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Isla Sark, el último reducto feudal

También el lugar donde mejor se aprecia el cielo boreal y un lugar indicado para enamorados que odien el alboroto.

Las luces son buenas para prevenir la delincuencia, pero pésimas para embriagarse con la luz de las estrellas. Y las muchedumbres hacen imposible la introspección. En estos tiempos no hacemos lo que queremos, sino lo que la urbanización y la permisividad nos permiten. Entonces, seguro que vos querrías algo como Valizas, donde los vecinos se enojaron cuando vieron que se venían los postes de UTE.

Pero al menos en Valizas permiten automóviles y nadie se enoja si prendés un farol a mantilla o salis a pescar a la encandilada. En la isla de Sark sí, todo eso está prohibido o al menos muy mal visto. Ahora, si esto es un éxito con la pobrecita Vía Láctea que tienen en el hemisferio norte, ¿vos te imaginás lo que sería algo parecido en nuestro hemisferio sur donde el cielo nocturno aún en una noche sin luna te permite caminar sin riesgo de tropezar con nada? Pero claro, en nuestras latitudes hay menos gente dispuesta a mirar para arriba, hay que cuidarse de los rapiñeros.

Sark y Guersney en Youtube, mirá y decime si no es un lugar donde habría que ir de cualquier manera… salvo que nos oculten algo sobre la niebla tan frecuente en el Canal de la Mancha.

Es mentira que se pusieron tan restrictivos solo para atraer a los turistas, porque les gusta que vengan, pero solo aquellos que también disfrutan del silencio y la intimista oscuridad. ¡Si aquí no hay ladrones! No tendrían cómo escaparse y tanta tranquilidad no es para ladrones residenciales.

Sark es una pequeña isla en el Canal de la Mancha, famosa por los observadores del cielo nocturno y reconocida por la Dark Sky Association; turismo astronómico le dicen.  Acá no hay carreteras asfaltadas, ni vehículos que no sean a tracción a sangre (permiten unos pocos tractorcitos siempre que anden de día), no hay alumbrado público y los 600 habitantes procuran que la iluminación de sus hogares no contamine la oscuridad exterior.

¡Y dónde están las discotecas, la vida nocturna, las vidrieras iluminadas! Sonaste loco, ponete a nadar hasta la próxima orilla, la francesa o la inglesa, da igual. O quizás hasta la Isla de Guersney, donde son un poco más permisivos, pero donde tampoco son partidarios del jolgorio. Así que antes de sacar pasaje, asegurate que tu pasión por la umbría tranquilidad no es un capricho pasajero, porque después no hay arrepentimiento que valga.

Por Guersney debería comenzar tu expedición a esta isla tan particular y harías muy mal si no le dedicás algunos días, pues también es admirable y no se te termina en una pedaleada matutina y una caminata por la tarde, en el caso de que seas un loco repleto de ansiedad. Nadie podría decir que Víctor Hugo no sabía lo que hacía, lo que le gustaba debe tomarse con seriedad. Y a Víctor le gustaba tanto Guernsey que allí vivió entre 1855 y 1870;  fue allí donde terminó Los Miserables y escribió Los Trabajadores del Mar, dedicado a la isla y sus marineros.

A Guersney se llega por avión, pues tiene el más simpático de los dos aeropuertos  de las llamadas Islas del Canal: Jersey, Guersney, Alderney, Herm y nuestra escogida Sark, pues sobre ella nos estuvimos informando. Desde un satélite todas las islas pueden parecer iguales, pero no lo son de ninguna manera, cada una de ellas tiene sus particularidades, cada una con varias  hosterías o casas de huéspedes atendida por sus dueños, en cada una presumen de servir el mejor té inglés, cada una tiene las mejores historias de las trifulcas entre franceses e ingleses.

Y también tienen sus senderos, sus acantilados, sus playas como la de Shell Herm en la isla de Alderney, con una gran colonia de aves marinas.

Pero que querés que te diga, de todos los relatos, los viajeros que volvieron más emocionados hicieron su tiempo mayor en Sark, a la cual penetraron desde el muelle en uno de sus tractorcitos que funcionan como taxis, con la condición de que no enciendan los faros. Cuando no hay turistas, se dedican a la labor agropecuaria.

No creo que se sepa donde comenzó el feudalismo propiamente dicho, pero sí se sabe  (o más bien se cree) que este fue el último reducto de los señores feudales y andá mirando las fortalezas que hay no solo en Sark sino en todas las islas. No sé si esto es un mérito, pero al menos es una curiosidad que podés satisfacer en varios museos y en algunos de los links que publicamos al final, donde también hay direcciones de hoteles y datos útiles para llegar.

Detengámonos un poco en esta cuestión del feudalismo, pues sobre la belleza de Sark hablan las fotos con elocuencia. La historia de Sark no es muy compleja ni extensa, pero parece escrita por Voltaire y Jonathan Swift si hubiera sido posible que se juntaran por acá en una taberna para pergeñar a dos manos una ironía descomunal acorde a sus capacidades.

Para empezar todo en la isla (en las islas) tiene nomenclatura francesa e inglesa indiscriminada, tal como corresponde a territorios que cambiaron de manos muchas veces, aunque es probable que solo lo fuera en lo que las respectivas monarquías o estados supusieran que era lo correspondiente. Porque en Sark había, hubo y hay, una “Señoría”.

No nos guiemos entonces por lo que digan los gobiernos de Inglaterra y Francia, allá ellos. Lo que importa es lo que dice el gobierno local de Sark según la Wikipedia: “no existen en realidad propietarios libres, ya que toda la tierra es un feudo otorgado a perpetuidad al “Seigneur”. La isla se encuentra dividida en cuarenta “tenants” que solo pueden transmitirse por estrictas normas hereditarias… o por compraventa. Si te parece contradictorio es porque así es. Cada uno de los cuarenta “tenants” originales tiene derecho a un asiento en la “Chief Pleas” o asamblea de la isla. Ahora, como hubo posteriores subdivisiones en pequeñas parcelas, a ellas las comprende una reglamentación similar a los “tenants”, aunque sus ¿propietarios, detentores, permisarios? no están obligados a portar armas o servir en la milicia ni tienen el derecho de sentarse en la asamblea.

Hasta Francia reconoce que la Isla de Sark pertenece al Reino Unido y esta arcaica estructura política y social, está consagrada por una “carta patente” que le otorgó la reina Isabel I de Inglaterra, por la cual se impone un régimen feudal que algunos dicen que terminó en el año 2008 y otros sostienen que continúa vigente. Tampoco Sark es algo tan estrambótico, si tenés en cuenta que también Andorra, Liechstenstein y hasta el propio Vaticano, tienen políticamente la forma feudal. Y si Sark tiene apenas 5 kilómetros cuadrados, los otros feudos no le van a la zaga. Y algunos de nuestros pueblitos del interior, no serán feudales, pero le andan raspando.

En todo caso, mientras recorrés los bellísimos caminos junto a los acantilados, o cuando te detenés a saborear un té que acá preparan como en ningún otro lugar del mundo según opiniones de varios turistas en TripAdvisor.com, no se te pasará por la cabeza que ninguno de los exactamente 507 habitantes tenga en mente organizar una revolución para derribar al “Seigneur”.

En este caso el Seigneur de Sark es desde 1974 John Michael Beaumont, quien se rige por un estatuto vigente desde 1565, con poquísimos cambios y muchísimas curiosidades. Tampoco te lo imagines como Hollywood nos retrata a los señores feudales; John Michael no la pasa mal, pero según muchos es un muy juicioso jefe que se guarda de cometer abusos de ninguna naturaleza. Hasta permite que sus súbditos violen la ley y tengan palomas en su casa, cosa que estuvo severamente penada en su momento.  Como que eran el “e-mail” de aquél entonces, desde el cual se podía practicar el espionaje.

Y si no me creés que es un tipo extraordinariamente cordial, bien querido por sus ¿súbditos?, andá mirando la foto. ¡Si hasta abrió una página personal en Facebook: http://www.facebook.com/pages/John-Michael-Beaumont/142983862385296!

Con todo, en los años 2006 y 2007, la Chief Pleas o Asamblea, tuvo varias reformas que algunos interpretan como el fin del feudalismo, aunque por razones muy disímiles a las que podríamos suponer nosotros en cualquier charla de boliche. Los cambios fueron para permanecer y no para cambiar, pues el temor de los ¿sarkianos? era que algún potentado o alguna corporación se adueñara de la isla por la vía de la potencia del dinero y modificaran su estilo de vida tradicional.

¿Y la Comunidad Europea que dice? Están enojadísimos, quieren que a Sark le pase lo que nos pasa a todos los demás habitantes del mundo. ¡Dejate de embromar!

http://www.sark.info/

http://es.wikipedia.org/wiki/Sark

http://www.sark.info/index.cfm?fuseaction=travel.content&cmid=616

http://www.sark.info/index.cfm?fuseaction=accommodation.content&cmid=610

http://www.visitguernsey.com/walking/

http://www.aferry.es/timetable/JerseyGuernseyHDFerrieses.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Guernsey