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Pequeño viaje al corazón de Satchmo

No te quejes de estas generaciones, mirá que ellos no tuvieron nuestros privilegios.

¿Por qué siempre tienen que ser lugares? A veces uno quiere viajar con la imaginación, con los sentidos, con algunos recuerdos que son intransferibles y que de alguna manera nos hicieron como somos. Para bien y para mal.

Además siempre es bueno recordar a Louis Armstrog a 112 años de su nacimiento (1901) y 42 años de su fallecimiento (1971). Al final encontrarás varios links, incluyendo uno que conduce a la web oficial del Hot Club de Montevideo. También podrás comprobar que al músico se lo ensalzó y también se lo criticó ferozmente porque no andaba por ahí pregonando las ideas de quienes todavía lo juzgan, en lugar de valorar lo que hizo, simplemente por cómo suena.


¿Puede alguien con una voz tan rasposa cantar tan extraordinariamente como él? ¿Puede alguien volver a sacar tantas emociones de adentro de una trompeta?

Cuesta pensar que debe mucha gente gente que nunca escuchó a Louis Armstrong, ¿cómo se puede vivir sin eso? Hagamos un esfuerzo por corregir esa penosa carencia.

Recuerdo como si fuera hoy aquella noche en que Louis Armstrong apareció con algunos de los miembros de su banda en el Hot Club de Montevideo, que estaba en un sótano de la calle Guayabos, en la esquina con Jackson. Era un Montevideo bastante diferente al de hoy y perdonen que se me caiga un lagrimón en el teclado… dije diferente, no dije mejor.

En primera fila estaba Hermenegildo Sábat sentadito como en misa y con un block en la falda, donde sacaba apuntes y rompía hoja tras hoja, para luego quedarse con algunas. ¡Lo que valdrían hoy las que tiró!, porque juro que todas eran imponentes caricaturas. Lo tuve después de jefe en El País y siempre fue tan exigente consigo mismo como con  con los demás.

Un himno como puede serlo La Cumparsita entre nosotros y una versión de Adiós Muchachos, como para que prueben la ductilidadde Satchmo

El sótano reventaba de gente que se apelotonaba sobre la escalera de salida, por donde andaba Federico Britos, por ese entonces violinista del Sodre. Nosotros queríamos escuchar  al genio, pero lo que Satchmo quería era una Jam Session y lo logró.

¡Qué hace ese gordito con un violín que no sube acá con nosotros! gritó en la mezcla de inglés y español que usó toda la noche. Entonces le explicaron que Britos era músico de sinfónica, no de jazz. Ni me acuerdo ni podría traducir lo que dijo, pero seguro que fue algo como “¡Qué sinfónica ni qué ocho cuartos! ¡¡Que suba!!

Federico Britos, otro de los compatriotas a quienes el país les quedó chico y una versión inolvidable de Satchmo con Dizzy Gillespie, otro que visitó Uruguay.

Obediente, Britos subió y con gigantesca picardía, Armstrong la emprendió con uno de los clásicos de Joe Venuti, el extraordinario violinista de jazz . A los pocos minutos Satchmo le tiró un solo y Britos salió tocando como el tano Venuti. “¡¡Toca como Venutti!!” gritó Armstrong. Y de ahí en adelante Britos no se separó del jazz, para alegría de la música.

Yo se que ahora vendrán tipos mucho más memoriosos y académicos que yo y me enmendarán la plana, pues uno sublima sus recuerdos predilectos. Pero si no fue exactamente así, le anduvo cerca y no me vengas a destruir mis sueños de juventud solo porque no son fieles a lo que realmente ocurrió, ¿ta?

En fin, que si tuviste la oportunidad de escuchar en persona al gordo Troilo y hasta haber cambiado algunas palabras con Piazzolla, si le refregás a tu yerno tu amistad con Horacio Ferrer, si también lo viste a Dizzie Gillespie y a Woody Hermann y si tuviste muchísimas otras experiencias, como las tuvieron los tipos de tu generación, tenésun tesoro que nadie te podrá arrebatar y que quizás puedas refrescar con estos apuntecitos.

Ahora, si ni te enteraste de que existían Troilo y Armstrong y lo único que te interesaba era andar aplaudiendo a Estados Unidos en Vietnam, o a Rusia en Hungría, entonces creo yo que te embromaste, porque esas cosas se resolvieron solas y mucho mejor que a las pedradas. En cambio esos dos monstruos se nos fueron y dejaron un agujero gigantesco.

Ahora si querés, llamá a tus hijos o tus nietos para que vean alguno de esos videos y entiendan algunas cosas tuyas difíciles de explicar. Y cuando ellos te quieran mostrar sus propios videos, tratá de poner atención, porque capaz que te muestgran alguno con tanto valor como esos dos y vos deberías estar dispuesto a apreciarlos. ¡Lo que nos podemos estar perdiendo!

Summertime, nada menos que Summertime, por Louis Armstrong con Ella Fitzgerald y luego en la versión doméstica con Santiago Luz, un yorgua increíble que poquísimos recuerdan.

http://es.wikipedia.org/wiki/Louis_Armstrong#Los_Hot_Five_y_Hot_Seven

http://www.louisarmstronghouse.org/

http://www.apoloybaco.com/louisarmstrongbiografia.htm

http://www.hotclubmontevideo.co.cc/index.html