ir arriba
Uruguay

America del Sur

America del Norte y Central

Europa

Africa

Asia

Oceania

Destacado

Home » Europa

¿Dónde dejaste el yelmo?

Te vendría bien para el paseo medieval que hoy te propondremos.

En Gales hay una posada que fue construida en 1402 con propósitos semejantes, aunque para testas coronadas. Piedra más, piedra menos, está tal cual. Y por si no te hacés una idea, en 1402 faltaban diez años para que naciera Juana de Arco.  ¡Así de antiguas y nobles pueden ser algunas cosas en Gales!

Así que estamos hablando de una posada medieval, o más bien un B&B, lo que significa que no tiene presunciones de hotel y que se limitan a darte una cama y un desayuno. Además tiene solo dos habitaciones disponibles, pero ¡en qué lugar! El viaje vale la pena no solo por la historia, sino también por el extraordinario gusto del mobiliario y por los paseos cercanos que pueden hacerse, de los cuales te ofrecemos una muestra.

Por Nino Ramella  | Para LA NACION

Para sentirse parte de la atmósfera medieval en Gales no hace falta volver al pasado. Basta con reservar una de las dos habitaciones disponibles en Hafod-y-Garreg, un B&B en un valle rodeado de alerces y por donde corre el más bello tramo del río Wye. Queda a pocas millas del Parque Nacional Brecon Beacons en el condado de Powys y tiene el honor de ser la casa más antigua del país.

Faltaba casi un siglo para el Descubrimiento de América y la casa era el lodge de caza de Enrique IV. Transcurría el verano de 1402 cuando se construyó, es decir hace exactamente 610 años. Por aquel tiempo se había desarrollado muy cerca la batalla de Bryn Glas, también conocida como la Batalla de Pilleth, en la que Owain Glyndr -retratado como Owen Glendower por Shakespeare en su obra Enrique IV – había derrotado a los ingleses. Es, además, el último galés nativo que ostentó el título de príncipe de Gales.

Pero ¿cómo saber que la casa fue construida en el verano de 1402?. La inquietud por conocer el dato partió de John Marchant y Annie McKay, que en 2002 dejaron sus actividades como anticuarios en Londres y se instalaron en Hafod-y-Garreg.

Ellos sabían que la construcción era muy vieja, aunque no sabían cuánto. Una inscripción en la chimenea rezaba: En el año de Felipe de España 1633? , pero cuando comenzaron a trabajar en la casa se dieron cuenta de que la chimenea principal, con su enorme viga de roble, había sido probablemente instalada más tarde. La casa debía ser más antigua que su chimenea.

La pareja buscó entonces la ayuda de la Real Comisión de Antiguos e Históricos Monumentos de Gales, que acercaron al dendocronólogo Michael Whorthington. La dendocronología es la ciencia que determina la edad de los árboles según los anillos de su crecimiento y la evolución del clima en el pasado.

Whorthington certificó que las maderas fueron cortadas en el verano de 1402. Todas las vigas corresponden a la misma época, descartando que se trate de alguna viga traída de otra casa. Otra cosa típica de la época es la escalera de piedra envolviendo el fondo de la chimenea.

Ciertamente, la casa tuvo luego algunas modificaciones, tomando una típica apariencia del siglo XVIII, época en la que tuvo su mayor intervención.

Pero no es sólo la estructura de la casa la que nos devuelve a tiempos remotos. Acaso por su pasado como anticuarios, John y Annie han ambientado la casa con muebles y objetos que acompañan esa evocación. Las alfombras y los textiles en las paredes, los sillones, las mesas, los candeleros?, tienen un aire del pasado que impregna todos los rincones de la casa, desde donde las vistas al campo tampoco serían distintas de las que disfrutaron los caballeros que allí recalaban en medio de sus aventuras de caza.

Claro que si bien la estética es similar, las comodidades para los huéspedes se alinean con los de la hotelería más moderna. Internet, camas confortables, baños de aire antiguo, pero con servicios contemporáneos y televisión son algunas de las ventajas que les llevamos a los señores feudales.

Todos sabemos que la cocina inglesa no es precisamente la más prestigiosa en el mundo gastronómico. Pero los desayunos que el propio John prepara, ingleses o continentales, son la mejor manera de comenzar el día. Se sirve en un pequeño jardín de invierno. Aunque lo más destacable es la cocina de Annie. A la luz de las velas, en un comedor que inspira a tiempos idos, se puede disfrutar verdaderas exquisiteces que son el mejor preludio para un buen descanso. Los tes se toman en el living frente a la chimenea. Es decir, la casa se vive a pleno.

En cercanía de Hafod-y-Garreg se encuentra el parque nacional Brecon Beacons, que abarca una gran zona de Gales en la que pueden visitarse pequeños poblados con mercados tradicionales, caminos con imperdibles paisajes, canales, castillos, cascadas y cuevas. Se puede hacer canotaje, ciclismo y caminatas. ¡Ah!, y disfrutar de un verde que todo lo tiñe, interrumpido a veces por un amarillo tan intenso que corta el aliento. Se trata de las plantaciones de colza, de la que se extrae aceite. John y Annie serán buenos consejeros para cualquier programa.

Decididamente, dormir en Hafod-y-Garreg es una experiencia única. Encontrarlo no es fácil, pero merece la pena el esfuerzo de buscarlo. Está en Erwood, que pertenece a la ciudad de Builth Wells en el condado de Powys. Su código es LD2 3TQ. Su página Web, www.hafodygarreg.co.uk En 2004 y 2005 fue nominado como uno de los diez mejores B&B de Gran Bretaña y el primero en Gales en integrar esa lista.

Un consejo: cuando esté sobre la A470 y está usted en Erwood debe doblar exactamente donde hay un pequeño cartel blanco que indica Trericket Mill (si viene del sur a la izquierda y del norte a la derecha). En esa entrada dobla a la derecha y sigue el camino. Al final de ese sendero, luego de tres tranqueras, está lo que busca. Será su oportunidad para sentirse, en serio, un verdadero caballero.