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¿Nos quedamos sin gorriones?

Si fuera cierto, preparate para enfrentar las plagas sin la ayuda del pajarito.

Porque como dice mi amigo Alberto Lepra y nos enseñó Darwin, la naturaleza se va equilibrando tal como lo hacen los zapallos en un carro. Si hay muchas larvas que luego se transforman en insectos que dañan los cultivos o propagan enfermedades, entonces sin que nadie los llame, aparecen los bichitos que se las comen  y reacondicionan al ecosistema. En Uruguay y especialmente en las ciudades, esa tarea la cumplen los gorriones, los chingolos y las ratoneras, entre otras aves; ya que prácticamente exterminamos a los sapos, las ranas, los murciélagos y otros. Y no te olvides de las arañas, que asustarán un poco, pero también contribuyen a controlar estas plagas.

El chingolo y la ratonera, otros que están escaseando… al menos en algunos barrios de Montevideo.

Así que sin esos pájaros, tenemos un problema bien serio. De hecho lo estamos teniendo, pues cada poco tiempo  aparece otra enfermedad transmitida por los mosquitos que creíamos erradicada. Es cierto que los gorriones parecen preferir los granos, pero los que viven en íntima proximidad con el hombre, le dan de punta a lo que encuentran, lo mismo que los chingolos. La ratonera, en cambio, prefiere insectos.

Ahora ¿cuánto hace que no ves un gorrión? Esa es la pregunta que hizo Don Eduardo Navia, una insignia de nuestro periodismo, que migró de Colón, pero se olvidó de mudar también a los gorriones del barrio, confiado que los volvería a encontrar en el Cordón. Y los había al principio, pero ya no los ve más. Lo mismo me pasa a mí en Pocitos, pero –cosa curiosa– una conocida que vive a pocas cuadras nos tranquiliza por Facebook: en su terraza de un octavo piso abundan los gorriones que vienen a almorzar el alpiste que les pone su marido.

Lo mismo le pasa al amigo Alberto que se enganchó en el debate en Facebook: “Acá en el Cerrito de la Victoria, sigue habiendo gorriones en abundancia. Tengo fondo con árboles y dos palmeras de más de 10 metros de altura y allí cohabitan gorriones, palomas, cotorras, picaflores, horneros, benteveos, ratoneras, etc. No he notado que haya disminuido el número de gorriones”. También los vio en abundancia y bien confianzudos en la Plaza Matriz donde los fotografió compartiendo un almuerzo primaveral aire libre.

Muy buenas tus fotos, Alberto. Sos un excelente fotógrafo y los comensales de La Pasiva tienen brevet de gente confiable extendido por la autoridad indiscutida de los gorriones.  Pero más abajo podrás ver el nivel de amistad al que se puede llegar con estos pájaros.

Mmmmm… puede ser, Alberto, pero en mi barrio Pocitos veo horneros en abundancia, palomas pululando en el techo de la iglesia San Juan Bautista, golondrinas tratando de anidar en el caño de salida del extractor de aire y hasta hormigas trepando hasta un octavo piso. Pero gorriones y chingolos no hay; y ratoneras no recuerdo haber visto nunca. Quedamos dos a dos: partimos el problema a la mitad…  Quizás hay lugares puntuales donde se concentran y otros lugares de donde se van… o están desapareciendo. ¿Alguien puede ayudarnos con lo que ve en otros barrios?

No es como para descartar la inquietud, pues hay otros lugares en el mundo donde la desaparición progresiva de gorriones está registrada. Ya veremos eso.

El pajarito más conquistador

Aunque no puede atravesar océanos y de hecho es muy territorial, es decir, no le gusta salirse del pago, hay gorriones en todos los continentes (excepto la Antártida) y en islas muy apartadas. Hasta allí llegaron llevadas por los agricultores inteligentes, porque también hay agricultores (y gobiernos) burros como una pared. Los agricultores burros, los combatieron con redes, cebos y todo tipo de maldades porque los veían comiendo los granos que sembraban. Pero ¿cuántos granos se puede comer un bichito que adulto pesa apenas 30 gramos.

Así fue como en tiempos de Mao se dio la orden de exterminarlos como si fueran podridos capitalistas; pero cuando los diezmaron reaparecieron las langostas y las larvas que esas sí terminaban por completo con un sembradío. Así que debieron importarlos y por allí hay una leyenda urbana de que alguien hizo unos pesitos embarcando gorriones yoruguas.  Otro país que importó gorriones cuando vio que le quedaban pocos, fue Estados Unidos, al menos en lo que refiere a varias de sus ciudades importantes.

Si tenés que elegir entre perro y gato, acá tenés un buen argumento.

Los enemigos del gorrión

Definitivamente el ser humano es el peor enemigo del gorrión, como lo es del resto de los bichos y de otros humanos. El gato difícilmente atrapa a un gorrión adulto, aunque sí lo hacen las aves de rapiña que  están volviendo a las ciudades, a veces traídas por empresas que las usan para desalojar palomas de campanarios y edificios. También está el benteveo y otros malvados que se solazan con pichones y huevos.

Pero desde España nos aportan otra lista de culpables para la desaparición de gorriones que esta sí está documentada en varias ciudades de la península. Usamos como fuente el estupendo trabajo de quien firma como “El Señor de los Animanillos” y publica la web http://www.elojodedarwin.com/conservacion/el-gorrion-el-pajaro-comun-cada-vez-mas-escaso/ El autor asegura que hay un debate mundial al respecto y que entre otros factores analizan las temperaturas extremadamente bajas que se han registrado en los últimos años. Sospechan hasta de los campos electromagnéticos que generan las antenas repetidoras de teléfonos móviles.

Un punto que me pareció muy interesante, fue la teoría de que las palomas, aunque no son omnívoras como ellos, les arrebatan mucha comida. Hay fotos que lo prueban. En las zonas rurales de España, donde también escasean los gorriones, las culpabilidades se centran en la desaparición de cultivos agrícolas, la limpieza de matorrales y el uso indiscriminado de pesticidas.

Hasta el riego con aspersores es señalado como un enemigo de numerosas especies de aves y otros animales. Pero en el caso de las ciudades, yo agregaría el uso de insecticidas exacerbado por el riesgo que representa el mosquito Aedes Aegypti y aún el humilde pero picotón Cúlex, que ahora resulta transmite también  una enfermedad nativa de Missouri, en Estados Unidos. Cuando el municipio o lo que sea, fumiga los lagos de Carrasco para eliminar mosquitos, barre con todo. Termina con los renacuajos  y termina con los pájaros que se los comen. Seguramente también matan pichones en sus nidos y muchas otras barbaridades.

Sí, ya sé, será triste pero es la manera de disminuir esas nubes de mosquitos cargados de enfermedades y con un apetito insaciable. Es cierto que han disminuido esas fumigaciones, que son inevitables cuando el asunto pasó a mayores. ¿Pero no se les ocurrió estudiar con tiempo  qué peces se podrían sembrar para controlar las larvas antes de que se transformen en mosquitos? Además de peces, estarían  las ranas en la lista de enemigos de las larvas de mosquitos… si no fuera porque las ranas también están desapareciendo.

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El gorrión de París

Ahí donde lo ves, conquistador del mundo, capaz de adaptarse a todos los climas, sufrido consumidor de cuanta clase de alimento se le pone a tiro, el gorrión es la avanzada de nuestro ejército contra las pestes… pero es frágil como el cristal. Y se no se puede adaptar, sucesivas mutaciones lo rediseñan un poquito para que aguante y forme parte de las decenas de variedades de gorriones que existen. Puesto en la mano al caer exánime por el estallido de un cohete de fin de año, su corazón late como una locomotora, su calor se apaga rapidamente y su vida se escapa ante muchas amenazas, aparte de las reseñadas.

Así de frágil se la veía a Edith Piaf…hasta que se ponía a cantar algo como “Non, Je Ne Regrette Rien” y derribaba a los espectadores de las tres primeras filas del Odeón de París.

La madre de Edith era una cantante ambulante a quien su marido abandonó apenas quedó embarazada; la pobre mujer intentó llegar a pie al hospital pero no lo logró. La Piaf nació en la calle, como cualquier gorrión. La abuela la amamantó con vino y la cantante pasó parte de su niñez compartiendo la casa con prostitutas, que serían flojas de abajo, pero tenían un corazón de oro. Fueron ellas quienes le dieron  personalidad enorme a ese cuerpo minúsculo.

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No será un gran cantor, pero inspira a los músicos. Andá escuchando el Gloria de la Misa del Gorrión, de Mozart, que nunca mató uno porque cuando era chiquito, porque en lugar de una honda, le regalaron un clavicordio.

Si Edith hubiera sido desconfiada como los gorriones que le dieron su nombre artístico (Mome Piaf significa algo así como “niña gorrión”, su primer apodo), se hubiera evitado muchos de los terribles problemas que sufrió en su vida. Pero si hubiera sido furiosamente monógama como los gorriones, se hubiera perdido amantes como los que tuvo, que incluyeron a Yves Montand y a Charles Aznavour, sus “protegidos artísticos” aunque todos sabían que la relación iba un poco más allá.

En fin, que los gorriones con su capacidad enorme de aprendizaje y adaptación, son un buen termómetro social de las ciudades que habitan. La mansedumbre que conoció el amigo Lepra en la Plaza Matriz, está localizada. Vos vas a la Plaza de los Treinta y Tres y si hay gorriones ni remotamente se les ocurriría acercarse demasiado a alguien que los podría lastimar.  Personalmente tuve experiendcias muy parecidas a las de Alberto en la ciudad de Amsterdam y en la costa de California, en Estados Unidos. Supongo que hubiera sido igual en casi toda Europa… o en todas las ciudades, incluyendo las pacíficas del interior de nuestro país, pues los gorriones le temen al resentimiento que en los humanos se manifiesta con maldades que incluyen agarrárselas con los más chiquitos.

Así, si los gorriones de todas las plazas de Montevideo se animaran a pararse en tu mano, entonces no digo que no hubiera robos, pero estate seguro de que no mataban a sus víctimas aunque no les ofrecieran mínima resistencia, no mataban a un compañerito a machetazos, no le pegaban a los maestros, no ataban viejitos para robarlos y los dejaban así, para que murieran, más de tristeza que de hambre. Ahí tenés una atrevida explicación del bajo índice de delincuencia que experimentan los países de alto desarrollo; aunque esa no es la misma explicación de la ausencia de delincuentes en países gobernados por tiranías o donde a los ladrones les amputan una mano en lugar de mandarlos a cárceles abarrotadas e indignas.

Así que ya sabés, si se te ocurre tirarle una pedrada a un gorrión, mirá para ver si no hay cerca gente que piense como yo. Porque si la hay, seguro que juntan otra piedra y te parten la cabeza, ¡cabrón cobarde!

Guillermo Pérez Rossel

http://es.wikipedia.org/wiki/Passer_domesticus#Comportamiento

http://es.wikipedia.org/wiki/Exterminio_de_gorriones_en_China#El_gorri.C3.B3n.2C_especie_fuertemente_protegida

http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%89dith_Piaf