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Jose Oxilia, el Placido Domingo uruguayo

Este artículo no rememora la gloria de Oxilia; más bien es un viaje sin retorno desde la cúspide a la base de la crueldad de la fama.

Quizás hubo envidia, quizás la guerra no ayudó, quizás todo ocurrió por su diabetes. Sea como sea, es una historia desgarradora con una interrogante al final: ¿No hay manera de que el reconocimiento y el auxilio llegue antes de la muerte? Tenía apenas 58 años y después de haber pasado por los mejores teatros europeos, estaba en la pobreza.

Tuvo -eso sí- una vida desbordante de aventuras, ¿qué otro uruguayo de su tiempo podría contar que sirvió de modelo a Henri Matisse y que llegaron a pagarle más que a Caruso por sus interpretaciones? La recopilación histórica y el rescate de un reportaje de un grande del periodismo uruguayo de todos los tiempos, se lo debemos a nuestro colaborador Alberto Moroy.

Por Alberto Moroy

Usted  escuchó y se maravilló con Jose Maria Carreras, Luciano Pavarotti o Placido Domingo, todos ellos contemporáneos. Del que posiblemente nada supo fue de Jose (Giusseppe) Oxilia, un tenor  montevideano, que triunfó en Europa a finales del siglo XIX. Abajo les dejo una grabación de epoca que por su baja calidad  solo sirve como registro histórico y como  decia Oxilia,  ¡Sonaba como un perro! Pero no vamos a entrar en el terreno del arte; solo habría que  decir que entre sus proezas contaba el triunfar sobre 122 tenores, para cantar una sola ópera. Que en Bologna llegaron a pagarle 15.000 francos (550 gr. de oro) por su “Otello” (Opera en cuatro actos), suma que en el Río de la Plata, ni al mismo Caruso le pagaban. Que derrotase a Francesco Tamagno, en el Rea” de Madrid, donde Oxilia, figuraba apenas “do comprimario” (Papel secundario en la opera) Que Giuseppe Verdi lo vio en su creación (Otello) y dijo ¡Con ese corazón se vive poco! (57 años) Ayer viernes  16 de Mayo se hubieran cumplido 153 años de su nacimiento En el 2011 el Ministerio de Relaciones Exteriores celebro un concierto en su homenaje, en el Palacio Santos.

Cuando su estrella se apagó

Hoy nos ocuparemos de sus miserias. De esto la historia conoce poco, tal vez su descendencia menos Para ellos y para los amantes de la lírica, trascribiremos las declaraciones realizadas en ocasión de la visita a Milán de  J.Soiza Reilly (Periodista uruguayo con mayúscula)  en 1908. También van  las fotos que acompañan este artículo A los amantes del arte escénico, les sugiero que vean al final “Otelo” por Placido Domingo (1976), la que según los entendidos fue la mejor interpretación; luego imaginen a un Jose Oxilia uruguayo, no muy diferente en calidad.

Giuseppe Oxilia Otello Ora e per sempre addio.wmv

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Francesco Tamagno (Grabaciones en el “Grafofono”)

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Jose Oxilia era uruguayo, nacido en la Aguada en 1861. En 1885 hizo su debut en el Teatro Lírico en Barcelona como Arturo en “Lucia di Lammermoor”’. Se hizo famoso como intérprete de la parte del título en la ópera de Verdi Otello”’. Al lado de Francesco Tamagno contaba como el mejor Otello de su tiempo. Apareció como Otello en La Scala (1889) con Víctor Maurel en la parte de la Jago y en el estreno de la ópera en 1887 en el Teatro Regio de Parma. Él cantó con gran éxito en los grandes escenarios de Italia, en España y América del Sur. El 19. 11. 1890 apareció como Otello en la noche de la inauguración del Teatro Argentina, La Plata (Argentina).

Cronología de algunas apariciones

1885 Barcelona, Teatro Lirico Gioconda (Enzo) 1888 Bolonia Teatro Comunale Asrael (Asrael) 1889 La Scala de Milán Otello (Otello) 1890 La Plata Argentina Teatro Carmen (Don José) 1892 Montevideo Teatro Solís Cavalleria Rusticana (Turiddu) 1895 Pisa Politeama Favorita (Fernando) 1897 Novara Teatro Coccia Lucia di Lammermoor (Edgardo) 1901 Monza Teatro Sociale Africana (Vasco) 1903 Milano Teatro Carcano Lucia di Lammermoor (Edgardo)

Caricatura de Oxila en Caras y Caretas cuando esta se editaba en Uruguay 1890 En 1890  Abajo se puede leer este texto “Tenor uruguayo que el arte aclama por ser, en el arte muy justa su fama Con ella a logrado laureles dinero y dentro de poco, salir de soltero, pues dicen que este año (1890), dará a su futura un si con bemoles, delante del cura

Caricatura Jose Oxilia (1890)   “Ecco il mio Otello”, teatro Regio de Parma

Su obra

http://www.lavoceantica.it/Tenore/Oxilia%20Giuseppe.htm

Asi comenzó el reportaje  del 5 de diciembre de 1908 en Milán (Italia)

Oxilia ocupa un pequeño departamento, muy modesto, de un enorme caserón antiguo. Vive en ios alrededores de Milán. En un pueblito que se llama San Ciro. Vía Bersaglio, 43. Allí estuve con él. Cuando hice repiquetear mis dedos’ en la puerta un muchacho italiano, de seis años, vino á abrirme. Pregunté por Oxilia.

— Sí, signore. Avanti. Era el hijo, Pero no tuvo necesidad de probarme que Oxilia estaba adentro. Desde afuera yo escuchaba una voz sonora, pero rota, que preludiaba una romanza al son de los quejidos reumáticos de un piano. Sí. Allí,  en aquella casa llena de miseria, estaba Oxilia. Allí, detrás de aquella puerta, estaba el hombre que hizo temblar las calles de Montevideo con las opulencias de su oro y que hizo estremecer la Scala de Milán con la melodía y la dulzura de una voz potente que envidiaba Tamagno.

¡Me creían muerto! Dígales que he  resucitado / Diarios que hablaban de su muerte

Yo nací en Montevideo, frente al teatro Solís. Mi padre tenía allí un almacén. Y como todos los almaceneros ricos, el pobrecito quería que yo estudiara para médico, ó para abogado. Me mandó á Italia. Apenas tenía 16 años. Con el dinero que me dio para los cursos y para los libros, yo compré experiencia, gastando ese dinero en malas compañías. . . De repente supe que mi voz era hermosa. Estudié. Estudié mucho. Pero la falta de edad impedía que mi voz tuviera buen volumen. Y los soñados contratos no venían, ¿Qué hacer? Entretanto, yo, borracho de una gloria futura, me moría gloriosamente de hambre. Paseaba mi hambre por las galerías… Me fui á Firenze Como mi cabeza, con mis largos cabellos, fué en la juventud, bastante bella, serví de modelo al pintor Tallone y después al célebre Matisse (Henri).

Mi cabeza está en varios museos de Alemania y de Italia. Pero como las cabezas bellas dan siempre poco de comer, dejé mi profesión de modelo y seguí cantando… Mi estreno en Milán fué un triunfo. De aquí salí, transformado…La gloria, querido amigo, no es nada más que papel dorado. Un escritor deja al morir sus libros que hacen perdurable su nombre. Un músico deja sus óperas. ¿Pero un cantante qué deja? Deja el recuerdo en tres ó cuatro generaciones. Generaciones que, al desaparecer, se llevan á la tumba el recuerdo de lo que han visto y oído. Y nada más…  Ahora, han inventado el grafófono. (Posterior al gramófono) Es un crimen agregado á otro crimen. Hace poco me llevaron á un café donde funcionaba uno de esos aparatos tan crueles. Y me dijeron: ‘hora vas á oír á Tamagno. Hicieron funcionar el cilindro (1904).

Y lo que para ellos era la voz de Tamagno, para mí eran los ladridos de un perro. . . ¡Qué cobardía! …aprovecharse de Tamango porque estaba muerto ¡Brutos!

Giuseppe Verdi, Tamagno  / Publicidad Grafofono.

 

Lo que mis rivales han hecho conmigo, es de un salvajismo horrible. Yo dejé de cantar porque me sugestionaron. Abandoné de repente la carrera teatral porque mis enemigos, á fuerza de repetirme que yo estaba perdiendo la voz, me hicieron creer a mí mismo que en verdad la había perdido por completo. Me puse en manos de los médicos, me dijeron que tenía una desorganización en la garganta. Otros en el pecho. Otros en loa pulmones… Yo estaba como loco. Fué, ya le digo, una sugestión. . . Mi voz no tenía nada. Mi garganta tampoco. Mucho menos el pecho… Pero á fuerza de repetírmelo, me hicieron creer que ya no tenía voz. ¿Por qué no me pegué un t i r o? . . .  Y lo peor no fué eso. Lo peor  que se dijo y se dice todavía que yo había perdido la voz á consecuencia de enfermedades femeninas, y á causa de ios abusos del alcohol. . .  Mentiras  iCalumnias! ¡Ah, cobardes! ¡Ya me las pagarán! He de probar al mundo entero que mi voz es todavía aquel antiguo ruiseñor que cantó en mi garganta ¡hace quince años!

— ¿Me creían muerto? Pues diga á toda la América que he resucitado…Oiga usted, amigo mío, qué notas puedo dar; Do, re, mi, fa, sol, la, si, do. . . Pero no importa. Triunfaré. Triunfaré algún día aunque no sea nada más que para caer en la tumba en seguida. Y aunque no triunfe, ¿qué me importa? Después de tanta gloria efímera, después de haber sido tan rico, después de haber sido coronado de aplausos, ahora soy más feliz que antes. Ahora tengo estos hijos, que á pesar de tener los botines muy rotos, poseen  ojos muy hermosos y unos corazoncitos que me quieren, que me adoran mucho… ¡Mis hijos han de vivir mucho más que mi fama! [sic]

Oxilia con sus Hijos / Eva Gauthier tomando clases de canto

Entre sus alumnos se contaron las sopranos Renata Chollet y Eva Gauthier, y los tenores Basilio Boitenko, Italo Cristalli, Walter Kirchoff, y el uruguayo Américo Spolverini; tenor este último que encontramos en el Teatro Solís de Montevideo en octubre de 1908, interpretando el rol titular del Otello verdiano y Canio en I Pagliacci.

Yo le interrumpí con objeto de variar de tema: —i Y para cuándo irá usted á Buenos Aires, Oxilia? — ¿Para cuando? No sé. . . Pero, tal vez para 1910. Cantaré. Allá tengo excelentes amigos. Los Podestá me quieren mucho. Me ayudarán. Ellos me conocen desde que era muchacho En Montevideo, trabajé en un circo con ellos. Estuve con Podestá y Scott. . . Sí. Iré. Y cantaré. Cantaré. . . Sus últimas palabras parecían sollozos en la salita donde Oxilia me hablaba. Eva Gauthier (su mujer), sentada en un rincón, oía al maestro, sin entenderlo. No sabe el español. Pero diríase que lo comprende. Lo comprende con el corazón. ¿Acaso no es mujer? En los ojos le brillaban reflejos de una pena honda. [sic]

El regreso a Montevideo

Cuándo supimos que había llegado, lo desembarcó en Buenos Aires el “Garibaldi”, saliendo de inmediato con el vapor de la carrera para Montevideo, fuimos a visitarlo. De aquel joven fogoso de antaño, apenas si permanecía intacto el corazón. Oxilia se exalta, siente, como en sus lejanos días casi inmortales Y ante una pregunta explica con estas sus frases burlescas, que anotamos para solaz de los lectores:

En mi tiempo, un tenor era lírico o heroico. Si era lírico, cantaba «Barbero», «Crispín», obras ligeras; si era heroico, se las había con «Ótello» y «Favorita», indistintamente, con «Aída» y «Sonámbula»… — ¿y ahora?, — preguntamos al maestro de canto. — Hay tenores de carácter, de medio.. . ¡Hasta sin carácter! Estos creen que son los más. Culpa de la falta de pasión, de estudio. Una empresa, para que le canten cuatro óperas, necesita cinco tenores. ¡Por lo menos! Ya no hay un «Guillermo Tell». Esa ópera nadie se atreve a darla. Estamos en la época de los «Guillermitos». Oxilia piensa quedarse, definitivamente, en el Uruguay.

Habla de instalar en Montevideo una escuela de canto. Quien saliera en plena juventud, vuelve lleno de canas, pobre y manco. En 1916, a causa de una herida en la mano, mal cuidada, que degeneró en gangrena debido a su diabetes, debieron amputarle el brazo izquierdo. Durante la Primera Guerra Mundial tuvo que vender las medallas y coronas de oro que había recibido en sus épocas de esplendor, para poder mantener a su familia. En 1918 se embarca con su familia hacia Montevideo, donde tuvo un triste final, tras un intento de suicidio fue necesario realizarle la amputación de una pierna y vivió pobre y olvidado hasta la madrugada del 18 de mayo de 1919, dia en que falleció, tenia 58 años.

Verdi OTELLO Domingo, Freni, Cappuccilli- Kleiber 1976 Scala

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Observaciones 

Cuando lo visitó el cronista de Caras Y Caretas, en Italia, Oxilia tenia dos hijos  (foto abajo) Una de ellos tenia seis años en 1908. A principios del mes de julio de 1918, José Oxilia, con toda su familia, abandona definitivamente. Milán y se embarca rumbo a Montevideo. Por lo visto, se casa en Montevideo en 1910 con su compañera Anna Cattaneo quien había conocido en el Teatro San Carlo de Nápoles, y de esta unión nacieron cinco hijos: Libera (que luego en Uruguay vivió en Durazno), Otello (que después fue gerente en los Hoteles Municipales de Montevideo), Domingo (que fue empleado del ferrocarril en Montevideo), Carlos Marx (violinista que actuó en algunas orquesta típicas) y María, todos nacidos en Milán.

Homenaje  en Montevideo junio de 2011

Ministerio de Relaciones Exteriores

“El jueves 16 de junio de 2011 se realizará un Concierto en homenaje al artista José Oxilia, al cumplirse 150 años de su nacimiento.  El mencionado evento tendrá lugar a las 19:30 en el Espacio Cultural Palacio Santos, Cuareim 1384.  Se invita a los medios de prensa a concurrir”.

Y este parece ser el final… ¿cuántos lo recuerdan actualmente?