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A los tomatazos en agosto

Esto ocurre en Buñol en la última semana de agosto y es algo que uno debería experimentar aunque sea una vez en la vida.

Es voluntario para todos, pero obligatorio para los dueños de lavanderías. Lo más extraordinario es que la ciudad queda hecha un desastre, mucho peor que Montevideo… pero allá al otro día todo vuelve a estar reluciente. Y que conste que no le cargamos las tintas a la Intendencia, de la culpa de la suciedad no se salva casi nadie.

Quizás lo más singular que esta simpática y turísticamente rentable tradición, se origina en una riña callejera protagonizada por jovenes malentretenidos en 1945 y lo que pudo terminar con varios detenidos y algunos hospitalizados, la ciudad lo transformó en un acontecimiento único en el mundo. ¿Realmente querés gresca? Entonces andá a Buñol en la última semana de agosto.

Puede parecer exagerado ir a Buñol solo por esto, aunque sea algo realmente demencial. Pero mirá que Buñol y todos sus alrededores dan para un excelente viaje de exploración por la región valenciana, donde existe mucho más que los cuatro o cinco destinos siempre incluidos. El artículo fue publicado por De Viaje, la sección colega del diario El Nuevo Día de Puerto Rico, nuestro socio GDA. Las fotos son del colega, de la web oficial de la Tomatina y de la Wikipedia.

Primero mirá este video, porque una cosa es descibirlo con palabras, otro verlo como en este caso y muy otro vivirlo en medio de esa multitud.

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El último miércoles de agosto vuelve la tradicional Tomatina en Buñol, España. La diversión a puro tomatazos empieza a las 9:00 a.m. y hay que cuidarse, porque hasta el municipio regala tomates para que le lancen a todo aquel que se cruce en el camino. Según cuenta la página oficial de turismo de España, en esta alegre batalla campal los participantes disfrutan como niños. La plaza del pueblo, se va llenando de gente desde muy temprano. Antes del combate, se levanta un enorme palo cubierto de jabón en cuyo extremo se coloca un jamón. Los más intrépidos intentan trepar a lo más alto para conseguir el premio, en medio del regocijo general. Mientras, desde los balcones se lanzan cubos de agua a las personas que van acudiendo para prepararse antes de la batalla.

A las once suena el disparo que indica el inicio de la lucha, y al fondo de la calle aparece el primer camión cargado con la “munición” anunciando su entrada con la bocina. Los que van en el remolque empiezan a lanzar los primeros tomates. Por fin, el vehículo se detiene y suelta su carga, es entonces cuando la multitud se abalanza para aprovisionarse de “balas” y, en pocos segundos, todo se tiñe de rojo.

Uno tras otro, van llegando camiones con tomates, hasta que se produce el segundo disparo que señala el fin de la batalla. En ese momento comienza la dura tarea de limpiar con mangueras a los valientes que han participado, los cuales ya piensan en la Tomatina del año siguiente.

Esta tradición no se originó como un juego. Fue una pelea juvenil real, ocurrida en 1945 y desde esa fecha, no ha dejado de celebrarse en ningún año.

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Algo más que agregamos nosotros, como por ejemplo, la url de la página oficial de la Tomatina (http://www.tomatina.es) donde podés encontrar los consejos para disfrutar sin lastimarte y para volver a parecerte a lo que eras antes de entrar a la guerrilla roja. Y ni se te ocurra tratar de imitarlos porque segundas partes nunca resultaron buenas. Mirá cómo les salió en Colombia; se divierten, pero no es lo mismo. ¿Y si probáramos con sandías cuando las vemos apiladas al costado de las rutas?

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