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Ik Kil, cenote sagrado y mancillado

Puede que a vos te de lo mismo bañarte en cualquier playa, pero no es mi caso. A mi no me sacabas del extremo este de Playa Honda, cerca del muelle y del arroyito que pasa por el Molino de Pérez.

 

Por Guillermo Pérez Rossel

 

Pero si yo viviera en las proximidades de este cenote, tené por seguro que ensillaba el mate e iba bien tempranito, antes de que llegaran los autobuses con turistas a mancillar andá a saber qué cosas muy sagradas  y misteriosas de los mayas. Ahora que, como no vivo allí, me pirro por alquilar alguna de las cabañas que quedan muy próximas y darle de punta, todos los días. ¿Qué después de cinco días te comenzás a aburrir? Puede ser, pero no es algo que debiera preocupar a nadie, pues el cenote está en medio del Parque Arqueológico de Ik Kil, también cerquita de Chichén Itzá y muy lejos de Tinelli, lo que puede ser un impedimento para algunos y otro motivo de gloria para otros algunos.

Si no tenés ni idea, debo explicarte ya mismo que un cenote a primera vista inexplicable es un derrumbe que en un río subterráneo dejó un agujero a cielo abierto; hay como 3.000 de estos agujeros en la península de Yucatán… por si le faltara algo para ser infaltable en la lista de lugares que se deben visitar. Así que te podés imaginar la cantidad de ríos subterráneos que cruzan en todos los sentidos este reino maya.

Por suerte estuve por ahí cuando todavía podía nadar en esos ríos subterráneos y me dí el gustazo, que tuvo sabor a muy poco. Por eso te ofrezco esta opción, que podría ser una extensión de un viaje a Cancún, o de una pasada por Mérida, o por Playa del Carmen, de manera que se justifica plenamente.

Ojalá puedas hacerlo a tus anchas y con el tiempo que quieras, en lugar de recorrerlo envasado en un autobús de turismo que te empuja de un lado para otro a toda velocidad y apenas estás entendiendo lo que estás viendo cuando ya estás contemplando otra maravilla. Porque la culpa no es de la excursiones, de las cuales soy un gran propagandista, sino de Yucatán, un lugar que tiene demasiado para ver. ¿Demasiado para ver? Dirás, “demasiado para ver en el tiempo y el dinero que le querés dedicar”, eso sí.

Si vas en una de estas excursiones, me vas a maldecir cuando te digan que tenés que pagar entrada para bajar al cenote, que podés alquilar toalla y que dentro de una hora debés estar nuevamente sequito y sentado en el autobús para seguir disparado hacia ¿dónde? ¿Chichén Itzá? ¿Kukulkan?  No te voy a engañar, es un lugar cuya magia y espontaneidad sucumbió ante el turismo masivo, pero si sos un observador atento, los mayas ancestrales todavía están ahí con su sonrisa de piedra, burlándose de nuestras ansioso deambular por un mundo que jamás entenderemos.

Y a mi manera de ver, no estuvieron ahí masacrando niños y doncellas o practicando horrorosos rituales como quisieron creer los europeos conquistadores y como todavía quieren creer los turistas incultos, esos que dicen que les robaron el dinero  si no les mostraron el lugar exacto donde todos los días le arrancaban el corazón o los ojos a alguien. Ni los mayas, ni los europeos, ni nadie, fueron unos santos; más bien todos fueron unos carniceros irredimibles… pero no todo los días; lo hacían de tanto en tanto al impulso de algún Torquemada, Duvalier,  Hitler o Pol Pot. Por si tenés ganas de ver cómo se masacra con horrible crueldad, no tenés necesidad de ir a Yucatán, podés hojear láminas como ésta, donde se ilustra el deporte favorito de la Inquisición. Claro que hoy eso es historia antigua… pero la de los mayas también lo es, por lo cual la insistencia turística es discriminatoria.

Puede que en éste y otros cenotes mataran gente y la arrojaran al agua, lo cual es horrible, pero al menos no era por discrepar. Si algún esqueleto quedara, estaría a 40 metros de profundidad o lo habría arrastrado la corriente de algún río subterráneo que corre todavía o que dejó de correr. No veo información al respecto, que sería interesante por si se nos descuida algún submarinista capaz de alcanzar esas profundidades. Desde ya te aclaro: se necesita capacitación y equipo muy especial para inmersiones profundas,  a 10 metros de profundidad una máscara de natación submarina cualunque se te clava en la cara y te corta las mejillas. Y además, puede que en ese nivel ya no sepas dónde queda arriba y abajo. Por si no lo sabías; además de muchas otras complejidades.

Este cenote es casi exactamente circular (y eso sí es un misterio) y tiene 60 metros de diámetro. Prudentemente, la industria turística no cortó las enredaderas que cuelgan casi hasta el agua, y se limitó a facilitar el acceso con túneles que conducen a  escaleras, algunas de las cuales son del tiempo de los mayas. También habilitó balcones desde donde se arrojan los más arrojados turistas.

No hagas papelones, pero una “bomba” con los brazos en las rodillas, si bien no llamará la atención a los otros viajeros, al menos despertará de la siesta a los bagres negros que pululan en el pozo. Junto al cenote hay un restaurante, una tienda, vestuarios y cabañas de alquiler, así como algunas construcciones mayas que no son grandes, pero no dejan de ser emocionantes.

Lo que los mayas jamás hubieran imaginado, es que su sagrado cenote fuera escogido como sede de una de las etapas del Campeonato Mundial de Clavados de Acantilado, competencia que se disputó allí al menos en los años 2010 y 2011.

Nadando en el Cenote Azul

 

Secretos de los cenotes de Yucatán

Algunas recomendaciones de los que fueron:

–La primera y más importante, es llegar antes de la hora 13.00, momento en que coincide la baraúnda de autobuses y eso se llena de gente como se ve en las fotografías. Temprano en la mañana, el lugar es una delicia.

–Si te querés zambullir, la gente que ya fue recomienda trepar por las escaleras de la derecha que te llevan a una plataforma de 5 metros de altura, que es más que suficiente para un buen susto. Del otro lado la altura te puede dar un síncope.

–Dicen que si te quedás en las cabañas, la entrada está incluida y que en ese caso tendrías tiempo para hacer snorkel en esas aguas de misterioso color turquesa, para examinar de cerca qué otros peces acompañan a los bagres.

–En medio de Chichén Itzá hay otro cenote, el más famoso de la zona por la cantidad de gente que lo visita y por las leyendas tétricas que le adjudican. Parece que allí se realizaban ofrendas al dios Chaac, señor de las lluvias, consistentes en objetos de valor, como joyas y vasijas, también como doncellas,  niños y prisioneros. Y esto no se puede objetar, porque con apenas 13 metros de profundidad, en este cenote sí se encontraron esqueletos.

–Hanif Bayat es el autor de buena parte de las fotos que publicamos, todas procedentes de Panoramio. Hanif es, además de un excelente fotógrafo, un científico de renombre, cuyos trabajos y trayectoria pueden verse en http://www.hanifworld.com

http://en.wikipedia.org/wiki/Ik_Kil

http://es.wikipedia.org/wiki/Chich%C3%A9n_Itz%C3%A1

http://www.tripadvisor.com.ar/Attraction_Review-g150808-d1137451-Reviews-Eco_Arqueological_Park_Ik_Kil-Chichen_Itza_Yucatan_Peninsula.html

http://www.booking.com/place/mx-1688887.es.html?aid=313880;label=9665680;sid=e22e5fd39e4115e48b28c5663a61b723;dcid=1