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La cerámica hace buena a la gente

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Hacer cerámica de la manera tradicional es una de las más nobles ocupaciones del ser humano. Desde hace diez mil años, por lo menos.

Esta vez Alberto Moroy nos lleva de viaje hacia el territorio de la admiración que pueden ganarse pocas personas y que otras pocas personas están capacitadas para tributarla. Las acciones más notables a menudo solo cosechan el silencio, cuando no la envidia. Sin embargo, modelos de vida como esos son los que más estamos necesitando. Te invito a que, como Alberto, mires a tu alrededor para descubrir a las personas que merezcan admiración. Generalmente son sencillas, no son adineradas y a veces ni siquiera disfrutan de reconocimiento,  pero las hay. Cuando las descubras, haceles conocer tu admiración. Tal como hace nuestro corresponsal en este artículo.

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Por Alberto Moroy

Dicen que el primer trabajo es como la primera novia, nunca se olvida. El mío fue de ceramista, pero no el que la fabricaba, sino el que la vendía. Conjuntamente con un amigo uruguayo de oficio ceramista, combinamos que el montaba el taller de cerámica artesanal en Buenos Aires y yo la vendía. No nos iba mal, la produccion, alcanzaba para 20 dias de ventas. Como se dice, “se despachaba”.

El gran protagonista de esta historia, fue su padre, un ceramista italiano, que desde muy chico debió enfrentar la vida, en las cercanías del pueblo de Altomonte, provincia de Cosenza, Calabria (1930) Seguramente este oficio debió ser común en una epoca donde casi todo se transportaba o cocinaba en recipientes de barro. Lo distinto para nuestros ojos, ya que hoy no existe es que hacia su tarea con todos los elementos que le proveía la naturaleza, ya que no tenía a mano “La Casa del ceramista”.
Versos de autor desconocido:

Oficio noble y bizarro
Entre todos el primero
En este mundo en que estamos
Dios fue el primer alfarero
Y el hombre el primer cacharro

Torneando cerámica

¡Un genio torneando!

Su historia

Nuestro ceramista vivia en pleno campo y solo cuando había fabricado una gran cantidad de piezas (casi un año de trabajo), concurria con su madre a la plaza del pueblo para venderlas. Contaba que muchas veces en los inviernos nevaba, por lo que suponemos que la feria deberia ser en primavera o verano. Era hijo único de padre desconocido o fallecido, nunca lo contó. Para llegar hasta la feria usaban un carro tirado por un burro cargado hasta donde se podia, la feria que se realizaba en la plaza del pueblo de Altomonte. dormían donde podían, más que seguro a cielo abierto Se quedaban hasta “agotar stock”, o comían salteado durante el año, porque esta era la única fuente de ingresos.
Nieve en Altomonte

Viaje a Montevideo

Ya casado y con hijos, despues de la segunda Guerra Mundial, arribó al puerto de Montevideo con su mujer, dos hijos, una pequeña valija y media docena de bananas como almuerzo. Con los años prosperó, construyó su casa en Punta Gorda, tuvo un comercio de cerámica en Montevideo durante muchos años (Calle Convención), para luego emigrar a Argentina, cuando “el último que se iba, apagaba la luz”.
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Altomonte actual / 1920 / Foto satelital
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Piazza S. Francesco, donde vendía nuestro ceramista

La arcilla y su amasado

La arcilla usada era la que provee la naturaleza, es algo parecida a la tosca, pero mas dura. Se la sumergía en agua hasta que se ablandase, despues de un par de dias se producía un especie de “dulce de leche con grumos” color blanco, rojo o café segun el tipo usado. Posteriormente se volcaba el contenido en un hoyo (limpio) escarbado en la tierra o roca y se pisoteaba. Una vez que la arcilla se extrajo del pozo y se volcó sobre un piso plano “la peinada” que no es otra cosa que sacarle el aire mediante un amasado con los pies. Se hace una especie de promontorio de 50 cm. de alto por 80 de base, donde el amasador pone una pie en la parte alta y con el otro, le “hace caricias” en forma descendente, arrastrando parte de la arcilla mientras va girando doble el pie que esta elevado, hasta que termina formando una torta. Si hace falta se forma otra vez el cono y se repite la operación.
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Pisando el barro (amasado previo) / Amasado final con los pies

Detalles de amasado

https://niunpuntoatras.wordpress.com/2009/10/31/reciclar-barro/

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Torno de alfarero 1700 / idem 1920

El torno

Nuestro protagonista italiano tenia la singularidad que su altura no era mayor a 1,50 mts y ademas tenia seis dedos (polidactilia, 2 pulgares) en una mano Verlo trabajar en el torno era un espectáculo, no habia en Uruguay, ni en Argentina quien se le acercase en calidad, tiempo y precisión. Tampoco a su hijo, ceramista que trató de estudiar cerámica en Bellas Artes de Montevideo y le dijeron no valía la pena, que en Uruguay no habia profesor que le pudiese enseñar lo que ya sabía.

Cuando lo conocí en Montevideo, su torno era eléctrico y fabricado por él; giraba sin pausas a 80 rpm, mientras descargaba en ciertas ocasiones hasta 30 kg. de arcilla en pasta, tambien de fabricación casera. Acto seguido, arriba de un banco para estar mas alto, con sus manos formaba un cono de al menos 60 cm. de alto y 40 de base. Ya torneando, usaba como calibre para medir el ancho y alto de las piezas, un alambre a forma de comparador toda vez que le parecían fuera de medida. Nunca lo vi corregirlas, su vista era un micrómetro.

Cuando la taza o lo que estaba torneando tenía su forma en la punta del cono de arcilla, la cortaba con un hilo de nailon. ¡Sin parar el torno y en el aire le caía sobre la mano!, la que luego extendía y depositaba en una madera que luego servia como estante. Llegué e verlo producir 10 juegos de te completos, para 6 personas, cada uno, con su respectiva tetera, lechera, azucarera, tazas, platos de taza y de masas. A todos estos debia fabricarle los mangos y tazas, doblarle los picos y pasarle la esponja húmeda. Esto representa 15 unidades por juego, formado un total de 150 piezas completas en una jornada 11 hs. Alguna vez contó como habia hecho una tinaja tipo ánfora de 1,50 mts de altura a torno y cuyo peso era importante. La torneó en tres partes por separado, para luego unirlas como la de abajo (foto)

Si bien casi todo lo que fabricaba era comercial (juegos te, café, soperas etc)
Al menos un 20% eran adornos tipo centro de mesa con flores, frutas y otros. Casi todas las semanas nos sorprendía con su obra de arte, muchas veces invendible por fuera de epoca, pero con un trabajo notable. No podia parar con su vena “artística”. La técnica y el resultado que pueden ver abajo (video) ref., a Capodimonte, no se diferenciaba en nada con lo que este hombre hacia. Por lo visto pese a que el Palacio de Capodimonte (1734) estaba a 190 km de su pueblo (Altomonte), debió dejar su impronta en toda la región.
Capodimonte

Grandes piezas

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Grandes piezas /Horneado, cuadro de Ulpiano Checa 1900, cercanías de Madrid / Ensamblado

La historia de la alfarería a través del botijo

Como fabricar los pigmentos en la mitad del campo

Al no existir “La casa del Ceramista”, todo debia hacerlo con lo que encontrase en los cerros. Era casi un alquimista, oxidaba lo minerales cobre, estaño etc para producir la base de los pigmentos, tambien molía otros para los colores. Como estos no estaban en el fondo de la casa, debia recorrer grandes distancias para procurarselos. Para quien no vio esta tarea les cuento que consiste en llevar al estado líquido estos metales mediante temperatura y al formarse una especie de nata o polvo (según el mineral) en su superficie, se la retira, ya que es esto lo que sirve. La tarea implica calentar varias veces el mismo metal.

Esmaltado y/o decoración

Casi todo es esmaltado se hacia por inmersión, es decir se introducía la pieza en un recipiente con el esmalte y luego se la escurría, quedado el mismo adherido. Cuando se decoraba lo hacia a pincel, si eran líneas sobre recipientes circulares, bastaba girar sobre una torreta (plato giratorio) la pieza y con buen pulso y bastante habilidad, lograban estupendos diseños. Muchos de los pigmentos eran de sus propias formulas las que habia recolectado por décadas aqui y en Italia. Se lo veía sacar anotaciones y pequeños libros toda ve que estaba creando colores imposibles de comprar, como lo fue en una epoca el negro Peltre. Los pesaba con precisión y al final guardaba las anotaciones como si fuesen un tesoro

¡Asi se horneaba!

El primera complicación era hacerse de la leña (Luz eléctrica no habia), su madre recorría lo cerros, mientras este joven trabajaba. Despues de una jornada traía cargado en sus espaldas sarmientos de vides y restos de olivos, otra no había.
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Leña para alimentar el horno / Asi debió ser su carro

Tres horneadas para terminar las piezas

Eso es lo que se necesitaba para sacar una pieza de cerámica. Primero formar con arcilla los estantes del horno de acuerdo al tamaño y formas de las piezas que iba a cocinar. No habia estantes refractarios o de “carburundun” (Carburo de cilicio) para comprar. Luego cocía los estantes, me imagino que no a demasiada temperatura o al menos bastante inferior al bizcocho (900º). En la horneada posterior ponía las piezas (biscocho) y las cocinaba a 900º La próxima horneada era la de esmaltado y esta podia llegar hasta los 1200º (segun el esmalte). Faltó decirles que para el bizcocho y/o el esmaltado demoraban tres dias en llegar a la temperatura, debiendo alimentar el horno las 24 hs. Al igual que hoy el horno eléctrico, si se abren demasiado calientes (Arriba de 100º), se raja o se hace craquelé (grietas) en todas las piezas de la horneada. Me imagino que con la masa que tenia un horno campestre (piedra) enfriarlo debió demorar mas de un día.
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Horno romano

Del autor

El padre de mi amigo ya mayor, era un genio, con los años y en sucesivas vistas a Italia, sumado a una curiosidad innata, le permitía “colarse” en los talleres italianos de la epoca, solo para mirar. Con esto era suficiente para que sus manos lo copiasen a la perfección. Conocedores de esto los artesanos italianos guardaban celosamente la vista sus talleres y echaban a los curiosos a veces a patadas. Pertenecía por circunstancias y época a una clase de artesanos que hoy no existen, algo asi como la de los pueblos originarios pero mucho mas compleja. Como si fuese poco, era hiperactivo, si lo dejaban le metía jornadas de 15 hs. como si tal. Su hijo, al igual que su padre era un excelente ceramista. Se llama Lugi Sassone, creo que vive en San Juan o San Luis (Arg.) y supongo que sera la admiración de sus coterráneos, como lo fue para mí hace muchos años.