, hubo, que repetir el “paseíllo” y también regalar un toro más para compensar a los que llegaron con el espectáculo ya comenzado. El precio del transporte en el citado vapor era de 4 pesos, las oficinas de compra de ticket en Buenos Aires estaban situadas en el número 1066 de la Avenida de Mayo, donde se ubicaba el Agente del Real de San Carlos. Los precios de las entradas en aquel festejo de inauguración oscilaron entre los 7 pesos de la barrera de sombra, a los 3 del tendido de sol y los 2.5 de la general de palco.

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La primera corrida fue el sábado 9 de enero de 1909 y los toros fueron traídos de España. El público argentino quedó totalmente exaltado por el esplendor del espectáculo. La fiesta taurina se realizó por segunda vez, un mes después, con la inclusión del rejoneador portugués Francisco Barreira, “Morgado de Covas” resultando ser uno de los acontecimientos de excepcional resonancia. En tal ocasión se lidiaron astados de Juan Nandín por las cuadrillas de Ricardo Torres “Bombita” y Manuel Torres “Bombita”. Como sobresaliente hizo el paseíllo José Moyano y entre los banderilleros actuantes figuró el valenciano Vicente Gisbert “Pala”. El inmediato 2 de Febrero se repitió el mismo cartel de toreros, con la inclusión del rejoneador portugués Francisco Barreira, “Morgado de Covas”.
Este coso (Plaza de toros), construido de hierro y cemento y de estilo neo mudéjar, tenía un ruedo de 52 metros de diámetro. Contaba con un amplio callejón de metro y medio y tendidos rematados por dos filas de palcos. El recinto disponía además de todo tipo de dependencias, entre ellas: amplio patio de caballos, diez chiqueros, enfermería, capilla, sala de toreros y oficina Y como lógico, pero nunca apreciado, el ruedo tenía un desnivel de 2 ms (4%) en el sentido NE/ SO, al igual que el terreno circundante
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Así se vestía y fumaba “la gente chic”
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Foto de excursionistas en el Real de San Carlos / Dama de época / Paseando por la playa / Damiselas en el rio

El ocaso de la plaza de toros
La plaza funciona, hasta que son reglamentadas y prohibidas las corridas en el Uruguay, en febrero de 1912 (duro 2 años) Durante la segunda presidencia de José Batlle y Ordóñez se sancionó una ley por la que se prohibieron este tipo de espectáculos en todo el país. En total fueron ocho las corridas, años más tarde, concretamente el 9 de Julio de 1935 se autorizó la celebración de una corrida sin picadores y con toros embolados (bola en los cuernos) en Colonia.

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De todas formas hubo otras causas para el cierre de este complejo. El servicio ferroviario entre Montevideo y Colonia jamás fue bueno, además la distancia (260 km. por las vías), el tiempo de arribo a Colonia, y luego al complejo, sumado al regreso (10/12 hs. en total) conspiraba contra la ida y vuelta en el día, la variable de pernoctar era para pocos, por espacio y costo.

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Por otra parte, se dijo que cuando el gobierno uruguayo autorizó las corridas de toros en el Real de San Carlos, lo hizo bajo la condición de que no se mataran los toros, es decir, que fueran “embolados” a la usanza portuguesa, cosa que distaba de complacer a los aficionados de solera (de gran calidad) radicados en Buenos Aires y Montevideo. La medida del gobierno argentino de establecer aquel gravamen de 10.000 pesos a cada barco que saliendo de puerto argentino tocara en puntos donde existían juegos de azar, tuvo como autor a un alto funcionario del Gobierno, cuyo hijo se escapaba a cada rato a la vecina orilla a “timbear a todo trapo”. Imagínese lo que hubiese sido este gravamen cuando el viaje costaba $ 5/7 por persona.

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El casino
El Casino del Real de San Carlos, había empezado a funcionar luego de prohibidas las corridas de toros. Dicen que en este lugar estuvieron reunidas Alfonsina Storni, Gabriela Mistral y Juana de Ibarbourou, en lo que se llamó “el encuentro de las poetisas de América”. Es decir que el complejo funciono hasta 1917 y fue devuelto al Estado antes del plazo pactado. No obstante, sabemos que en 1918 todavía seguía funcionado-

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Cerca de navidad de 1917 (Caras Y Caretas)
Los que vaticinaron que el Real San Carlos llegaría a ser con el tiempo el Monte Carlo de Sudamérica, no están equivocados. Aquel hermoso lugar ha quedado consagrado como casino por excelencia. La temporada del real San Carlos se ha inaugurado con el éxito que se esperaba. Eran muchas las personas que estaban impacientes por la apertura del hermoso casino y de sus salas de ruleta y juegos de azar, de su confortable hotel y de su poética playa balnearia las excursiones se hacen en el lujoso Vapor Paris que sale a las 10 de la mañana de la dársena sur para llegar a las 12 30 al REAL en VIAJE ES AMENO Y AGRADABLE con fiestas y bailes a bordo.

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El precio de estas excursiones de 8 pesos moneda argentina, comprendido el viaje de ida y vuelta, entrada al teatro, paseo en tranvía a vapor en el real, cena abordo al regreso Para los sportmans habituales al casino se ha establecido un servicio diario. Todos los días a las 630 de la tarde, saldrá el Helios, de dársena norte, el mismo vapor traerá a los excursionistas a las 4 de la mañana el precio es de siete pesos con cena. El hotel Real tiene casi todas sus habitaciones ocupadas. La salas de ruletas funcionan hasta la hora de salida del vapor Helios las que se anuncia por medio de tres pitadas. La excursiones dominicales tienen también un éxito completo, el vapor Paris uno de los mejores de la flota Mihanovich sale todos los domingos a las 10 de la mañana de la dársena sud puerto de buenos aires para regresar a las 10 de la noche.
Se agrega el buque Colonia (1918)
La numerosas familias habitúes al real San Carlos tienen una noticia importante, el buque Colonia realizara la travesía los días domingos. Tiene una capacidad para 2000 personas. El domingo 13 fueron hasta el real mil personas la mayor parte señoras y niños. El precio subió a 10 pesos debido al alto costo del carbón. Los niños hasta 10 años pagan 1/” pasaje Para los que lo hacen en el vapor Helios todas las tardes se ha fijado el precio de 5 pesos, en lugar de siete que costaba pero sin comida. Los señores sportsman que deseen podrán cenar a bordo o en el hotel Real por 2 pesos.

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Subiendo al Helios (Buenos aires 1918) / Ídem a bordo
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Capitán de y comisarios del Eolo / Vapor Eolo
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Frontón de pelota, para 2400 aficionados / Ídem frente lamentable

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El Frontón Euskaro, inaugurado en 1910, es la cancha más grande de Sudamérica contando con un largo de 64 metros por 21 de ancho. Es un frontón abierto que conserva su estilo original y fue restaurado en 1974 cuando Uruguay fue sede del Campeonato Mundial de Pelota Vasca, modalidad Cesta Punta, siendo España el ganador del original evento.

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Frontón Real de San Carlos

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Es la ruleta del Real San Carlos que se impone entonces. Sus concesionarios, la South American Tours (Carlos Seguin), empresarios de los teatros Casino de Buenos Aires y Montevideo y otros espectáculos de variedades, adquieren y fletan buques: el Fortuna y el Flecha, ambos de más de 20 nudos, con los que pretenden abreviar la travesía sin mayor éxito por su calado de 14 pies los que finalmente son reemplazados por el Helos y el Formosa. Lo cierto es que quedarían solamente el hotel y el frontón Continua abajo…

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Observación
Tal vez hubo alguna corridas antes de la inauguración oficial en enero del 1910, porque hay fotos en la revista Caras y Caretas de Enero de 1909 Nº 536 ref. a una corrida (abajo), por lo que resulta difícil saber si fue un error de allá y entonces, o si efectivamente la hubo.

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Comentarios del autor
Después de esta avanzada, Colonia a nivel turístico terminó como  un destino de pocos. Los montevideanos la veíamos como el patio trasero, el jardín del frente era la costa Este. Muchas veces nuestros padres recalaban en el hotel Casino de Carmelo o en el Nirvana y apenas una vueltita por esta. La historia no movía a nadie, así fue hasta mediados de los 70 en la que los turistas argentinos y uruguayos en tránsito, la pasaban como “alambre caído”, a los más, algún cafecito y sándwich caliente en el bar de ONDA (Gral. Flores y Int. Suarez), alguna compra de quesos en la fiambrería frente a la plaza 25 de Agosto y raudamente hacia Montevideo o Buenos aires. Mientras otros visionarios, allá por los 80, vieron el encanto de una vida apacible y un entorno como pocos, fueron comprando viviendas y llenando de vida sus calles y puerto deportivo.

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En lo personal la conocí bien, yendo en velero desde Buenos Aires y pasando una semana en su puerto deportivo. Desde entonces creció como pocas ciudades uruguayas, no conozco a nadie que cuando se la nombra no diga ¡Oh Colonia!

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Lo notable es que pocas intendencias entendieron que desde hace años la historia suma; sin ella Colonia seria una ciudad más y con ella, otras ciudades del interior y de la costa del Este que pusieran en valor su interesante historia, tendrían una buena oportunidad de ingresar a la lista de éxitos.