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Montevideo 1904, casi un magnicidio

Alberto Moroy se nos encariñó con ese período germinal de nuestra historia. Y de nuevo nos lleva de la mano de crónicas de la época.

Es una visión de un Montevideo poblado de italianos anarquistas que andaban a los bombazos con cualquier pretexto y de afamados conductores de carruajes con tanta mala suerte que a menudo atentaban contra sus clientes. Al menos cuando sus pasajeros eran presidentes de un país que no tuvo magnicidios como los tuvo Estados Unidos, aunque quizás solo se trató de mala puntería, mala confabulación o buenos médicos.

 

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En la portada un estupendo dibujo que representa el atentado que sufriera José Pablo Batlle y Ordóñez en 1904. Casi toda la información y fotos de este articulo, pertenecen a la revista Caras y Caretas (Argentina, agosto del 1904)

Coche Brougham, similar al que usaba Batlle

Algunos uruguayos conocen esta historia, para los que no, representa una sinopsis bastante documentada de los hechos que acaecieron el sábado 6 de agosto, a las cuatro y treinta y siete minutos, de la tarde (la confirmación surgió porque se detuvo por el reloj de la señora Matilde Pacheco, esposa de José Batlle), por el entonces el camino Goes (Gral. Flores) casi camino Larrañaga (Av. D. Luis Alberto de Herrera).Una mina cargada con 37 cartuchos de dinamita, explotó a pocos metros del carruaje en que viajaba con su familia, la señora Matilde Pacheco y sus dos hijas, Ana Amalia (10 años) y Lorenzo (7 años)

 Observación

A la distancia parecería que el hecho se minimizo, incluso se dice que Luis Batlle y Ordóñez (hermano de Jorge), le había hecho llegar a Trápani la (fabricante de la mina),  en la cárcel, un torno similar al que le había comprado Osvaldo Cervetti (la mano negra), para fabricarla. Se decía que era  la probable acción de desocupados italianos y/o revoltosos locales en busca de gloria. Cuando termine de leer este articulo, seguro que verán una mano negra, tal vez vinculada con intereses políticos de aquí y de la vecina orilla, sobre todo con la intervención de un tal Osvaldo Cervetti como conjurado y Pedro Calderón como brazo ejecutor de un asesinato anterior en Buenos Aires. Resulta obvio que esto  llevo tiempo y costo plata y que ninguno de ellos actuaba per se.

Batlle ordenó al soldado escolta dirigirse a la seccional policial a dar parte del suceso, al tiempo que tranquilizaba a su esposa y sobre todo a su hija -que era la niña de sus ojos y estaba muy delicada de salud.(falleció 9 años después)

Ángel Martinelli cochero / Sgto. Gómez iba en el pescante / Sgto. Azambuya y soldado acompañante

Ángel Martinelli era cochero de la presidencia desde mucho tiempo atrás. Fue el cochero que había llevado a Máximo Santos al teatro Cibils, cuando recibió el balazo en la cara del Teniente Ortiz (17 de agosto de 1886) y el fundador de la Firma Martinelli.

Relato de los hechos (Caras y Caretas 1904)

Aprovechando el buen tiempo decidió el Presidente efectuar un paseo por los alrededores de la ciudad. Los paseantes tomaron 18 de julio y siguieron hasta encontrar camino de los Corrales, donde a poco de andar se tomaron un breve descanso. Emprendieron el regreso por camino Goes y al llegar a la altura del camino Larrañaga se produjo la explosión a menos de dos metros del carruaje (Esto no parece posible; una explosión de 30 cartuchos de dinamita  a esa distancia los hubiese convertido en polvo)

Recorrido de 6 km. hasta llegar a Cno. Goes y Larrañaga / Bomberos buscando restos de la mina frente a la casa (Gral. Flores 366) / Trayecto del túnel de la mina / Desde aquí se accionó la mina

 

La señora del presidente y sus dos hijos sufrieron una conmoción. Los dos sargentos Luis Azambuya y Gómez y así como el soldado que acompañaba al coche presidencial refiere que al llegar al sitio, vieron levantarse el pavimento (era tierra) y moverse los rieles casi en simultaneo con la explosión. Desde la casa de la calle Goes se manejo el aparato según las excavaciones que practicaron los bomberos. El Presidente recibió ese día numerosas visitas. Los trabajos de la policía se encuentras bien encaminados  y se supone poder descubrir en breve a los autores del atentado Uno de los culpables, un sujeto llamado Di Trapani, está ya en manos de las autoridades y del interrogatorio que ha sido sometido se deduce su participación en el hecho. La policía y el Juez Dr. Pastor trabajan en el hecho. El suceso ha tenido gran resonancia, no solo en Montevideo, sin también en la Republica Argentina

¡Así iba a ser el atentado!

De las últimas declaraciones, pesquisas y careos, se ha sacado en limpio que el designio de dar muerte al presidente Batlle era ya cosa resuelta por Cervetti, según Di Trapani desde noviembre o diciembre del año pasado (1903) Cervetti apelo a la fecundidad de Di Trapani en materia de recursos tenebrosos y este le propuso uno pintoresco. Se alquilaría una charrete relativamente elegante; se le artillaría confortablemente por medio de seis cañones emplazados tres a la derecha y tres a la izquierda; los primeros serian cargados con metralla y los otros con pólvora seca para equilibrar la ambulante máquina de guerra  ¡¡¡Se imaginan!!! Se dejaría venir el carruaje presidencial por la derecha del charrete, y al juntarse uno con el otro, dispararían los obuses, impactando así la carroza del señor Batlle. El disparo debía ser producido por una correa automática que manejaría con el pie el conductor

Azada, reflector, hilos etc. con que se fabrico y puso la mina / Cañones para colocar en un charrete / Bomba con dinamita para arrojar / Posible tipo de carro a utilizar

Los cañones fueron adquiridos  por la suma de 36 pesos en una fundición de la calle Cerrito, Cervetti opino que el plan era irrealizable por lo que fue desechado como también se desechó el de echarle una bomba y por ultimo aceptado lo de la mina, se estableció que Calderone y Ruggia, debían desaparecer… Durante muchos días celebraron conferencias Cervetti y Di Trapani, exponiendo este sus temores de que  Calderone y Ruggia  se pusieran al habla con alguno de sus compatriotas y cometieran alguna indiscreción, Cervetti sobre este punto, dio las mayores seguridades, vigilándolo como el vigilaba a los dos aliados.

Final de la historia

El polvorín había sido construido con treinta y siete cartuchos de dinamita, colocados dentro de una caja metálica, con su artefacto detonador accionado por medio de cables y poleas desde el sótano de la vivienda. En realidad, el dúo Di Trapani y Calderone no se embarcó en esa cruenta empresa por fanatismo ni convicciones. Lo hicieron por la suma de $ 400, que les había prometido quien encargó el “trabajo” un individuo llamado Osvaldo Cervetti.

Referencias sobre Cervetti

El presidente Lindolfo Cuestas durante su mandato vivió en la misma casa que luego ocupo Batlle y Ordóñez (18 de julio y Yaguarón) En la planta baja existían negocios, la policía recubrió que en uno de ellos, justo debajo de donde estaba la cama de Cuestas hacían trabajos para montar una bomba. El trabajo estaba a cargo de un ciudadano italiano de apellido Pallini. Esta persona huyo a Buenos Aires y poco después apareció muerto en la Boca de un balazo (junio 1902) Las investigaciones sobre el atentado a Cuestas, condujeron a Osvaldo Cervetti que fue preso por esas razones.

Osvaldo Cervetti era un oscuro funcionario aduanero, destituido por irregularidades durante la presidencia de Lindolfo Cuestas, que había gestionado ante Batlle con zalamerías y elogios desmedidos, su restitución. Al no lograr sus objetivos, ya que habían sido fundados los motivos para expulsarlo sin más trámite, comenzó a lucubrar una siniestra venganza. Su enfermiza fantasía consideró que si lograba matar a Batlle subiría a la presidencia el general Máximo Tajes, y éste sí lo iba a restituir (no quedaba claro por qué motivos). Fue Cervetti  el que le compro el torno a Di Trapani, en la casa Trabucatti (repartidor de la casa lo confirmo), que le permitió a Di Trapani confeccionar la caja donde fueron guardados los cartuchos de dinamita. También se menciona a Cervetti como uno de los denunciantes en un complot (1875) para colocar una mina en el fuerte (lugar que ocupa la plaza Zabala) durante el gobierno provisorio de Pedro Varela.

Mas sobre Cervetti. Batlle lo conocía Pág. 45, ¡muy interesante!

 

http://www.membresiabatllecherviere.com/images/ellos_los_unicos.pdf

Calderón conjurado, por lo visto un asesino a sueldo

Un dejo del  Síndrome de Estocolmo

Frente a otra afirmación del libro anota: “Vi a Di Trapani y Calderoni. Este era impenetrable: Di Trápani creyó al principio que lo iba a maltratar. No los traté como camaradas. Pero tampoco tuvieron que sufrir ninguna violencia de obra ni de palabra. Di Trápani, sentado junto a mí, me relató lo ocurrido. Años después supe que estaba enrolado en nuestro grupo y que prestaba un concurso decidido”. En el mismo libro -”Batlle y el Batllismo”- se dice lo siguiente con respecto a una recomendación de Don Pepe en aquellas circunstancias: “La misma noche del atentado el señor Batlle llamó al Sr. Salvador Russo- jefe interino de la Policía de Investigaciones, diciéndole – más o menos- estas palabras: “Responsabilizo a Ud. del trato que la Policía dé a los autores del atentado. Debe respetarse no sólo su vida sino su integridad física y moral”.

Presidente Batlle con el coronel Galarza (estación Peñarol 21 de agosto de 1904)

 Observaciones

El autor no tiene afinidad política con el partido Colorado, pero entiende que los hechos históricos dejan de ser partidarios y pertenecen al acervo cultural del pueblo. Esta aclaración tiene que ver con cometarios o expresiones de tinte político, dejados en facebook, en otro artículo cuyo título era “Melo, fin de semana histórico”, que desnaturalizan el fin  apolítico con el cual se trato la recopilación de una parte de la historia edilicia de una pulpería camino a Melo, que resulto ser donde trabajaban los hijos del General Muniz.