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El camino de la muerte

 

Yo por ahí no vayas ni para cobrar una herencia. Es una ruta para suicidas… y para turistas.

El nombre no es caprichoso ni inventado por los operadores turísticos que ofrecen circuitos para ciclistas, no, fue nada menos que el Banco Interamericano de Desarrollo quien lo bautizó como el camino más peligroso del mundo y otorgó recursos para disminuir los riesgos. Pues es la principal comunicación del mundo con los Yungas, nombre que del otro lado de la cordillera se le da a la selva tropical que trepa la montaña y resulta apta para varios cultivos.

En este caso los Yungas están en territorio boliviano, a unos 80 kilómetros de La Paz, y el riesgo para quienes la transitan tiene antecedentes legendarios. ¿Pura exageración periodística? Juzgá por vos mismos: en esa escasa distancia, cada año se registran 209 accidentes en los cuales mueren 96 personas como promedio.

Dice la Wikipedia que esa  carretera fue construida con mano de obra esclava de prisioneros paraguayos, durante la Guerra del Chaco en la década de 1930. Es una de las pocas rutas que conectan la selva amazónica del norte del país, con la urbe Paceña. Lo increíble es que cotinúa teniendo abundante tráfico a pesar de que ya fue habilitada una carretera más moderna y segura.

Con pendientes muy pronunciadas y con un solo carril que en algunos lugares no llega a los tres metros de ancho, naturalmente sin guardarraíles, hay que tener una audacia sin límites para animarse a recorrerlo con vehículos que no siempre tienen el mejor mantenimiento. Sumale la lluvia y la niebla habituales en la zona, las curvas pronunciadísimas, las piedras sueltas, los derrumbes también frecuentes y entonces te preguntás cómo es posible que la gente tome el riesgo.

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El récord de muertos en un solo accidente ocurrió en 1983, cuando un colectivo se desbarrancó y se precipitó en un cañón, causando la muerte de más de cien pasajeros. Y más vale que no preguntes cómo habían apretujado a 100 personas en un autobús.

El camino parte de La Paz, dice la misma fuente. Allí está a 3600 metros sobre el nivel del mar, lo cual ya es como para que te sacuda el apunamiento, pero al poco rato ascendió a 4.700 metros para llegar a La Cumbre. A partir de ahí desciende vertiginosamente y muchas veces son los frenos recalentados los que causan los accidentes.

¿Querés más curiosidades? Es el único trayecto de Bolivia, probablemente también el único de América Latina, en el cual se conduce por la izquierda en lugar de por la derecha. Eso es así para que en caso de cruce, cosa que sucede muchas veces durante el recorrido, el conductor quede del lado del abismo, controlando que las ruedas se mantengan en la huella. ¿Qué es un abismo para un boliviano?. Pues una profundidad de 800 metros como la que hay en el trayecto, cubre los requerimientos de nomenclatura.

Si decidís recorrerlo (ocultando tu propósito al seguro de viaje, suponemos), deberás saber que el conductor que conduce subiendo la cuesta (en dirección a La Paz) tiene prioridad por sobre el que baja (en dirección a Los Yungas), por lo que el vehículo que desciende debe detenerse cuando sube otro, para poder darle el paso.

Tanto es el riesgo que se convirtió en un destino turístico popular a partir de la década de 1990. ¿Cómo se explica que con toda esta información que está disponible en internet, que nadie la oculta, cada año haya 30.000 ciclistas y motociclistas dispuestos a realizar el trayecto? Por supuesto, todos ellos menos los guías, son extranjeros.

Si alguien llegó sin información, no hay riesgo de que siga en la ignorancia durante muchos kilómetros, pues a los lados de la ruta se suman las cruces y lápidas grabadas en distintos idiomas. Quizás eso mismo es lo que produce el efecto hipnótico y la morbosidad capaces de impulsar más y más viajeros cada año.

Los guías dicen que hay mucha exageración y que, para un vehículo tan angosto y dominable como una bicicleta o una moto, si se siguen las indicaciones que ellos dan, es difícil que alguno de los 200 turistas que salen cada día, tenga dificultades para llegar, más allá de que se quede sin aliento. De cualquier manera y especulando con la morbosidad, señalan donde la ruta toma el nombre de “la curva del italiano” o la “parada de los israelitas”, señalando  claro está, los lugares donde perdieron la vida viajeros de esas procedencias.

Desde el año 2006, cuando se terminó la carretera alternativa, la cantidad de accidentes mortales disminuyó junto con el tráfico.  “Al final nos hemos quedado con ese cliché, que ahora es comercial, para la atracción turística y nos sirve porque el segmento de los aventureros quieren vencer ese reto de sobrevivir a la “Carretera de la Muerte”, reconoce uno de los guías a El Nuevo Día de Puerto Rico, nuestro socio GDA.

Fuentes de información e ilustraciones

http://www.argentinawarez.com/el-living/2341302-el-camino-mas-peligroso-del-mundo.html

http://www.francescjosep.net/camino-a-los-yungas-definitivamente-una-carretera-extrema/

www.elnuevodia.com

http://www.elpuercoespin.com.ar/2012/04/24/bolivia-los-yungas-o-la-ruta-de-la-muerte

http://the-deathroad.com/

http://es.wikipedia.org/wiki/Yungas