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Berlín

Es una ciudad que debe conocerse, no solo por su historia, sino por lo que es: centro de arte, arquitectura urbana singular, noche como pocas, tiendas impresionantes y un lugar donde es posible cultivar la ilusión de paz duradera.


Desde bastante antes de Navidad, Berlín vive un ambiente festivo, amable y cordial. Mientras uno pasea por la avenida Kurfürstendamm y los pasos te llevan hasta la KaDeWe, una de las mejores y más elegantes tiendas del mundo, se hace difícil recordar que la vanidad mesiánica de uno de los peores ejemplares de la raza humana redujo a escombros a esta bella ciudad y sumió en el horror a casi todo el mundo. Aunque no hubo inocentes a lo largo de la primera y la segunda guerras mundiales.

En cambio, luce deslumbrante la capacidad de estos prusianos para reconstruirse con y sin ayuda, hasta recuperar y superar el esplendor de una urbe ahora cosmopolita. Se debería reconocer un poco más, el aporte de turcos, italianos, polacos, rusos, exyugoeslavos, africanos y asiáticos en el engrandecimiento de Berlín. Aunque más no sea para fortalecer la atroz pesadilla que tendría Adolfo Hitler si presenciara este espectáculo demográfico.

Tampoco habría que desconocer el descomunal y discutible aporte de arquitectura urbana de Albert Speer, pero fue lo que le dio a Berlín una personalidad única. La literatura turística suele soslayar todas estas cosas, pero no se puede comprender al Berlín resplandeciente de hoy sin su período oscuro, que se prolonga desde 1939 para toda la ciudad y hasta 1989 para el sector oriental, cerrado a cal y canto por un muro ignominioso como todos ellos. En fin, vamos a lo nuestro y que quienes quieran refrescar conocimientos, vayan a los links que se insertan al final.

El “Berlin Wellcome Card” es un pase turístico que incluye uso ilimitado del transporte público, descuentos de hasta el 50% para numerosas actividades, un plano y una guía. Cuesta desde 18,5 euros por 48 horas hasta 34,5 para cinco días. Este pase se puede adquirir en la oficina de información y turísmo y en la mayor parte de taquillas en estaciones de BVG, S-Bahn y DB.

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Caminar Berlín. A Berlín hay que caminarla, como relatan en jbarahona.com, donde se recuerda que los berlineses son algo distantes, pero enormemente amables y educados. Lo que hacen, lo hacen bien, incluyendo la cortesía. “Caminar el Tiergarten para llegar al Siegessaüle con nieve es caminar por la historia alemana …  sobre todo cuando estás parado en la Potsdamer Platz en los restos del muro y caminas esa línea sutil que recorre aún la ciudad, anónima pero presente”. Agradablemente paradójico es que en esa misma plaza hay hoy numerosas tiendas, porque las tiendas de Berlín son algo muy especial, al menos para el gusto rioplatense.

En el manual que te comprarás para zapatear Berlín y asistir a alguno de los espectáculos y museos, seguramente encontrarás la manera de ubicar a Dietmar Arnold, un singular berlinés empeñado en descubrir al mundo su ciudad subterránea. La excursión se denomina “Refugios, túneles, guerra fría”. La visita te lleva por refugios antiaéreos que podían alojar a 1.300 personas, recorre galerías y recuerda, de muchas maneras, a las catacumbas de Roma. No es para todos, pero es la contracara de los parque y jardines que alberga la ciudad, la que tiene más espacios verdes en Europa.

Apurate a ir, porque si demorás mucho verás otra ciudad. Berlín continúa en obra y actualmente es un estallido de grúas y rascacielos. Pero no temas, están respetando lo que debe respetarse, incluyendo al Palacio Real que quedaría reconstruido en el 2015, aunque con la función de centro cultural y comercial. Como vívida imagen del estado en que quedó Berlín en 1945, preservan la Iglesia memorial del Kaiser Guillermo.

Este es uno de los lugares que deberías conocer, además del Muro de Berlín o lo que queda de él en el Checkpoint Charlie, uno de los pocos puntos de acceso de uno a otro lado. La Puerta de Brandeburgo será otra de tus paradas, a metros también de la limítrofe tierra de nadie. El Reichstaga es desde 1999 la nueva sede del parlamento federal o Bundestag. Conserva el exterior original pero encima tiene una cúpula de cristal que se puede visitar, especialmente de noche, para tener una vista panorámica de la ciudad. La ciudad también es visible desde Siegessäule, una columna de 69 metros de altura en el parque Tiegarten, la cual discutiblemente conmemora tres victorias alemanas en el siglo XIX.

En la Postdamer Platz se concentra el Berlín más moderno, pletórico de centros comerciales y rascacielos. Deberás guardar energías para una larga caminata por Unter den Linden (“bajo los tilos”), el principal bulevar de la ciudad. Desde la Puerta de Brandeburgo donde también está la Academia de Arte, el bulevar te lleva 15 cuadras más adelante hasta el puente Schlossbrücke por donde cruzarás a la Isla de los Museos. Junto a una plaza podrás ver la catedral y llegarás a la Opera, una de las tres que tiene la ciudad.

Friedrichstrasse era el antiguo centro cultural, económico y comercial, en tanto que Alexanderplatz era el centro del viejo Berlín, remodelado a la manera soviética durante el gobierno comunista de la República Democrática de Alemania. Por allí anda la torre de televisión de 368 metros de altura, que cuenta con un restaurante giratorio con increíble visibilidad.

Sin importar tu religión o tu escepticismo, deberías visitar el Memorial del Holocausto, un monumento diseñado por Peter Eisenman ubicado a pocos metros de la Puerta de Brandenburgo, conmovedor recuerdo de uno de los más horrorosos episodios que algunos todavía niegan.

Museos, cultura y paseos. Hay en Berlín empresas que ofrecen visitas guiadas en español, algo muy interesante en este capítulo para quien está dispuesto a pagarlo. La cultura es cosa seria en Berlín, que alberga 365 museos y tiene un distrito dedicado al arte desde 1841. Allí, en la Isla de los Museos, está el Neues Museum que ahora acoge al busto de Nefertiti, misterioso caso de belleza que trasciende milenios y modas. Allí hay varios museos reunidos, todos dignos de ser recorridos … con la precaución de que los nombres que tienen no responden a su categoría de contenidos.

Fuera de este distrito hay más museos, pero no querrás recorrerlos todos. Se lo merecen la Gemäldegalerie porque tiene una colección de grandes maestros y la Neue Nationalgalerie que fue construida por Mies van der Rohe y contiene pintura europea del siglo pasado. También está el Museo Judío y otros que podrían convocar algún interés particular, como el archivo de la Escuela Bauhaus o el Museo Erótico, para poner dos extremos de la curiosidad humana.

El oeste de Berlín sorprende con un bosque lujurioso capaz de crear un agradable microclima a una urbe densamente poblada. Fue el resultado de un acuerdo al que se llegó en 1915 y se respetó hasta hoy, para genera un “bosque permanente” que comprende dos pequeños ríos y algunos lagos. El Tiegarten es un gran parque en pleno centro de la ciudad, en tanto que el Jardín Botánico es realmente un orgullo por su colección y su biblioteca.

Berlín también es una ciudad de festivales, entre los cuales destaca el Festival Internacional de Cine de Berlín, aunque si tu pretensión es la de ver bellas actrices, no te tomes el trabajo de ir en febrero. La belleza y elegancia femenina campea en Berlín y las damas también podrán apreciar lo suyo. Lo aseguro, y mirar dije.

Noche y gastronomía. La ciudad tiene legendaria movida nocturna que gteneralmente comienza en los “alter-work-clubs”, lugares de encuentro para beber y bailar. Puede terminar allí, o continuar en muchos otros donde hasta se ofrece tango de buen nivel. Otra manera es arrancar por la Oranienburger Strasse, donde hay numerosos restaurantes, bares y clubs. O en Savigny-Platz, o … muchos otros lugares. La noche de Berlín es larga y activa.

En cuanto a la cocina tradicional, acá encontrarás la curiosidad para una urbe grande, de que hay oferta de recetas caseras y familiares alternando con la “haute cuisine” en restaurantes de fama y de precio. Si te duele el bolsillo, por todos lados encontrarás los “imbiss” o puestos donde se puede comer algo rápido y barato; desde una “bulette” berlinesa hasta un “döner” turco. Todo bueno y confiable, la especialidad de los alemanes.

http://es.wikipedia.org/wiki/Berl%C3%ADn#Demograf.C3.ADa
http://www.visitberlin.de/espanol/index.php
http://berlin.viajandopor.com
http://www.latlon-europe.com/berlin/Berlin_es.htm
http://www.allworldguides.com/berlin.htm
http://www.berlin-tourist-information.de/espanol