ir arriba
Uruguay

America del Sur

America del Norte y Central

Europa

Africa

Asia

Oceania

Destacado

Home » Asia

Las buceadoras desnudas de Japón

No te me pongas erótico, porque no da para eso. La desnudez en Japón (o en Suecia) no tiene las mismas implicancias que entre nosotros. Para ellos es algo natural que se comparte en familia en los baños públicos sin que nadie ande refistoleando desvergonzadamente.

Y perdóname el lunfardo, pues a veces rescato alguna cosita de nuestro léxico tanguero, para que no se muera del todo una cosa tan rioplatense. Como vas a ver, esto no es ningún concurso de belleza. He visto japonesas bellísimas… pero si hay Amas tan lindas, no las encontré en internet. Además, no se trata de es0. Cuando hablamos de estas buceadoras japonesas, nos estamos sumergiendo en 2000 años de historia, para llegar al tiempo en que a esas mujeres tan modositas de kimono y peinado en moño, las mandaban al mar a buscar perlas y mariscos, sin despreciar algún pescado que se les pusiera a tiro de arpón.

¿Y el equipo de buceo, como el que usaba Yves Cousteau? ¡Vamos!, eso es cosa de hombres débiles, las mujeres tienen pulmones de sobra, tienen menor densidad corporal y, además, le obedecen (obedecían) al varón.  ¿Quién se le retobaba a un samurái como Toshiro Mifune, capaz de rebanarle un brazo al primero que lo contradijera?. Pero los samuráis se van sumergiendo en el folklore junto con las geishas y también las Amas, estas buceadoras desvestidas.  Si sobreviven, es porque en Japón a las tradiciones no las dejan morirse. ¡Bien por los japoneses… y por los turistas! En cuanto a la desnudez, no te me pongas pacato porque te llevo al Vaticano y en la Capilla Sixtina te muestro más desnudez que ésta. Eso sí, Miguel Angel las pintaba tan gordas que a algunos les daba por preferir a los mejor torneados modelos masculinos. Hay gustos para todo.

Ama significa “mujeres de mar”. En Okinawa también hay buceadoras desnudas, pero las llaman Uminchu, en Corea les dicen Haenyo y en la Península Izu no se dan por aludidas si no las llamás Kaito. Es un oficio que se transmite de madres a hijas; a los 13 años las niñas comienzan su entrenamiento con el nombre de Cachido y solo se les permite sumergirse hasta 3 o 5 metros en jornadas que no superan las tres horas. En los años sesenta llegó el pudor al Mar de Japón y las Amas comenzaron a usar taparrabos, ya veremos por qué.

Imagen de previsualización de YouTube

Recién cuando cumplen 30 años de entrenamiento continuo, pueden sumergirse hasta 20 y 30 metros en ocasiones excepcionales.  Ya tienen el título de “Funado” y lo normal es que hagan docenas de inmersiones diarias a un promedio de 15 metros de profundidad. Acá corresponde una precisión.

El buceo en “apnea” no es una cuestión de contener la respiración así nomás, eso lo hace cualquiera por un tiempo que no excede los dos minutos. Ellas realmente pueden resistir bastante más y sufrir bastante menos gracias al entrenamiento, que además de sumergirse y sumergirse implica concentrarse para lograr una gran relajación mental que les permite disminuir la demanda de oxígeno … y hasta reducir la frecuencia cardíaca. ¿Qué es raro? Claro que es raro, pero las Amas no son las únicas que practican este ¿deporte? ¿oficio? Esto tiene mística.  Andá mirando en http://es.wikipedia.org/wiki/Apnea_(deporte).

De manera que si querés llamar “filosofía” a esta práctica, no estarías demasiado demente. Y ahí es donde las Amas adquieren respeto y grandeza. Los japoneses las admiran y serían incapaces de aprovecharse su desnudez… pero también desde tiempo inmemorial, a las Amas les gusta que las acompañe algún varón, por las dudas. Aunque la tradición indica que lo único realmente peligroso en su oficio, es un pulpo libidinoso que las aguarda en las profundidades con intenciones inconfesables, también desde hace dos mil años.

Si no tenés experiencia en estas cosas, acá va una de mis infaltables experiencias te puede ayudar a saber de qué se trata. Estaba en una isla llamada Roqueta, una especie de tapón de la Bahía de Acapulco. Hasta allí te llevan unos inolvidables barquitos con fondo de cristal y te desembarcan junto a una escalera de piedra, para que subas a almorzar frutos del mar sobre hojas de plátano.  Sublime, si no te ponés en gourmet. Pero también alquilan snorkel y patas de rana, una tentación que me copó. El mar es absolutamente cristalino y allá en el fondo, un enorme caracol deambulaba entre las piedras como tomándome el pelo. Era de esos caracoles que usan los pescadores para soplarlos e imitar la bocina de los grandes barcos.

Experiente, me llené el traje de baño de piedras para poder sumergirme a –supuse– unos cuatro metros, algo facilongo. Pero no  llegué al fondo. Puse más piedras entonces en un segundo intento y más piedras todavía en un tercer intento, en el cual me pegué un susto cuando perdí referencia de dónde era arriba y dónde era abajo. Tuve que largar burbujas para saber cómo subía. Ya sentado en la escalera, me saqué la máscara y vi sangre en mis manos. Era tanta la presión a la profundidad que me sumergí, que la máscara se me había clavado en la cara. ¿Y el caracol? El descarado me sacaba la lengua desde el fondo, que parecía ahí nomás, bien cerquita. ¿Cuánto me sumergí? No tengo idea, pero te juro que entiendo perfectamente este asunto de las Amas. Estas nadadoras cargan 10 kilos de lastre para sumergirse 20 metros, no creo haber llegado tan hondo. Y te aclaro, en ese tiempo y con 40 años, yo estaba todavia en mi mejor momento.

 

Imagen de previsualización de YouTube

AMAS en versión italiana, nadie las viola, pero se las come un tiburón

Volvamos al tema. Las Amas podrían utilizar ahora una de esas sofisticadas redes que les venden a los cazadores submarinos, pero ellas prefieren un balde de madera que suelen dejar flotando para que, además, señale el lugar de su inmersión… por si las moscas. Actualmente decepciona un poco, pero no está mal visto, que usen una ropa holgada para protegerse  del sol en estos tiempos fuerte radiación UHV; algunas van a más y utilizan trajes de neopreno. Pero la realidad, es que ya no se depende de ellas para extraer la riqueza submarina, hay otros procedimientos más industriales.

Las que quedan se las puede encontrar en Ago, en el Parque Nacional de Ise Shima, en la provincia de Mie. Si ellas continúan existiendo, es porque también en esto, el turismo contribuye a preservar valores y tradiciones. La gente las quiere ver desde arriba del acantilado y ellas evolucionan mostrando generosamente sus curvas y su poco creíble pudor. Son absolutamente auténticas Amas, saben lo que están haciendo y tienen todo el arte de la profesión, pero la aldea les costea lo que el mar ya no les da, con tal de que los turistas vengan, curioseen, se alojen y compren recuerditos. Ahora, todo muy bien lo que dije al principio acerca de que la desnudez no es procaz para un japonés, pero ¿vos te creés que viajarían hasta estos lugares si las nadadoras japonesas anduvieran vestidas como monjas? Ni te lo sueñes, un poco de líbido siempre hay y no es malvenido. Eso sí, te podés encontrar con Amas de 70 y más años, pues cuando les da por esa profesión, nadie las puede parar.

El culpable del pudor de las Amas pudo ser Sean Connery que, interpretando al agente 007 en la película “Solo se vive dos veces” tiene unos escarceos sentimentales con la escultural Kissy Suzuki, interpretando una Ama sofisticada que le puso los ojos redondos a los japoneses y descubrieron de golpe que tenían algo erótico entre sus tradiciones. Enseguida vino la autocensura y el taparrabos, ¡quévachaché!

Pero mucho antes, en 1814, el artista japonés Hokusai hizo la pintura en madera que reproducimos más arriba, de una joven Ama sexualmente entrelazada con pulpos… y eso no es producto de ninguna perversa contaminación cultural de occidente, eso es líbido nipona de pura cepa.

Guillermo Pérez Rossel

http://www.hellocoton.fr/to/RFCc#http://www.konbini.com/fr/inspiration-2/en-images-sirenes-disparues-japon

http://es.wikipedia.org/wiki/Apnea_(deporte)

http://bucearencanarias.es/sirenas/pagina%20amas/index.htm