Sexo en el avión
Era lo que faltaba inventar: una cabina para tener sexo a todo lo alto.
Nadie podrá negar que de esta manera podrás tocar el cielo, pero no deja de ser una de las más extrañas maneras de obtener gratificación. El vuelo erótico lo ofrece Flamingo Air, una compañía de avionetas de Cincinnati a cuyos propietarios podés ver en una de las fotos.
Quizás más que un negocio sea un recurso promocional, pero se ganaron el artículo que numerosos medios del mundo le están dedicando. Y si no te convence lo que se escribe sobre este tema o no podés creerlo, ahí tenés http://www.flamingoair.net/mile-high-club-romantic-flights para que lo veas y examines con tus propios ojos.
¡Si hasta tienen su slogan!: “Mile High Club: Vuelos Románticos. Un vuelo que no se olvide”. Y podría ser que no se olvidara, pues el tiempo disponible para ejercitar la lascivia es de apenas una hora, a la cual habría que descontarle junto con los prolegómenos, el tiempo de despegue y el de aterrizaje, pues habría que ser muy valiente o muy inconsciente para poder concentrarse durante esas maniobras.
Puede ser que el piloto, cuya discreción se asegura, te haga la gauchada de demorar un poco más para aterrizar, pero en ese caso seguro que no rige la tarifa promocional de 425 dólares. El paquete incluye, además de esa hora de vuelo, una botella de champán, chocolates y un dosel privado relativamente cómodo, si uno le da crédito a la foto que encabeza este artículo. ¡Ahhh! Podés pagar con Visa, Mastercard y American Express, la compañera(o) de vuelo lo tenés que poner vos y la concentración también. No hay reclamos ni devoluciones.
Seguro que ahora aparece otra compañía que te da garantía de satisfacción.
Y ahora viene lo que me parece debería ser sorprendente. Los propietarios de la empresa aseguran que la mayoría de los vuelos son reservados por mujeres. Naturalmente no les preguntan si van a viajar con el marido, el de ellas o cualquier otro. Así que la encuesta es necesariamente un poco rudimentaria.
En Taringa, cuando no (http://www.taringa.net/posts/noticias/14134926/Sexo-en-Aviones.html) se incluyen declaraciones según las cuales todo comenzó con una apuesta entre pilotos derivada de esos cuentos y leyendas de sexo disimulado en las grandes aerolíneas y de aventuras en los lavabos. Los pilotos se desafiaban a lograr que alguien pagara por relaciones íntimas en el aire como lo son muchas de ellas, sin necesidad de tomarse un avión.
El capitán Dave MacDonald y su socia Sharon McGee aceptaron el desafío y adaptaron algunos de sus aviones para incluir una cama con cortinas. Dave, que es el piloto, aunque comprometido a la discreción, dijo que alguna vez tuvo un taco en la oreja y un tapón de champan le dio en la nuca, todo lo cual nos pone en claro las condiciones para la experiencia sexual en un lugar además de extrañísimo, terriblemente diminuto y nada aislado en absoluto. ¡Realmente hay que ser muy valiente, además de raro para disfrutar de eso!
Si fallás, al menos te queda el consuelo del paisaje, el champán, los chocolates y la discreción de Dave, que no le contará a nadie tu frustración. En fin, podés informarte por tu cuenta en el teléfono 513-321-7465 o ingresando a la web cuya URL ya te proporcionamos.



