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Sabiá, zorzal, andá a saber


Me piden zorzal y acá va lo que encontré, entre varias incongruencias. Hay gente que afirma cualquier cosa.


El “Zorzal Criollo” sería Gardel, pero como al pájaro lo ubican entre los tordos, entonces el Mago rechazaría indignado cualquier cosa que lo asimilara con un “dotorado” académico. Pero no, el zorzal nuestro (parece que también es el sabiá guaraní aunque quien sabe), ni tiene ni quiere esos diplomas, le alcanza con que no lo fastidiemos mientras picotea una naranjita y mucho menos soporta  que se nos ocurra encerrarlo en una jaula.

¿Querés tener zorzales en tu jardín? Conseguite un mburucuyá y cuando la fruta esté madura, instalate en una reposera con el mate al lado para ver como vienen los sabiás a darse un festín, mientras los mangangás trajinan entre las flores de la “pasionaria” y los bichos peludos (mansitos, pican pero poco) se alimentan de las hojas y los pájaros se alimentan de ellos y de otros bichitos que atrae el mburucuyá. Pero el zorzal no falta a la cita con el manjar.

Ahora, que si querés que ningún bichito oriundo se te arrime, andá y como un vejiga plantá únicamente especies de otros continentes. ¡Pero mirá que hay que ser salame! Y como te digo mburucuyá que para mi es la reina de la flora nativa, te digo también un espinillo, una lantana que es preciosa y también oriunda, y… Bueno, no me la voy a dar de especialista en jardinería, andá y consultá a alguno y seguro que en lugar de mirar la tele todo el día como un abombado, guardás algunas horas para instalarte  en el jardín a escuchar a los zorzales y otros miembros de esa gran coral  y ver como la naturaleza te arma un show para vos solo. Y no pone tanda de publicidad, por si no te diste cuenta.

Tal parece que nuestro zorzal es el turdus rufiventris, entre sus amigos más conocido como zorzal colorado o chalchalero (aunque con este último nombre ya empezamos con los problemas de información incongruente). Mirá cómo los enumera y describe la Wikipedia:

Seguro que si el zorzal supiera los nombres científicos que se le asignan se molesta y no canta nunca más, o empieza a cantar en latín paqueaprendan a respetar.

Otras fuentes, aparentemente todas fiables, aseguran que nuestro zorzal es el Callonetta Leucophrys y que además de en Uruguay, también habita Argentina, Bolivia Brasil y Paraguay. Parece que comparte habitat con otro zorzal parecido, el zorzal chalchalero que es algo más pequeño y con pecho blanco. El que nosotros vemos habitualmente en el campo tiene el pecho colorado, color ladrillo. Si ves a alguno paliducho es posible que no esté enfermo sino que sea más joven, pues la intensidad del colorado del pecho la adquieren con la madurez. Las hembras son un poco más chicas.

Si en los jardines de tu vecindario encuentra el alimento y la tranquilidad que necesita, es posible que no se vaya nunca, que escoja ese lugar como residencia permanente y te regale nuevos pichones cada año. Hace el nido en árboles bajos, pone tres a cuatro huevos y vive hasta 18 años, así que es uno de los pajaritos más longevos. Otras fuentes aseguran que pueden llegar a los 30 años. Me queda la duda si los científicos o sus fuentes no se ponen de acuerdo, o si es el propio zorzal-sabiá el que los engaña cuando los ve tomando notas para sacar conclusiones.

Tendrás que elegir: o tenés gato o te postulás para que algún zorzal (hornero, gorrión, ratonera) haga nido al alcance de tu vista. Difícil elección; es cosa tuya, yo no me meto pero te cuento que en Washington (EEUU) los vecinos te arman un escándalo si aparecés con un gato. Ellos eligieron a las ardillas y basta un solo gato para estropearles el espectáculo.

En el monte no les va mejor, los cuervos y muchos otros depredadores les quieren arrebatar a los pichones pero el peor de sus enemigos es el hombre, que los quiere vender a gente que le gusta tenerlos enjaulados para escucharlos cantar. En verdad no tengo idea, pero me inclino a creer que si pudieras entender lo que canta cuando está prisionero,no podrías resistir el impulso de soltarlo.

Hay que reconocer que un zorzal entretiene. En Sayago conocí a un señor que aseguraba que a su pájaro le había enseñado a entonar La Marsellesa. Fui a comprobarlo y no diría que fue un fracaso, porque el cardenal imitó a toda clase de pájaros y ensayó fraseos impresionantes, pero de La Marsellesa ni un amague. Para mí que se lo hizo a propósito.

Su canto asemeja el sonido de la flauta dulce y no es cierto que cante únicamente el macho. Cantan los dos, pero mejor canta el macho cuando anda buscando pareja.  En cuanto a que si le pinchan los ojos canta mejor, mejor no me hagas calentar. ¿Se puede ser tan desalmado? Lamentablemente sí, se puede ser tan desalmado, ignorante y canalla.

Lo extraordinario del canto del zorzal es que cambia según el monte, jardín, ciudad o región del Uruguay en que viva. El canta en función de su público, faltabamás. Si le silbás, después que terminóde alimentarse con tus mburucuyás, él te contesta tratando de imitarte. Y si tenés habilidad, hasta podes disfrutar de un contrapunto con tu silbido. No te ofendas si en lugar de imitarte a vos, imita a una gallina, no lo hace con intención. El zorzal se adelanta a los demás pájaros porque es muy trabajador: cuando está despuntando el sol comienza a cantar, por eso si se encuentra con el canto de un gallo, arma un contrapunto que despierta a toda la manzana. Si esta no es una característica extraordinaria, no tengo idea qué cosa puede parecerte interesante.

Pesa menos de cien gramos y apenas llega a a los 25 centímetros, que para un pájaro es un tamaño bastante respetable. Así que no es mucha la comida que necesita este pajarito omnívoro: tanto le da de punta a una fruta, como se desentierra una lombriz o se manduca una mosca. No te olvides de dejarle agua disponible en el jardín, éste y todos los pájaros la necesitan para beber, para higienizarse y refrescarse.

No te apuntes con que es el más criollo de nuestros pajaritos, porque es el ave nacional de Brasil, allá identificado como sabiá laranjeiro. Pero acá empezamos de nuevo con los líos. Las webs brasileñas lo identifican con el mismo nombre científico y la misma apariencia de nuestro zorzal criollo.  Pero en las webs en español te encontrás conque al sabiá no lo identifican con nuestro pecho colorado ni con el laranjeiro  sino con el “chalchalero” que es más gris y más chico. Además, canta como la mona. Así aparece en http://es.wikipedia.org/wiki/Turdus_amaurochalinus.

Ahora que si querés saber más de lo que podrías soportar sobre las aves del Uruguay, podés acudir a http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Aves_de_Uruguay, donde te enterarás que tenemos muchas más aves de las que podríamos creer la gente de a pie, la que no estudió esto como es debido. Pero más allá de eso, continuarás con las incongruencias en cuanto a la diferencia entre sabiá y zorzal. En apariencia, la creencia popular los asimila, pero los entendidos llaman sabiá al más feo de ellos, como si la guaranización lo condenara.

Chico Buarque y el sabiá

Qué querés que te diga; mi mayor respeto a la ciencia, pero no voy a renunciar al folklore que en apariencia dice otra cosa y ojalá aparezca algún lector que nos explique. En todo caso quiero creer que ese “sabiá laranjeiro” de Brasil y nuestro “sabiá” o “Zorzal de pecho colorado” son el mismo pájaro que inspiró a Chico Buarque y Tom Jobim a escribir lo que algunos consideran la mejor canción brasileña de todos los tiempos. Imita poco al pájaro que por otra parte podría imitarlo a ellos. Pero le adjudica al ave la simbología con la libertad, la libertad que perdieron durante su regimen militar, la que recuperaron en obligada migración y el dolor de haber perdido el disfrute de este pajarito.

Mirá el video que merece un lagrimón y no me jorobes con la tipología científica. Me quedo con el error, si lo hay, con tal de no perderme este tesoro cultural. ¡Quélostiró a Buarque y Jobim!

Será entonces el pajaro nacional de Brasil, pero ni así me vas a arrebatar todo lo que significa esta ave, su canto y su espíritu,  los valores morales que todos querríamos compartir en un continente que resiste la necesidad de hermanarse porque andan aferrados a límites físicos,  mentales y a conveniencias que son de otros.