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En lugar de nafta, agua

¡Pero si la electrólisis la conocemos desde 1800! Que insistamos con el petróleo es, al menos, sospechoso.

Ahora que la industria automovilística parece que va de cabeza hacia los vehículos a “pila de combustible” es bueno repasar el proceso, ponerse contentísimo y guardar un poco de incertidumbre, esa saludable filosofía uruguaya de desconfiar como sistema, en lugar de subirse alegremente a quién sabe qué cosa. Al final de este artículo leete algunas inquietudes que deja esta tecnología.

Seguro que a vos también te pasó que, cuando ibas al liceo, la profesora de física (siempre era mujer) se mandaba el experimento de la electrólisis y separaba el hidrógeno del oxígeno, uno un gran combustible y el otro, un imprescindible comburente, el mejor de ellos. Seguro también que muchos como yo, pegaron un salto en el banco preguntándose por qué entonces no se usaba agua para hacer andar los automóviles.

El símbolo de las energías renovables y el fantasma del hidrógeno, un fantasma falso que abortó varias posibilidades.

Una de las cosas que más rabia le da a un adolescente es que los mayores te miren con sonrisa sobradora. ¿Vos te creés que si eso fuera posible ya no lo estaban aplicando? Y te tragaste esa seudo explicación, que simplemente era una manera de taparte la boca para que preguntaras cosas que no sabían. Cuando fuiste mayor descubriste que las grandes corporaciones son capaces de cualquier cosa, como hacer estallar las bolsas mundiales o poner en venta la talidomida que dejó a tantos niños sin brazos ni piernas. También son capaces de cosas buenas, no le pongas a todo tinta negra.

Auto eléctrico del año del ñaupa, y auto eléctrico de ahora nomás. ¿Por qué los tanques de hidrógeno? Quizás por el problema no resuelto de la autonomía.

En realidad tenía razón la profesora,  no era tan fácil, pero tampoco era tan difícil como para condenar al mundo a tener un brutal agujero de ozono, entre otras maldades.

La electrólisis  la descubrió William Nicholson en 1800 y Michael Faraday definió las leyes que la gobernaban. Seis años después, en 1806 el ingeniero suizo Francois de Rivaz inventó un motor de combustión interna que funcionaba con una mezcla combustible de hidrógeno y oxígeno, pero el automóvil que diseñó para hacer andar con ese motor fue un desastre. Según la Wikipedia, los primeros autos eléctricos empezaron a andar unos 25 años después ¡pero a nadie se le ocurrió patentarlos!. El primer auto patentado (no el primer auto inventado, de ninguna manera) parece que fue el Benz de 1885, a gasolina, o bencina.

Así que contrariamente a lo que se cree, el auto eléctrico es bastante anterior al auto a explosión interna con combustible fósil. Lo que pasa es que los fabricantes se jugaron a la economía y flexibilidad en el funcionamiento y, forzados a elegir entre la electricidad, el vapor y la gasolina, se quedaron con esta última. Si señor, los hidrocarburos eran más baratos y directos que generar electricidad o vapor.

Fue como una revancha para mí, cuando no hace tanto tiempo, se empezó a hablar del hidrógeno para mover automóviles, pero claro, estaba el fantasma del Hyndenburg que se elevaba con ese gas y en 1937 estalló en Nueva Jersey poniendo fin a lo que parecía una nueva era del transporte. ¿Cómo guardar hidrógeno con seguridad en un vehículo con tendencia a estrellarse contra algo?  Pues bien, la impresionante filmación de la explosión hizo pensar en la culpabilidad del hidrógeno, pero con el tiempo quedó claro que el hidrógeno es menos inflamable que la nafta; lo que causó la explosión fue la cubierta interna del depósito de hidrógeno, que esa sí era brutalmente inflamable.

Pero hay otro problemita más: la electricidad continua para descomponer los gases del agua, también consume energía ¿hay algún saldo positivo? Claro que sí, lo único que hay que hacer es dejar que la gente que sabe piense y muy especialmente, dejar que se vaya aproximando el momento en que ya no habrá más hidrocarburos baratos saliendo de las entrañas de la tierra, no solo para mover al mundo, sino para enriquecer de manera inimaginable a tipos que andan con túnica sin repartir nada de lo que tienen o a tiranuelos que chupan el subsuelo como lo harían de una vaca holandesa.

Lo que les salió de tanto pensar, entre otras cosas, es la pila, célula o celda de combustible, tanto da. A los efectos es como una batería que produce energía de una fuente externa de combustible y oxígeno. Los reactivos típicos (lo dice la Wikipedia, el autor es un humilde periodista que rejunta y trata de explicar) de una celda de combustible son el hidrógeno y el oxígeno, aunque hay versiones con otros componentes.

Esto fue lo que terminó con la frustración de baterías que eran una pesadilla, por más que las fueran perfeccionando. Si hay algún lector con edad semejante a la mía, capaz que recuerda los camioncitos de reparto de Conaprole, que funcionaban a electricidad acumulada en una enorme cantidad de baterías ubicadas debajo del piso. Era fantástico verlos deambular por Montevideo de manera silenciosa y sin emitir ninguna nauseabunda emanación.

Era tan fantástico como escuchar las maldiciones del conductor, cuando el vehículo se paraba y al levantar el piso los chiquilines siempre próximos, veíamos la mayor acumulación de oxidación que pueden producir los ácidos de una batería convencional. Bueno, parece que con esta pila eso no ocurre.

En fin, ¿por qué los autos deberían tener un motor a explosión y tanques con hidrógeno en lugar funcionar directamente con electricidad ofrecida en las calles con total seguridad y generada en enormes cantidades para que también sirvan para el resto de las utilidades? ¿No te admira todo lo que podés hacer colgando cosas de un enchufe, incluyendo un gran incendio por escabullir las precauciones de UTE?

Francamente no lo sé y no es de confiar lo que se difunde por parte de fuentes generalmente interesadas.  Por ahí anda la información según la cual España proyecta tener un millón de vehículos enteramente eléctricos en el 2014 por la vía del premio impositivo. Pero si fuera tan fácil todos los países andarían en la misma. A menos que, como insinúan algunos comentarios de lectores, a medida que decae el poder del lobby de los hidrocarburos, el mundo asista a la lucha entre el lobby eléctrico y el lobby del hidrógeno.

Personalmente me parece un poco demencial esa tendencia a sospechar conspiraciones por todos lados. Para desmentir esas hipótesis, estaría el hecho de que la firma Honda ya consiguió la homologación para vender su vehículo FCX Clarity (ver foto) en Estados Unidos y desarrollar también para ese país lo que llaman “Home Energy Station”, un sistema autónomo y doméstico que permite obtener hidrógeno a partir de energía solar para alimentar autos a pila de combustible y aprovechar el proceso para generar electricidad y agua caliente para el hogar.

¡Esa sí que sería una revolución! Aunque las empresas nos tienen acostumbrados a noticias tan extraordinarias como estas que terminan en la nada.  Hay alguna esperanza de que no ocurra esto,  porque el FCX Clarity es el primer resultado de un acuerdo firmado en el 2009 entre compañías como Honda, Daimler AG, Ford Motor Company, General Motors Corporation/Opel, Hyunday, Kia, la alianza Renault-Nissan y Toyota. Ese acuerdo procura homogeneizar el desarrollo y la introducción en el mercado de vehículos eléctricos a pila de combustible.

¿El objetivo social de la cosa? Terminar con la emisión de gases nocivos: el subproducto de estos motores es únicamente agua y vapor de agua, justo algo que también hace falta.

Hablemos un poco del FCX Clarity, aunque resulte un poco injusto, pues todas las fábricas tienen sus modelos en producción y sus prototipos de futuro inmediato. Concretamente este hermoso vehículo de Honda puede desarrollar 160 kilómetros por hora y una autonomía de 460 kilómetros.  Veamos la descripción que provee la firma: “La electricidad que carga la batería e impulsa el vehículo proviene de la reacción química que se produce en la pila de combustible entre el combustible, hidrógeno, y el oxígeno de la atmósfera, cuyo resultado es únicamente vapor de agua. Los excedentes de energía procedente de la pila y de la energía cinética, que se obtiene del frenado y de la desaceleración, se almacena en la batería, y se utiliza para complementar la potencia de la pila de combustible “.

Decíamos que es injusto, pues mientras este vehículo recién está saliendo del horno, en el 2003 el “Necar 5” de Daimler-Chrysler atravesó Estados Unidos en 12 días potenciado con esta tecnología.  También logró una marca de velocidad de 160 kilómetros por hora

También es un poco exagerado el crédito que se están llevando los japoneses con esta tecnología. Desde los años sesenta la NASA tenía previsto usarla para suministrar electricidad, calefacción y agua potable a la tripulación de las naves espaciales. Las series Apollo, Gemini y todas las restantes misiones espaciales, usaron la pila de combustible. Lo cual no resta mérito a los inventores japoneses, siempre anónimos, siempre listos a perfeccionar todo lo que haya.

Por el camino de los inventores van quedando tipos muy merecedores, como es el caso del Ing. Mike Strizki, quien construyó una red de energía eléctrica no contaminante para su hogar, utilizando 56 paneles solares y un electrolizador para separar el hidrógeno del agua. Al hidrógeno lo guarda en tanques que le brindan sobrada electricidad durante el verano y el 60% de la que necesita en invierno. Pero con el hidrógeno obtenido puede hacer andar varios autos a pila de hidrógeno.

Mucho más cerca, en San Pablo, la municipalidad incorporó cinco autobuses a pila de hidrógeno con un costo de 16 millones de dólares. Pero estos brasileños no te dan puntada sin hilo; les costó caro pero si dan el resultado que todos sospechan, pronto alguna fábrica del gigantesco vecino comenzará a producirlos hasta para CUTCSA.  Naturalmente, son silenciosos, no vibran y solo tienen emanaciones de vapor, como para llenar el termo y empezar  un mate. Lo mismo está ocurriendo en Santa Clara (California), en Perth (Australia), en Beijing (China) y en otras diez ciudades europeas.

Bien, y si es todo tan bonito ¿cuáles son las inquietudes a que hacíamos referencia al comienzo del artículo? Los que saben señalan entre otras:

–Que el hidrógeno es bastante difícil de almacenar. Gaseoso a temperatura ambiente, debe comprimirse mucho para poderlo meter en tanques, que deben ser a prueba de fuertes presiones o habría que licuarlo mediante enfriamiento.

–Extraerlo del agua supone bastante energía y a esa energía hay que agregarle la necesaria para enfriarlo hasta el punto de licuarlo.

–La tecnología que se está utilizando es bastante reciente y las pilas son todavía muy caras, así como algo frágiles.

Pero tenele fe a los científicos: si hay plata para ganar en este asunto, la industria les solventará todas las investigaciones que necesiten.

http://es.wikipedia.org/wiki/Fuentes_de_energ%C3%ADa_renovaes

http://es.wikipedia.org/wiki/Autom%C3%B3vil

http://es.wikipedia.org/wiki/Veh%C3%ADculo_el%C3%A9ctrico

http://es.wikipedia.org/wiki/Celda_de_combustible#Tipos_de_celdas_de_combustible