ir arriba
Uruguay

America del Sur

America del Norte y Central

Europa

Africa

Asia

Oceania

Destacado

Home » Destacado

Tienen razón, pero están locas

En casi todas las religiones, la mujer era o es una indigna bestia paridora. Algo realmente inaguantable.

No me digas que estoy fuera de tema, este es un viaje al campo de batalla de los sexos y es posible que el autor salga herido.

El varón lentamente va entrando en razones, demasiado lentamente. Hay otros que se sienten con derecho a pegarles; hay que entenderlos, son unos malditos cobardes a los cuales en lugar de meterlos en la cárcel habría que arrastrarlos a patadas por todas las calles del barrio que corresponda. Paqueaprendan. Y si querés, que les pongan un brazalete, pero antes, una paliza que no olviden por años.

Lo que no me queda claro si las mujeres son coherentes con lo que ellas postulan y los varones vamos entendiendo que es de entera justicia. ¿Realmente quieren un varón buenito o a ese solo lo quieren para mandonearlo y se enamoran del tipo que saca cartel de prepotencia, ese mismo que tiene algún rasgo de abusador?

Veamos lo que nos puede sugerir este folleto de 1953 (ver al final), repleto de las cosas que le hacen hervir la sangre a las feministas y también a cualquier mujer u hombre que entienda la relación de una manera más natural. Eran los tiempos en que para los padres era una desgracia que a la hija le diera por estudiar, en lugar de aprender labores del hogar. “¡Que sepa coser, que sepa bordar!” decía la canción con la que entrenaban en sumisión a la nenita. El folleto me llegó mediante una de esas cadenas que aparecen en los correos de internet. A los que las mandan a veces hay que agregarlos “a la lista de remitentes bloqueados”, porque es algo enfermizo. Pero otras veces, como ésta, te encontrás con cosas interesantes.

Bué, que querés que te diga. Tomar un curso de cocina para poder casarse es una exageración, pero mirá que hoy encontrás mujeres que no tienen idea de cómo se hace un huevo frito ni en qué consiste un microondas. Y si bien hay maridos que cocinan, lavan y le cambian los pañales al bebé, los hay también que se instalan para que los sirvan como príncipes. Pero hay algo más inquietante: hay mujeres, ¡hay muchas mujeres! a las cuales un hombre les parece menos macho si lo ven hacer los mandados. Si lo llegan a ver con delantal, salen corriendo a conseguir un amante.

¿Cómo va a descansar cinco minutos si llega de trabajar más tarde que el marido? Esto no es del Renacimiento, es de los tiempos de las madres y de las abuelas. Progresamos bastante. Porque quien haya sido el redactor de este hoy sorprendente instructivo, daba por seguro que la mujer no trabajaba y que si el matrimonio se rajaba, la mujer se tenía que aguantar porque no podía emanciparse. Cada vez hay menos abusivos que exigen que la mujer se quede en la casa y también hay menos mujeres pelotudas que no quieren trabajar en nada sino jugar a las muñecas con los hijos. Tener una carrera profesional no es un privilegio del hombre… y suponer que el marido es menos hombre porque no logra ganar más dinero que ella, se parece a todo lo que se le reprocha al varón.

¡Ah bueno, la mujer como un centro de entretenimiento! No te digo que si estás enamorado, (y tendrías que esforzarte en estarlo siempre) no te resulte más apasionante o al menos entretenido verla(o) aparecer cuando volvés del laburo. ¡Porqué el trabajo debería ser aburrido! Este punto tres realmente es el colmo. Es exagerado que en cuanto lo(a) veas le saltes encima con toda la lascivia de 24 horas acumulada, pero de ahí a aprender malabares para que no se te aburra hay una enorme distancia. ¡Dale loco(a)!, debería alcanzar con simpatía, camaradería, esa sensación de ser compinches, aunque la sexualidad también ayuda.

¿Vos sabés que leés esto y parece un chiste de mal gusto? Esto era lo que aceptaban las madres y abuelas; hasta se sentían orgullosas de cumplirlo. ¿Porqué no se pasaban un plumero por los sesos? Porque francamente hoy, un tipo que anhelara que su mujer desempeñara ese rol ¡de rodillas! sería un tipo para internar. Ahora, también hay mujeres que creen  saber que todos los hombres pretenden eso. Así serán los hombres que a ellas les gustan en esa singular bipolaridad que al menos a mí, me rechina mucho.  Hay que reconocer que también hay hombres que se ríen cuando alguien cuenta el dicho árabe según el cual, “cuando llegues a tu casa, dale una paliza a tu mujer. Vos no sabrás porqué lo hiciste, pero ella sí”. Dicho sea de paso, mirá que solo los peores musulmanes piensan así.

¿Qué querés que te diga? Esta me gustó. No digo que él o ella deban prender la chimenea, que la prenda cualquiera. Pero que ambos quieran que el otro se sienta en el paraíso no es para nada un mal punto. Hay momentos en la relación de pareja, que el hombre o la mujer tienen la sensación de que si aceptan de buen grado lo que les reclama su pareja terminarán sometidos. Tal parece que hay una odiosa tendencia natural a someter o ser sometido, que no hay algo como una democracia en el hogar. Y que el hombre es menos hombre si de vez en cuando no pega unos gritos. Es penoso, pero no es privativo del varón, en algunos muchos casos es al revés. El tipo tiene la sensación de que si no arma un escándalo periódico, termina sometido y hasta cornudo. Y la mujer también. Bicho raro el ser humano, andá a preguntarle a Darwin cuántos milenios se necesitarían para que esto se reacomode para que marido y mujer puedan sentirse en el paraíso sin la tentación de agredir al otro.

Alguno de los dos tendrá que sacarle los piojos. No importa que sea el padre o la madre, ¡pero que alguno se los saque, por favor!  No culpes a tu mujer porque alguno se te descarrió, tampoco culpes a tu marido. Si al nene lo encontrás con un porro de marihuana, si a la nena la encontrás apretando a mansalva con un degenerado o si se convirtió en uno de esos “NiNi”, nada debe hacerte suponer que sos enteramente inocente y que la culpa la tiene el otro. No creas que tus obligaciones terminan con una túnica almidonada o el uniforme más caro. Si los adolescentes de hoy asaltaran, asesinaran y violaran a todos los pedagogos de la permisividad, entonces, la saludable justa dosis de rigor y cariño quizás pueda restablecer la adolescencia que todos nos merecemos. Pero si querés que te diga una cosa, ojalá fuera tan fácil como eso. Decir que solo los padres tienen la culpa es ignorar a los docentes que disfrutan reprobando a más del 50% de los alumnos, a las sociedades que permiten que no haya suficientes buenos empleos, a los juegos violentos de play station… y a muchas cosas más que todos hacemos todos los días en nuestros trabajos, en nuestras costumbres. ¿O vos te creés que la culpa siempre la tiene otro?

Con este punto siete me salgo de tema. ¿Ustedes también comprobaron que las televisoras suben insoportablemente el volumen cada vez que viene la tanda? Habría que boicotear a todos los productos que promueven consumidores tarados y sordos. ¿También observaron que en las telenovelas meten un desagradable ruido de fondo que seguramente creen tan intelectual como sus libretos? ¿Y el escándalo y las risotadas ridículas en los programas en vivo y ya no decimos argentinos, porque acá hacen lo mismo? La gente admira la elegancia que generalmente exhibe un buen británico, pero ¿no se dan cuenta que parte de esa elegancia consiste en que es inimaginable que ese tipo ande a los gritos, hable sacudiendo las manos como si estuviera nadando o se ría únicamente de las estupideces y con el entusiasmo que despertaría el mejor chiste universal? La mujer debe ser calma, el hombre también, los nenes no tanto porque serían unos boludos.

No debe haber peor cosa que una mujer boba esperándote en la casa y sonriendo como una naba. Lo mismo diría de un marido en la misma situación. ¿Pero es que en esta época no se celebraba a la pareja inteligente o que ese era un problema personal del que redactó esta cosa? Digamos desde ya que aunque soy veterano, no llego a la edad suficiente como para haber sido el destinatario de un folleto así, pero creo que el autor no estaba en su sano juicio. ¿Sería varón o sería mujer? Hoy cuesta creerlo, pero no te extrañe que haya sido una mujer, una de esas mujeres que hablaba pestes de la vecina porque la había visto ¡conduciendo ella el auto! Y mirá que donde escarbes, estas cosas todavía ocurren entre las mujeres. Lo cual no equivale para nada, a exonerar de culpa a los varones en las porquerías que todavía deben sufrir las mujeres. Hay mucho camino para recorrer, de ambos lados.

¡Calladita y modosa! Pero dejate de embromar y perdoná la expresión pero es lo que se me ocurre. Si hay un tipo que cree que siempre sus problemas son más importantes que los de ella, se merece una mujer bobalicona como la que retrata este folleto. Confieso que yo soy del tipo del marido mudo y reconozco que está mal, pero el tipo que viene a la casa a descargar todas sus frustraciones es un insoportable. Enfrentalas solo, loco, no pidas lástima porque la vas a conseguir. Ahora, la mujer que macanea cosas, que te llena la cabeza con tonterías o que solo sabe compartir los acontecimientos de la telenovela de turno, está en muy mal camino.  Si escarbás en tu personalidad, seguro que lo que te gustaría es que al llegar a casa te encuentres con tu mejor amigo, tu compinche, tu mejor confidente y asesor. A su tiempo también tu mejor amante y cariñoso compañero. A ambos les gustaría.  ¿Que eso es muy difícil?  Y sí, es difícil, pero hay que intentarlo.

¿Que se tiene que aguantar si el marido no vuelve en toda la noche sin avisar? ¡Pero habría que ser una naba a todos los premios! Imaginate en aquél entonces que la mujer se tomara la noche libre y apareciera radiante en la mañana ante el tipo que la espera con un mate. Mirá que dijimos amigos y compinches, no tarados a todos los premios, más cornudos que un vikingo, que salían con esos cascos a cometer tropelías durante meses y eran sus esposas aburridas las que les ponían la cornamenta de adorno en la cabeza. Porque mirá que no se salva el más macho de los machos. No digo que ser celoso sea una virtud ni mucho menos, pero de ahí a que en el aniversario de bodas le regales a tu mujer un talonario de vouchers para el barrio Palermo, hay una enorme distancia. Y viceversa.

¡Ahh sí! Los problemas del varón son más valederos que los de la mujer, ¡mirá qué bien! Vivir la vida como un quejido interminable es una porquería para el varón, para la mujer y hasta para los nenes. Y los uruguayos tenemos que tener el doble de cuidado, porque tenemos fama de eso. No tanto de que nos quejemos eternamente, sino de que nada nos parece suficiente, cualquier cosa que logremos nos parece un pequeño escalón hacia una felicidad que no queremos, porque nos satisface la frustración como meta, somos como la letra de un tango, más todavía que los argentinos. Si escuchás a los caribeños (en general), ellos siempre están contentos con todo, cuando en muchos casos deberían estar desesperadamente insatisfechos. Como ellos también tenemos algunos entre nosotros, sin distinción de sexo. Esto podría ser un prejuicio; dame un buen argumento en contra y enseguida me bajo del caballo.

Y con esta lámina termina el folleto. Arreglame la almohada y quitame los zapatos. Pero ¡por favor! Nadie quiere la igualdad entre varones y mujeres aunque algunos lo prediquen, es más divertido que tengamos algunas diferencias y que a esas diferencias las cuidemos sin incurrir en la homofobia. Cada cual con su cada cuala o su cada cualo. Y hay que desarraigar hasta el fondo los prejuicios que alentaron este folleto, el cual, mal que les pese a las feministas a ultranza, eran compartidos a partes iguales entre las dos partes de la cosa. ¡Y dejen de acosar al varón bueno, para que sea más malo, abusivo y sexualmente apetecible! Recuerden que eso viene de la época en que éramos primates al mando de un macho dominante y que hoy el tipo puede ser tanto o más poderoso sin pegarle ni someter a nadie.

Respecto a este folleto:

Adjudican la autoría de este adefesio, solo ahora divertido, a la española Pilar Primo de Rivera, un dictador de los años 20. Se asegura que ya entonces resultaba anacrónica… pero no a todos ni a todas.  En todo caso, no es un triste caso vinculado a los tiempos de la humanidad, y ahí está todo el mundo islámico para comprobarnos que hay todavía un largo camino para recorrer.

Ver: http://www.elpais.com.uy/vida-actual/rescatan-guia-buena-esposa-libro.html

 

Guillermo Pérez Rossel