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Butan, el mundo feliz

No es el de Aldous Huxley, que de feliz no tenía nada. Este es otro, movido por el mismo objetivo pero con diferente estrategia.

Ojalá que tengan suerte y que no caigan en los mismos errores. Lo importante es que hay voluntad de lograrlo y que nosotros deberíamos sacarnos esa sonrisita sobradora de la cara. ¿O acaso conseguimos algo con tanta desconfianza que se parece al cinismo? Todo lo cual  no impide darles algún consejo a pesar de la distancia geográfica y cultural: que le permitan votar a las mujeres y que corrijan muchas diferencias sociales. Por lo demás y si es sincero, buena suerte con el esfuerzo, nosotros todavía estamos muy lejos de lograrlo con el consumismo, aunque difícilmente la carencia de bienes traiga satisfacciones.

En fin no es cuestión de entenderlo o encontrar alguna receta que no se haya intentado desde Ur de los Caldeos, lo importante es ir a verlo, comprobar lo cierto que puede haber en los que elogian y en los que critican, pero también hay que ir porque Bután es un país enormemente pintoresco, bellísimo. He aquí el artículo que nos envía Sandra Kan  (sandrakan@ocioandco.com) con pedido de publicación.

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Bután limita al sur con India y con el Tibet al norte y cubre un área de 38,394 km2. Su pico más alto alcanza los 7541 metros sobre el nivel del mar y el 72.5% de su superficie está cubierta por bosques que, por ley, no pueden tocarse. En la capital, Thimphu, vive la mayoría de sus 750,000 habitantes que hablan Dzongkha,  el idioma nacional, aunque mucha gente habla también Inglés.

Cerrado al turismo hasta hace apenas 30 décadas, Bután comenzó un trabajo de promoción de sus bellezas con apoyo de las Naciones Unidas y la OMT.

América latina no quedó afuera de este plan promocional y hace pocas semanas se realizó una presentación del destino en Buenos Aires, Argentina, como punta de lanza para iniciar una tarea que llegue a toda la región.

Alvaro Moreno, Oficial de Marketing para América latina, visitó operadores turísticos y se reunión con la prensa para comentar detalles de Bután y así despertar el interés de los latinoamericanos por visitar el lejano reino montado sobre los imponentes Himalayas.

Un Mundo Feliz 

El Reino tiene algunas curiosidades como ser el único donde no hay semáforos y donde hay televisión desde hace apenas unos 20 años. Sin embargo, lo más sobresaliente es su forma de medir los que el mundo occidental conoce como Producto Bruto Interno y ellos denominan Felicidad Bruta Nacional.

Los economistas de todo el mundo afirman que la llave de la felicidad consiste en obtener y disfrutar de logros materiales. Sin embargo, en Bután se piensa diferente. Consideran que acumular riquezas no necesariamente conduce a la felicidad y en defensa de esta idea, Bután intenta medir el desarrollo basado no en el índice tradicional de Producto Bruto Interno sino en un índice de Felicidad Bruta Nacional.

¿Y si para ser felices o infelices solo hace falta tener ganas?

Su Majestad Druk Gyalpo Jigme Dorji Wangchuck el Tercero expresó su punto de vista sobre éxito en el desarrollo de como “lograr que la gente sea próspera y feliz”. Con esta fuerte idea en mente, la importancia de la prosperidad y la felicidad se destacaron en el discurso de ingreso a las Naciones Unidas en 1971. Esta visión fue desarrollada más ampliamente por el cuarto Druk Gyalpo Jigme Singye Wangchuck, quien declaró en los primeros años de su reinado que “la política de nuestro país es consolidar nuestra soberanía para lograr la autosuficiencia económica, prosperidad y felicidad para nuestro país y la gente”.

Si bien el énfasis está puesto en la prosperidad y la felicidad, esta última se considera de mayor importancia. Druk Gyalpo el Cuarto hizo hincapié en que para Bután “Felicidad Bruta Nacional”, es más importante que “Producto Bruto Nacional.” Por lo tanto, la felicidad bruta nacional está ahora siendo desarrollada por un amplio abanico de profesionales, académicos y organismos de todo el mundo.

El rey Druk Gyalpo Jigme Khesar Namgyal Wangchuk y su esposa Jetsun Pema. ¡Pero si parecen actores de cine!

 

Preocupado por los problemas que afligen a los países que se centran únicamente en el crecimiento económico, Druk Gyalpo Jigme Singye Wangchuck decidió hacer que la prioridad de la nación no sea su ingreso, sino su felicidad. Dijo que los ricos no siempre son felices, mientras que la gente feliz generalmente se considera a sí misma rica.

Mientras los modelos convencionales de desarrollo acentúan el crecimiento económico como  objetivo final, el concepto de felicidad bruta nacional se caracteriza por la premisa que el verdadero desarrollo de la sociedad tiene lugar cuando el desarrollo material y espiritual convergen, complementándose y reforzándose mutuamente.

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Los cuatro pilares principales de la Felicidad Bruta Nacional son:

1. Desarrollo socio-económico equitativo.

2. Preservación y difusión de la herencia cultural y espiritual.

3. Conservación del medio ambiente.

4. Buen gobierno que significa integración, complementariedad y consistencia.

Esto, entre otras cosas, hacen de Bután un lugar especial para el viajero incansable, que busca descubrir lugares aún frescos y libres de la contaminación de otras culturas.

La defensa de su propia forma de vida desde hace siglos es un desafío para los butaneses que alientan una defensa en la arquitectura local hasta el día de hoy, mantienen como costumbre vestir sus trajes típicos en forma permanente y cuidan sus templos y espacios naturales protegiéndolos fuertemente.

Para demostrar este amor por sus raíces, los butaneses tienen como uno de sus principales atractivos los festivales culturales. Los festivales en Bután suponen una oportunidad única no sólo para experimentar la riqueza cultural de este desconocido rincón de los Himalayas, sino que además permiten al visitante interaccionar con los habitantes locales que viajan, a veces durante horas, para poder asistir a los mismos. Para un listado completo u las fechas de los festivales en los próximos meses se recomienda visitar la web del Consejo de Turismo www.tourismo.gov.bt.

10 Cosas para hacer en Bután

1. Monasterio Taktshang (Nido del Tigre)

El Monasterio Taktshang está ubicado sobre un alto acantilado al norte de Paro.  Construido en 1692, está en el sitio donde se dice que el Gurú Padmasambhava (también conocido como el  Gurú Rinpoche) meditó durante 3 meses en el siglo 8. Se cree que el Gurú Rinpoche voló al lugar desde Khenpajong, Tibet, sobre la espalda de una tigresa y allí sometió a un demonio. Luego realizó meditaciones en una de las cuevas y emergió en 8 formas encarnadas. Y por esto el lugar es conocido como el Nido del Tigre.

2. Caminatas en la montaña

Bután posee algunos de los mejores senderos del mundo. Hay 23 rutas a través del país, que recorren innumerables lugares con una duración desde 3 hasta 25 días. Cada tour es conducido por un guía experimentado, y también se presta el servicio de traslado del equipaje del caminante. Los caminos son exigentes, pero el esfuerzo vale la pena ampliamente. Existen ademas numerosas y excelentes caminatas de un día.

3. Punakha Dzong

El Punakha Dzong fue conocido antiguamente como el Druk Pungthang Dechhen Phrodang o, “el palacio de la gran felicidad”. Fue el segundo dzong que se construyó en Bután y fue el Parlamento Butanés cuando Punakha era la capital. El dzong fue construido en 1637 por el Zhabdrug y ha sufrido varios incendios, inundaciones y terremotos. Actualmente es usado como la residencia de invierno del Je Khenpo (líder religioso).

4. Vida salvaje y avistamiento de aves

Existe una gran variedad de animales para ver en Bután. El país puede ser dividido en 3 regiones  geográficas: la zona alpina (4,000 metros y por encima), sin vegetación;  la zona templada (2,000 a 4,000 metros), con vegetación de coníferas y vegetación latifoliada (hoja ancha); y la zona subtropical (2,000 metros y debajo). La zona alpina está habitada por animales como los leopardos de las nieves y los tigres de Bengala, mientras las otras áreas de Bután están habitadas por especies como el panda rojo, el oso negro Himalayo, rinocerontes de un cuerno, elefantes y colobinos dorados (monos) – el cual es único en el país.

Hábitat de más de 670 especies de aves, Bután es un paraíso para los observadores de aves. Específicamente, Bután aloja a diez especies de aves que están en riesgo de extinción incluyendo la garza imperial. El país es también elegido por la rara grulla de cuello negro que emigra a Bután a pasar el invierno.

5. Aguas Termales

En Bután hay muchos sitios con aguas termales y han sido usadas por siglos para curar enfermedades como la artritis y otros dolores. Cuando llega el invierno es habitual que los Butaneses las visiten.  Más conocidas como  tshachus, las termas en Gasa al oeste de Bután están ubicadas cerca de la orilla del río Mo Chu y se encuentran entre las más populares. Las termas de Gasa son muy visitadas no solo por los habitantes, sino también por animales salvajes como el takin (mamífero símbolo nacional de Bután).

6. Mercado de fin de semana de Thimphu 

Los sábados y domingos muchos de los habitantes de la ciudad y del valle se reúnen en un alborotado mercado de fin de semana en el corazón de Thimphu. Este mercado ofrece a los turistas la oportunidad de mezclarse entre la gente local, degustar los platos del lugar, comprar artesanías y ropa, banderas de rezo y hasta una trompeta hecha con fémur humano.

7. Trongsa Dzong

El Trongsa Dzong está ubicado frente al río Mangdecuhhu River justo en el centro de Bután. Tanto el primer como el segundo rey de Bután gobernaron desde aquí. Se puede disfrutar de un laberinto de estrechos pasillos que desembocan en varios patios.

8. Ciclismo de montaña

El ciclismo es un deporte con creciente popularidad entre los Butaneses. La topografía del país es muy valorada por los fanáticos del ciclismo de montaña, especialmente en las áreas del centro y el este. Los senderos serpentean a través de pequeños pueblos y aldeas, y también algunas lomas desde donde hacer bajadas. Es mejor si los ciclistas tienen cierto nivel de entrenamiento y resistencia, y también algo de experiencia en ciclismo de montaña.

9. Tsechus

Tshechus son festivales Butaneses que se realizan en monasterios y templos por todo el país. El Tshechu es un evento religioso celebrado en el día 10 del calendario lunar, coincidente con el nacimiento del Guru Rinpoche. Los vecinos de las villas cercanas van al monasterio o templo y celebran con bailes que cuentan historias. Se dice que todos deberían ir a un Tshechu y presenciar los bailes de máscaras al menos una vez en sus vidas para recibir bendiciones y lavar sus pecados.

10. Tiro al arco

El tiro al arco es el deporte nacional en Bután y se organizan competencias en todo el país a lo largo del año. Hay dos tipos de competencias: una donde los concursantes usan los tradicionales arcos de bambú y otra con arcos de fibra de carbono. La competencia es dura, y cuando a los competidores les toca disparar a las cosas más pequeñas, el público trata de distraerlos silbando y tirándoles cosas.

 

Para mayor información

info@tourism.gov.bt