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Río Tinto, donde lo malo es bueno… y viceversa

 

Mirá en qué lío nos vamos a meter. No porque el autor considere que llegó a una conclusión, sino todo lo contrario.

Acá tenés a Corta Atalaya, que llegó a ser la explotación a cielo abierto más grande de Europa. Está en la zona de Minas de Río Tinto, en Huelva, España y mide 1.200 metros de largo, 900 metros de ancho y 350 metros de profundidad. Estuvo en explotación hasta 1994, cuando imprevistamente se derrumbó un sector y quedó tan inactiva como inundada.

Aunque calentones como nosotros, los españoles tienen más historia y quizás hasta más cosas para preocuparse, de manera que lo que acá hubiera sido un escándalo político de proporciones siderales allá terminó en un proyecto turístico que parece muy bien encaminado.

Retrocedamos de golpe 5000 años, cuando mientras egipcios y mesopotámicos correteaban matando gente, los fenicios andaban buscando cobre, fundando colonias y salteándose el feudalismo para desfasarse hasta la era industrial sin esperar la invención de los telares. Sin embargo, no parece que hayan sido los primeros en descubrir estos yacimientos, pues los griegos que serían notables en muchas cosas, también eran fantasiosos en grado sumo, estaban convencidos de que una civilización anterior a la de ellos se había establecido en el lugar que hoy ocupan las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz, teniendo por eje un río que denominaron Tartessus, como luego los árabes denominaron Guadalquivir.

Andá mirando cómo era, si es que era, el reino de Tartessos, al que también identifican con la Atlántida, en cuyo caso se les habría ido definitivamente la mano con la excavación

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http://www.youtube.com/watch?v=m9h0nJRl3zE

¡Já! No era aquí donde estaban las minas de cobre, ¡mirá si ibas a agarrar dormido a un fenicio! Muchos autores ubican al mítico reino de Tartessos en Río Tinto, donde los minerales afloran con tanta generosidad que tiñen sus aguas y por eso lleva ese nombre. Así que sin necesidad de pedir permiso a ningún gobierno vecino, sin notificar a pueblos que en ese entonces solo gozaban del sagrado derecho a obedecer sin chistar, escarbaron y escarbaron durante siglos y durante milenios.

¿Cómo era el paisaje antes de Tartessos? Nadie lo sabrá jamás. Y si querés un punto en contra, para que esto no parezca como una insensata loa a la minería, te podrías preguntar por qué razón tantas veces en la historia  de ese terruño, la gente abandonó las minas de las que vivía y los pueblos en los que se cobijaba. ¿Se fueron? ¿Se intoxicaron? ¿El cobre y los otros metales bajaron de valor en los mercados internacionales del primer milenio después de Cristo? Como en esto no hay batallas, ni generales ni heroicidades de a caballo, tampoco hay mucha referencia a algo que hoy sería tan interesante conocer. La historia convencional dice que se ocupa de los fenómenos económicos, pero nunca tanto como de un general guapo y masacrante.

La mina más famosa de la zona es la de Corta Atalaya y durante años fue un lugar de peregrinación turística medio salvaje, porque no había servicios. Actualmente la compañía neerladesa propietaria de los terrenos no permite la entrada. Una excepción fue el permiso concedido para el rodaje de la película histórica El corazón de la tierra de Antonio Cuadri y de la película de ciencia ficción, Próxima, de Carlos Atanes.

A esa mina pertenecen las fotos espectaculares que publicamos y que todos pueden ver en la entrada que la Wikipedia le dedica a esta barbaridad de excavación. En una de esas fotos se observa una locomotora abandonada que sirve como referencia para tener idea de las dimensiones. Te sugiero una cosa: andá a la rambla, ubicate en uno de los postes y recorré 2.000 metros, es decir, 20 cuadras. Eso es lo que tendrías que caminar para dar la vuelta completa por el borde exacto del pozo.

Para que tengas una idea de lo diferente que pueden ser las cosas si uno se guía por lo que es, en lugar de por lo que imagina,  en las inmediaciones hay un campo de golf que lleva el nombre de la mina… pero solo tiene césped en los greens.

¿Todavía tenés ganas de caminar? Bué, entonces a ver si captura tu interés este video donde verás a los maniáticos del senderismo encantados de disfrutar de tanta destrucción.

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http://www.youtube.com/watch?v=EbpejXCk1nk

La propaganda relativa a este paseo, indica que “Peña del Hierro es otra de las minas que podemos encontrar en la localidad Nerva. Las minas de Peña del Hierro se encuentran cerca de la localidad de Minas de Riotinto, concretamente a unos 10 kilómetros al norte, y, a diferencia de las minas del Rey Salomón o de Corta Atalaya, estas minas sí que están en funcionamiento, aunque no para sacar minerales, sino de forma turística”.

Peña del Hierro se puede visitar por fuera y por dentro ya que ha sido utilizada para explicar de primera mano cómo ha sido el trabajo en esta zona a lo largo de la historia. De este lugar se sacaba sobre todo pirita y se extraía mediante el sistema de voladuras y cámaras subterráneas. Contrariamente a lo que se asegura en la Wikipedia, la propaganda de este paseo indica que los guías te llevan hasta la mina de Corta Atalaya.

Una de las cosas que más aterroriza a los enemigos de la minería –y con buenas razones- es la contaminación del agua, tanto la superficial de ríos y arroyos como las napas profundas. Antes de entrarle a esto, hagamos una precisión para quien no lo sabe: a la Wikipedia no la escriben ni seres de otro planeta, ni gente agazapada andá a saber con qué intenciones. No señor, la Wikipedia es el admirable resultado de un nuevo modelo de solidaridad amparado en la tecnología. La gente que sabe cosas, las comparte. Y otra gente, sin discriminar a nadie, las puede corregir, o al menos advertir que hay algo errado… o malintencionado.

Entonces hay que decir algo del Río Tinto, el que caracteriza a toda esta zona de minería y que no lleva ese nombre porque sí, sino porque es tinto de tintura completa. No hay lágrimas, ni maldiciones en la descripción, simplemente aclaran que la coloración rojiza tiene su origen en la “meteorización de minerales que contienen sulfuros de metales pesados, hallados en los yacimientos a lo largo del río. Estos yacimientos, dice,  son depósitos hidrotermales compuestos en gran medida por rocas de pirita (sulfuro de hierro) y calcopirita (sulfuro de hierro y cobre).

Lo que se ve, es un proceso de oxidación debida a microbios, causada principalmente por unas bacterias especiales, las arqueobacterias, que transforman iones sulfuros en ácido sulfúrico. Así que ni te mojes los pies porque el agua es muy ácida y, el artículo no lo dice, pero debería suponerse un olorcillo no muy mentolado, que digamos. Entonces, el artículo continúa explicando todo el proceso de 5.000 años de explotación minera, desde los íberos, pasando por fenicios y romanos, musulmanes y más recientemente, empresas de origen británico.

Así que en el río se desarrolló un sistema ecológico con organismos fotosintéticos, incluyendo hongos y algas que tienen de cabeza a la NASA, pues algo semejante podría instalarse (o encontrarse) en el planeta Marte. De manera que los científicos están allí con todos sus instrumentos y todas sus suculentas becas de investigación.

¿Entonces es todo raro pero muy bueno? Según cómo y cuándo se lo mire. Un notorio vecino de la zona, el esforzado señor Carrizo administra una respetable web en http://www.oocities.org/carrizo.geo/Comarca_9htm.htm y no escatima devoción hacia su terruño. Pero tampoco economiza información muy negativa, la peor de las cuales parece que ocurrió el 4 de febrero de 1888, cuando en la represión de una revuelta de mineros, murieron más de 200 de vecinos que protestaban por la calcinación de mineral al aire libre, produciendo gases tóxicos. No fue la única vez que protestaron ni la única vez que los arrasaron; pero seamos francos, esa no es la historia de la minería a cielo abierto, esa es la historia de la humanidad. Además, las circunstancias cambiaron bastante.

No obstante, por más vueltas que le des, tras 5.000 años de explotación los recursos se están agotando y son pocas las minas que continúan en actividad. El pueblito de Río Tinto y otros circundantes buscan soluciones en la industria de cajas y envases, fabricación de tubos corrugados a partir de desechos plásticos… ¡y turismo!. Lo que para algunos es paisaje degradado, para otros es una variable interesante. Por si no lo tenés en cuenta, te recuerdo que la ecología es una constante: si no se presta para estas maripositas, le viene bien a estos otros pajaritos. O los inventa allí mismo, no sea que haya un lugar sin ejemplares vivos de todos los reinos.

El amigo Carrizo celebraba que  el sector turístico desarrollado por la Fundación Río Tinto, había logrado atraer decenas de miles de  visitantes, con una oferta turística que es original y alternativa. Todavía falta completar un Parque Minero, brindar infraestructura para visitar los yacimientos arqueológicos fenicios, romanos y hasta algún tendido ferroviario de trocha angosta de unos 38 kilómetros que atravesaría los paisajes “únicos e insólitos” de Río Tinto. Ya hay 12 kilómetros habilitados, se puede ingresar a galerías de 200 metros de profundidad y recorrer la historia desde la Era de los Metales hasta la Era del Espacio. Andá mirando en http://www.visithuelva.com/huelva_autentica/parque_minero_de_riotinto.asp

Pero eso no incluye al Senderismo, que agrega mucha más gente. Y tampoco no termina acá, el Parque Minero se suma a muchos otros atractivos de Huelva, como sus rutilantes playas, grutas, cabalgatas, un museo del jamón que te deja en éxtasis, un parque acuático… que se yo, hay de todo y lo podés encontrar en esa web que te estoy indicando. Reconozco que estos temas son serios y hay que discutirlos con altura, pero nadie se va a enojar si mientras argumentás, te mandás un jamoncito de la sierra entre las tapas y vinos con mostos locales que son de locura.

Lo que no me cierra es que, con muy poca información haya gente fanatizada,  tanto  para un lado como para el otro, como si algo los obligara a tomar partido sea como sea.

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¿Cómo cerrar este artículo sin que me maldigan los que están a favor y los que están en contra, de pronto en coincidencia contra el periodismo y contra  “todo lo que se oponga”, como de manera amenazante solía decirse en los años setenta? Una posibilidad nada imaginativa sería copiarle la plana a don Carrizo, que cierra su web con este pequeño poema escrito por José María Morón y titulado, Minero de Estrellas:

“No me llaméis por mi nombre,

Llamadme solo minero,

Que mi nombre ya no existe,

¡Minero! ¡Sólo minero!

De esa larga pena abierta en la mina de mi cuerpo”.

 

Guillermo Pérez Rossel