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Los malones y cuatro mujeres con más coraje que sus hombres

Un uruguayo que se jugó la vida, cinco mujeres heroicas que improvisaron un cañón (ilustración)  y la verdad sobre malones indígenas en los que se colaban  gauchos  fugitivos, chilenos y hasta ingleses. 

Todo para robar ganado o mujeres, tanto daba una como otra presa, porque el saqueo no hace distingos y la historia algunas veces confunde más de lo que aclara. Como explica Alberto Moroy en este nuevo viaje a la historia regional, la política podía estar entremezclada con el bandolerismo. Además, serían de una crueldad inaudita, pero esos indios habían sido despojados de sus tierras.

 Por Alberto Moroy

Mientras en Montevideo los portugueses y brasileros se peleaban para tomar el ultimo reducto portugués en la Cisplatina, y en Argentina gobernaba  Martín Rodríguez, un oriental  nacido en la Boca del Rosario (Colonia) se jugaba la vida defendiendo la Guardia de Lujan (Hoy Mercedes), a solo 100 km. de la ciudad de Buenos Aires. Era el capitán  Carbajal.

Conocemos poco sobre los malones indígenas; si bien los hubo, nunca tuvieron  la magnitud y trascendecia de los ocurridos en la Provincia de Buenos Aires en los siglos XVIII y XIX. Los motivos fueron  territoriales, económicos y de mujeres. La variedad de individuos que integraban estos malones era notable:  entreverados con indios  bravos y mansos, habia cristianos, esclavos fugados, soldados desertores, jóvenes que por diferentes motivos, sobre todo las levas, desertaban de sus casas. También había gauchos fuera de la ley. El caso más ilustrativo es que uno de estos malones lo integraba Jose Miguel Carrera (Político y militar chileno). También el “gaucho Molina” de singular protagonismo histórico en la Batalla del Cerro de la Caballada en Carmen de Patagones contra los Brasileños. Hasta se dice que Pedro Campbell del regimiento 71 Highland que vino con las invasiones inglesas  y luego fue  de Comandante General de la Marina de Artigas, tambien “fue de la partida”.

Lo que estan viendo en la portada es un dibujo del catalán Mariano Fortunity en ocasión de ilustrar un articulo de referencia (malon sobre la Guardia de Lujan) en la revista Caras y Caretas del año 1914, la cual en su articulo se refiere a la actitud de estas cuatro mujeres de apellido Colazo, en la defensa de la Guardia de Luján, el 27 de octubre de 1823 y olvidadas por la historia. 

Los hechos 

“La madre y cuatro hijas mayores vistieron la ropa de los hombres; no tenían armas de ninguna clase, pero tenían un mortero de quebracho para pisar maíz, que montaron sobre un pequeño rodado de carretilla que empleaban para traer agua. Este extraño cañón fue colocado en una esquina del foso que les sirvió de baluarte. La madre, con un tizón de fuego en la mano, y las hijas en derredor figuraban artilleros.

Un poco de historia

El fuerte de la Guardia de Luján fue fundado en 1752 para asiento de un escuadrón de blandengues, que debía patrullar la frontera oeste. Desde sus orígenes, la población creció en forma sostenida: pasó de 464 habitantes en 1782 -fecha en que se realizó el primer recuento de población-, a 5.154 en 1837 Entre 1785 y 1837 La Guardia, situada en un lugar estratégico, comenzó a crecer: aquí nacía la “rastrillada de las Salinas o rastrillada Grande” -camino recorrido por las carretas que, desde la Guardia de Luján, se dirigían a las Salinas Grandes (Hidalgo, La Pampa) en busca de sal.  Pero además, desde los acuerdos con los pampas en 1743 y con los aucas en 1770, pasó a ser la única puerta de entrada para el comercio indígena.  Por eso, las pulperías fijas y volantes, los comerciantes que recorrían la campaña y los pobladores que hacían del comercio con los indios su principal actividad, la convirtieron en un pequeño emporio mercantil.

La ciudad de Mercedes

Es la cabecera del partido homónimo,  en la Provincia de Buenos Aires,  situada a 100 km al oeste de Capital Federal. En 1745, tras el malón sobre la Villa de Lujan del año anterior, se dispuso la organización de un cuerpo de milicianos y la construcción de un fuerte de estacada a 6 leguas del Santuario de la Virgen a cargo de una guarnición forzada y gratuita. Siete años después, en 1752, se creó la primera compañía de blandengues llamada “La Valerosa” que se asentó en este paraje conocido desde entonces como frontera de Luján y desde comienzos del siglo XIX como Guardia de Luján.

Estas compañías a diferencia de las anteriores eran voluntarias y recibían sueldo. Para 1782 había alrededor del fuerte 80 vecinos y 442 personas sin contar a los blandengues, solteros, criados y peones. En 1813 fueron censados 1.899 civiles en 326 unidades censales y 70 milicianos de caballería que hacían un total de 1.969 personas. La población desde el último cuarto del siglo XVIII había crecido en forma acelerada.

Algunos malones en la zona

El 27 de noviembre de 1820 hubo un malon en Lobos dejando alrededor de cien victimas, incluyendo al jefe del fortín. Entre las topas que salieron en su persecución estaba el  entonces Coronel Juan M. de Rosas.

El 2 de diciembre de 1820, el chileno Jose Miguel Carrera (Político y militar chileno) junto con 2.000 indígenas de los caciques Pablo y Yanquetruz y más de 500 desertores, bandoleros y prófugos de la justicia, asaltó la población de Salto llevándose 250 mujeres y niños.

El 30 de abril de 1821 Jose Luis Molina (Baqueano criollo y  caudillo de malones)  y mil quinientas lanzas, destruyeron el pueblo de Dolores, después de haber alcanzado la noche anterior la Guardia de Kakel Huincul.  Se llevo 150.000 cabezas de ganado y redujo a cenizas el pueblo de Dolores.

Entre 1751 y 1859 Pergamino fue atacado por doce grandes malones y numerosos ataques menores de los indios.

El 27 de octubre de 1823, hubo un malón simultaneo al sur de Santa Fe por Lujan, y al sur de Buenos Aires por sierra de la Ventana y Tandil mandados por Catriel, Calfiau y Molina.

Pio IX (Don Juan  Maria Ferreti) y su relato al pasar por la zona camino a Chile (18 de enero de 1824) 

“Pasando por los Desmochados (cercanías de Carcaraña)  que es una de las postas de aquel camino, supieron que allí diez días antes, trescientos salvajes a caballo, guiados por el jefe que llaman cacique, todos armados de largas picas, asaltaron al maestre de la posta misma, el cual defendiéndose desde una torrezuela les mató uno, e hirió a otro, con lo cual abandonaron el lugar. Tres días después de haber por felicidad pasado nuestros viajeros, volvieron al mismo lugar con más ferocidad aquellos salvajes, encontraron una tropa de veintidós muleteros con cien mulas cargadas, se apoderaron de estas, y mataron a los veintidós, excepto uno que se salvó entre los heridos.

Usan estos salvajes una lanza, que apoyan en la silla, por medio de una faja, y no hacen más que agitarla y dirigirla a uno y otro lado. Si llegan a aferrar un hombre lo levantan en el aire con la mayor facilidad, y cuando corren al asalto van gritando horriblemente, y golpeándose la boca con las manos al mismo tiempo, con lo cual esparcen el mayor terror. Este lugar es uno de los más frecuentados por aquellos salvajes, y toma su nombre de desmochar verbo español que significa mutilar por haber los indios una vez cortado pies y manos a algunos hombres de la posta que dejaron así abandonados en tierra.

A mediados de 1826 hubo invasiones en Salto, Arrecifes y Dolores

En 1832  un malon ataco Lujan

¿Que es un malon? ¡¡Interesante!!

http://servicios2.abc.gov.ar/docentes/efemerides/25demayo/htmls/campana/malon.html

“El malon” Ángel De lla Valle / Rapto de la Cautiva Mauricio Rugendas 1845

Juan M.Blanes “La cautiva” 1880

Malón a la Guardia del Luján… 

En a madrugada del  lunes 27 de octubre  de año 1823, fueron atacados por una numerosa fuerza, compuesta de dos mil indios, en su totalidad ranqueles los bárbaros del desierto, que contaban su triunfo seguro, dada la inferioridad numérica de los pocos soldados del capitán  Ramón  Carbajal. Llegaron en su audacia hasta los mismos fosos del Fortín; pero este militar de la antigua escuela, que no se amedrentaba con  el peligro, ordena abrir fuego a sus artilleros fuego. Las piezas son diminutas, pero alcanzan para contener a los bárbaros, arrebatándoles la esperanza de un triunfo descontado de antemano.

Al valiente capitán Carbajal lo habían abandonado casi todos sus compañeros; una horda de salvajes rodeaba a su pequeño número de bravos, pero la idea de su próximo e inevitable fin no lo hizo desmayar, y con el vivo y acertado fuego de sus piezas mantenido vivo por una hora, no dejó de intimidar al enemigo, logrando salvar muchos heridos que yacían en el campo de batalla y obligando a los bárbaros a abandonar su empresa.

Disponíase a retirarse; mas el valiente capitán Rauch se presentó acompañado de unos cuarenta húsares que había podido reunir de su escuadrón, y sin perder un momento, da alcance al enemigo en momentos en que el continuo cañoneo de las dos piezas del capitán Ramón Carbajal obligaba a los salvajes a abandonar un considerable número de hacienda.

.Monumento a los caídos el 27 de octubre de 1823 / Asi lo dibujo Fortunity en Caras y Caretas 1914

La “Cruz de Palo”

Ubicacion  Google Earth de ” 34°38’48.71″ S  59°27’25.82″ W

Ubicación física 2.330 mts al oeste de la plaza San Martín

Una nueva placa 

El 8 de abril de 2009, el diario local Noticias Mercedinas reseñó la colocación de una nueva placa junto a la “Cruz de Palo’, con la cual se buscaba reivindicar a los indígenas que murieron en la lucha y cuya memoria había sido dejada de lado hasta el momento. (La de color negro que se ve en la foto).

El malón indígena que se considera el hecho histórico que inspiró la construcción de la “Cruz de Palo”. Señalan que el enfrentamiento habría sido entre los soldados establecidos en la Guardia de Luján y un grupo de aproximadamente ciento cincuenta indígenas que regresaban de la zona de Salto -otro fortín de la línea del Salado- arreando unas diez mil cabezas de ganado. Según Dagnino (1993: 176), “el combate tuvo lugar en la cañada del arroyo Moyano, en la margen izquierda del río Luján” y en él habrían participado el capitán Federico Rauch, el sargento Martín Castañer y el capitán José Navarro.  “Del violento encuentro resultó que finalmente ganaron los indios, quedándose con el ganado y un número de vidas perdidas no registrado. En las filas militares murieron cerca de cuarenta efectivos, que fueron enterrados en las inmediaciones”. En las proximidades se habría levantado una cruz de madera en su honor, aunque luego habría sido destruida. Posteriormente, en 1937, se instaló una nueva cruz aproximadamente a ciento cincuenta metros de donde habría estado la primera  En la placa colocada debajo de la cruz se indica que “la Dirección del Museo de Luján vuelve a reponer la cruz como tributo a esos mártires de la civilización .

Por si quieren saber un poco más

http://www.scielo.org.co/scielo.php?pid=S1900-54072012000100007&script=sci_arttext

Las heroínas olvidadas  de la Guardia de  Luján 

Este combate con los indios tuvo también sus heroínas: una familia de apellido Colazo, que habitaba un puesto fronterizo y próximo al Fortín de la Guardia de Lujan, fué abandonada por todos los hombres que las acompañaban, cuando vieron próximos a los indios ranqueles, y contemplándose en ese estado, las mujeres que habían quedado solas y expuestas a ser cautivadas por los indios, resolvieron defenderse en su casa, la que estaba rodeada por un foso, como se acostumbraba antiguamente en las poblaciones fronterizas. Levantaron pues el puente levadizo y se aprestaron a la defensa.

Cada vez que los indios se acercaban, la del tizón de fuego hacía el ademán de prender la mecha del cañón, y esta sola estratagema bastó para repeler a los diferentes grupos de salvajes que pretendían avanzar hacia la casa; como los indios creían que- era aquello un verdadero cañón, huían colgándose en el lomo y costillar del caballo, para evitar la muerte con que les amenazaba la improvisada artillería de las valientes Colazo .

Los héroes

El capitán Carbajal (Oriental nació de el  actual Depto. de Colonia), héroe del “Fortín Guardia de Lujan”, llegó a teniente coronel y falleció en Buenos Aires, después de haber servido a la patria, desde cadete de artillería, cuando las invasiones inglesas por los años 1806 y 1807. Siempre sirvió en su arma, en el regimiento de Artillería  de la Patria, se encontró en el sitio de Montevideo, en el año 1813, al as órdenes -del general Rondeau, y en el Alto Perú, con el mismo general, en ia acción de Sipe sipe, el 2 de noviembre de 1815. Fué perseguido por Rosas en el año 1840 y, refugiado en Montevideo, sirvió a las órdenes del Teniente Jose M Paz en el sitio que puso a esta plaza el general Oribe durante 9 años.

El coronel Federico  Rauch era francés, nacido en Estrasburgo. Llegó al grado de coronel, ostentando una brillante foja de servicios, y fué muerto por las tropas de  Rosas, aliadas a ios indios de la Pampa, en el combate de las Vizcacheras (sud de Buenos Aires), el día 28 de marzo del año 1829. Habiéndole boleado su caballo los indios, se encontró solo y a pie, rodeado de un centenar de enemigos, y como no quiso rendirse ‘a los bárbaros del desierto, vendió cara su vida; peleó con su sable hasta romperlo, y ya en el suelo, acribillado a lanzadas, el cadáver  fué horriblemente mutilado.

Rosas premió con el grado de coronel al cacique  Nocoñas Denis (Versión Caras y caretas 1914) En otras versiones, el jefe ranquel Nicasio Maciel, apodado Arbolito, fue quien, el 28 de marzo de 1829, lanceó y decapitó al coronel prusiano Federico Rauch (Versión Osvaldo Bayer). Todavía hay más relatos contradictorios que apuntan que habría sido el cabo de Blandengues, Manuel Andrada quien lo ultimara, según Prudencio Arnold, 1809-1896 militar argentino en  “Un soldado argentino”.

El Comandante Saubidet (No Saudibert), nacido en Buenos Aires el 3 de julio de 1794  y murió en la misma en 1849, de padres españoles, era el Coronel Antonio María José Tomás Saubidet Patrón.  En marzo de 1820 la Junta de Representantes de Buenos Aires dispuso que el Cuerpo de Blandengues de la Frontera se integrara a los Húsares de Buenos Aires. Figuraba como Coronel de los Húsares en Tandil.  En agosto de 1822  el Regimiento de Húsares estaba mandado por el coronel Antonio Saubidet , era teniente coronel Federico Rauch, y se hallaba en el servicio de fronteras, en los puntos de acantonamiento arriba mencionados y en la Villa de Luján.

Pueblo Guardia de Lujan 1825 Ref. casa de Antonio Saubidet / Actual 22 entre 29 y 27

Antonio Saubidet / Federico Rauch / Su muerte combate de las Vizcacheras (Fortunity)

Poema de  Roberto Ortelli ref. al hecho

Llega el año 1824 (sic). De pronto se percibe que algo ocurre en el desierto, pues cruzan, despavoridos por el villorrio: avestruces, garzas, liebres y otros seres […] ¡Los hombres del mangrullo están alertas! Porque aquel movimiento demuestra que el indio se mueve en el trasfondo… ¡Tantas veces se ha visto esa inquietud! Más ahora no es sólo amenaza. ¡Ahora es de nuevo el malón con toda su fuerza! ¡Es la indiada que hace temblar las tierras y las carnes! Viene desde atrás de la frontera con ansias de sangre y en plenitud de capacidad bélica.

Pero aquí está el capitán Carvajal, artillero consumado. Está también el comandante Saudibert, habituado a estos entreveros de lanza, cuchillo y bola. En tanto de Luján viene Rauch al mando de sus Húsares, centauros temibles. Y entre todos empujan el malón hasta la cañada del Moyano, desde donde inicia el regreso hacia el desierto. El malón se ha ido, si. Recién se advierte qué grande ha sido el sacrificio. Treinta y cinco blancos, muertos han encontrado su tumba a orillas del Luján… Allí quedan el alférez Gala, los capitanes Navarro y Castañer, dos cabos, un sargento y varios soldados.

 Los ranqueles 

Los ranqueles son una etnia originaria de la República Argentina que conforman la Nación Mamülche y habita el Mamüll Mapu o “país de los montes” desde tiempos inmemoriales. Aunque su cultura fue araucanizada por la llegada de grupos mapuches, (pueblo aborigen sudamericano que habita el sur de Chile) sus componentes iniciales son en gran parte de origen het y tehuelche del grupo gennakenk y huárpidos del grupo mapuchizado de los pehuenches. La denominación ranquel es la “castellanización” de su autodenominación: rankülche o ragkülche: rankül -caña o carrizo-, che -hombre, gente- en mapudungun; es decir “gente de las cañas o de los carrizales”.

Eran cazadores, nómadas y durante buena parte del siglo XIX se mantuvieron en alianza con las tribus tehuelches, con quienes incursionaron en el oeste de la Provincia de Buenos Aires y el sur de la Provincia de Córdoba, así como las de Mendoza, San Luis y Santa Fe.

Romance de una cautiva | Héctor del Valle

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