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Cataratas del Iguazú

Esta sí que es difícil de describir. ¿Cómo explicar todas esas sensaciones?


Por momentos el ruido es atronador, estás empapado y conmocionado. Los vencejos atraviesan a toda velocidad el arco iris que se forma en las caídas de agua, penetran por las propias cascadas y desaparecen en un deambular inexplicable. Algo tira de tus pantalones o tus polleras; es un coatí pedigüeño irresistiblemente simpático , tenaz y ladrón. Y todo esto, no llega a un miserable 10% de lo que experimentarás en los dos parques que, sumados completan nada menos que 2.500 kilómetros cuadrados de selva protegida.

Lo más curioso es que, siendo una de las más imponentes maravillas del mundo y resultando un destino bastante económico para los uruguayos, muchos de nosotros las dejen de lado y prefieran destinos mucho más lejanos y costosos. Conozco quienes no fueron nunca a Iguazú y se tomaron el trabajo de ir hasta las Cataratas del Niágara, que no tienen comparación. De paso: esta es una temporada ideal, aunque no presumas clima eternamente cálido y llevate un abrigo porque podrías necesitarlo.

Cuando tomás una excursión, pasás por allí dos o tres días durante los cuales te llevan a todos lados … muy cómodo pero absolutamente insuficiente si realmente sentís pasión por la naturaleza. Dos o tres días sí te alcanzan para conocer las Cataratas del Niágara, espectaculares pero más pequeñas, menos altas y rodeadas de edificios. Ciertamente la movilidad es un problema en un área tan vasta, distribuida en dos países y con el inconveniente de cruzar frontera prácticamente todos los días. Y tenés que visitar ambos parques, pues son completamente diferentes. El lado argentino es la platea en primera fila, el lado brasileño es el propio escenario para caminar por encima de los torrentes.

Llevá una pequeña bolsa de plástico para proteger la cámara fotográfica, y guardá el ticket del día anterior, pues si lo muestras al día siguiente te descuentan un 50%. Todos son espectaculares, pero el circuito inferior tiene 1.600 metros y te lleva a metros de uno de los saltos más impresionantes.  Abajo encontrarás entre las direcciones útiles algunas recomendaciones de hoteles, de paseos y las críticas de los usuarios. El problema de estos sitios con críticas de clientes es que a veces se cuelan los propietarios de los hoteles y servicios y se zampan calificaciones que no se merecen.

El río Iguazú, ya lo habrás oído, significa “agua grande” en guaraní pero esa descripción le queda corta la mayor parte del año, aunque en períodos de sequía el curso se reduce a la mitad o menos. Peor es en el Niágara, donde en sequía deben desviar las aguas para abastecer la represa y dejar seca la catarata. En condiciones normales, podés apreciar unos 250 saltos de agua a casi 80 metros de altura, a lo largo de unos 2.700 metros de frente. Es agua suficiente como para inundar el Sahara y la razón por la cual en esta zona se haya desarrollado una selva repleta de vida.

En el reino vegetal  destaca el Palo Rosa o Perobá, de hasta 40 metros de altura, a cuya sombra crece la palmera que produce los palmitos; lástima que la naturaleza no provee junto a ellos la imprescindible “salsa golf”. Entre las aves, además de los vertiginosos vencejos de cascada, tenés a los tucanes tan nariguetas y el águila denominada “arpía”.  Al coatí no tendrás que buscarlo, él te encontrará a vos. Más difícil pero no imposible, es tropezar con un oso hormiguero casi extinguido en Uruguay para felicidad de las hormigas, quizás algún yaguareté o un tapir. Si cuando andás embarcado ponés la mano en el agua, quizás también encuentres algún yacaré que se desquita de los humanos. Pues en esta zona, el yacaré es un bocado apetitoso.

Lo lindo es encontrar todo esto en la selva de verdad, quizás con la ayuda de algún guía, pero si no tenés tiempo o carecés de pasión tarzanesca, están a la mano zoológicos, jardines botánicos y hasta un mariposario que es de no creer.

Aventuras y circuitos. ¡Ah, te gusta la aventura! Bué, acá tenés para despuntar el vicio. Una cosa tranquji es tomar la “Aventura Náutica” que dura unos 12 kilómetros y te cuesta 75 dólares pero vale la pena. Una lancha te mete tan adentro de la Garganta del Diablo que te dan ganas de gritarle al capitán que pare ahí mismo y te deje bajar.  Gastando un poco más o arreglando previamente con tu agencia de viajes, es posible que puedas hacer este paseo con una detención en la isla donde podés tomar un baño y fotos como para refregarle a todos tus amigos.

También lo podés contemplar desde el cielo, en helicóptero, avión y hasta en ala delta o parapente, aunque no se sabe dónde queda el traumatólogo más próximo. Hay trekking, canoísmo, en fin hay de todo para el que tiene energía y juventud.

Y aunque tengas todas esas virtudes, los circuitos clásicos deberías tomarlos … todos. El Parque argentino cuenta con un tren ecológico que sale del Centro de Visitantes y para en las estaciones Cataratas y Garganta del Diablo. En cada estación encontrarás pasarelas.

El Circuito Inferior que ya mencionamos, tiene ocho miradores sumergidos entre la vegetación. El Circuito Superior tiene seis miradores y permite apreciar algunos de los mejores saltos. El Circuito Garganta del Diablo tiene una pasarela de 1.100 metros que lleva hasta los miradores de lo que, a mi manera de ver, es el espectáculo natural más grandioso del mundo. Del lado argentino también está el Circuito Isla San Martín, que baja 172 escalones hasta llevarte a la mejor vista del Salto San Martín, en tanto que el Circuito Peatonal Sendero Verde, es un paseo más tranqui que arranca desde el Centro de Visitantes y te mete dentro de lo mejor de la selva.

Como ves, más de un día para dedicar a la zona argentina, aún recorriendo apurado. Pero te queda el parque brasileño, al que deberías dedicarle un largo día. Tiene una sola pasarela, pero la vista te corta la respiración. Finaliza frente al salto Floriano y te conduce hasta un elevador donde sacarás algunas de tus mejores fotos.  Pero deberías conocer la ciudad, ir hasta el hotel, recorrer los museos y reflexionar un poco acerca de la fragilidad de la biósfera, pues esta monumental fertilidad pletórica de vida, en algún tiempo arqueológico remoto fue un desierto.


Un poco más lejos, pero igualmente imperdibles, están las ruinas jesuíticas  de San Ignacio, donde también verás la casa de nuestro compatriota Horacio Quiroga. Más allá, la imponente Represa de Itaipú, el Hito de las Tres Fronteras, las Minas de Wanda de piedras semipreciosas y la tentadora  Ciudad del Este, donde la gente compra cosas que no debería comprar si no fuera que la carne es débil.

Las fotos son contenido libre de Wikimedia Commons o aportadas por usuarios de TripAdvisor.

Algunos datos prácticos: en Foz de Iguazú hay hoteles desde menos de 50 dólares, hay transporte público regular, los taxis no son caros pero como no tienen aparato medidor, conviene acordar el precio antes de salir. Los choferes pueden ofrecerse como guías y para un grupo pequeño, es una buena solución. También se puede alquilar auto o contratar paseos con agencias locales.

Por más datos ubicate en Google Maps con las coordenadas: 25° 38′ 54.72″ S  54° 27′ 28.80″ W

Direcciones útiles:
http://www.cataratasdeliguazu.net.
http://www.iguazuargentina.com/espanol/
http://es.wikipedia.org/wiki/Cataratas_del_Iguaz%C3%BA
http://www.tripadvisor.es/Hotels-g312804-Iguazu_National_Park_Province_of_Misiones_Litoral-Hotels.html