ir arriba
Uruguay

America del Sur

America del Norte y Central

Europa

Africa

Asia

Oceania

Destacado

Home » Europa

Pisa, su torre y mucho más

En agosto se cumplen 840 años de que comenzaron a construir la torre que no es una torre y si vas ahí solo por eso, harás como la mayoría de los turistas que visita Europa como quien corre el Giro D’Italia, pero sin darle pedal a la vida.

Para empezar entonces, no es una torre sino un campanario que en esa época construían separadamente del templo, andá a saber por qué. Y no es lo único que está inclinado en Pisa, más bien casi todo o está un poco torcido o tuvieron que adoptar costosas precauciones para que quedara derecho. Es un fenómeno parecido al de vastas zonas de Ciudad de México; aunque las causas de la rebeldía de la verticalidad son diferentes. En América eso pasa por haber construido sobre lo que fue un pantano y en el caso de Pisa, porque además del Arno, por allí pasaba otro río, el Auser, ominosamente desaparecido quizás desde la época de los etruscos, verdaderos fundadores de la ciudad. Les sobraban ríos a los pisanos.

La torre, el campanario, se empezó a torcer apenas comenzaron a construirlo, así que también llevan 840 años tratando de arreglar el estropicio y estabilizar la construcción. Parece que al final lo consiguieron.

¿Qué se le pudo ocurrir a Mussolini? Acertaste: típica animalada de un dictador,  ordenó que lo enderezaran, que lo pusieran derechito-derechito para que no anduviera violando leyes, aunque fueran las de la gravedad. Bajo sus indicaciones inyectaron cemento en su base, con el resultado de que comenzó a hundirse a mayor velocidad. Si la prensa de la época hubiera denunciado su estupidez, no la hubieran acusado de “neoliberal“ porque esa es una moda reciente, pero seguro que el Duce hubiera soltado alguna diatriba parecida a las de ahora.

¿Qué más está torcido? De relevancia como para señalar en esta reseña,  el propio Baptisterio junto al Campanile, el campanario de la iglesia de San Nicola y el campanario de la iglesia de San Michele Degli Scalzi. Claro que ninguna construcción inclinada alcanza la fama que tiene la Torre de Pisa, finalmente estabilizada no a fuerza de rellenos sino justamente por retirar material de su base e intentar que “flote” lo más equilibradamente posible.  Aseguran que se mantendrá inclinada durante 200 o 300 años más, salvo que vengan los aliados a bombardearla, como casi ocurre.

No lo juzgues mal, en la Torre se habían guarecido francotiradores nazis y los soldados habían recibido la orden de liquidar la resistencia como fuera. De hecho llegaron a tirar algunas bombas incendiarias en otros monumentos de Pisa, pero la Torre se salvó, dicen que por la iniciativa de un oficial joven (el sargento  Leon Weckstein), quien  decidió afrontar las consecuencias de su desobediencia en beneficio del arte.

Todo lo que veas en Pisa y te interrumpa la respiración, está hecho en mármol de Carrara, que queda bien cerca, o de la Isla de Córcega que tampoco queda lejos. Es algo impresionante.

Tengo un amigo, tan veterano y descangayado como yo, que desarrolló una muy interesante manera de viajar para alguien que puede  darse el lujo de volver. Él y su esposa buscan y rebuscan en internet hasta que encuentran una casita o apartamento en algún lugar idílico de por sí y próximo a muchos otros lugares imperdibles. Entonces sacan un abono mixto, de tren y autobús, recorren cada día todo lo que pueden y cuando regresan cansados, se van a algún bolichito de esos irrepetibles,  y alternan con los lugareños durante tantos días que terminan conociendo cada lugar, no a lo Atilio Francois, sino de verdad, como se debe. En su última expedición encontraron una casita en el lago de Como, pero por acá también deben encontrarse.

A mi me pasó algo así pero accidentalmente y justamente en Pisa, donde llegué para la clásica disparada y me atrapó una huelga ferroviaria en España, que era mi destino final.  Estuve cuatro días, y de esos días guardo algunos de los recuerdos más memorables de mi historia viajera. Particularmente tengo en la cabeza como una película,  cuando del otro lado de la plaza frente a la Estación, me llamaban a los gritos para que fuéramos a compartir un “ristretto” o una copa de vino, “pisano” naturalmente, con tanto cuerpo que hay que sacudir la botella para que caiga al vaso.

En fin, todavía hoy, me monto en Google Maps, me instalo en la puerta del minúsculo hotelito, y bordeo la plaza saludando a los flamantes amigos, para tomar por la vía Francesco Firpi que me llevará al puente Solferino, sobre el mítico Arno, el mismo río que riega a Florencia (¡mirávó!). Ahí se impone una contemplación suficiente como para que la imagen te quede nítida el resto de tu vida. En la otra orilla agarrás por la Via Roma y en unas pocas cuadras estás en la Piazza del Duomo o Piazza dei Miracoli, denominada así en una novela de Gabrielle D’Annunzio.  Allí están el Duomo, la Torre inclinada, el Baptisterio y el Camposanto.

Te vas a quedar de una pieza, pero no te apures. Detenete a tomarte un chianti con un poco de queso pecorino, algún jamón toscano.  Mejor pedite un antipasto lo más completo posible, en un boliche que hay en una esquina, con mesas en la vereda y vista impresionante del conjunto. Si hacés eso, te damos permiso para sacarte la estúpida foto sosteniendo la Torre.

A esta altura te preguntarás por qué te propongo Pisa y no Florencia, para hacer centro y desde allí hacerte una panzada de Toscana. Pues porque como Florencia no hay otra ciudad en el mundo, pero tampoco ninguna tan repleta-repleta-repleta de turistas. Y los turistas masificamos y encarecemos todo. No es el caso de Pisa, donde podés conseguir algún hostal, restaurante y cafetería inolvidables y a buen precio.  De acuerdo a tus pretensiones y exigencias, podés encontrar alguna pensionsita desde 30 dólares por día hasta buenísimos hoteles por 200 dólares. Está muy buena la web www.venere.com/es/italia/pisa/?ref=37948#p|1;f:o|price-t|all-z|all_areas-r|r6-c|all_rate, con precios, ubicaciones y juicios sobre hoteles en Pisa. Pero no te olvides de instalarte en Google Maps y convocar el servicio que te muestra hospedaje, pues acá es MUY relevante la ubicación en el centro del escenario; este es un lugar para zapatearlo de arriba a abajo. Vos ponés “albergo” en la columna de la izquierda y te aparece oferta vigente. No te resistas a la tecnología, avívate y disfrutá. Si te querés poner serio y ver de todo oficialmente:  http://www.opapisa.it/es/home-page.html , también es muy buena.

En cuanto a la torre, o campanile, te dirán que es posible subir, pero no agarres viaje si no tenés buena salud, mirá que son 293 peldaños, empinados, oscuros  y agobiantes. No te dejan subir con niños menores de 8 años porque sería suicida y si tenés adolescentes en la edad de la bobera o cónyuges que se pasan de listos, agarralos de la mano y no los sueltes por nada del mundo. La torre será famosa pero fue y es muy peligrosa para irresponsables. El parque, parte con césped, parte pavimentado, está bastante limpio porque cuando ven a un nabo tirando un papelito lo fulminan con la mirada o directamente se lo llevan para la comisaría. En la torre suben en grupos de 30, guiados por un experto. Y cada tanto, varía con la temporada, hacen sonar las campanas que son un auténtico carrillón. Si sos arquitecto o fanático, harías bien en darle una mirada a http://moleskinearquitectonico.blogspot.com, un extraordinario blog que contiene extraordinario material gráfico y didáctico sobre este y otros lugares del mundo, que uno debe visitar con asiduidad, aunque sea mediante un blog como éste. De allí proceden algunas de las ilustraciones

Antes que nada vamos a darle una sorpresa a los que saben poco. La torre no es una torre ni tiene clásica forma de torre: tiene forma de banana.  Los tres primeros pisos se construyeron entre 1173 y 1178 y ya vieron que la cosa venía mal. Así que la obra se detuvo durante un siglo y cuando la reanudaron la enderezaron entre los pisos 4 y 8. ¡Mala cosa! La torre comenzó a inclinarse para el otro lado. Al campanario lo diseñó Tomasino Pisano y además de su belleza, tenía como propósito equilibrar la rebelde torre. Tampoco lo logró, pues apenas la construyeron se inclinó todavía más… pero no se cayó, ¡miracolo!

En total son 60 metros de alto y 19,6 de diámetro como promedio. Las paredes son de 4,1 metro en la parte inferior y de 2,7 en la superior, ya imaginarás por qué. Capiteles corintios y una columnata imponente, recuerdan la inspiración bizantina y la influencia árabe, lo cual al menos es un reconocimiento de dónde provino el dinero capaz de solventar no solo la torre sino todo el conjunto. Porque la captura de la Mezquita de Palermo por parte de la armada Pisana fue una de las fuentes de recaudación, por llamarla de alguna manera. Finalmente en 1999, gracias al aporte multinacional, se logró estabilizar la torre mediante un sistema que además, está automatizado y prevé movimientos sísmicos. La inclinación retrocedió a los niveles que tuvo en 1838 y se afirma que desapareció el riesgo inminente.

Ahora, el  verdadero plato fuerte de la Piazza dei Miracoli, es el Duomo, la catedral medieval dedicada a Santa María, una basílica de cinco naves que el arquitecto Buscheto comenzó a construir en 1064, dando forma al distintivo estilo románico pisano. De alguna manera, pese a lo que dictó la historia, arquitectónicamente el estilo es un canto a la tolerancia entre culturas, pues toma lo mejor de lo conocido, sin exceptuar ni a lo bizantino ni a lo islámico. Es también un himno en honor de los mármoles locales y una impresionante muestra del trabajo en bronce que deslumbra en las puertas de entrada.

El Baptisterio, dedicado a San Juan Bautista es de dimensiones colosales para este tipo de construcciones. Tiene 107,25 metros de circunferencia y en su parte superior es inclusive más alto que la Torre inclinada, aunque solo por algunos centímetros. La inmensidad interior queda particularmente resaltada por la economía de decoración.

El Camposanto monumentale completa los milagros de la plaza. Se asegura que está construido sobre un basamento de tierra santa traída del Gólgota tras la Cuarta Cruzada, por Ubaldo de Lanfranchi, Arzobispo de Pisa. Ya era un cementerio en el 1278, cuando edificaron este claustro enorme y rectangular El muro exterior está compuesto por 43 arcos ciegos, describe la Wikipedia. Hay dos entradas. La de la derecha está coronada por un elegante tabernáculo gótico, que custodia a la Virgen María con el Niño, rodeada por cuatro santos. Es obra de la segunda mitad del siglo XIV, de un seguidor de Giovanni Pisano. La mayor parte de las tumbas están bajo arcadas, aunque algunas están en el prado central. El patio interior,  rodeado por elaborados arcos de medio punto contiene una amplia colección de esculturas romanas y sarcófagos. A diferencia del Campanile, este edificio no se salvó de las bombas, aunque los soldados norteamericanos evitaron las explosivas y lanzaron las incendiarias. Aún así, destruyeron el techo y muchas pinturas y frescos

En fin, gastate unos pesitos, comprate una buena publicación impresa sobre Pisa, y dale a la pata. También deberías viajar con tu Smartphone y estar atento, pues a menudo hay servicios informativos para estos aparatos, o alquilan ayudas audiovisuales.

Junto con Venecia, Génova y Amalfi, Pisa fue una de las cuatro repúblicas marítimas italianas. Del período etrusco se sabe poco, pero ya en el siglo IX disponía de respetable poderío naval hasta el punto que, asociada a Génova, expulsó a los sarracenos de Córcega y Cerdeña. La lucha contra los infieles resultó un excelente negocio, del cual disfrutaron los pisanos durante la Primera Cruzada; pero la riqueza también entraña celos y riesgos, de manera que pronto se enfrentó con Génova y Venecia, también lanzadas a la cristiana tarea de arrasar sarracenos ricos y arrebatar el producto de saqueo que habían obtenido otros fieles cristianos.

Tanta guerra santa terminó en el 1284, cuando los genoveses hundieron su flota y dejaron a los pisanos a la miseria durante dos siglos. Tan mal estaban que Génova vendió la ciudad a los florentinos. ¿Qué me dirían si les cuento que fue la cultura lo que restableció la grandeza de Pisa? Pues eso es lo que ocurrió cuando alguien decidió hacerla sede de una Universidad que tuvo su fama y contó con personajes como Galileo Galilei para incrementarla y sostenerla.

En fin, la idea es hacer base en Pisa, socializar con los pisanos y de ahí darle vuelta y media a lo que para mí, es uno de los más hermosos lugares de todo el mundo, lo cual incluye a la irrepetible Florencia, la inesperada San Gimignano (otro lindo lugar para quedarse), Siena, Pienza y el Valle de Orcia, todos declarados Patrimonio de la Humanidad, sin que eso signifique ningún punto en contra para muchísimos otros pueblitos y laderas de la Toscana.