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El Cristo que apunta al estadio

 

El brazo izquierdo del Cristo Redentor de Río, apunta directamente al estadio de Maracaná. También apuntaba al mismo lugar en  1950; alcanza apenas para alentar ilusiones, necesitamos otro milagro.

Que no te sorprenda la aparente proximidad; es la mágica perspectiva que produce un zoom a tope, una técnica que sorprende y maravilla, especialmente cuando la pone en práctica un maestro como Paolo Ucello. Salvo ese efecto, esto nada tiene que ver con el tema, pero sería imperdonable que no le des un vistazo a http://it.wikipedia.org/wiki/Battaglia_di_San_Romano. ¿O ahora resulta que el placer necesita pretextos?

Volvamos a lo nuestro. Cuando un rayo cayó sobre la estatua en enero de 2014, no dañó a ese brazo sino a la mano derecha que están terminando de restaurar. Y nadie niega esa capacidad milagrosa que necesitamos a esa impresionante imagen de mil toneladas elevada hasta la cima del Corcovado, sobre un abismo de 711 metros sacudido por el viento y castigado por los rayos. En 1931 y aún ahora, una obra así hubiera costado varias vidas, pero quizás Jesús veló por ellos y nadie falleció. Fue realmente un milagro.

Tampoco es cuestión de ignorar el mérito de Heitor Levy, el maestro de obras que tomó las precauciones necesarias para que nadie muriera.  Luego de avanzar con el cuerpo, dividió la cabeza en 50 partes y la hizo subir por dentro de la estructura para armarla en el mismo lugar. Fue un alarde de ingenio y habilidad, pues la base del monumento apenas tiene 15 metros de ancho y eso es menos de la mitad del espacio que ocuparían los brazos, liberados al aire.

Ahora, ¿no es un poco paradójico que haya  un judío en el meollo de ese milagro cristiano? Bué, no tan paradójico, sino más bien parte del milagro, pues durante los trabajos Levy se convirtió al cristianismo junto con toda su familia. En el centro del vaciado de hormigón hay una pequeña botella con los nombres de los integrantes de la familia de Heitor Levy. Te puedo asegurar que si Uruguay vuelve a ganar el Mundial como en 1950, habrá por acá muchos devotos de este Cristo Redentor que prefiere la humildad.

Pues pese a lo imponente de la obra, pese a su fama, pese a su belleza y a todo lo demás, pese a todas las cosas que ya tienen ese rango, todavía no lo declararon Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco. La humanidad en cambio, por votación universal, lo declaró como una de las siete maravillas del mundo moderno.

¿Y por qué no lo hicieron de bronce como era el estilo en 1931 cuando fue inaugurado? La razón que se esgrime en internet, es que la arquidiócesis que administró la iniciativa, tenía temor de que ocurriera lo mismo que en Rusia luego de la revolución bolchevique, cuando ordenaron fundir todas las estatuas de santos para construir armas y herramientas. Es muy posible… pero tampoco hay que descartar que a esa altura sobre el nivel del mar, de tanto en tanto soplan huracanes que podrían arrasar con una estructura hueca. La estatua de hormigón armado está calculada para soportar vientos de hasta 250 kmh. Los cálculos pertinentes los hizo el Ing. Heitor da Silva Costa, con la ayuda de los ingenieros Pedro Vianna y nuestro amigo ya mencionado, Heitor Levy.

Y también para absorber los rayos que castigan Río de Janeiro y que podrían ocasionar víctimas. Los pararrayos de la estatua los colectan y los transforman en mansos corderitos, antes de que causen daño. Pero no en todos los casos y menos en los tiempos recientes, cuando en todo el mundo se suceden increíbles tormentas eléctricas. A fines del 2013, una tormenta eléctrica castigó con 40.000 rayos a la ciudad de Río de Janeiro; muchos de ellos cayeron sobre el monumento o muy cerca de él, pero hubo uno que esquivó al pararrayos próximo y se ensañó con el pulgar de la mano derecha.

El rayo:

Imagen de previsualización de YouTube

Lo del rayo fue una pena, porque al cumplirse 80 años de la inauguración de la estatua sin que casi fueran necesario ningún mantenimiento, se resolvió una renovación general que terminó en el 2010 y costó cuatro millones de dólares. Esa estatua renovada fue la que vio el papa Francisco cuando la bendijo en 2013.

Para ejecutar la reparación debieron contratar a escaladores y expertos en rapel. Dada la expectativa que despierta el Cristo Redentor en los dos millones de personas (¡12.000 por día!) que visitan Río de Janeiro cada año, se dispuso que los trabajos se realizaran fuera de los horarios de visita, lo que determinó una duración prevista para cuatro meses. Incluye un refuerzo en la dotación de pararrayos y no es la única obra prevista para este monumento.

En 2016 se disputan en río los Juegos Olímpicos, coincidiendo con el 85 aniversario del Cristo Redentor. Para ese momento, la Arquidiócesis de Río pretende renovar por completo la cubierta de la estatua, que es un mosaico compuesto por 6 millones de piezas de 3x3x4 centímetros, de una piedra dura, resistente y hermosa, capaz de preservar y embellecer el cerno de hormigón. La cantera de Minas Gerais de donde salió esa piedra en 1931, está casi agotada, pues el material tiene gran demanda internacional.

Tiene una tonalidad verde agua que ya no se podrá conseguir, de manera que el Cristo Redentor de las Olimpíadas, será levemente más oscuro. Fue el ingeniero diseñador Heitor da Silva Costa quien seleccionó esa piedra en 1926, antes de comenzar la construcción que dirigió con la ayuda del ya mencionado Heitor Levy y Pedro Vianna.

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El Cristo Redentor te da un abrazo

Los brasileños ya estaban trenzados en esa disposición hacia “lo melhor do mundo” cuando resolvieron emprender esta obra, de manera que salieron disparados para Francia en busca de Ausguste Rodin, nada menos. Pero no lo consiguieron, lo que quizás fue una suerte, pues contrataron a Maximilien Paul Landowski, un entusiasta del Art Decó, que les regaló esa imagen que para muchos es insuperable.

El gigantesco Cristo Redentor Polaco y el de Piria, humilde pero nuestro.

Aunque es una cuestión irremediablemente tonta, no hay otro remedio que hablar de los récords de altura. Nuestra estatua tiene 39,6 metros de altura, si incluimos el pedestal de 9,5 metros. Pero la Estatua de la Libertad de Nueva York mide nada menos que 91 metros excluído el pedestal. ¿Entonces “Libby” es la más alta? De ninguna manera, por ahí anda el Buda del Templo de Primavera, con 153 metros de altura si también consideramos su pedestal. Con el mayor de los respetos a las demás estatuas, este Cristo Redentor (hay otros, hasta tenemos uno en el Castillo de Piria) nos parece el más hermoso de todos y también el más imponente, como que parece estar brindando su amor al mundo… comenzando por los brasileños.

Lo consideramos mucho mejor que otro proyecto para el mismo monumento que mostramos por allí y también mucho mejor que el Cristo Redentor que ya deben haber terminado en la pequeña ciudad polaca de Swiebdzin, con el confeso propósito de que fuera un poco más alto  que éste según The Daily Telegraph. Es también una bonita escultura… pero no tiene con qué darle al entorno que ofrece Río de Janeiro y el soporte del Corcovado.

Y no solo el Corcovado y la vista de la ciudad, también está la impactante belleza del Parque Nacional de Tijuca donde está emplazada. Antes, allí ya había un mirador al que se llegaba por el trencito a cremallera que es otra proeza y que todavía funciona tan bien como en 1884, cuando fue inaugurado por el emperador Pedro II de Brasil. La idea del monumento religioso la impuso el cura Pedro María Boss, quien convenció a la princesa Isabel de Brasil en 1859. Tuvieron la idea, pero no pudieron realizarla.

La inauguración tuvo lugar el 12 de octubre de 1931 y los brasileños habían organizado todo para que esa misma noche, la iluminación de la estatua fuera encendida desde Nápoles por Guillermo Marconi, haciendo uso de su telegrafía sin hilos. Pero el mal tiempo les jugó una mala pasada, y don Guillermo apretó el botón sin obtener resultados.

Abajo te pongo la url de la web oficial, donde te enterarás que la entrada incluyendo el trencito, cuesta 50 reales brasileños y que aunque durante las obras habrá algunas pocas restricciones, lo habitual es que se pueda subir hasta el Cristo Redentor todos los días, entre las 08.00 y las 20.00, con trenes que salen cada media hora. Actualmente hay facilidades para personas con problemas motrices y las instrucciones se brindan en varios idiomas.

Veamos por último algunas singularidades que probablemente te sorprendan:

–Se había hecho un concurso de proyectos, que fue ganado por un Cristo que tenía una cruz en la mano izquierda y un globo terráqueo en la derecha. La imagen fue puesta en las vidrieras de varios comercios y los brasileños, que no le ceden un pelo a los uruguayos en materia de cinismo, comenzaron a referirse a él como “El Cristo de la pelota” o “El Cristo futbolista”. Y se terminó ese proyecto.

–El ingeniero diseñador Heitor Da Silva contrató al pintor Carlos Oswald para que le hiciera varios bocetos de lo que él quería fuera la imagen. Le indicó que sacara la pelota y pusiera los brazos en cruz, inclinando la cabeza hacia abajo.

–La altura no es casual, es exactamente el 10% del tamaño del cerro, y también es la altura ideal para ser visto desde toda la ciudad. Hasta tuvo en cuenta la luminosidad natural en las distintas estaciones del año. El de Heitor fue un trabajo minucioso.

–Igual que en Montevideo, la idea de un monumento cristiano y rotundamente católico, fue motivo de debate enardecido. La oposición aducía que el catolicismo no era religión del Estado, que esa elección vulneraba las creencias de muchos brasileños, etc etc. Así que el Fiscal General de la República declaró inconstitucional al monumento. El Presidente Epitácio Pessoa puso fin a la discusión, diciendo que si otra religión lo hubiera pedido antes, también lo hubiera concedido. Pero que habían perdido su oportunidad.

–Aún así, no alcanzaba para empezar la obra. ¿De dónde se sacaba el dinero? Ese milagro lo acometió el cardenal Sebastiao Leme, quien en apenas una semana, consiguió el dinero necesario. Pero ya se sabe que un costo inicial jamás es el costo terminal, el Estado tuvo que poner mucho dinero para completar la obra.

–Da Silva fue a Europa con los datos y los bocetos, en busca de un escultor. Se decidió por Paul Landowski, con la asistencia del ingeniero francés Albert Caquot. De manera que el aporte de Landowski es importante, pero no lo es tanto como se lo menciona en las folleterías.

http://es.wikipedia.org/wiki/Cristo_Redentor

http://www.corcovado.com.br/Espanhol/index.html

http://alfadigitalmarzo2011.blogspot.com/2012/09/cumpleanos-cmec-san-carlos-maldonado.html

http://viajes.elpais.com.uy/2012/10/31/fantastico-logro-de-un-lunatico.

 

Guillermo Pérez Rossel