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Lava la ropa, mulata

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El tango que fue nuestra primera canción de protesta, pone a la lavandera en su justo lugar. Pero las morenas de aquél entonces, celebraban más el estreno de su libertad que la expectativa de auténtica igualdad. Eso quedó para más adelante… y todavía esperan.

A las morenas súmale las viudas. ¿Con que iba a alimentar a sus hijos la viuda a la que no le permitieron estudiar ni prepararse para trabajar en otra cosa? Digo, en el caso de que pudiera resistir la prostitución, oficio que en circunstancias como esas, debe respetarse como uno de los más nobles. Limpiadora a destajo, costurera en el mejor de los casos. Triste vida la de la mujer pobre, la cual no perdía tiempo en inútiles quejidos y disfrutaba de lo poco que le daba la vida.

Aunque todavía insuficiente, hubo mucho adelanto social en el siglo XX (porque mirá que a la solidaridad no la inventaron ahora, ni tiene color político), pero siempre hubo una mirada romántica hacia las lavanderas, hasta que las endiabladas máquinas que les quitaron el trabajo.

Hacé una pausa con este formidable tango-milonga que canta Raúl Berón acompañando a la impecable orquesta de Miguel Caló, antes de introducirte en este nuevo viaje al pasado de Alberto Moroy.  Y no seas demasiado cáustico con estas cosas, pues si en otras latitudes las lavanderas y su prole estaban condenadas de por vida a una vergonzante pobreza, en nuestro paisito liberal se estaban dando las condiciones para que sus hijos fueran a la escuela, al liceo y a la universidad. Eso sí,  no vendria mal que los ahora encumbrados, recuerden lo que su madre y la legislación uruguaya hicieron por ellos.

El arte de lavar la ropa 1850-1950

Por Alberto Moroy

A la ropa, ropa lavo yo / del señor y de la amita / la mojo en agua del río/ y la saco bien limpita. Para tener la ropita de primera / désela a esta negrita/ que es la mejor lavandera. / Lava que lava, esta morena en la orillita del río/ lava la ropa contenta ¡la libertad ha nacido! Con estas estrofas atribuidas a las lavanderas “libres” a mediados del siglo XIX, mientras se dirigían a sus pozos en la costa de Rio de la Plata, comenzamos el Viaje de hoy. Veremos la “parafernalia” de aparatos para lavar la ropa y ademas estupendos videos que lo sorprenderán en relación a como eran los lavarropas a manija, incluso a motor a explosión, ya que el primero eléctrico surgio en 1910 En Montevideo, los primeros eléctricos no automáticos, aparecieron en forma masiva a fines de 1950.y los automáticos tímidamente por el año 1958 No obstante para “entrar en clima”, les dejo un video publicitario de lavarropas Merusa, que ademas agregándole un tacho centrifugaba, y con otro ¡lavaba los platos!
Uruguay Antiguo: La Mujer Moderna ¡IMPERDIBLE!

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En los barcos

Durante siglos, la gente en los viajes por mar, lavaban la ropa mediante la colocación de la ropa sucia en una bolsa de tela fuerte, y lo arrojaba por la borda, dejando que el barco arrastra la bolsa durante horas. Las mujeres de todas las clases trataron de encontrar maneras de conseguir el alivio de lavar la ropa. Las clases pudientes, usaban a sus esclavos y más tarde a las hijas de este como lavanderas
Un viajero Rio de la Plata

Se ven a muchas de las lavanderas entregarse a sus trabajos habituales a la orilla del río, a los tres o cuatro días después del parto, teniendo las criaturas acostadas sobre un pedazo de cuero frío, cerca de ellas, sobre el húmedo suelo. ¿Puede a nadie extrañar que a causa de esto se resfríen y mueran?”. El mismo autor, en otro párrafo de su obra, dice: “Casi todas las lavanderas son negras libres o mulatas”.

Algunos detalles de las clases altas

Hasta el siglo XVIII, incluso en los hogares ricos, se lavaba la ropa cada cuatro o seis semanas. El mal olor de las ropas se paliaba con perfumes y colonias, esto no significaba suciedad, dejadez o falta de higiene, pues las clases socialmente altas, tenían suficiente ropa como para poder cambiarse tan a menudo como quisieran. El jabón estaba elaborado con grasa animal y hervido con lejía y restregaban y frotaban las prendas sobre una tabla. A la ropa blanca también se le añadía blanqueadores y añil. Para preservar los tejidos y sus colores usaban, por ejemplo, sal para la lana y para mantener el color azul, y alumbre o vinagre para los verdes oscuros. Las sábanas y la ropa de cama se cubrían con agua tibia y un poco de soda y luego se dejaban en remojo durante la noche. La ropa grasienta se sumergía en una solución de media libra de cal viva por cada seis litros de agua. La ropa manchada de cera de velas y del aceite de las lámparas se limpiaba con trementina mezclada con tierra de batán. La tinta se quitaba con jugo de limón, y las manchas de fruta con leche caliente. Para la ropa de cama, delantales, cuellos y las camisas de los hombres se utilizaba almidón de papa o de harina de arroz, y las prendas con volados se sumergían en agua a fuego lento en una especie de gelatina formada por una mezcla de almidón, bórax fundido y cera diluida.

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Gremio de las lavanderas en España

Los que podían permitírselo contrataban lavanderas o enviaban la ropa a lavar fuera de casa. Fue así como surgió el gremio de las lavanderas, famosas por su fuerza física y su lenguaje soez, que animaban los lavaderos públicos de pueblos y ciudades. Los lavaderos se encontraban junto a cauces de agua corriente, que se canalizaba con grandes tuberías y se calentaba con hogueras.

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En la playa Ramírez

.El nombre de ésta deriva, a su vez, del patronímico del sevillano José Ramírez Pérez, que instalara su saladero en el área delimitada hoy por las calles Tacuarembó, San Salvador, Minas e Isla de Flores, cuyas instalaciones funcionaron hasta 1883 . Según Ricardo Goldaracena, en 1841 tenía cuarenta y ocho negros esclavos trabajando en dicho establecimiento. De ahí la denominación de la playa cercana que, sin embargo, también había sido conocida como “Playa de la Estanzuela” aunque abarcando un trecho bastante mayor, entre la desembocadura del arroyo Médanos – en cuya inmediación se extendía la pequeña playa de Santa Ana, luego cubierta por la actual Rambla Costanera y el arroyo de la Estanzuela, que luego fue desecado para construir el Lago del Parque Rodó. Pero, asimismo, la costa del arroyo de la Estanzuela había sido lugar de frecuentación de lavanderas de la ciudad desde la última década del siglo XVIII,

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Estanzuela 1897
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Parque rodo1910/ Lavanderas del arroyo Miguelete (?)

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De Pocitos a Malvín

Pocitos proviene de la época anterior a la creación ya que las lavanderas aprovechando las cristalinas aguas de los manantiales, e iban a lavar sus ropas haciendo “pocitos” en la costa. A su vez, al final de la calle Benito Blanco, pasando Pagola, un pequeño puente de madera, -conocido vulgarmente como “puente de la Rana”  (por el almacén “La Rana” ubicado en su cabecera) permitía al caminante cruzar el arroyo. Desde donde la calle 26 de Marzo cruza hoy entre La Gaceta y Lorenzo Pérez, corría hacia el Río de la Plata un arroyo primariamente denominado “de Silva” que a veces cerraban con su barra la desembocadura al Rio de la Plata. Atraídas por las aguas limpias del arroyo concurrían las lavanderas. El arroyo entonces se redenominó como “de los Pocitos”

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Arroyo de los Pocitos

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Malvín

En noviembre de 1896, don Francisco Piria, a quien se debe la fundación de por lo menos 60 de los actuales ciento y pico de barrios montevideanos, estableció uno nuevo más allá de la playa del Buceo. Le dió el nombre de “Lavaderos del Este”, y su objeto era el de establecer allí a las lavanderas que se veían desplazadas de los “Pocitos”. Pocitos había tomado en esa época gran incremento como estación balnearia y el Municipio, con el pretexto de la higiene, puso una serie de restricciones a las lavanderas que ejercían su modesto oficio en el arroyo. Todo lo cual dio lugar a sendas protestas por parte de ese numeroso gremio de trabajadoras, que en definitiva, y en los hechos, debieron irse trasladando más hacia el Este. Los adquirientes de los terrenos obtenían un derecho suplementario, el cual consistía en la posibilidad de lavar, gratuitamente y a perpetuidad, en la laguna de Malvín, afluente del arroyo del mismo nombre, ubicada al centro de ese paraje y actualmente desaparecida a causa de las obras de urbanización y pavimentación. (Los barrios de Montevide, Goldaracena)

Arroyo Malvin

Ubicacion Google Earth 34°53’13″S 56°6’20″W

Un par de veces a la semana, las lavanderas se trasladaban a la Ciudad Vieja con sus ropas, lavadas y planchadas, y regresaban con una buena carga que tendría igual destino. Este tránsito, cuentan, fue muy significativo para el barrio que poco a poco iba asentándose como tal. La laguna tan rica y codiciada se fue secando y las lavanderas debieron construirse piletas y aljibes para continuar con su trabajo. Para ese entonces, sus hijos corrían y jugaban en playa y el barrio iba tomando fuerza. Entre las primeras familias de lavanderas se recuerdan a los Trías, a los Bañasco, a los Colombo y a los Torterolo que con el transcurrir de los años, permanecerán arraigados al barrio.
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Malvin

http://www.lavaderospublicos.net/2014/04/lavanderas-en-la-calle-decroly.html

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En Buenos Aires

Las Lavanderas eran en su gran mayoría esclavas negras, que estaban todo el día en las orillas del río, en los veranos más calurosos y en los inviernos más fríos. Era común escuchar sus risas y cantos, como así también sus discusiones y hasta peleas por el lugar, ya que aprovechaban los pozos que se formaban en la arcilla del terreno, formando depresiones naturales con agua de río que servia muy bien a sus propósitos, además del lavado de la ropa, era necesario almidonarlas, especialmente las enaguas y los delantales, para cuando se recibían visitas. La ropa de uso personal y la de cama e higiene, se deterioraba bastante, por el método utilizado para lavarla, ya que los jabones usados estaban fabricados en base a lejías que debilitaban, cuando no carcomían, las fibras de los tejidos, junto con el apaleamiento complementario, que se hacía en las toscas del río, para sacar de ellas los excesos de jabón. Por 1900 debido a la migración europea, las lavanderas de color fueron remplazadas por, Italianas y españolas auque habia de todas nacionalidades Con las pestes surgio la prohibición de lavar en el rio y asi surgieron barracas de lavado (ver foto salida de las lavanderas).

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En el rio
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En el rio, sobre calle Balcarce Buenos Aires
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Salida de las lavanderas Buenos Aires

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La transición en EE.UU. 1880

Los primeros lavarropas

La primera lavadora mecánica fue patentado en Inglaterra en 1691, y la primera combinación de lavadora / escurridor apareció en Canadá en 1843. Las máquinas de lavado manual de primeros imitar el movimiento de la mano del hombre en la tabla de lavar, mediante el uso de una palanca para mover una superficie curva sobre otra y frotando la ropa entre dos superficies acanaladas. Este tipo de lavadora fue patentada en los Estados Unidos en 1846 y sobrevivió en fecha tan tardía como 1927 en el catálogo de Montgomery Ward

Washing Machine Museum

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Washing Machine Museum quick tour
Imagen de previsualización de YouTube
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Washing Machine Museum quick tour

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En 1908 la empresa Hurley Machine Company of Chicago, en Estados Unidos, sacó a la venta la primera lavadora eléctrica, la Thor, inventada en 1901 por el ingeniero estadounidense Alva J. Fisher En las primeras lavadoras, se utilizaban motores de 1cv de potencia y su motor eléctrico estaba refrigerado por un ventilador para evitar su recalentamiento, incluyendo un pequeño motor para hacer girar el tambor y evitar que se apelmazara. No fue hasta 1911 cuando su difusión fue masiva gracias a la empresa Whirpool, pionera en producir lavadoras eléctricas más económicas.

Motor a explosión – 1917

Industrial