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Tramposas fotografías

¿El encuadre es una trampa? Bueno no, no lo es, pero a veces te hace creer en algo muy diferente a la realidad, porque al recorte se sumó tu imaginación, tu aspiración a que las cosas se vean más bonitas.  

Es notable como después de un divorcio o una separación, hay gente que desaparece de las fotografías… y hay paisajes donde lo que desaparece es un molesto entorno. Cuando vi el post “15 Lugares Famosos Mostrados Junto A Su Verdadero Entorno” quedé realmente deslumbrado por la calidad de las fotos seleccionadas, por la exquisita sensibilidad del autor y por la revelación de algo que uno cree saber, pero que ni idea tiene de hasta qué punto incide en su percepción de un mundo que no existe salvo en imágenes sugerentes.

Me gustaría que este post mío, también sea un pequeño  homenaje a Enrique d’Etigny, de quien casi no tenemos referencias, pero que está perfectamente descripto en sus aportes coleccionados en http://www.upsocl.com/author/endetigny/. También tiene un sitio en FB donde podés comunicarte con él (https://www.facebook.com/pages/Enrique-dEtigny/695717523806949)

Porque no estamos hablando de photoshop, ni de lentes especiales ni de ninguna cosa sofísticada, sino simplemente del entorno, que te lo puede dar una filmación, pero no se distingue habitualmente en una foto. Así por ejemplo, la foto de portada te sugiere que las pirámides de Gizah, están en medio del desierto y que con solo subirte  a un camello como todos los turistas, parecerás Peter O’Toole (u  Omar Shariff, gustos son gustos) apenas salidos de un oasis. Sin embargo, la ciudad está ahí nomás. Yo me tomé una cerveza bien helada en una cafetería a escasos cien metros de la Esfinge.

Más impactante todavía es comprobar que a las cataratas del Niágara están rodeadas de un pueblito turístico repleto de tiendas de recuerdos, hoteles y, como ves, alguna torre autorizada por alguien que tenía que estar borracho, no hay otra explicación. Cuando andás en ese barquito con un impermeable que también te sirve para proteger la cámara, harás todo tipo de piruetas para evitar que en tus fotos aparezcan los edificios de apartamentos y de oficinas. ¡Qué cosa tan poco natural! Y claro, recién después  de esa experiencia estarás en condiciones de evaluar si las del Iguazú con su selva circundante, son mejores o peores. Eso por ahora, porque si dejan que  Foz de Iguazú se continúe aproximado, pasaría lo mismo que en el Niágara.

Distinto es el caso de una iglesia, donde uno concede que siempre deben estar ubicadas hasta en el casco histórico de las viejas ciudades europeas. Sin ser tan antigua, la Sagrada Familia de Gaudí, no sorprende que esté rodeada por esa hermosa ciudad que es Barcelona… pero contemplarla con todo el entorno desde el aire, realmente impacta. Es uno de los casos donde el agregado del entorno no le quita nada al tema de la foto, sino que más bien lo agiganta.  Además, desde la altura lucen las ochavas, que los catalanes llaman chaflán, recurso prudente para evitar choques en las esquinas.

Si nadie te lo advierte, antes de llegar al museo del Louvre, te podés imaginar a vos mismo contemplando arrobada y pausadamente a La Gioconda de Leonardo Da Vinci, y hasta desentrañando los misterios de su sonrisa. Pero cuando estás ahí, a codazo limpio con gente de todas las latitudes, en medio de un murmullo cuando no un griterío,  entonces te enterás la razón por la cual algunos se saltean esa sala aún gustándoles muchísimo la pintura. Entonces, lo de la Mona Lisa no es una sonrisa, es una mueca burlona por la excitación que todavía produce.

¿A que nunca habías visto el entorno mugriento del Taj Mahal? No cabe duda que la obra es tan sublime como la poética razón por la cual fue construida. Así que ya ves, no es del todo cierto que una imagen vale más que mil palabras. Al menos en todos los casos. En este en particular valen algunas palabras, como que llevó 22 años completarlo y consumió el trabajo de más de mil elefantes y más de 20.000 hombres. Si nos creemos todo lo que viene escrito, (lo que no es prudente) también nos asegurarían que el rey mandó amputarle las manos a los artesanos para que no pudieran repetir la obra. O nos jurarían que en 1830 el frente del monumento estuvo a punto de ser arrancado  por los ingleses para ser subastado en Londres. ¡Vamos! reyes y conquistadores hicieron monstruosidades, pero ¿habrá sido para tanto?

Es probable que te ocurra como a nosotros, que te encante la sensibilidad de Enrique d’Etigny, en cuyo caso te sugerimos empezar por el post que te recomendamos  y mirar luego los que te atraigan en una buena colección que ya ha acumulado el autor.

http://www.upsocl.com/cultura-y-entretencion/este-arbol-de-3200-anos-es-tan-grande-que-nunca-habia-sido-capturado-en-una-sola-imagen-hasta-ahora/

Guillermo Pérez Rossel