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Innsbruck, entre nieve y cristales


 La capital del Tirol, tiempo de vacaciones de la aristocracia centroeuropea desde hace muchos años, tiene en dos tipos de cristales uno de sus principales atractivos para el viajero.

Uno de ellos son los copos de nieves, abundantes en el valle de la ciudad, que hizo que le ha llevado a ser capital de los juegos olímpicos en 1964 y en 1975, y más recientemente de los juegos de la juventud gracias a sus  9 estaciones y 300 kilómetros de pistas en uno de los mayores destinos para el deporte de invierno del mundo.

Pero los copos de nieve no son los únicos cristales que han hecho famosa la ciudad. En 2015, la firma Swaroski volverá a reabrir su museo-fabrica “Mundo de Cristal”, que ya ha recibido 12 millones de visitantes.

Igor Galo

La capital de los Alpes se convierte durante la temporada blanca, que aquí se prolonga hasta finales de Abril o principios de mayo,  en un centro deportivo al aire libre que comparten  los  esquiadores profesionales y las familias comparten en un entorno que combina los atractivos de una ciudad con la oferta de nieve de los Alpes.

El Olympia SkiWorld Innsbruck ofrece un forfait único que da acceso a las nueves estaciones de esquí que rodean la ciudad y que incluyen tanto pistas alpinas como para snowboard. Entre ellas están los resorts de  Patscherkofel, Axamer o Lizum. Se ofrece un servicio de autobús gratuito del pueblo hasta las principales entradas de los principales remontes.

Suman 300 kilómetros de pistas a las que se acceden por 90 remontes. Entre los parajes más espectaculares están el pueblo de Kuhtai, el más alto de Austria o el Glaciar de Stubai donde es posible esquiar a 3000 metros de altura. El Skylinepark ofrece pistas para snowboarders y esquiadores con mucha experiencia, al mismo tiempo que tumbonas con vistas al valle y la ciudad para quienes deseen disfrutar de la montaña sin sudar.

Todo tipo de deportes de invierno

Para los más aventureros la ciudad  ofrece la posibilidad de experimentar de una bajada en bobsleigh por un canal de hielo, ya que fue en Innsbruck donde tuvo tugar en 1935  el primer viaje olímpico en un bobsleigh de carreras de cuatro plazas.  Aquellas instalaciones históricas  se han cuidado con mimo, y están abiertas a los viajeros de más de 12 años sin necesidad de tener ninguna experiencia. Este descenso, de 900 metros, 10 curvas y un desnivel de 100 metros, se hace con piloto experto.

La oferta se completa con otras disciplinas menos arriesgadas, como el patinaje sobre hielo en lagos o recintos artificiales, pero siempre  con vistas a los Alpes, en recintos como  el Olympiasworld o en la céntrica plaza de Sparkassenplatz. Casi todos los pueblos de los alrededores disponen de pistas de patinaje al aire libre, como Tums o Igls. En este último también existe un campo de curling, la versión sobre hielo de la petanca.

En la aldea de Mutter (y otras) también se ofrecen pistas y material para descenso en trineos,  tanto de día como de noche o paseos por la nieve en carros tirados por caballos. Y lo mejor, la mayor parte de los  pueblos están conectados por la línea de tranvía 6 o tren STB  desde el centro de Innsbruck, lo que ofrece al viajero independiente mucha movilidad. El trayecto en este medio de transporte público es en sí mismo una excursión con vistas impresionante.

Una de las aldeas con más oferta de ocio invernal es Kühtai,  la estación de mayor altitud de toda Austria, situada a 2020 metros de altitud, que también cuenta con una de las ofertas hoteleras más originales.

La  “Iglu Village Kühtai” ofrece la posibilidad de dormir, literalmente, sobre el hielo y bajo unos impresionantes cielos estrellados en su campamento de iglús. Durante el día,  sobra decir que se está a pie de pistas. Por la noche se suelen ofrecer paseos nocturnos en trineos. Los huéspedes cuentan con sala de colección, Schnaps (aguardiente), cena y desayuno caliente y abundante para recuperar calorías.

Con tacones y zapatos:… historia, artes  y Swaroski 

Y es que la oferta de la ciudad no se limita a la nieve. Desde que el emperador Maximiliano I hiciera de Innsbruck su lugar de residencia, la ciudad se abrió  a los visitantes internacionales. En el casco histórico de Innsbruck, en su mayor parte gótico, se encuentra el Tejado de oro con sus 2657 tejas bañadas en oro y la Torre de la Ciudad del año 1440, desde cuyo alto se puede contemplar los tejados de la ciudad.

La catedral barroca, dedicada a Santiago, y el Palacio Imperial que cuenta con una sucursal de la cafetería vienés Sacher, son monumentos que no se deben dejar de visitar.  La visita se puede completar con la Iglesia de la Corte, donde se encuentra también el Museo de cultura popular del Tirol, la región de la que Innsbruck es cabeza.

Las compras, como no puede ser de otra manera,  es otra de las actividades aprés-esqui obligadas, y para eso la calle Maria-Theresien es la vía central. Aquí se localizan los dos centros comerciales de la ciudad. Uno es el Kufthaus Tyrol, diseñado por el famoso arquitecto británico Chipperfield. Casi enfrente se ubica el Rathous Gallerien, del arquitecto francés Dominique Perrault, que integra el ayuntamiento con una serie de comercios combinando arquitectura tradicional y moderna.

Pero lo más interesante de este centro comercial es el bar 360 grados. Por la noche es el lugar de encuentro de la gente guapa local. La tienda más popular sin duda es la de Swarosky, el joyero que tiene en esta ciudad una de sus mayores fábricas.

Y de hecho 2015 será un año muy importante tanto para la ciudad como para esta firma joyera, ya que se reabrirá “Mundo de Cristal”, una de las atracciones más visitadas de Austria. Sin duda, uno de los eventos del año en la ciudad.

 

El mundo de Swaroski

La abundancia de agua de calidad y piedras de los Alpes fueron las razones que llevaron a los famosos joyeros a instalar aquí  una de sus mayores fábricas de cristales de alta pureza. Eso y, por supuesto, el hecho de que por la ciudad pase cada año lo más granado de la sociedad austriaca, alemana, norte-italiana y centroeuropea en general.

Ubicada en la ciudad de Watten (a escasos minutos del centro de Innsbruck) la fábrica-museo fue abierta en 1995 y desde entonces ha recibido más de 20 millones de visitantes colocándose en el top de destinos más visitados de Austria.

Un éxito que ha llevado a la familia dueña de este imperio, de origen tirolés, a renovar todo el recinto para reabrirlo en mayo de 2015. Entre las nuevas piezas que se podrá ver estará una espectacular nube de 1,4 hectáreas creada por 600.000 cristales.

Información útil

Una visita Innsbruck  se puede completar, o incluir, dentro de un circuito centroeuropeo ya que está muy cerca de otros populares destinos como Salzburgo (dos horas) Milán y  Venecia (  4 horas en coche ),  Munich (dos horas en shuttle), Viena (6 horas en coche) o destinos exóticos como el principado de Liechtenstein (2 horas)

La InnsbruckCard (http://www.innsbruck.info/es/experiencias/innsbruck-card.html) ofrece acceso a muchos teleféricos, trenes, museos y transporte público por un precio muy asequible. Se puede comprar en hoteles o en la oficina de turismo. Cuesta 41 euros el pase de 48 horas que incluye en autobús turístico o la entrada al museo Swarosky, además de otras atracciones o el alquiler de bicicletas.

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Webs:

www.innsbruck.info/

www.austria.info

http://kristallwelten.swarovski.com