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Fantástico logro de un lunático

Hasta los ingenieros cariocas se burlaban de él; hay gente que odia la audacia.

Hace unos días se cumplieron cien años de la inauguración del teleférico que sube hasta la cima del cerro Pan de Azúcar y el interés por este rey de los paseos colgados de un cable, no mengua sino que se acrecienta. Se supone que no menos de 40 millones de personas usaron el “bondinho” y es muy posible que vos seas una de ellas, hasta en más de una oportunidad.

La iniciativa original fue de Augusto Ferreira Ramos; ya nadie recuerda el nombre de sus detractores, no dejaron nada valioso, comenzando por la crítica. Esto suele ser una constante, pero no escarmientan. Sin embargo hay que ser justos; en esos tiempos solo había otros dos teleféricos en el mundo y la obra no solo costaría mucho dinero, sino que debía superar enormes dificultades técnicas. De hecho, del proyecto original queda muy poco, salvo la genial iniciativa de construirlo.

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El actual data de los años 70, luego que se asignara la ampliación y reconstrucción a la Compañía Caminho Aéreo Pao de Acucar, estableciendo que debía duplicar los servicios y respetar severas normas de seguridad. La compañía cumplió con creces las exigencias y  multiplicó por diez la capacidad de transportar viajeros hasta la cumbre.

Los vehículos colgantes originales eran bastante semejantes a los tranvías que circulaban por Río de Janeiro en ese entonces, cuando todavía eran un alarde de la tecnología. Los cariocas llamaban “bondis” a esos tranvías e inmediatamente comenzaron a referirse a él como “bondiho”, pronunciándolo con un gesto cariñoso, así de emotivos son los cariocas. Tiene dos tramos, el primero de los cuales arranca de la Praia Vermelha, ubicada en el barrio de Urca y termina en el Morro da Urca, que es una estación intermedia antes de llegar a su destino final en el Pan  de Azúcar.

Los morros de Urca, Pan de Azúcar, el Corcovado donde está el Cristo Redentor y todos los demás de Río, son en realidad, bloques de una sola piedra descomunal, un capricho de la naturaleza no demasiado original para nosotros, pues nuestro cerro Pan de Azúcar tiene la misma característica. El de Río tiene 220 metros de altura y cada bondinho puede transportar 65 personas en un viaje que durará solo tres minutos en cada tramo, pero te resultará absolutamente inolvidable.

Muchos deportistas de extraordinaria audacia, prefieren trepar escalando hasta la cumbre del Pan de Azúcar, para lo cual primero deben escabullirse de la vigilancia que procura por todos los medios que nadie se mate en el intento. Pero cien años atrás, 400 obreros se arriesgaron por un sueldo; era la única manera de hacer llegar hasta la cumbre las cuatro toneladas de material necesario para completar las primeras obras. Parte de ese material fue al Morro Vermelho y permitió la construcción del primer tramo, de 538 metros de extensión. Un año después,  el 18 de enero de 1913, quedaba completado el segundo tramo, con otros 749 metros de largo.

El teleférico ganó popularidad fuera de nuestra región l gracias a la película del agente James Bond “Moonraker”, interpretada en 1979 por Roger Moore y en la que el famoso agente 007 protagoniza una eléctrica escena contra un enemigo en el techo del teleférico, con las excelentes vistas de Río de Janeiro y sus playas de fondo. Así lo recuerda El Tiempo de Bogotá, nuestro socio GDA, una de las fuentes para este artículo junto con la invalorable Wikipedia. La compañía celebró el aniversario con sus clientes, dándole a cada una de las 2000 personas, un trozo de pastel conmemorativo. También se inauguró una exposición fotográfica y en enero, cuando se cumpla el centenario del segundo tramo, habrá nuevas y más lucidas conmemoraciones, aseguran.