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Buenas Noches, Señora Aruera

Lo que a la gente no le entra en la cabeza, es que algunas plantas saben defenderse. Las leyendas fantásticas a veces impiden sacar provecho a lo que la naturaleza nos ofrece. No habría que perder la capacidad feérica, pero tampoco hay que ser tan nabo, dicho esto sin la potencialidad agraviante con que se lo aplica a los periodistas.

De hecho hay una guerra botánica permanente, en la cual hay plantas como nuestra pitanga que aleja a los insectos, otras que rechazan a otras plantas y algunas que simplemente son malhumoradas, como la Aruera. Ella puede ser hasta una benéfica planta medicinal, pero le tenés que caer bien. Hay personas a las cuales no les perdona que duerman una siestita a su sombra y mucho menos les tolera que le anden cortando gajos o haciendo otras maldades.
Entendamos su posición: ella echó raíces en ese lugar que ahora le pertenece, le da sombra al césped y alienta la vida de muchos bichitos incluyendo a las abejas que disfrutan de sus flores y frutos. ¿Qué viene a hacer un contaminante ser humano que ni siquiera la saluda con respeto? Al respecto tiene un singular protocolo: hay que saludarla al revés, cosa que seguramente aprendió del lunfardo “al vesre”. Si es de mañana hay que darle las buenas noches, y viceversa.

No todas las especies son tan coloridas como la de portada; lo habitual durante todo el año, es verla así. 


Los guaraníes que eran unos fenómenos para adjudicarles leyendas a todo, dicen que la Aruera era una hermosa indígena (si era fea ni leyenda tenía, porque los guaraníes eran poéticos, pero horrorosamente discriminatorios). Se enamoró muchas veces y en todos los casos tuvo una penosa decepción, hasta el punto que decidió no creer nunca más en los hombres y alimentó una amargura que se hizo tóxica cuando regresó a la vida convertida en árbol. A algunos humanos los deja pasar de largo, a otros los perdona si saludan al vesre, pero al resto les produce una reacción alérgica que puede ser muy severa. Esa es su venganza eterna.
Quizás lo que más indignación le dio, fue que los botánicos la bautizaran Lithraea molleoides y le expliquen a la gente que pertenece a la familia de las anacardiáceas. El árbol en sí, muy frecuente en los bosques nativos (aunque hay gente que los corta por precaución), tiene entre 2,5 y 9 metros de altura. También es frecuente en Argentina, Bolivia y Brasil. En este último país o no se conoce o no es popular la leyenda que enseña el arte de saludar al revés a cada Aruera con la que uno se encuentra. Esa debe ser la razón por la cual es en ese país donde más problemas de salud ocasiona, tal como puede verse en la web (http://www.oocities.org/br/plantastoxicas/aroeira.html).

El tronco y el cerno, duros, fríos y coloridos; una de las maneras de identificar a la aruera.

La Wikipedia en español, siempre tan profusa y detallada, no ofrece tanta información sobre este árbol en su entrada http://es.wikipedia.org/wiki/Lithraea_molleoides.  Hay pequeñas variaciones en las arueras de la zona, pero tal parece que todas pueden resultar tóxicas a las personas sensibilizadas con su sustancia.
En la Wikipedia se la describe también como una planta medicinal que, en la forma de extracto alcohólico, por decocción o en infusión, puede ayudar a tratar la artritis, bronquitis, tos y enfermedades del aparato digestivo. Y el experto que escribió la entrada no se anda con chiquitas, dice que también es diurético, hemostático, agente tónico y sedante; tiene propiedades antimicrobiales, antivirales, es citotóxico e inmuno modulatorio, ¡todo eso!

En contraste, explica el mismo autor,  “es una planta venenosa debido a causar sensitividad alérgica, daño en piel, fiebre, y problemas visuales”.  Y escribe a continuación que “en Uruguay, para evitar la alergia, existe la tradición popular de saludar al árbol con un saludo inverso al que correspondería. Si el encuentro ocurre durante el día, se debe decir “Buenas noches, señora Aruera”. Si es de noche, “Buenos días, señora Aruera”. Con lo cual se sostiene que la tal leyenda guaranítica no sería tal, sino más bien algo surgido en nuestro propio campo. ¡Mirávo!

En Brasil utilizan su madera para la construcción, aprovechando la característica de que resiste admirablemente la putrefacción y tolera la humedad aunque esté enterrada. Otra lección de los brasileños: menos leyendas románticas y más aprovechamiento inteligente de los recursos naturales. Observen el color rojizo de la madera, ¿quién sabe cuántos otros usos podría tener?

La aruera en productos de perfumería y su corteza aprovechada por sus características medicinales.

Ahora pongámonos un poco serios y, sin perder la curiosidad por los dichos populares, examinemos el blog http://belezadacaatinga.blogspot.com/2011/08/aroeira-lithraea-molleoides-e-schinus.html, en el cual se describen decenas de usos prácticos para un árbol que acá arrancamos sin demasiado miramiento. Aunque debe comprenderse que si en la familia hay alguien con especial sensibilidad alérgica, puede ser prudente prescindir de este riesgo. Miren cómo además de utilizar industrialmente su madera, hasta producen artículos cosméticos y medicinales.


Lo que te hace cuando se enoja
No encontré otras descripciones en español del daño que causa la Aruera, pero en la ya mencionada http://www.oocities.org/br/plantastoxicas/aroeira.html), hay información bastante abundante.
En Brasil se la conoce como aroeira brava, aroeira branca o simplemente aroeira. Aseguran que es frecuente en los estados de Minas Gerais y Rio Grande do Sul, donde se la cultiva con propósitos ornamentales y para construcciones en madera. Pero también advierte que este árbol del género Lithraea y de la especie Lithraea molleoides, es responsable por los casos más graves de dermatitis fitogénica.
Esta dermatitis se caracteriza por la picazón y el aparecimiento de llagas en la piel. Estos síntomas son desencadenados por la acción alergizante en la cual la gravedad de las lesiones depende de la previa sensibilización del sistema inmunológico. Y por temor a meter la pata con la traducción a partir de aquí cito textualmente:

En la duda no te abstengas, consultá a alguien que sepa, fotografialo y pedí opinión en alguno de los blogs que se indican. Confundirte puede ser peligroso.

 

“Os componentes alergênios de toda a família estão dentro de um grupo de substâncias denominadas coletivamente de “urushiois”. Quimicamente, trata-se de substâncias com núcleo catecólico e de cadeia alifática saturada ou insaturada, com 15 a 17 átomos de carbono. São extremamente lipofílicas e acumulam-se nas membranas celulares. In vivo, são oxidadas a quinonas eletrolíticas que se comportam como haptenos e reagem com proteínas da pele para formar antígenos, provocando reações de hipersensibilidade (Ale et al., 1997). Logo a seguir, células T são ativadas e carreiam os complexos formados pelas proteínas com os urushiois para o retículo endotelial, onde fatores humorais irão produzir um estado generalizado de sensibilidade cutânea (Kalergis et al., 1997; Baldwin et al., 1999). Quatro 3-n-alquilcatecóis (3-pentadecilcatecol, 3-pentadecinilcatecol, 3-heptadecinilcatecol e 3-hepta-dec-dienilcatecol) relacionados foram identificados por Ale et al. (1997) como sendo os princípios ativos responsáveis pela toxidez de L. molleoides e L. brasiliensis Marchand.
Os urushiois são encontrados em canais resiníferos contidos nas folhas, caules e raízes. Eles não escoam para a superfície, e a exposição destas substâncias requer trauma da planta (Rademark & Dieffil, 1995). Este fato entra em conflito com relatos de alguns pacientes que dizem ter se sensibilizado após terem apenas passado perto da planta. Para explicar este tipo de relato, alguns autores teorizam a existência de substâncias alergenias voláteis que emanam do vegetal.

Contudo, os urushiois não se volatilizam. O que provavelmente ocorre é o contato do paciente com objetos, com animais domésticos ou com partículas de poeira que possam carregar os urushiois que foram expostos em algum episódio de trauma do vegetal. Os urushiois podem reter sua potência sensibilizadora indefinidamente no estado seco (Ellenhorn e Barceloux, 1988).
A síndrome inicial de hipersensibilidade causada por esta planta tóxica aparece cerca de 24 a 48h após a exposição. Os sintomas são: queimação, eritema e prurido intenso, seguido do desenvolvimento de vesículas. As lesões aparecem primariamente nas áreas expostas, podendo ocorrer lesões secundárias nas genitálias ou em outras áreas para as quais os catecóis possam ter se espalhado (Ellenhorn & Barceloux, 1988).
Em casos simples, a aplicação de anti-sépticos suaves é suficiente para o tratamento, visto que a dermatite é autolimitante e desaparece com duas ou três semanas. Casos mais graves exigem a administração de anti-histamínicos e corticóides. A regressão do quadro toxicológico nestes casos é mais lenta, devendo-se controlar o aparecimento de possível infecção secundária (Ellenhorn & Barceloux, 1988; Schvartsman, 1979).”


¡Se la toman con el mate!
Personalmente soy testigo de fuertes choques alérgicos ocasionados por esta planta (y por otras, en Uruguay hay unas cuantas), pero en el Chaco argentino no le asignan importancia a su condición tóxica y se inclinan por el origen araucano, en lugar de guaraní. Describen tres variedades de lo que llaman “Molle de Beber” o “Chichita”: (Lithraea ternifolia) Molle de beber; (Lithraea molleoides) Chichita y (Lithraea caústica), Litre (Chile).

En el blog http://arbolesdelchaco.blogspot.com/2010/08/molle-de-beber.html se señala que el nombre “molle de beber” se debe a que los frutos se han usado tradicionalmente para preparar aloja y para saborizar el mate o el agua. Y agrega otros nombres regionale como Molle de Córdoba y Chichita Colorada.

El blog publica el Informe de la Comisión Exploradora del Chaco, donde Arturo Seelstrang refiere: “Chichita. Es un árbol frutal. Su madera presenta un lindo fondo verde con vetas amarillas y negras. La fruta, del tamaño de un grano de maíz, es blanca y ácida; con ella se fabrica aguardiente y un excelente refresco.”

Pero aunque se lo beban, no ignoran sus efectos nocivos ni la manera de legendaria de evitarlo, citando La Guía de Reservas Naturales de la Argentina donde se habla de las “secreciones caústicas del molle de beber”, que producen lo que se conoce como “flechadura del molle”.

El libro “Medicina popular del Noroeste Argentino” hace referencia al ritual utilizado para curar la “flechadura del molle”, que es una reacción cutánea que sufren las personas alérgicas al estar mucho tiempo bajo su copa, y que consiste en un saludo invertido: “Es una curación por simpatía. La bruja conduce al paciente hasta una planta de molle; corta una rama con varias hojas y la pone en la mano izquierda (del corazón). Luego le indica que mire fijamente a la planta, pero con acatamiento, y la salude en los siguientes términos: Buenos días, señor Molle (si es de tarde). Buenas tardes, señor Molle (si es de mañana).” (Marquez Miranda, Fernando: Medicina popular del Noroeste Argentino).

Así que de entrada, estamos hablando de curar y no de prevenir, además de asignarle sexo masculino al árbol. Eso es  lo que tienen las leyendas populares, en cada lugar hay versiones diferentes, pero lo del saludo al vesre es un verdadero hallazgo marketinero; queda atornillado a la memoria andá a saber por qué.

Guillermo Pérez Rossel