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No te atrevas a llamarlo loco

Mandar gente como por un tubo a 1.220 kilómetros por hora… y que llegue viva a destino.

Sería casi cuatro veces más rápido que el tren bala, consumiría mucho menos energía y agregaría la ventaja de que no puede estrellarse contra nada.  Antes de que descartes todo esto como obra de un loco capaz de prometer veredas en bajada, deberías saber que el inventor de este aparato es un multimillonario, que ganó toda esa plata con sus inventos y que le importa un pepino que se haga o no se haga su “Hyperloop”… aunque le daría pena que la humanidad no lo aprovechase.

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http://www.youtube.com/watch?v=-pRB_aG5b-E

El mundo todavía da gente así, que obliga a pensar a los científicos y le pone el pelo de punta a los ninguneadores que no se animan a asegurar que no funciona.  Ya se tenían noticias de este proyecto, pero a fines de agosto Elon Musk alborotó a los expertos en ingeniería de transporte, dando a conocer un documento de 57 páginas que describe el artefacto que puede unir por tierra a Los Angeles con San Francisco en menos de 30 minutos. Por menos que esto te internaban en un manicomio hace cien años y te curtían a shocks eléctricos. O se reían, como hicieron con nuestro Tortorelli, a quien capaz que no lo dejaron desarrollar sus ideas. Él fracasó como político, pero su hermano creó el complejo urbano de Punta Gorda alrededor de la Avenida Gral. Paz, cosa que también parecía muy loca pero fue un éxito inmobiliario.

Elon Musk no necesita ni plata ni fama, pues es el fundador de PayPal, SpaceX y Tesla Motors, por poner algunos ejemplos. El año pasado tuvo ingresos por 78 millones de dólares y su patrimonio se estima en 7.700 millones, un aluvión de fortuna que no podría detener aunque quisiera. Pero se lo ganó con ingenio, inventando cosas que realmente sirven e implementándolas con habilidad. No es el  caso del Hyperloop, que lo deja para que algún otro se luzca.

En realidad Musk, con un apellido etimológicamente asociado al mal olor, no inventó nada nuevo con este aparato; lo revolucionario es que teóricamente podría funcionar, lo cual no era el caso del “tubo neumático” presentado por Ely Beach en  1870. Lo de Ely también era escandaloso en una ciudad como Nueva York, que todavía no tenía su famoso subterráneo, inaugurado recién en 1904. De hecho se construyó un modelo que fue inaugurado el 26 de febrero de 1870 y funcionó durante tres años, más como novelería que otra cosa.

¿Te parece algo muy loco mandar cosas a presión neumática dentro de un tubo? No debería ser así y de hecho muchos correos y  empresas periodísticas tenían esos tubos para enviar materiales de un lugar a otro dentro de sus instalaciones y hasta fuera de ellas. Todavía tengo en mi memoria a don Pereyra González, el mítico Secretario de Redacción de El Día, cuando con gesto displicente, pero con obvia intención de maravillar a su joven visitante, ponía un artículo en un tubo y lo enviaba al taller de Lynotipos con un potente sonido de succión.

Lo escandaloso es mandar gente por un tubo como ese a velocidades supersónicas, lograr que la comida de los pasajeros se mantenga dentro de su vientre y que cuando lleguen al otro extremo todavía recuerden como se llaman, en el caso de que hubieran sobrevivido.

¿Qué es lo que descubrió Musk que permitiría que este sistema de transporte funcione? Lo explica en su blog  www.teslamotors.com/blog/hyperloop  , lo pone en detalle en el pdf  http://www.spacex.com/sites/spacex/files/hyperloop_alpha.pdf  y también lo explica claridad el autor del blog http://es.gizmodo.com/esta-es-la-innovacion-clave-que-haria-funcionar-el-hype-1118439605 .

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http://www.youtube.com/watch?v=lzSQN1innBs&feature=player_embedded

 

Básicamente, dice el autor, Hyperloop consiste en un sistema de cápsulas de aluminio que viajan en el interior de un tubo de acero sobre un colchón de aire pensado para reducir el rozamiento. Pero hay una innovación clave que permite que todo esto, en teoría, funcione. Veamos como lo explica Musk:

“Siempre que tienes una cápsula moviéndose a alta velocidad dentro de un tubo que contiene aire, hay un ratio mínimo de área de cápsula respecto al tubo por debajo del cual asfixiarías el flujo de aire. Es decir, si la pared del tubo y la de la cápsula están demasiado cerca una de otra, la cápsula se comportará como una jeringa y expulsará a la fuerza toda la columna de aire dentro del sistema. Esto no es bueno”.

O sea que “para funcionar correctamente, Hyperloop necesita que las cápsulas ocupen la mayor parte del espacio dentro del tubo pero, a la vez, que no impulsen el aire hacia afuera como ocurre con un jeringa. Una alternativa es construir un tubo muy grande en diámetro, pero en este caso no es viable por coste e infraestructura. ¿Qué hacer?

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Acá está la ilustración del propio Musk

 Y acá el secreto de la evacuación del sobrante de presión, develado por el autor del blog que citamos.

La solución (no probada) consiste en  dotar a la cápsula de un compresor  para bombear el aire desde el comienzo de la cápsula hasta el final de la misma. En palabras de Musk: “La aproximación que creo que solucionaría este efecto [conocido como “límite de Kantrowitz”] es instalar un ventilador-compresor eléctrico al comienzo de la cápsula que transfiera el aire desde la cabeza de la misma a la cola. Es como tener una válvula en la cabeza de la jeringa aliviando presión todo el tiempo.

No te vayas haciendo a la idea de un Hyperloop que arranca en Dieciocho y Andes y te deja en Solymar Norte en cinco minutos porque no es así. No es un sistema que admita muchas paradas intermedias y además construirlo costaría miles de millones de dólares. ¿Entonces una línea directa Montevideo-Rivera en tiempo inimaginablemente breve? Tampoco, no habría tráfico suficiente como para costear el trabajo. En cambio, un Hiperloop entre dos ciudades gigantescas como San Pablo y Río, semejantes en tráfico al que producen Los Angeles y San Francisco, eso sí podría funcionar… quizás. Musk asegura que su proyecto es costoso, pero menos costoso que un tren bala. Pero eso es tema para otra nota, pues allí se está gestando un tren bala que ya me puso en la máquina.

Musk con su ex esposa, que es su único dolor de cabeza y luego con Obama, con quien tiene una relación fluída.

Según los diseños de Musk, cada cápsula tiene una capacidad para un máximo de 28 pasajeros. La distribución de asientos busca optimizar la anchura general del conjunto. En el futuro también se podrían adaptar cápsulas para que transporten tres coches de tamaño medio. Si lo reflexionás con aprensión, llegarás a la conclusión de que los vagones del Hyperloop se parecen demasiado a un proyectil.

Musk calcula que la distancia entre cápsulas cuando están estén en funcionamiento debe ser de 37 kilómetros para permitir una frenada segura en caso de incidencia. Teniendo en cuenta la capacidad de las cápsulas, eso arroja una media de 840 pasajeros en tránsito por hora.

Desde el punto de vista del pasajero, Hyperloop será una experiencia bastante distinta de viajar en un avión o en un tren de alta velocidad. El espacio es individual, muy angosto (130 cm de ancho por 110 de alto), y no hay ventanillas. En su lugar hay unos asientos muy reclinados y un sistema de entretenimiento personal. Los laterales del habitáculo mostrarán paisajes como si fueran ventanillas reales.

El futuro próximo, como lo imagina Musk, quien también desarrolla un auto eléctrico y tecnología barata para uso médico.

La idea es que haya dos tubos separados para cada sentido del viaje. En los tramos en los que el circuito sea elevado, los tubos estarán sustentados por pilares de seis metros de altura repartidos a una distancia de treinta metros entre sí. Cada pilar dispondrá de sus propios sistemas de compensación para estabilizar los tubos independientemente de la climatología o los movimientos sísmicos tan frecuentes en esa región. El sistema es parecido a los contrapesos o Mass Dampers que utilizan algunos rascacielos como el Taipei 101.

Asimismo, paneles solares montados sobre la superficie exterior del tubo serán los encargados de suministrar energía al sistema. Como Musk prometía, Hyperloop se alimentará del sol, por lo que será energéticamente muy eficiente. De hecho, el sistema está pensado para generar más energía de la que necesita a determinadas horas del día.

El diámetro interno del tubo es de 330 centímetros, una medida que, según Musk, está optimizada para asegurar una cierta amplitud sin ceder eficacia al conjunto. Aparte de las estaciones de final de trayecto, es posible que pueda haber estaciones intermedias. En estos casos mantener la presión del aire dentro del tubo es crucial, así que las estaciones estarán dotadas de bombas de succión para equilibrar la presión en los desvíos hacia los carriles de deceleración.

Aunque el sistema puede, en teoría, soportar velocidades mayores, Musk recomienda que el Hyperloop se mantenga a un nivel que no eleve la gravedad que tengan que soportar los pasajeros por encima de 0,5g. Para ello el trazado debe de resultar lo más libre de curvas posible.

http://www.businessinsider.com/elon-musk-is-the-worlds-most-badass-ceo-2013-5?op=1