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La dama del armiño

Ludovico Sforza, el Duque de Milán, sí que tenía buen gusto.


Al parecer, esta obra de Leonardo da Vinci representa a Cecilia Gallerani, una de las amantes del duque. En esta época Ludovico hubiera ido preso, porque difícilmente Cecilia fuera mayor de edad en ese momento y tampoco es probable que estuviera enamorada de ese viejo regordete para quien Leonardo era antes un buen cocinero que un buen pintor.

Ludovico Sforza no tuvo que sacrificarse tanto como Gardel para conseguirle el armiño a su amada. Así cualquiera se luce.

Tenía en deuda este artículo porque en uno anterior sobre París cometí el error de decir que esta pintura estaba en el Louvre, junto a La Gioconda, cuando en realidad está desde 1800  en el Museo Czartorsyski de Cracovia en Polonia, aunque llegó allí tras un largo periplo que se inicia en Milán, conoce París, se le suma un secuestro nazi y finalmente es devuelto a Cracovia donde comparte honores en el museo junto a otra obra de Leonardo, “La belle ferroniere”, otra belleza. Si es cierto que el gran Leonardo era gay, no se le puede desconocer un fantástico gusto por la belleza femenina.

Como siempre hay tipos que le buscan patas a la sota, resulta que varias de las obras del genio fueron discutidas hasta que aparecieron cámaras fotográficas de tan alta precisión que se pudo capturar alguna huella dactilar y compararlas entre sí, lo cual permite tapar la boca de los críticos y hasta de los que todavía hoy discuten si Miguel Ángel era mejor o peor que Leonardo. ¡Qué tontería! Pero es cierto que  a Miguel Ángel le gustaban más gorditas.

¿Cómo me confundí de esa manera? Pues la primera vez que fui al Louvre, logré aproximarme entre la muchedumbre para apreciar a la Gioconda y resultó que al lado estaba La dama del Armiño. ¡Quedé más enamorado que Sforza, de la pintura y de la chica! Con tanta gente no pude aproximarme como para leer el cartel donde seguramente se aclaraba que era una obra en préstamo. La siguiente vez que anduve por allí, la multitud era tal que ni siquiera intenté llegar. Si lo hubiera hecho, me habría dado cuenta de la ausencia.

Pues bien, ¿no era que acá nos íbamos a ocupar de viajes? Es que de Viajes nos estamos ocupando, no te discuto que te guste conocer todos los estadios de fútbol de todas las ciudades del mundo, cada cual se entretiene como le canta. Pero hay otros a quienes les gustan los museos, o las catedrales, o ambas, o todo al mismo tiempo, que es lo más saludable. En este caso, el museo está en Cracovia, una ciudad que visitan 8 millones de personas cada año, todos los cuales saben lo que hacen. Andá mirando cómo luce lo que fue su Mercado Central y la deuda que todos tenemos con Polonia por muchas razones, una de las cuales es el desconocimiento.

Para curarte de eso, te recomiendo la web en español http://cracoviana.es/ porque tiene buena y muy actualizada información, porque es una página simpática y porque la edita una polaca que no será tan linda como la Dama del Armiño… pero casi.

En todo caso viene bien para repasar algunas de las bellezas femeninas de un monstruo de la inteligencia universal, capaz de intuir que la luz era un fenómeno ondulatorio y corpuscular al mismo tiempo, antes de que los europeos terminaran de convencerse de que la tierra no era plana y de que se podía navegar hacia el oeste y regresar desde el este.  Los conocimientos de anatomía e ingeniería de Leonardo siguen sorprendiendo a la humanidad, lo cual es una injusticia para su talento como cocinero, que también lo tenía como bien lo sabía don Ludovico.

La dama del Clavel y Ginevra de’ Benci que iba al mismo coiffeur que la Dama del Armiño

Resulta que para costear sus estudios se empleó de joven como camarero en una taberna llamada Los Tres Caracoles, en la cual terminó como cocinero en 1473. Revolucionario en todo, resolvió innovar también en gastronomía, sirviendo platos que tenían como base una porción exquisitamente tallada de polenta, sobre la cual disponía su plato de lo que hoy sería “nouvelle cuisine”. ¡Esos sí que eran comensales privilegiados!

Pero no supieron evaluar lo que disfrutaban y Leonardo no tuvo otro remedio que dedicarse a la pintura y a la ingeniería, pues los comensales amenazaban con matarlo.

 Una María Magdalena que algunos le discuten y la Gioconda, la más famosa.
Pues bien, el análisis de esta pintura con fotografía de alta precisión (y otros recursos no tan innovadores) demostró que su entorno no era negro y que seguramente lucía un paisaje de fondo como era usual en su pintura y en la pintura de la época. El autor de los cambios pudo ser el propio Leonardo, pero no se descarta la acción de sucesivos restauradores, pues Leonardo era sabio en muchas cosas, menos en la preparación de sus pinturas, las cuales tenían tendencia a deteriorarse con el tiempo. Tampoco es un armiño lo que tiene en sus brazos la chica, sino un hurón empleado en las casas para cazar ratones con más eficiencia que un gato.

Hay algunas cosas para aclarar. La primera es que siendo Leonardo tan famoso e impresionantemente inteligente, todo lo que hizo se cuestiona, antes y ahora. La envidia no tiene límites. Pero también se lo sublima y entonces se le adjudican obras que no son de él o se supone que en su época eran todos ignorantes menos él, lo cual tampoco es cierto; quizás fue el mayor, pero no el único genio.

Acá adjunto las web de las cuales me surtí de información e imagenes válidas para reproducir.
http://es.wikipedia.org/wiki/La_dama_del_armi%C3%B1o
http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Cuadros_de_Leonardo_da_Vinci
http://es.wikipedia.org/wiki/Leonardo_da_Vinci
http://www.muzeum-czartoryskich.krakow.pl/
http://es.wikipedia.org/wiki/Gioconda